//Mirad cuál amor nos
ha dado el Padre al
hacernos hijos de Dios//
//Para ser llamados
hijos de Dios//
La doctrina de la adopción, revelada en las Escrituras, nos muestra que no solo somos perdonados por nuestros pecados, sino que somos recibidos en la familia de Dios como hijos e hijas amadas. Esta relación paternal no se basa en nuestros méritos, sino en la iniciativa y el amor incondicional de Dios. Al comprender nuestra identidad como hijos de Dios, encontramos la motivación y la fuerza para vivir una vida que le agrade, reflejando su carácter y compartiendo su amor con el mundo.
"1 Juan 3:1 declara '¡Miren qué gran amor nos ha mostrado el Padre, al llamarnos hijos suyos!'. Este versículo es el corazón mismo del cántico, pues expresa la incomprensible gracia de Dios al extender su amor a la humanidad pecadora y, a través de Jesucristo, adoptarnos en su familia. El himno no solo reconoce este amor, sino que enfatiza la realidad transformadora de ser 'hijos de Dios', una relación que define nuestra identidad y propósito."
1 Juan 3:1Este cántico, 'Mirad Cuál Amor', es un testimonio de la profunda convicción en la gracia transformadora de Dios que caracterizó a los primeros discípulos de Cristo. Surgió en un contexto donde la comprensión de la relación entre Dios y la humanidad estaba siendo restaurada a su pureza original, liberada de las interpretaciones erróneas que se habían acumulado a lo largo del tiempo. El mensaje central, la asombrosa realidad de ser hechos hijos de Dios, resonaba con aquellos que experimentaban el poder liberador del Evangelio y buscaban vivir una vida de fe genuina y obediente.
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