Salvador, a Ti me rindo
y obedezco sólo a Ti. Mi
guiador, mi fortaleza,
todo encuentra
mi alma en Ti.
// Yo me rindo a Ti //
Mis flaquezas y pecados
todo traigo a Ti.
Te confieso sus delitos
mi contrito corazón.
Oye, Oh Cristo, mi
plegaria! Quiero
en Ti tener perdón.
// Yo me rindo a Ti //
Mis flaquezas y pecados
todo traigo a Ti.
A tus pies yo deposito mi
riqueza, mi placer. Que
Tu Espíritu me llene y
de Ti sienta el poder.
// Yo me rindo a Ti //
Mis flaquezas y pecados
Todo traigo a Ti.
La verdadera fe no se manifiesta en una mera adhesión intelectual a doctrinas, sino en una entrega completa del ser a la voluntad de Dios. Reconocer la propia incapacidad y la necesidad del perdón es el primer paso hacia una vida de obediencia y santidad. La rendición a Cristo no implica una pérdida de la individualidad, sino una transformación que permite al creyente vivir en armonía con el propósito divino, encontrando en Él la fortaleza y la guía necesarias para enfrentar los desafíos de la vida.
"El anhelo expresado en el cántico encuentra eco en 2 Corintios 5:17, donde se declara que 'por tanto, si alguno está en Cristo, es nueva criatura; las cosas viejas pasaron, he aquí que todas son hechas nuevas'. Esta transformación, esta entrega total a Cristo, es precisamente lo que el himno invita a experimentar. No se trata de una simple admisión de errores, sino de un cambio radical de dirección, una nueva vida fundamentada en la obediencia y la confianza en el Salvador."
2 Corintios 5:17Este cántico, aunque su autoría específica a menudo se pierde en el tiempo, refleja la profunda experiencia de muchos creyentes a lo largo de la historia. Surge de la necesidad del alma de reconocer su propia insuficiencia y buscar refugio en la gracia divina. Es un testimonio de la lucha interna entre el deseo de seguir el propio camino y la convicción de que solo en Cristo se encuentra la verdadera paz y el propósito. Su sencillez y sinceridad lo han convertido en una expresión común de fe para aquellos que buscan una relación personal con Dios.
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