Letra Litúrgica
Que mi vida entera esté
consagrada a ti Señor. Que
a mis manos pueda guiar
el impulso de tu amor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis pies tan sólo en pos
de lo santo puedan ir. Y
que a ti, Señor mi voz se
complazca en bendecir.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis labios al hablar
hablen sólo de tu Amor.
Que mis bienes ocultar no
los pueda a ti, Señor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mi cuerpo todo esté
consagrado a tu Loor. Y
mi mente y su poder sean
usados en tu Honor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Toma, Oh Dios! mi voluntad y
hazla tuya nada más. Toma,
Oh sí! mi corazón y tu
Trono en el tendrás.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Presentación y Proyección Litúrgica
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Que mi vida entera esté
consagrada a ti Señor. Que
a mis manos pueda guiar
el impulso de tu amor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis pies tan sólo en pos
de lo santo puedan ir. Y
que a ti, Señor mi voz se
complazca en bendecir.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis labios al hablar
hablen sólo de tu Amor.
Que mis bienes ocultar no
los pueda a ti, Señor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Que mi cuerpo todo esté
consagrado a tu Loor. Y
mi mente y su poder sean
usados en tu Honor.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.
Toma, Oh Dios! mi voluntad y
hazla tuya nada más. Toma,
Oh sí! mi corazón y tu
Trono en el tendrás.
Lávame en tu sangre, Oh
Señor!, límpiame de toda
mi maldad; traigo a ti
mi vida, para ser Señor,
tuya por la eternidad.