Admirable es Jesús y tan
lleno de amor Admirable
es Jesús, mi Señor.
Es su nombre sin igual
Siempre a El quiero
alabar Admirable es
Jesús, mi Señor.
La centralidad de Cristo como el único digno de suprema alabanza constituye el pilar de esta declaración de fe. Al proclamar que Jesús es admirable y que su nombre no tiene igual, se afirma la doctrina neotestamentaria de su deidad, su obra redentora y su señorío exclusivo sobre la iglesia, guiando al creyente a descansar en la suficiencia de su gracia y en la seguridad de su amor inquebrantable.
"El apóstol Pablo instruye en Filipenses 2:9 sobre cómo el Padre celestial exaltó soberanamente a su Hijo, otorgándole un nombre que supera a cualquier otro nombre en el universo. Esta verdad fundamental se conecta directamente con la declaración del himno sobre el nombre sin igual de Jesús, invitando a cada creyente a reconocer con asombro la majestad y el señorío absoluto de aquel que se entregó por amor."
Filipenses 2:9Esta sencilla pero profunda expresión de alabanza nació del deseo de simplificar el canto congregacional, despojándolo de adornos innecesarios para centrar la mente y el corazón únicamente en la persona de Cristo. En el contexto de la búsqueda de una fe más pura y apegada al modelo del Nuevo Testamento, composiciones como esta permitieron que comunidades enteras unieran sus voces en un testimonio unánime de amor hacia el Salvador, recordando que la verdadera adoración no requiere de complejidades teológicas humanas, sino de un reconocimiento sincero de la gracia divina manifestada en Jesús.
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