Letra Litúrgica
Día tan grande no puedo olvidar,
día de gloria sin par, cuando
en las tinieblas al verme andar
vino a salvarme el Señor.
Gran compasión tuvo Cristo de
mí, de gozo y paz me llenó.
Quitó las sombras (¡Oh
gloria a tu nombre!) la
noche en día cambió.
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a), me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.
Nací de nuevo en virtud de Jesús
a la familia de Dios, justificado
(a) por Cristo el Señor,
gozo de gran redención.
Bendito sea mi Padre y Dios,
pues, cuando vine con fe, fui
adoptado (a) por Cristo el
amado Loores por siempre daré!
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a); me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.
Tengo esperanza de gloria
eterna; me regocijo en Jesús. Me
ha presentado un bello rincón
en la mansión celestial.
Siempre recuerdo con fe y gratitud
al contemplar en la cruz, que
sus heridas me dieron la vida.
Alabo al bendito Jesús!
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a); me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.
Presentación y Proyección Litúrgica
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DÍA TAN GRANDE
Día tan grande no puedo olvidar,
día de gloria sin par, cuando
en las tinieblas al verme andar
vino a salvarme el Señor.
Gran compasión tuvo Cristo de
mí, de gozo y paz me llenó.
Quitó las sombras (¡Oh
gloria a tu nombre!) la
noche en día cambió.
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a), me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.
Nací de nuevo en virtud de Jesús
a la familia de Dios, justificado
(a) por Cristo el Señor,
gozo de gran redención.
Bendito sea mi Padre y Dios,
pues, cuando vine con fe, fui
adoptado (a) por Cristo el
amado Loores por siempre daré!
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a); me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.
Tengo esperanza de gloria
eterna; me regocijo en Jesús. Me
ha presentado un bello rincón
en la mansión celestial.
Siempre recuerdo con fe y gratitud
al contemplar en la cruz, que
sus heridas me dieron la vida.
Alabo al bendito Jesús!
Dios descendió y de gloria me
llenó, cuando Jesús por gracia me
salvó. Fui ciego (a); me hizo ver
y en Él renacer. Dios descendió
y de gloria me llenó.