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Tomando cada día mi cruz, Cada pasa que Tú des yo daré. Dispuesto estoy a dártelo todo Y así permanecer. Mis ojos sólo en ti fijaré, En verdad mi corazón guardaré. No dejes ni un momento de guiarme, Solo en ti confiaré. |
menu_book Estudio y Trasfondo
Resumen Teológico
El himno encapsula la esencia del evangelio: la invitación a dejarlo todo y seguir a Cristo. No se trata de una tarea pesada, sino de un intercambio glorioso. Al entregarle nuestra voluntad y nuestros deseos, encontramos la verdadera libertad y la paz que sobrepasa todo entendimiento. La confianza en Él no es ciega, sino basada en Su fidelidad y Su amor incondicional. Es un recordatorio constante de que Él es el camino, la verdad y la vida.
Inspiración Bíblica
"El cántico resuena con las enseñanzas de Jesús sobre el discipulado. Mateo 16:24 nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niegue consigo mismo, tome su cruz y sígame”. La disposición a ‘tomar cada día mi cruz’ refleja este llamado a la renuncia personal y al seguimiento radical. La búsqueda de la ‘hermosa paz’ se encuentra en Juan 14:27: “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo da, os doy yo”. Fijar los ojos en Cristo, como se expresa en el himno, se alinea con Hebreos 12:2, que anima a fijar la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe."
Mateo 11:28
Historia y Trasfondo
Este cántico, como muchos otros, surge de un corazón anhelante por una conexión más profunda con el Señor. No se conoce con certeza su autor original, pero su mensaje central es universal y atemporal. Refleja una búsqueda sincera de vivir una vida centrada en Cristo, donde cada decisión y paso están guiados por Su voluntad. Es una expresión de la experiencia personal de fe, traducida en una melodía que invita a la entrega y a la confianza.
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