Oí la voz del Salvador
Decir con tierno amor: yo
Ven a mí, descansarás,
Cargado pecador tal como
estaba, a mi Jesús,
Cansado acudí, y luego
dulce alivio y paz
por fe de Él recibí.
Oí la voz del Salvador
decir: Venid, bebed; yo
soy la fuente de salud que
apaga toda sed. Con sed
de Dios, del vivo Dios,
busqué a Emmanuel; lo
hallé; Mi sed Él apagó,
y ahora vivo en Él.
Oí su dulce voz decir: Del
mundo soy la luz; Miradme
a mí y salvos sed; Hay
vida en mi cruz. Mirando a
Cristo por la fe, mi norte
y sol hallé; y en esa
luz de vida, En él
por siempre viviré.
La esencia de la salvación radica en responder al llamado de Cristo. No se trata de buscar a Dios con obras o méritos propios, sino de reconocer nuestra necesidad y acudir a Él tal como somos, con nuestras cargas y debilidades. El Señor ofrece un alivio que trasciende las soluciones temporales, brindando una paz que sobrepasa todo entendimiento. Esta paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Dios en medio de ellos, fortaleciéndonos y sosteniéndonos.
"Mateo 11:28-30 presenta una armonía profunda con el mensaje central de este cántico. El Señor Jesús extiende una invitación a los cansados y cargados, prometiendo darles descanso. El himno refleja esta misma promesa, invitando al pecador a acudir a Jesús para encontrar alivio y paz a través de la fe. La imagen de Jesús como aquel que da descanso es una poderosa representación de su amor y compasión, ofreciendo un refugio seguro para el alma atribulada."
Mateo 11:28Este himno, 'Oí la Voz del Salvador', es atribuido a William Booth, fundador del Ejército de Salvación. Su vida estuvo marcada por una profunda preocupación por los marginados y necesitados. Booth, al igual que muchos de sus contemporáneos, experimentó una conversión personal poderosa y sintió un llamado urgente a compartir el evangelio con aquellos que vivían en la pobreza y la desesperación. El cántico refleja esa experiencia transformadora, expresando la alegría de encontrar consuelo y paz en Cristo después de una vida de lucha y cansancio. Su intención era simple: invitar a otros a experimentar la misma liberación.
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