La esperanza de reunirnos con el Señor Jesús
Pablo comienza a corregir la inquietud de la comunidad recordando su esperanza común. El tema es la venida de Jesucristo y el encuentro de su pueblo con él.
Explicación del versículo
«En cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo» presenta el asunto que ocupará los versículos siguientes. La expresión no comienza una especulación independiente del capítulo anterior. El Señor cuya manifestación traerá justicia y descanso es el mismo cuya venida ahora necesita ser entendida con serenidad. La identidad del que viene debe orientar la lectura de los acontecimientos, no quedar desplazada por el temor a los adversarios.
El término παρουσία (parousía), del que procede «venida», expresa llegada o presencia. Aquí está determinado por «nuestro Señor Jesucristo»: se trata de su regreso y de la esperanza vinculada con él. El uso de la palabra por sí solo no proporciona un calendario completo. Pablo la empleará también para la aparición del inicuo en el versículo 9, pero distinguirá de manera decisiva su origen, carácter y desenlace.
«Y a nuestra reunión con él» añade el destino de los creyentes. La forma ἐπισυναγωγῆς (episynagōgês) expresa reunión o congregación. El centro de esa reunión es Jesús mismo. La esperanza cristiana no consiste únicamente en que termine una dificultad ni en conocer antes que otros una serie de sucesos. Su cumplimiento incluye estar con el Señor al que la comunidad ya pertenece.
«Nuestra» une a quienes escriben con quienes reciben la carta. Pablo no presenta a sus colaboradores como un grupo con acceso a una esperanza superior. La iglesia afligida y sus mensajeros esperan al mismo Salvador. Esa primera persona compartida tampoco necesita convertirse en una predicción de que cada uno permanecerá vivo hasta la venida: el horizonte de la reunión pertenece a todo el pueblo de Cristo, incluidos los que han muerto en él.
La venida y la reunión aparecen juntas como el asunto sobre el que se hace la petición. El versículo no desarrolla por separado todos los detalles de su relación temporal. Su función inmediata es conducir a la exhortación siguiente: no dejarse sacudir por la afirmación de que el día del Señor ya ha llegado. La esperanza de encontrarse con Jesús debe proteger a la comunidad de un mensaje que la desorienta.
«Les rogamos, hermanos» muestra el tono pastoral de la corrección. Aunque trata un error serio, Pablo sigue hablando a personas que reconoce como miembros de la familia de la fe. No comienza por excluirlas ni por presentar su confusión como prueba de que Cristo las haya abandonado. La enseñanza acerca del futuro está al servicio de su firmeza en el presente.
La reunión pertenece a la promesa del Salvador resucitado
1 Tesalonicenses 4:13–18 fundamenta la esperanza en la muerte y resurrección de Jesús y asegura que los creyentes estarán siempre con él. El propósito declarado es que se alienten unos a otros. Mateo 24:30–31 presenta al Hijo del Hombre viniendo con poder y gloria y reuniendo a sus escogidos. Estos pasajes ayudan a mantener el encuentro con Cristo en el centro de la esperanza, sin convertir el anuncio en un instrumento de alarma.
Aplicación editorial
Cuando leas sobre la venida del Señor, comienza por recordar a quién esperas. Jesucristo murió y resucitó para salvarte; su promesa de reunir a su pueblo merece tu confianza. Acércate al Padre por medio de él y deja que el Espíritu Santo afirme tu esperanza conforme a la Escritura. Puedes estudiar el futuro con atención y seguir cuidando hoy a las personas con quienes compartes esa esperanza.