//Al Rey eterno, inmortal,
infinito solo Dios,
Sea honra y gloria por
siempre y siempre// Amen.
//Honra y gloria por
siempre, Honra y gloria
por siempre, Honra y
gloria por siempre, amen//
La esencia de la fe se encuentra en reconocer a Dios como el Rey eterno, la fuente de toda existencia y la autoridad suprema. Este himno nos invita a dirigir nuestra adoración a Aquel que trasciende el tiempo y el espacio, cuya gloria perdura para siempre. Al enfocarnos en la eternidad de Dios, encontramos consuelo y esperanza en medio de las transitorias circunstancias de la vida, sabiendo que Su reino es inquebrantable.
"El espíritu de este cántico encuentra eco en Apocalipsis 1:8, donde el Señor declara 'Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que fue y el que ha de venir, el Todopoderoso'. Esta afirmación divina subraya la naturaleza eterna e infinita de Dios, un atributo central que el himno busca exaltar. La repetición de 'por siempre y siempre' refleja la persistencia inmutable del reinado de Dios a través de toda la eternidad, un concepto que se alinea con la auto-revelación del Señor en el libro de Apocalipsis."
Apocalipsis 1:8Este cántico, aunque de autoría desconocida, se ha transmitido a través de generaciones como una expresión pura de adoración centrada en el carácter inmutable de Dios. Su sencillez y repetición lo hacen accesible a todos, permitiendo que incluso el corazón más sencillo se una en alabanza. No se vincula a un evento histórico específico, sino que emerge como una respuesta natural a la contemplación de la grandeza y eternidad del Creador, buscando honrar Su nombre por siempre.
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