Con celestial armadura en la
tierra entraré. La batalla es
de nuestro Señor Y no hay
armamento que nos pueda herir.
La batalla es de nuestro Señor.
Y cantamos Gloria a Dios, Fuerza
y honor al Señor. Y cantamos Con
Poder, Fuerza y honor al Señor.
Y al venir la corriente de
tanta maldad La batalla es de
nuestro Señor El poder de su
sangre es modelo de amor La
batalla es de nuestro de Señor
Y cantamos Gloria a Dios Fuerza
y honor al Señor Y cantamos con
Poder Fuerza y honor al Señor
Si el enemigo te ataca no
tengas temor. La batalla es de
nuestro Señor. Tu redención ha
llegado, que tengas valor La
batalla es de nuestro Señor.
Y cantamos Gloria a Dios Fuerza
y honor al Señor Y cantamos con
Poder Fuerza y honor al Señor
La esencia de la fe cristiana reside en la certeza de que la batalla final ya ha sido ganada por Cristo en la cruz. El creyente, revestido de su justicia y fortalecido por su Espíritu, no lucha por obtener la victoria, sino desde la victoria. La sangre de Cristo no solo es un modelo de amor, sino el fundamento de nuestra seguridad y la fuente de nuestro poder para resistir al mal. La alabanza y el reconocimiento de la fuerza y el honor de Dios son la expresión natural de un corazón agradecido y confiado.
"El espíritu de este cántico encuentra eco en Efesios 6:10-18, donde se describe la 'armadura de Dios'. La exhortación a 'vestirse de toda la armadura de Dios' para 'poder resistir en los días malos' se alinea directamente con la idea de entrar en la batalla con 'celestial armadura'. El himno, como la Escritura, reconoce que la lucha no es contra carne y sangre, sino contra poderes espirituales de maldad, y que la victoria se encuentra en la dependencia del poder divino, no en la propia fuerza."
Efesios 6:10Este cántico, como muchos otros de la tradición restauracionista, surge de un contexto de fervor misionero y de una profunda conciencia de la realidad espiritual. No se conoce con certeza la autoría original, pero su mensaje central refleja la experiencia de los primeros discípulos que enfrentaron oposición y persecución, confiando plenamente en el Señor. La sencillez de su letra y melodía lo hacían accesible para el pueblo, fortaleciendo su fe en medio de las pruebas y animándolos a proclamar el evangelio con valentía.
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