Letra Litúrgica
Maestro, se encrespan las aguas
y ruge la tempestad, los grandes
abismos del cielo Se llenan
de oscuridad. No ves que aquí
perecemos? Puedes dormir así,
cuando el mar agitado nos
abre profundo sepulcro aquí?
Los vientos, las olas, oirán tu
voz, /sea la paz/ Calma las iras
del fiero mar, las luces del
alba las haces brillar y así la
barquilla donde va el Señor.
Hundirse no puede en el mar
traidor. Doquier se cumple tu
voluntad /sea la paz./ Tu voz
resuena en la inmensidad,
/sea la paz./
Maestro, mi ser angustiado te
busca con ansiedad; De mi alma
en los astros profundos Se libra
cruel tempestad. Pasa el pecado
a torrentes, sobre mi frágil
ser Y perezco, perezco
Maestro. Oh quiéreme socorrer!
Los vientos, las olas, oirán tu
voz, /sea la paz / Calma las
iras del fiero mar, las luces
del alba las haces brillar y
así la barquilla donde va el
Señor. Hundirse no puede en el
mar traidor. Doquier se cumple
tu voluntad /sea la paz./
Tu voz resuena en la
inmensidad, /sea la paz./
Maestro, pasó la tormenta, los
vientos no rugen ya Y sobre el
cristal de las aguas, el sol
resplandecerá. Maestro, prolonga
esta calma no me abandones más,
Cruzaré los abismos contigo
gozando bendita paz.
Presentación y Proyección Litúrgica
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MAESTRO SE ENCRESPAN LAS AGUAS
Maestro, se encrespan las aguas
y ruge la tempestad, los grandes
abismos del cielo Se llenan
de oscuridad. No ves que aquí
perecemos? Puedes dormir así,
cuando el mar agitado nos
abre profundo sepulcro aquí?
Los vientos, las olas, oirán tu
voz, /sea la paz/ Calma las iras
del fiero mar, las luces del
alba las haces brillar y así la
barquilla donde va el Señor.
Hundirse no puede en el mar
traidor. Doquier se cumple tu
voluntad /sea la paz./ Tu voz
resuena en la inmensidad,
/sea la paz./
Maestro, mi ser angustiado te
busca con ansiedad; De mi alma
en los astros profundos Se libra
cruel tempestad. Pasa el pecado
a torrentes, sobre mi frágil
ser Y perezco, perezco
Maestro. Oh quiéreme socorrer!
Los vientos, las olas, oirán tu
voz, /sea la paz / Calma las
iras del fiero mar, las luces
del alba las haces brillar y
así la barquilla donde va el
Señor. Hundirse no puede en el
mar traidor. Doquier se cumple
tu voluntad /sea la paz./
Tu voz resuena en la
inmensidad, /sea la paz./
Maestro, pasó la tormenta, los
vientos no rugen ya Y sobre el
cristal de las aguas, el sol
resplandecerá. Maestro, prolonga
esta calma no me abandones más,
Cruzaré los abismos contigo
gozando bendita paz.