El que habita al abrigo de Dios
morará bajo sombras de amor, su
esperanza y castillo, Jehová será
y en sus alas feliz vivirá.
Oh yo quiero habitar, al abrigo
de Dios. Solo en Él encontré paz
y profundo amor. Mi delicia es
con Él comunión disfrutar y
por siempre su nombre alabar.
El que habita al abrigo de Dios
Muy feliz ciertamente será; Dios
dará con sus ángeles protección
Y sus pies nunca resbalarán.
Oh yo quiero habitar, al abrigo
de Dios. Solo en Él encontré paz
y profundo amor. Mi delicia es
con Él comunión disfrutar Y
por siempre su nombre alabar.
El que habita al abrigo de Dios
Consagrado a su voluntad, puesto
en alto saciado en su plenitud,
De Jehová gozará la salud.
Oh, yo quiero habitar, al abrigo
de Dios. Solo en Él encontré paz
y profundo amor. Mi delicia es
con Él comunión disfrutar y
por siempre su nombre alabar.
La verdadera paz y seguridad no se encuentran en las circunstancias externas, sino en la relación con Dios. Habitar 'al abrigo de Dios' implica una entrega total a Su voluntad y una confianza absoluta en Su poder protector. Esta comunión constante nutre el alma y permite experimentar la plenitud de Su amor, manifestándose en una vida de alabanza y gratitud. La protección divina no elimina las pruebas, pero fortalece para enfrentarlas con fe y esperanza.
"El Salmo 91:1 declara 'El que habita al abrigo del Altísimo, morará a la sombra del Omnipotente'. Este versículo es el corazón mismo del cántico, expresando la profunda seguridad y protección que se encuentran en la presencia de Dios. El himno no solo reconoce a Dios como un refugio, sino que también describe la experiencia de vivir bajo Su cuidado constante, similar a la imagen de un ave protegida bajo las alas de su creador, tal como se describe en el Salmo 91. La promesa de protección y liberación del mal que se encuentra en el Salmo se refleja en la confianza expresada en el cántico."
Salmo 91:1Aunque la autoría exacta de este cántico es incierta, su mensaje atemporal ha resonado profundamente en el corazón de los creyentes a lo largo de las generaciones. Se cree que su origen se encuentra en la necesidad de expresar una confianza inquebrantable en Dios en medio de las dificultades y pruebas de la vida. El deseo expresado en el himno – 'Oh yo quiero habitar, Al abrigo de Dios' – es un anhelo universal que surge de la conciencia de nuestra propia fragilidad y la búsqueda de un refugio seguro en un mundo lleno de incertidumbre. El cántico invita a una relación personal e íntima con Dios, donde se experimenta Su paz y amor de manera profunda.
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