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428 - TIERRA DE PALESTINA

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Tierra bendita y divina era la Palestina donde nació Jesús; era de las naciones cumbres, bañada por la lumbre que derramó su luz.

Eres la historia, inolvidable, Porque en tu seno se derramó, /la sangre, preciosa sangre, del unigénito hijo de Dios./

Cuenta la historia del pasado, que en tu seno sagrado vivió el Salvador; tierra de hermosos olivares que habló a los millares la palabra de Dios.

Eres la historia, inolvidable, Porque en tu seno se derramó, /la sangre, preciosa sangre, del unigénito hijo de Dios./

Quedan en ti testigos mudos que son los viejos muros de la Jerusalén; viejas paredes destruidas Que si hoy tuviera vida nos hablarían también.

Eres la historia, inolvidable, Porque en tu seno se derramó, /la sangre, preciosa sangre, del unigénito hijo de Dios./


menu_book Estudio y Trasfondo

Resumen Teológico

Este cántico nos recuerda que la obra de Cristo no es abstracta, sino que se realizó en un tiempo y lugar específicos. La sangre derramada en Palestina es la base de nuestra redención y la prueba del amor incondicional de Dios. Al meditar en este sacrificio, somos llamados a una vida de gratitud y obediencia, reconociendo que nuestra salvación es un don inmerecido. La historia de Palestina se convierte, a través de Cristo, en nuestra historia de esperanza y vida eterna.

Inspiración Bíblica

"El cántico evoca la geografía donde se cumplieron las profecías mesiánicas. Mateo 2:6 nos recuerda que Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, y Lucas 2:4-7 describe su nacimiento en un pesebre. La referencia a la sangre derramada conecta directamente con Hebreos 9:22, que afirma que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. El cántico nos invita a meditar en el cumplimiento de las Escrituras en la vida de Cristo, como se describe en Juan 19:34, donde se menciona la sangre y el agua que fluyeron del costado de Jesús."

Hebreos 9:22

Historia y Trasfondo

Palestina, la tierra donde vivió Jesús, es central en la narrativa bíblica. No es simplemente un lugar geográfico, sino el escenario del plan de redención de Dios. El cántico resalta la importancia de esta tierra como testigo del sacrificio de Cristo, un sacrificio que resuena a través de los siglos. La mención de los olivares recuerda el lugar de oración y agonía de Jesús en Getsemaní, un momento crucial en la historia de la salvación. El autor, a través de la letra, nos invita a contemplar la santidad de la tierra que pisó el Salvador.

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