¿Has visto a mi Jesús? Él
está aquí. Míralo, abre
tus ojos, te acompañará.
Te has parado en la playa
Con la espuma a tus
pies?, Escuchando las
olas? Pues, digo que
has visto a mi Jesús.
¿Has visto a mi Jesús? Él
está aquí. Míralo, abre
tus ojos, te acompañará.
¿Has visto el puesto de sol
Con el cielo de color? Con
sus nubes como plumas?
Pues, digo que has
visto a mi Jesús.
¿Has visto a mi Jesús? Él
está aquí. Míralo, abre
tus ojos, te acompañará.
Has ido al Calvario para
Ver al Señor sufrir?
Con amor en sus ojos
Pues, digo que has
visto a mi Jesús.
¿Has visto a mi Jesús? Él
está aquí. Míralo, abre
tus ojos, te acompañará.
¿Has conocido a mi Jesús?
¿Hablaste con él? Leíste
¿de sus palabras?
Pues, yo digo que has
visto a mi Jesús.
¿Has visto a mi Jesús? Él
está aquí. Míralo, abre
tus ojos, te acompañará.
La obra redentora de Cristo no se limita a un evento histórico o a un lugar específico. Su presencia es omnipresente y se manifiesta a través de su creación y en el corazón de quienes lo buscan. Reconocer a Jesús en la belleza del mundo natural es un acto de adoración y una confirmación de su soberanía sobre todas las cosas. La fe no es simplemente un conjunto de creencias, sino una percepción espiritual que nos permite ver a Dios en cada detalle de la vida.
"El Salmo 19:1 expresa 'Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión muestra la obra de sus manos'. Este pasaje se alinea con el himno al sugerir que la belleza y la grandeza de la creación son manifestaciones de la presencia y el carácter de Dios. El autor del himno, al igual que el salmista, invita a percibir a Jesús no solo en lugares sagrados, sino en la cotidianidad de la naturaleza, en la playa y en el atardecer, reconociendo que cada detalle revela algo de su amor y poder."
Salmo 19:1Aunque la autoría precisa de este cántico a menudo se pierde en el tiempo, su espíritu refleja la profunda convicción de los primeros discípulos de Cristo. Ellos experimentaron a Jesús de manera tan real que lo veían en cada aspecto de la vida, desde los milagros hasta la belleza del mundo natural. Este himno probablemente surgió de un deseo de compartir esa experiencia transformadora, animando a otros a abrir sus ojos y corazones para reconocer la presencia constante de Cristo en su propia existencia. Es un testimonio de la fe sencilla y profunda que caracterizó a la Iglesia primitiva.
¿Quieres llevar el himnario a todas partes?
Descarga la app de Celeste y accede a todos los himnos, audios y devocionales sin conexión.
¿Buscas edificación espiritual diaria?
Lee el Devocional del Día aquí