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Grandes, maravillosas son tus Quién no te temerá, Oh Señor, Temed a Dios y dadle gloria, |
menu_book Estudio y Trasfondo
Resumen Teológico
El himno nos recuerda que la esencia de la adoración verdadera radica en reconocer la absoluta soberanía y santidad de Dios. Su justicia y verdad son inmutables, y su poder se manifiesta en cada obra de la creación y la redención. La anticipación de la segunda venida de Cristo no es motivo de temor, sino de esperanza y preparación, impulsándonos a vivir vidas que le agraden. Descansar en la verdad de que Dios es quien Él dice ser, y que cumplirá sus promesas, es la base de una fe firme y una adoración sincera.
Inspiración Bíblica
"El cántico resuena con las declaraciones de Salmos 89:5, que proclama la grandeza y las maravillosas obras del Señor. Efesios 1:6 nos recuerda que somos alabados por la gloria de su gracia, reflejando la adoración que este himno expresa. La anticipación de la venida del Señor se encuentra en Hechos 1:11, donde se promete su regreso visible. Apocalipsis 15:4 declara la santidad del Señor, un eco del reconocimiento en el cántico de que solo Él es santo. Estas Escrituras nos invitan a contemplar la majestad de Dios y a prepararnos para su regreso."
Salmos 95:3
Historia y Trasfondo
Este cántico, aunque su origen específico en cuanto a autoría puede ser difícil de precisar, emerge de un corazón que busca expresar la inmensidad de Dios tal como se revela en las Escrituras. Su mensaje central, la proclamación de la grandeza y la justicia de Dios, ha resonado a lo largo de los siglos en aquellos que anhelan una relación profunda con el Creador. La repetición de la frase 'El Señor vendrá, un día vendrá' refleja una constante esperanza y expectativa en la promesa de su regreso, un tema central en la fe cristiana primitiva y que continúa siendo relevante hoy.
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