Letra Litúrgica
El mundo no es mi hogar, soy
peregrino aquí; en la ciudad de
luz, tendré tesoro, sí. Eterno
resplandor por siempre gozaré;
y la vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.
Un himno entonaré a Cristo el
Salvador; a nuestro Señor de
gloria y honor. La patria
celestial por siempre gozaré; y
la vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.
Ningún dolor habrá al lado de
Jesús; quién derramó su sangre
en cruenta cruz. Perfecta paz
allá por siempre gozaré; y la
vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.
Presentación y Proyección Litúrgica
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peregrino aquí; en la ciudad de
luz, tendré tesoro, sí. Eterno
resplandor por siempre gozaré;
y la vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.
Un himno entonaré a Cristo el
Salvador; a nuestro Señor de
gloria y honor. La patria
celestial por siempre gozaré; y
la vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.
Ningún dolor habrá al lado de
Jesús; quién derramó su sangre
en cruenta cruz. Perfecta paz
allá por siempre gozaré; y la
vida pasada jamás desearé.
Bendito Cristo, Tú eres siempre
fiel; la dicha que me das, más
dulce es que la miel. La célica
mansión, por siempre gozaré; y
la vida pasada, jamás desearé.