NOMBRE

355 - QUE MI VIDA ENTERA ESTE

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Que mi vida entera esté consagrada a ti Señor. Que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor.

Lávame en tu sangre, Oh Señor!, límpiame de toda mi maldad; traigo a ti mi vida, para ser Señor, tuya por la eternidad.

Que mis pies tan sólo en pos de lo santo puedan ir. Y que a ti, Señor mi voz se complazca en bendecir.

Lávame en tu sangre, Oh Señor!, límpiame de toda mi maldad; traigo a ti mi vida, para ser Señor, tuya por la eternidad.

Que mis labios al hablar hablen sólo de tu Amor. Que mis bienes ocultar no los pueda a ti, Señor.

Lávame en tu sangre, Oh Señor!, límpiame de toda mi maldad; traigo a ti mi vida, para ser Señor, tuya por la eternidad.

Que mi cuerpo todo esté consagrado a tu Loor. Y mi mente y su poder sean usados en tu Honor.

Lávame en tu sangre, Oh Señor!, límpiame de toda mi maldad; traigo a ti mi vida, para ser Señor, tuya por la eternidad.

Toma, Oh Dios! mi voluntad y hazla tuya nada más. Toma, Oh sí! mi corazón y tu Trono en el tendrás.

Lávame en tu sangre, Oh Señor!, límpiame de toda mi maldad; traigo a ti mi vida, para ser Señor, tuya por la eternidad.


menu_book Estudio y Trasfondo

Resumen Teológico

El himno nos recuerda que la transformación espiritual no es un logro propio, sino una obra de la gracia divina. La sangre de Cristo, derramada en la cruz, es el medio por el cual somos limpiados de toda iniquidad y capacitados para vivir una vida de santidad. La consagración no es una restricción, sino una liberación, pues al entregarle a Dios el control de nuestra vida, experimentamos la verdadera libertad y el propósito eterno. La vida cristiana es una respuesta de gratitud a un amor incondicional, manifestada en la obediencia y la devoción.

Inspiración Bíblica

"El clamor por ser limpiado en la sangre de Jesús resuena con el arrepentimiento expresado en Hechos 3:19, donde Pedro exhorta a arrepentirse y ser bautizados para recibir el perdón de los pecados. La idea de una vida consagrada se alinea con Romanos 12:1-2, que insta a presentar el cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. El deseo de que los pies sigan solo lo santo recuerda a Salmos 119:105, donde la Palabra de Dios es lámpara para los pies. La voz que se complazca en bendecir a Dios se encuentra en Salmos 95:6, invitando a adorar y postrarse ante el Creador."

Romanos 12:1

Historia y Trasfondo

Este cántico, aunque su autoría específica puede no ser ampliamente conocida, refleja un anhelo profundo y universal presente en el corazón de quienes buscan una relación genuina con Dios. Su mensaje central, la entrega total a la voluntad divina, ha sido una constante en la experiencia de fe a lo largo de la historia. Es una expresión de la búsqueda de santidad y la aspiración a vivir una vida que honre al Señor en cada aspecto.

Consagración Purificación Entrega Obediencia Sangre de Cristo Santidad Devoción Transformación Vida Eterna Gracia

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