Los cielos (mujeres
repiten) La tierra
(mujeres repiten) Declaran
tu gloria, Señor. Nosotros
(mujeres repiten)
Tu pueblo (mujeres
repiten) También te
declaramos, Señor.
Te exaltamos, declaramos
tu grandeza, Dios entre
los pueblos eres tú. Te
exaltamos, declaramos
tu realeza, Rey
de reyes y Señor.
Los cielos (mujeres)
repiten) La tierra
//declaran tu
gloria Señor.//
La declaración de la gloria de Dios no es simplemente un acto de alabanza, sino una afirmación de su naturaleza esencial. Él es el creador, el sustentador y el gobernante del universo, y su gloria se manifiesta en cada aspecto de la creación y en la redención de la humanidad. Reconocer y declarar su gloria nos centra en su soberanía y nos impulsa a vivir vidas que le honren.
"Salmo 19:1 'Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos' encuentra un eco profundo en este cántico. El salmista, al contemplar la creación, percibe una revelación constante de la majestad divina, un testimonio silencioso pero poderoso que se extiende por todo el universo. De manera similar, el himno reconoce que tanto la creación visible como el pueblo de Dios se unen en un coro de alabanza, declarando la gloria y la grandeza del Señor."
Salmo 19:1Este cántico, como muchos otros que enriquecen el repertorio congregacional, surge de un corazón anhelante por expresar la inmensidad de Dios. No se conoce un autor específico, lo que sugiere que su origen es más bien comunitario, una expresión colectiva de fe que ha sido pulida y transmitida a lo largo del tiempo. Su sencillez y profundidad lo hacen accesible a todos, invitando a cada creyente a participar en la proclamación de la gloria divina, uniendo sus voces a la sinfonía celestial.
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