Amoroso nos convida
Cristo a su comunión
Y nos da con pan de vida
Cáliz fiel de redención.
A tu dulce llamamiento
Acudimos, oh Señor
Que en tu comunión aumento
Hallen nuestra fe y amor.
Si nos das tan gratos dones
Que te habremos de ofrecer
Toma nuestros corazones
Nuestras almas, nuestro ser.
En tu mesa prometemos
En tu santa ley vivir
Y que fieles te seremos
Buen Jesús hasta morir. Amén.
La participación en la mesa del Señor es un acto de comunión activa y renovación de nuestro pacto con Dios. Al recibir el pan y la copa, la iglesia proclama la muerte del Señor y se consagra a vivir bajo su santa ley, entregando el ser entero como un sacrificio vivo y agradable, con la firme promesa de mantener la fidelidad hasta el último aliento.
"El apóstol Pablo expone en 1 Corintios 10:16 la realidad espiritual de participar del pan y de la copa como una comunión íntima con el cuerpo y la sangre de Cristo. Este himno captura bellamente esa verdad al presentar la mesa del Señor no como un simple ritual, sino como un tierno convite donde el Salvador nutre la fe y el amor de su pueblo, fortaleciendo el lazo del pacto eterno mediante los elementos que representan su sacrificio redentor."
1 Corintios 10:16Esta hermosa pieza lírica ha sido un pilar en las asambleas de habla hispana que buscan restaurar la sencillez del culto neotestamentario. Su origen se remonta a la necesidad de expresar de forma cantada la profunda solemnidad y el gozo de la mesa del Señor, uniendo las voces en un compromiso de fidelidad diaria. La letra refleja el deseo de los creyentes de responder al amor divino no solo con palabras, sino con la entrega total de sus vidas, un eco del anhelo de vivir bajo la soberanía de Cristo que caracterizó a los pioneros del movimiento de restauración.
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