Señor mi Dios, al contemplar
los cielos el firmamento y las
estrellas mil, Al oír tu voz
en los potentes truenos Y ver
brillar el sol en su cenit.
Mi corazón entona esta
canción: Cuán grande es
Él! Cuán grande es Él!
Mi corazón entona esta
canción: Cuán grande es
Él! Cuán grande y fiel!
Al recorrer los montes y los
valles Y ver las bellas flores
al pasar Al escuchar el canto
de las aves Y el murmurar
del claro manantial
Mi corazón entona esta
canción Cuán grande es
Él! Cuán grande es Él!
Mi corazón entona esta
canción Cuán grande es
Él! Cuán grande y fiel!
Cuando recuerdo del amor divino
Que desde el cielo al Salvador
envió a aquel Jesús que por
salvarme vino Y en una cruz
sufrió por mí y murió.
Mi corazón entona esta
canción: Cuán grande es
él! ¡Cuán grande es él!
Mi corazón entona esta
canción: Cuán grande es
él! ¡Cuán grande y fiel!
Cuando el Señor me llame a su
presencia Al dulce hogar, al cielo
de esplendor Le adoraré cantando
la grandeza De su poder
y su infinito amor.
Mi corazón entona esta
canción ¡Cuán grande es
él! Cuán grande es él!
Mi corazón entona esta
canción ¡Cuán grande es
él! Cuán grande y fiel!
La grandeza de Dios se revela no solo en actos poderosos y milagrosos, sino también en la delicadeza y la armonía de la creación. Reconocer su majestad nos lleva a una profunda humildad y a una dependencia total de su gracia. La fidelidad divina es un ancla segura en medio de las tormentas de la vida, un recordatorio constante de su amor incondicional y su promesa de estar siempre con nosotros. Al contemplar su obra, el corazón se llena de gratitud y anhelo de vivir en comunión con Él.
"Salmo 19:1 expresa 'Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos'. Este pasaje se alinea profundamente con la primera estrofa del cántico, pues ambas reflexiones se originan en la contemplación de la creación como una revelación del poder y la grandeza del Creador. La naturaleza, en su inmensidad y belleza, no es un fin en sí misma, sino un testimonio constante de la divinidad y su perfecta obra, invitando a una respuesta de adoración y reconocimiento de su fidelidad."
Salmo 19:1El himno 'Cuán Grande Es Él' fue escrito por Carl Boberg, un predicador sueco, en 1885. La inspiración le llegó tras una intensa experiencia espiritual durante una caminata. Se cuenta que, mientras caminaba, escuchó el canto de un mirlo y, al levantar la vista, contempló la inmensidad del cielo estrellado. Esta experiencia lo llenó de un profundo sentido de la majestad y el poder de Dios, lo que lo impulsó a plasmar sus sentimientos en versos. Su historia nos recuerda que la presencia de Dios se manifiesta en la belleza de la creación y en los momentos de quietud y reflexión, invitándonos a una comunión más profunda con Él.
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