Santo Espíritu, quiero oír
tu voz; has mis ojos ver
y mi boca hablar; que mi
corazón y mis manos puedan
hoy tocar a alguien
con tu amor.
uuh uuuh uuuh uuuh
Que mi corazón y mis
manos. Puedan hoy tocar
a alguien con Tu amor
La verdadera adoración y el servicio genuino fluyen de una vida rendida al Espíritu Santo. No es suficiente desear hacer el bien; se requiere la dirección y el poder del Espíritu para que nuestras acciones sean verdaderamente transformadoras. La oración sincera, la apertura a la guía divina y la disposición a ser un canal de amor son elementos esenciales para experimentar la plenitud de la vida en Cristo.
"El deseo expresado en el cántico encuentra eco en Hechos 1:8, donde Jesús promete poder al Espíritu Santo viene sobre sus discípulos, para que sean testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta el confín de la tierra. Este poder no es para auto-glorificación, sino para un testimonio efectivo, un alcance a otros con el mensaje de salvación, lo cual se refleja en la petición de que las manos puedan 'tocar a alguien con tu amor'."
Hechos 1:8Este cántico, aunque de autoría a menudo desconocida en los repertorios comunitarios, surge de un corazón sincero que busca una conexión más profunda con la fuente de todo poder y amor: el Espíritu Santo. No se trata de una composición elaborada por un teólogo, sino de una expresión sencilla y directa de la necesidad humana de ser instrumento de la gracia divina. Su popularidad radica en su universalidad; cualquier creyente, en cualquier época, puede identificarse con el anhelo de ser usado por Dios para bendecir a otros.
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