Preparaos, preparaos al
encuentro Preparaos,
preparaos al Señor, para
cuando Cristo vuelva nos
encuentre bien unidos,
siempre listos a
mostrar amor por el.
Como dice en Mateo,
capítulo veinticuatro
verso cuarenta y
cuarenta y uno.
Dos estarán en el campo
y también en el molino,
uno será tomado y el
otro será dejado,
Preparémonos hermanos para
ser los elegidos y poder
ir al cielo con Él, no
dejemos de buscarle ni
tampoco de amarle para
tener vida eterna
junto a Él.
Preparaos, preparaos al
encuentro Preparaos,
preparaos al Señor, para
cuando Cristo vuelva nos
encuentre bien unidos,
siempre listos a
mostrar amor por el.
La enseñanza central radica en la imperiosa necesidad de una vida de constante preparación. No se trata de una preparación intelectual o ritual, sino de una transformación del corazón que se manifiesta en amor y obediencia a los mandamientos de Cristo. La verdadera preparación implica una profunda comunión con Dios, un compromiso inquebrantable con su Palabra y una vida dedicada al servicio de los demás. La promesa del encuentro con el Señor debe motivarnos a vivir con integridad y a compartir el evangelio con aquellos que aún no lo conocen.
"El cántico encuentra su fundamento directo en Mateo 24:40-41, donde el Señor describe un escenario de separación en el momento de su regreso. Dos personas, aparentemente similares en sus actividades cotidianas –una trabajando en el campo y otra moliendo– experimentarán destinos diferentes: uno será tomado y el otro dejado. Esta imagen no se refiere a un rapto secreto, sino a la manifestación visible del juicio divino, donde aquellos que están en comunión con Cristo serán recibidos, mientras que los demás serán apartados para enfrentar las consecuencias de su rechazo."
Mateo 24:40-41Este cántico, como muchos otros de la tradición, surgió en un contexto de ferviente expectativa por el retorno del Señor. Las comunidades de creyentes, a lo largo de la historia, han mantenido viva la esperanza de su venida, y esta canción es una expresión de ese anhelo. No se conoce al autor específico, pero su mensaje refleja la preocupación constante por la preparación espiritual y la necesidad de vivir en constante vigilancia, buscando agradar a Dios en cada momento. El espíritu que anima esta composición es el de un pueblo que desea estar listo para el encuentro final.
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