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Cuando andemos con Dios, Escuchando su voz, Nuestra senda florida será. Si cantamos su ley, El será nuestro Rey, Y con el reinaremos allá. Cuando Cristo murió Nuestro llanto enjugo. Proclamarle debemos doquier. Gozaras del amor, De tu Rey y Señor, Si obediente le quieres tu ser. No podremos probar, Sus delicias sin par, Si seguimos mandando al placer. Obtendremos su amor, Y el divino favor Si sus leyes queremos hacer. |
menu_book Estudio y Trasfondo
Resumen Teológico
El mensaje central del cántico es que la verdadera felicidad y el gozo espiritual se encuentran en la obediencia a Dios. No se trata de una obediencia legalista o basada en el miedo, sino de una respuesta de amor y gratitud a la redención que hemos recibido en Cristo. Al obedecer, no solo cumplimos con nuestro deber, sino que también experimentamos una comunión más profunda con Dios y anticipamos la alegría de reinar con Él en la eternidad. La obediencia no es un fin en sí mismo, sino un medio para experimentar plenamente la bendición de la presencia de Dios en nuestras vidas.
Inspiración Bíblica
"El cántico resuena con el llamado a la obediencia que encontramos en Deuteronomio 28:1-2, donde se describe la bendición que sigue a la obediencia de los mandamientos de Dios. La idea de 'andar con Dios' evoca la cercanía que se describe en Salmos 139:3, donde David reflexiona sobre la omnipresencia de Dios. La referencia a que Cristo 'enjugó nuestro llanto' se conecta directamente con Apocalipsis 21:4, que promete que Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. La promesa de reinar con Cristo se basa en 2 Timoteo 2:12, que habla de participar en su reino."
Juan 14:15
Historia y Trasfondo
Este cántico, aunque su autoría específica a menudo no se destaca, refleja una profunda sensibilidad hacia la centralidad de la obediencia en la vida cristiana. Surge de un deseo de expresar la alegría y la paz que se experimentan al caminar en la voluntad de Dios. Su mensaje simple y directo lo ha hecho accesible a creyentes de diversas generaciones, sirviendo como un recordatorio constante de la importancia de responder a la gracia divina con una vida de obediencia.
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