Letra Litúrgica
Por la mañana yo dirijo
mi alabanza a Dios que
ha sido y es mi única
esperanza. Por la
mañana yo le invoco
con el alma.
Y Él nos escucha, pues nos
ama tanto, y nos alivia de
cualquier quebranto; nos
da su mano poderosa y
fuerte para librarnos
de la misma muerte.
Cuando la noche se
aproxima tenebrosa, en
elevarle mi oración mi
alma goza; siento su
paz inagotable, dulce
y grata, porque
temores y ansiedades
Cristo los mata.
También elevo mi cantar al
cielo cuando a la tierra
baja negro velo; el sol
se oculta, pero queda
Cristo, a quien mis ojos
en el sueño han visto.
Presentación y Proyección Litúrgica
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POR LA MAÑANA
Por la mañana yo dirijo
mi alabanza a Dios que
ha sido y es mi única
esperanza. Por la
mañana yo le invoco
con el alma.
Y Él nos escucha, pues nos
ama tanto, y nos alivia de
cualquier quebranto; nos
da su mano poderosa y
fuerte para librarnos
de la misma muerte.
Cuando la noche se
aproxima tenebrosa, en
elevarle mi oración mi
alma goza; siento su
paz inagotable, dulce
y grata, porque
temores y ansiedades
Cristo los mata.
También elevo mi cantar al
cielo cuando a la tierra
baja negro velo; el sol
se oculta, pero queda
Cristo, a quien mis ojos
en el sueño han visto.