Abdías 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Abdías 1

La humillación de Edom

1 Visión de Abdías. Así dice el Señor Jehová acerca de Edom: Hemos oído un mensaje de Jehová, y un mensajero ha sido enviado entre las naciones: «¡Levántense y levantémonos contra ella para la guerra!».   N1

2 «Mira, te he hecho pequeño entre las naciones; eres muy despreciado.   N2

3 La soberbia de tu corazón te ha engañado, habitante de las hendiduras de la roca, cuya morada está en lo alto, que dice en su corazón: “¿Quién me hará bajar a tierra?”.   N3

4 Aunque te eleves como el águila y aunque pongas tu nido entre las estrellas, de allí te haré bajar —declara Jehová—.   N4

5 Si vinieran a ti ladrones, si vinieran salteadores de noche —¡cómo has sido destruido!—, ¿no robarían solo lo que les bastara? Si vinieran a ti vendimiadores, ¿no dejarían algunos racimos para el rebusco?   N5

6 ¡Cómo ha sido registrado Esaú! ¡Cómo han sido buscados sus tesoros escondidos!   N6

7 Todos tus aliados te han expulsado hasta la frontera; los que estaban en paz contigo te han engañado y han prevalecido contra ti. Los que comían tu pan han puesto una trampa debajo de ti. No hay entendimiento en él.   N7

8 ¿No destruiré en aquel día —declara Jehová— a los sabios de Edom y el entendimiento del monte de Esaú?   N8

9 Tus guerreros serán aterrorizados, Temán, para que todo hombre sea exterminado del monte de Esaú por la matanza.   N9

La traición contra un pueblo hermano

10 Por la violencia contra tu hermano Jacob te cubrirá la vergüenza y serás eliminado para siempre.   N10

11 El día que te mantuviste al margen, el día que extranjeros se llevaban su riqueza, que forasteros entraban por sus puertas y echaban suertes sobre Jerusalén, también tú eras como uno de ellos.   N11

12 No mires con satisfacción el día de tu hermano, el día de su infortunio; no te alegres por los hijos de Judá en el día de su destrucción ni te jactes en el día de la angustia.   N12

13 No entres por la puerta de mi pueblo en el día de su calamidad; no mires tú también con satisfacción su desgracia en el día de su calamidad, ni extiendas tu mano a sus riquezas en el día de su calamidad.   N13

14 No te sitúes en la encrucijada para exterminar a sus fugitivos ni entregues a sus sobrevivientes en el día de la angustia.   N14

El juicio de todas las naciones

15 Porque está cerca el día de Jehová sobre todas las naciones. Como tú hiciste, se hará contigo; tu retribución volverá sobre tu cabeza.   N15

16 Porque, así como ustedes bebieron en mi monte santo, todas las naciones beberán continuamente; beberán y tragarán, y serán como si nunca hubieran existido.   N16

La restauración de Sión y el reinado de Jehová

17 Pero en el monte Sión habrá liberación y será santo; la casa de Jacob poseerá sus heredades.   N17

18 La casa de Jacob será fuego, la casa de José será llama y la casa de Esaú será rastrojo. Los incendiarán y los consumirán, y no quedará sobreviviente de la casa de Esaú, porque Jehová ha hablado.   N18

19 Los del Neguev poseerán el monte de Esaú y los de la Sefela a los filisteos; poseerán los campos de Efraín y los campos de Samaria, y Benjamín poseerá Galaad.   N19

20 Los desterrados de este ejército de los hijos de Israel poseerán la tierra de los cananeos hasta Sarepta; los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.   N20

21 Subirán libertadores al monte Sión para juzgar el monte de Esaú, y el reino será de Jehová».   N21

Capítulos de Abdías (NTBT)

menu_book Notas de estudio de Abdías 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Abdías 1:1 north

Una visión que anuncia el juicio de Edom

Abdías presenta la caída de Edom como un asunto sometido a la autoridad de Jehová. La movilización de las naciones introduce un juicio cuyo motivo moral se explicará más adelante.

Explicación del versículo

«Visión de Abdías» identifica al profeta y caracteriza el mensaje como revelación recibida. El libro no cuenta cómo ocurrió esa revelación ni ofrece una biografía del mensajero. La palabra «visión» no obliga a imaginar una sucesión de escenas que el texto nunca describe: lo que sigue es, principalmente, un anuncio expresado en palabras.

La fórmula «Así dice el Señor Jehová» sitúa la autoridad del mensaje en Dios. Edom no aparece como un territorio fuera de su alcance. Aunque la profecía se ocupa de una nación distinta de Judá, Jehová puede pedirle cuentas por sus actos. El versículo abre así una perspectiva que llegará a todas las naciones en el anuncio del día de Jehová.

«Hemos oído» introduce una noticia de movilización. El plural incluye a quienes reciben el anuncio, pero no identifica un consejo concreto ni permite reconstruir la situación personal de Abdías. El mensajero enviado entre las naciones y los mandatos de levantarse representan la convocatoria contra Edom. La combinación «levántense y levantémonos» hace que el portavoz se incluya en la acción que reclama.

El comienzo anuncia la guerra antes de exponer la acusación. Por eso debe leerse con el resto del libro: la violencia contra Jacob, la colaboración con los invasores y la persecución de fugitivos explican la sentencia. El anuncio del gobierno de Dios sobre el conflicto no declara inocentes todas las intenciones de los ejércitos ni ofrece a cualquier nación un permiso religioso para atacar a otra.

Original y relación literaria

El hebreo חֲזוֹן, jazón, significa «visión» y funciona aquí como encabezamiento profético. El anuncio del mensajero y la convocatoria tienen una correspondencia estrecha con Jeremías 49:14–16. Es un paralelo verbal sobre el juicio de Edom; la semejanza, por sí sola, no establece cuál formulación fue anterior ni permite fechar con precisión todo el libro.

Jeremías 49:14–16

Abdías 1:2 north

La pérdida del prestigio de Edom

Jehová declara que Edom perderá la posición en la que confía. La sentencia contradice la imagen de grandeza que la nación tiene de sí misma.

Explicación del versículo

El discurso pasa de la convocatoria entre las naciones a una interpelación directa: «te he hecho pequeño». Edom es tratado como un interlocutor colectivo. Lo que está en juego no es la estatura de sus habitantes ni una supuesta inferioridad humana de su pueblo, sino su condición entre las naciones. La nación que se cree segura experimentará humillación y desprecio.

Las dos partes del versículo se refuerzan: ser pequeño expresa la pérdida de importancia y ser despreciado muestra la pérdida de reconocimiento. La fuerza de la sentencia aumenta al leer el desafío del versículo siguiente. Edom se pregunta quién podría hacerlo bajar; Jehová ya ha declarado que su prestigio no lo protegerá.

La iniciativa divina —«te he hecho»— da a la palabra de juicio un carácter decidido. En el recorrido del poema convive con anuncios todavía futuros: «te haré bajar», la destrucción de la sabiduría y el terror de los guerreros. No es necesario convertir esta forma verbal en prueba de que todos esos acontecimientos habían terminado cuando habló el profeta. La sentencia presenta como establecida la reducción que el resto del mensaje despliega.

Esta humillación tampoco se explica como una preferencia arbitraria de Dios por los pueblos grandes o pequeños. Los versículos posteriores aportan una acusación concreta de orgullo, violencia y traición. La dignidad humana no depende del poder político; lo que cae bajo juicio es una grandeza que se considera intocable y se aprovecha de la desgracia ajena.

Exégesis del pasaje

קָטֹן, qatón, significa «pequeño»; el complemento «entre las naciones» determina el ámbito de la reducción. La forma נְתַתִּיךָ, netattíkha, «te he puesto» o «te he hecho», presenta la acción como cumplida; «pequeño» expresa la condición resultante. Su función debe interpretarse junto con los anuncios del poema, sin imponerle una cronología que el libro no proporciona. Jeremías 49:15 recoge la misma inversión del prestigio de Edom dentro de un oráculo estrechamente relacionado.

Abdías 1:3 north

El orgullo que confunde altura con seguridad

La fortaleza de Edom se ha convertido en una fuente de engaño interior. Su problema no es habitar en las montañas, sino creer que esa ventaja lo deja fuera del alcance de Dios.

Explicación del versículo

La acusación comienza en el corazón antes de describir el paisaje. La soberbia ha engañado a Edom: su estimación de sí mismo ya no corresponde a su verdadera situación ante Jehová. El pueblo interpreta una ventaja defensiva como garantía absoluta de invulnerabilidad. Así, la seguridad material se convierte en una afirmación espiritual falsa.

Las hendiduras de la roca y la morada elevada hacen comprensible esa confianza. El lenguaje remite a un territorio montañoso con refugios difíciles de alcanzar. El versículo no nombra una ciudad concreta, de modo que no debe convertirse en una descripción detallada de una capital o de construcciones que no menciona. Su interés es mostrar cómo Edom razona desde la altura de su morada hacia la imposibilidad de su caída.

La pregunta «¿Quién me hará bajar a tierra?» expresa el pensamiento que gobierna su conducta. No es una oración pidiendo protección, sino un desafío que presupone que nadie puede vencerlo. La repetición del corazón al principio y al final une el orgullo con su discurso interior. La amenaza exterior encuentra su preparación en una convicción que Edom ha alimentado dentro de sí.

La respuesta llegará en el versículo siguiente: Jehová mismo lo hará bajar. Ese contraste organiza toda la imagen. El orgullo ha confundido una ventaja real con un poder sin límites. Al deshacer ese engaño, la profecía deja al descubierto la relación entre la falsa seguridad y el desprecio al prójimo que se denunciará más adelante.

Original y relaciones bíblicas

La expresión זְדוֹן לִבְּךָ, zedón libbekhá, «la soberbia de tu corazón», señala una arrogancia que deforma el juicio. Proverbios 16:18 relaciona igualmente el orgullo con la caída. No se trata de una cita explícita, sino de una enseñanza convergente sobre el peligro de la altivez.

Aplicación editorial

Examina aquello que te hace pensar que nunca tendrás que rendir cuentas: recursos, influencia o capacidad personal. La respuesta cristiana comienza al recibir la gracia de Dios en Jesucristo, no al construir una superioridad religiosa. Efesios 2:8–10 excluye la jactancia y sitúa las buenas obras como fruto de la salvación recibida.

Abdías 1:4 north

La respuesta de Jehová al desafío de Edom

Ninguna altura puede poner a Edom fuera del gobierno de Dios. La imagen del nido entre las estrellas lleva al extremo su pretensión de seguridad.

Explicación del versículo

El versículo responde exactamente a la pregunta anterior. Edom había dicho: «¿Quién me hará bajar?». Jehová contesta: «de allí te haré bajar». El enfrentamiento central no es entre dos ejércitos de capacidad incierta, sino entre la pretensión de invulnerabilidad de una nación y la palabra del Señor.

El águila y el nido prolongan la imagen de las moradas elevadas. Un nido colocado en un lugar inaccesible parece seguro frente a un atacante que permanece abajo. La segunda imagen supera incluso esa ventaja: colocar el nido entre las estrellas. El lenguaje poético imagina una altura imposible para afirmar que ni siquiera esa distancia libraría a Edom.

Las dos expresiones que comienzan con «aunque» conceden por un momento la mayor seguridad imaginable. Después, «de allí» recoge precisamente ese lugar extremo y lo somete a la acción divina. La sentencia no necesita negar que Edom posee ventajas reales; muestra que ninguna de ellas puede convertirse en un límite para Jehová.

La fórmula «declara Jehová» cierra el desafío con una palabra de autoridad. La caída anunciada no se deduce simplemente de que todo poder humano acaba debilitándose. En el contexto es un juicio particular sobre una nación culpable. Las imágenes de altura hacen visible la distancia entre la altivez humana y el señorío de Dios: cuanto más lejos se imagina Edom, más rotunda resulta la respuesta «de allí».

Relaciones bíblicas

Jeremías 49:16 comparte la imagen del nido elevado y la respuesta de Jehová a Edom. En un horizonte distinto, Lucas 1:51–53 celebra la acción de Dios que dispersa a los soberbios y exalta a los humildes en el anuncio de la salvación vinculada a Jesús. La relación es temática: el canto no presenta a Edom como su destinatario ni convierte este versículo en una predicción de cada detalle del nacimiento de Cristo.

Abdías 1:5 north

Un saqueo que supera las pérdidas ordinarias

Abdías compara la ruina de Edom con un robo y una vendimia. En ambos casos normalmente queda algo; el juicio anunciado dejará expuesta incluso su riqueza escondida.

Explicación del versículo

Las preguntas hacen que el lector considere primero dos pérdidas limitadas. Los ladrones de noche se llevan lo que les basta o lo que pueden obtener. Los vendimiadores recogen la cosecha, pero todavía quedan racimos para el rebusco. La comparación no declara bondadosos a los ladrones ni enseña que todo robo tenga poca importancia; toma la existencia de un resto como punto de contraste.

Dentro de la primera comparación irrumpe la exclamación «¡cómo has sido destruido!». La voz profética contempla con espanto la magnitud de la caída. Esa interrupción permite sentir la diferencia entre los ejemplos ordinarios y el desastre que se anuncia. El versículo siguiente desarrollará el contraste: los escondites de Esaú serán registrados y sus tesoros saldrán a la luz.

La imagen de la vendimia es especialmente precisa. No se está describiendo una cosecha abundante para Edom ni una promesa de nuevas uvas después de la guerra. El asunto son los racimos que quedan tras recoger el fruto. Aun una actividad que retira la mayor parte de la producción suele dejar algo detrás; el saqueo del que habla Abdías será más penetrante que esa recolección.

Leído con las moradas rocosas de los versículos anteriores, el anuncio desmantela otra forma de seguridad. No bastará con que algunos bienes estén ocultos mientras las defensas exteriores caen. El profeta presenta una pérdida que alcanza aquello que Edom creía reservado y protegido. La intensidad del poema comunica la gravedad de la sentencia: la derrota llegará al corazón de aquello que Edom consideraba protegido.

Exégesis y relación bíblica

La doble pregunta espera una respuesta afirmativa: sí, los ladrones suelen dejar algo; sí, quedan racimos tras la vendimia. Esa respuesta prepara la sorpresa del registro exhaustivo de Esaú. Jeremías 49:9–10 reúne las mismas comparaciones con el descubrimiento de los escondites de Esaú. Es un paralelo literario directo, no una segunda noticia que permita sumar dos saqueos distintos.

Abdías 1:6 north

Los escondites de Esaú quedan al descubierto

La exclamación continúa el contraste con los ladrones y los vendimiadores: el saqueo llegará a los lugares donde Edom pensaba conservar sus bienes más seguros.

Explicación del versículo

El nombre «Esaú» designa aquí a Edom como pueblo. El profeta emplea el nombre del antepasado para hablar de sus descendientes, igual que más adelante usará «Jacob» para referirse al pueblo hermano que sufrió la violencia. La ruina se contempla como una desgracia que alcanza a toda la comunidad.

Las dos exclamaciones se corresponden: Esaú ha sido registrado y sus tesoros escondidos han sido buscados. El segundo miembro concreta el primero. La derrota no se limitará a atravesar una frontera o a ocupar una posición elevada; alcanzará las reservas que parecían fuera de la vista. Después de la pregunta orgullosa «¿Quién me hará bajar?», el pueblo aparece ahora incapaz de proteger incluso lo que había ocultado.

El carácter pasivo de las expresiones concentra la atención en Edom como objeto del registro. El versículo no identifica a los saqueadores ni describe el procedimiento con que encuentran los bienes. Lo decisivo es que la ocultación ha perdido su eficacia. La exclamación «¡Cómo…!» expresa asombro ante la profundidad de la ruina y enlaza con el lamento que interrumpía las comparaciones del versículo anterior.

La secuencia avanza desde el territorio alto hasta los bienes escondidos y luego hasta las relaciones de confianza. Así se van retirando los apoyos de la seguridad de Edom. El juicio revela que ningún recurso puede funcionar como refugio contra la responsabilidad moral ante Jehová.

Original y relaciones bíblicas

מַצְפֻּנָיו, matspunáv, se refiere en este contexto a «sus cosas escondidas» o «sus tesoros ocultos». La identificación de Esaú con Edom es explícita en Génesis 36:1 y su asentamiento montañoso aparece en Génesis 36:8. Esos textos aclaran tanto el uso colectivo del nombre como la relación entre el pueblo y el paisaje montañoso del oráculo.

Abdías 1:7 north

La traición de quienes parecían amigos

Las alianzas que Edom consideraba una protección se vuelven contra él. La derrota alcanza también su capacidad para reconocer el engaño de sus compañeros.

Explicación del versículo

El poema reúne tres descripciones cercanas: los aliados, quienes estaban en paz con Edom y quienes compartían su pan. No obliga a identificar tres coaliciones diferentes. La acumulación profundiza la traición: quienes debían ofrecer compromiso, convivencia pacífica y cercanía actúan como adversarios.

La expulsión hasta la frontera describe la pérdida del espacio seguro. El libro no explica si los aliados rechazan a fugitivos, participan directamente en el desplazamiento o intervienen de otra manera. La afirmación suficiente es que su relación con Edom ya no garantiza acogida ni protección. El engaño y el predominio de esos compañeros contradicen la confianza que la nación depositaba en ellos.

Compartir el pan hace más amarga la inversión. La mesa, que expresaba una relación de confianza, no impide que se prepare una trampa. La formulación hebrea es breve: menciona לַחְמְךָ, lajmekhá, «tu pan», dentro de la acusación. La expresión «los que comían tu pan» hace explícitos a los compañeros de mesa implicados. La imagen transforma una señal de acogida en testimonio de una amistad traicionada.

«No hay entendimiento en él» cambia momentáneamente del trato directo a una observación sobre Edom. En la continuidad con el versículo siguiente, la nación queda retratada sin capacidad para advertir lo que sucede. No debe tomarse como una afirmación de que ningún edomita tuvo inteligencia en toda su historia. El juicio deshace la seguridad de sus dirigentes y sus cálculos resultan insuficientes.

Relaciones dentro del libro y de las Escrituras

La traición que Edom sufrirá ilumina la que practicó contra Jacob en Abdías 1:10–14. Esa relación prepara el principio de retribución del versículo 15. Salmos 41:9 también presenta el pan compartido como señal de una confianza quebrantada. Es una imagen bíblica afín; Abdías no identifica a estos aliados con un personaje concreto del salmo ni nombra a las naciones que participaron en la traición.

Abdías 1:8 north

Cuando falla la sabiduría de Edom

La caída no se explica solo por la pérdida de defensas o aliados. Jehová anuncia que también desaparecerá el consejo con el que Edom esperaba resolver su crisis.

Explicación del versículo

La pregunta «¿No destruiré…?» espera una respuesta afirmativa. Es Jehová quien toma la palabra y confirma que el derrumbe de Edom alcanza a sus sabios. La sabiduría y el entendimiento, bienes que normalmente permiten discernir peligros y decidir con prudencia, no pueden impedir este juicio.

«En aquel día» señala el momento de la intervención anunciada. No ofrece un número de años ni proporciona una fecha para calcular. Dentro del libro, la expresión prepara la posterior declaración del día de Jehová sobre todas las naciones. Aquí la atención sigue concentrada en Edom y en la desaparición de los recursos humanos de los que depende.

Los sabios de Edom y el entendimiento del monte de Esaú forman dos miembros paralelos. El segundo amplía el alcance de la pérdida desde los consejeros hasta la capacidad de discernimiento de toda la comunidad. El monte representa el territorio del pueblo, con la misma identificación entre Esaú y Edom que recorre el capítulo. La seguridad geográfica y la habilidad para aconsejar quedan sometidas al mismo Señor.

El versículo anterior había retratado a Edom engañado por sus aliados. Ahora se declara que ni siquiera sus consejeros podrán revertir el desastre. Esta secuencia no condena el estudio ni convierte la ignorancia en virtud. Denuncia la insuficiencia de una sabiduría que se supone capaz de sostener a una comunidad mientras esta persiste en la violencia y el orgullo.

Original y paralelo profético

תְבוּנָה, tevuná, expresa «entendimiento» o «discernimiento»: la capacidad de comprender y distinguir para actuar. Su pérdida explica por qué las decisiones de Edom dejan de protegerlo. Jeremías 49:7 pregunta igualmente por la sabiduría de Temán y por el consejo de sus entendidos. El paralelo confirma que la pérdida del consejo es una parte importante del juicio anunciado contra Edom.

Abdías 1:9 north

El terror alcanza a los guerreros de Temán

Después de los sabios aparecen los guerreros. La fuerza militar tampoco podrá sostener a Edom cuando llegue el juicio anunciado.

Explicación del versículo

Los guerreros representan la capacidad de defender el territorio. Su terror invierte la seguridad expresada al comienzo: la nación que se consideraba inaccesible ya no puede confiar en el valor de sus combatientes. Abdías no ofrece un relato de una batalla concreta, sino que anuncia el colapso de un último apoyo de Edom.

«Temán» aparece como destinatario directo dentro del mismo discurso. Es una designación vinculada a Edom; el resto de la frase vuelve al «monte de Esaú». El cambio de nombre no introduce a un enemigo diferente ni reduce el anuncio a la experiencia de un soldado particular. La perspectiva sigue siendo la ruina del pueblo y de su territorio.

La expresión «para que» enlaza el terror de los guerreros con el resultado de la matanza. El lenguaje es severo: se habla de vidas humanas y de la devastación de una comunidad, no solamente de una derrota simbólica del orgullo. «Todo hombre» da a la sentencia un alcance devastador sobre la comunidad: incluso la presencia de sus guerreros deja de garantizar la continuidad del pueblo en su territorio.

Los versículos 3–9 forman así un descenso ordenado. La altura de las rocas, los tesoros ocultos, las alianzas, el consejo y la fuerza pierden su capacidad de protección. El versículo siguiente explicará por qué se anuncia una sentencia tan grave: la violencia ejercida contra el pueblo hermano. La severidad del juicio debe leerse con esa acusación, sin transformar el anuncio profético en una orden general de ejercer violencia contra pueblos actuales.

Relación bíblica

Jeremías 49:22 anuncia también el terror de los guerreros de Edom ante un ataque descrito con la imagen del águila. Los dos pasajes convergen en la incapacidad militar frente al juicio: el valor de los combatientes se derrumba cuando se deshace la seguridad de la nación.

Abdías 1:10 north

La violencia que quebró la fraternidad

La sentencia contra Edom tiene una causa expresa: la violencia contra Jacob. La palabra «hermano» hace visible la gravedad de una agresión cometida contra un pueblo emparentado.

Explicación del versículo

«Por la violencia» introduce el fundamento de la acusación. El juicio no se debe simplemente a que Edom posea riquezas, viva entre montañas o sea distinto de Judá. El profeta nombra una conducta culpable, y los versículos siguientes la detallarán: complicidad con invasores, satisfacción ante el desastre, saqueo y persecución de sobrevivientes.

Jacob designa aquí al pueblo relacionado con el patriarca, como Esaú designa a Edom. La fraternidad remite a la historia de ambos antepasados. Génesis 25:24–26 presenta a Esaú y Jacob como hermanos gemelos. Abdías traslada esa relación a los pueblos y convierte el parentesco en una razón adicional para condenar la traición.

La vergüenza cubrirá al pueblo que se sintió superior y se burló de la desgracia ajena. La imagen comunica una pérdida pública de honor. La eliminación «para siempre» añade que el juicio no es un contratiempo que Edom pueda neutralizar recurriendo a sus antiguos apoyos. La sentencia anuncia la ruina de Edom como pueblo y poder hostil, más allá de una pérdida momentánea de prestigio. Se dirige a esa comunidad culpable; no establece una culpa hereditaria que permita perseguir a personas por su ascendencia.

La acusación de fraternidad tampoco enseña que solo sea grave agredir a un pariente. El día de Jehová sobre todas las naciones ampliará el horizonte moral. Aquí la relación entre Jacob y Esaú agrava una responsabilidad que Edom conocía o debía reconocer: el sufrimiento de su hermano no era una oportunidad legítima para enriquecerse o vengarse.

Relaciones bíblicas

Deuteronomio 23:7 ordena a Israel no detestar al edomita porque es su hermano. Esa instrucción muestra que el parentesco también imponía obligaciones a Israel. Ezequiel 25:12–14 denuncia, desde otro anuncio profético, la venganza culpable de Edom contra Judá.

Aplicación editorial

No uses la cercanía con alguien para conocer mejor cómo herirlo cuando está indefenso. En Cristo, la reconciliación con Dios y la paz entre personas tienen su fundamento en su sangre y su cruz. Efesios 2:13–18 desarrolla esa paz entre judíos y gentiles; ofrece una orientación para la vida cristiana, sin confundir a esos grupos con los dos pueblos de Abdías.

Abdías 1:11 north

Estar al margen no hizo inocente a Edom

Durante el saqueo de Jerusalén, Edom se comportó como parte de los agresores. La acusación no se limita a una omisión abstracta: el contexto describe complicidad y aprovechamiento de la catástrofe.

Explicación del versículo

La repetición de «el día» concentra la atención en una crisis: extranjeros se llevan los bienes, entran por las puertas y echan suertes sobre Jerusalén. La ciudad y su riqueza quedan a disposición de quienes la han sometido. El profeta presenta la humillación que experimenta el pueblo de Jacob desde varios ángulos, sin identificar aquí al rey invasor ni fechar el ataque.

«Te mantuviste al margen» describe la posición de Edom frente a la desgracia de su hermano. El hebreo מִנֶּגֶד, minnégued, expresa una posición «enfrente» o «a distancia». Aislada, la expresión podría parecer una simple distancia física. La conclusión y los versículos siguientes revelan su sentido moral: Edom no fue un espectador ajeno al conflicto, sino que se alineó con quienes destruían y despojaban. Su satisfacción y sus acciones posteriores impiden presentar su distancia inicial como neutralidad inocente.

Echar suertes sobre Jerusalén expresa que los conquistadores se arrogan la disposición de lo conquistado. El texto no explica qué porciones se sorteaban ni permite describir una ceremonia determinada. La ciudad sometida aparece tratada como objeto disponible para el reparto de los vencedores.

La frase final dicta el veredicto: «también tú eras como uno de ellos». La fraternidad que debía distinguir a Edom de los forasteros ha quedado desmentida por su conducta. La acusación nace de lo que hizo ante la calamidad, no de que Jehová ignore la diferencia entre los pueblos. Los siguientes mandatos precisarán cómo esa complicidad llegó a convertirse en participación activa.

Relación bíblica y contexto histórico

Salmos 137:7 recuerda la hostilidad de Edom en el día de Jerusalén y su deseo de que la ciudad fuera arrasada. El salmo lleva ese agravio ante Jehová y recuerda las palabras con las que Edom alentó la destrucción. La relación permite reconocer que su conducta fue una hostilidad deliberada contra el pueblo humillado.

Abdías 1:12 north

La culpa de celebrar la desgracia del hermano

La violencia comienza también en la mirada y en la palabra. Edom es reprendido por hacer del sufrimiento de Judá una ocasión de satisfacción y jactancia.

Explicación del versículo

Las tres prohibiciones recorren la mirada, la alegría y la boca. «No mires» no prohíbe enterarse de una tragedia ni observar para ayudar; el verbo queda definido por el regocijo y la jactancia que lo acompañan. Se trata de contemplar con satisfacción la caída del hermano, como si su ruina aumentara la dignidad de quien la presencia.

Las expresiones «infortunio», «destrucción» y «angustia» ponen en primer plano la vulnerabilidad de Judá. Edom no está celebrando una obra de misericordia o el fin de una injusticia, sino disfrutando del quebranto del pueblo con el que comparte una relación de fraternidad. La reiteración hace que cada gesto de superioridad se mida contra el dolor al que responde.

«Jactarse» expresa el uso de la palabra para engrandecerse a costa de la víctima. La frase hebrea תַּגְדֵּל פִּיךָ, tagdél píkha, habla de «engrandecer tu boca»: una imagen de arrogancia verbal. El orgullo interior denunciado al comienzo del libro se hace ahora visible en una voz que presume precisamente cuando el otro ya no puede defenderse.

Gramaticalmente, la serie emplea prohibiciones dirigidas a Edom. Dentro de la acusación, esas prohibiciones exponen lo que no debía hacer en el día del desastre y mantienen la fuerza de una amonestación. No es necesario cambiar el texto a una narración en pasado ni imaginar que cada mandato corresponde a una catástrofe diferente.

Relación bíblica

Proverbios 24:17–18 prohíbe alegrarse de la caída incluso del enemigo. Esa relación temática muestra que la compasión requerida no depende únicamente del parentesco. El juicio de Dios no convierte el placer cruel ante el dolor ajeno en una virtud.

Aplicación editorial

Cuando cae alguien con quien has tenido un conflicto, examina lo que compartes, celebras o dices. Puedes reconocer el mal cometido sin convertir su sufrimiento en entretenimiento. Como seguidor de Jesucristo, deja la retribución en manos de Dios y responde al enemigo con el bien que enseña Romanos 12:19–21.

Abdías 1:13 north

El saqueo agravó la calamidad de Judá

Edom no solo contempló el desastre: entró y tomó bienes. Jehová sigue llamando «mi pueblo» a la comunidad humillada y denuncia que otros aprovechen su indefensión.

Explicación del versículo

La entrada por la puerta continúa la escena del versículo 11. Antes entraron los extranjeros; ahora se prohíbe a Edom incorporarse al saqueo. El acceso abierto por la derrota no se convierte en una oportunidad legítima de apropiación. Edom está llamado a reconocer a las personas que sufren detrás de los bienes que puede tomar.

«Mi pueblo» introduce de manera expresa la relación de Jehová con Judá. La catástrofe no ha dado a los vecinos autorización para tratar a ese pueblo como si hubiera dejado de importar a Dios. El posesivo tampoco demuestra que cada habitante de Judá sea inocente de toda culpa: afirma que la humillación sufrida no cancela la responsabilidad de quienes se aprovechan de ella.

La repetición de «en el día de su calamidad» acompaña las tres acciones: entrar, mirar con satisfacción y extender la mano a las riquezas. El estribillo mantiene visible la circunstancia que agrava la conducta. No son tres saqueos necesariamente separados, sino tres manifestaciones del mismo aprovechamiento de una desgracia.

La expresión «tú también» destaca la incorporación de Edom a los agresores. Su parentesco con Jacob no lo excusa; hace más vergonzosa la elección de actuar como otro invasor. La mano dirigida a los bienes completa el movimiento iniciado en la mirada y la boca del versículo anterior. El orgullo y el regocijo ya han producido una intervención que aumenta la pérdida del hermano.

Exégesis del pasaje

El paralelismo reúne la participación material y la actitud que la sostiene. Mirar con satisfacción aparece entre entrar y tomar, de modo que la nota moral no puede reducirse al daño económico. Abdías 1:15 anunciará que la conducta de Edom volverá sobre él como retribución. La pérdida de sus tesoros y de sus aliados no queda, por tanto, desligada de lo que hizo a su hermano.

Abdías 1:14 north

La persecución de quienes intentaban escapar

La acusación culmina en la violencia contra los fugitivos y en la entrega de los sobrevivientes. La desgracia de Judá se agrava precisamente en el camino por el que sus habitantes buscan conservar la vida.

Explicación del versículo

La encrucijada representa el lugar de paso donde los fugitivos pueden ser interceptados. El texto no da coordenadas ni describe un camino específico. Lo que importa es la posición que toma Edom: en lugar de ofrecer salida o amparo al hermano derrotado, se coloca donde puede cortar su huida.

«Para exterminar» expresa la finalidad mortal de esa intervención. La acusación ha pasado del regocijo al saqueo y del saqueo a la amenaza directa contra vidas indefensas. Los fugitivos no aparecen aquí como un ejército que prepara un ataque, sino como personas que intentan escapar de la catástrofe. La acción de Edom cierra una posibilidad de supervivencia.

La segunda prohibición denuncia la entrega de los que aún quedan vivos. El texto no identifica al receptor de los cautivos ni detalla su destino posterior. Sí deja claro que Edom contribuye a poner a los sobrevivientes en manos ajenas en el día de su angustia. La entrega convierte la vulnerabilidad de los que huyen en una nueva ocasión para ejercer poder sobre ellos.

Hay una correspondencia significativa con el comienzo de la acusación. En el versículo 11 Edom se mantenía al margen; aquí se sitúa activamente en el paso de los que huyen. La posición elegida se convierte en una acción contra ellos. Además, la intención de eliminar a los fugitivos corresponde a la eliminación anunciada a Edom en el versículo 10: la retribución responde a una violencia concreta, no a una rivalidad sin explicación.

Relación bíblica

Proverbios 24:11–12 reclama rescatar a quienes son llevados a la muerte y rechaza la excusa de no haber sabido. La relación es ética, no un relato paralelo: frente a la posibilidad de intervenir por la vida, Abdías denuncia la decisión de colaborar con su destrucción. La responsabilidad ante Dios comprende lo que se hace con el poder disponible cuando otro se encuentra indefenso.

Abdías 1:15 north

La conducta de Edom vuelve sobre su propia cabeza

El caso de Edom se abre a un horizonte universal: el día de Jehová alcanza a todas las naciones. La justicia divina responde a la violencia que parecía quedar sin consecuencias.

Explicación del versículo

«Porque» conecta este anuncio con las acusaciones anteriores. Edom no puede seguir mirando la ruina de Judá como una desgracia exclusivamente ajena: también él está bajo el juicio de Jehová. La cercanía del día hace urgente reconocer esa responsabilidad y desautoriza la confianza en que la impunidad durará indefinidamente.

El «día de Jehová» designa su intervención decisiva para juzgar y poner de manifiesto su gobierno. El texto no ofrece una fecha ni una fórmula para calcular cuántos años faltan. En el movimiento de Abdías, la caída de Edom queda integrada en una justicia que alcanza a «todas las naciones». El Señor no es una divinidad local que solo puede actuar dentro de las fronteras de Judá.

La segunda parte vuelve a interpelar a Edom en singular: lo que hizo se hará con él. Esa alternancia entre las naciones y el interlocutor concreto conserva unidas la amplitud del anuncio y la responsabilidad particular. El universalismo del juicio no borra los actos descritos: saquear, traicionar y destruir fugitivos tienen peso ante Dios.

La retribución que vuelve sobre la cabeza expresa que el autor afrontará las consecuencias de su propia conducta. No describe un mecanismo impersonal del universo ni enseña que toda persona que sufre haya cometido previamente el mismo daño que recibe. Aquí Jehová ha formulado una acusación concreta y ha declarado su sentencia. La regla tampoco autoriza a los lectores a reproducir la crueldad de Edom en nombre de la justicia.

Relaciones bíblicas y Jesucristo

Romanos 12:19–21 encomienda la retribución a Dios y pide vencer el mal con el bien. Esa enseñanza distingue confiar en el juicio divino de practicar venganza personal. Hechos 17:30–31 anuncia que Dios juzgará al mundo con justicia por medio del hombre que ha designado, cuya resurrección da garantía de ese juicio. La esperanza cristiana se centra así en Jesucristo resucitado: su autoridad llama al arrepentimiento y no permite tratar la violencia como un asunto sin importancia.

Abdías 1:16 north

El beber y el juicio de las naciones

La repetición de «beber» representa el carácter inevitable del juicio. La primera mención del beber admite más de una interpretación, pero el destino anunciado a las naciones es inequívoco.

Explicación del versículo

El versículo mantiene el movimiento de la retribución: «así como…», así también. Algo sucedido en el monte santo de Jehová sirve de punto de comparación para lo que vivirán todas las naciones. El lugar que parecía sometido al poder de los invasores sigue siendo llamado por Dios «mi monte santo». La derrota de Jerusalén no significa que haya dejado de pertenecerle.

La identidad de «ustedes» requiere cautela. Hasta aquí Edom ha sido interpelado habitualmente en singular, pero «bebieron» está en plural. Puede entenderse como una referencia a Edom con quienes celebraron la caída de Jerusalén: el beber festivo se invertiría en beber el juicio. También puede dirigirse a los habitantes de Judá, que ya habían experimentado el sufrimiento figurado como bebida. En esta segunda lectura, su castigo no permitirá que las otras naciones se consideren exentas. El versículo no identifica expresamente al grupo y no conviene eliminar esa dificultad.

En ambas lecturas, el beber de las naciones representa recibir una sentencia que no pueden apartar. La secuencia «beberán y tragarán» intensifica la imagen. «Continuamente» comunica la persistencia del juicio, y el resultado —ser como si nunca hubieran existido— presenta su poder y su presencia histórica borrados por la ruina. El poema anuncia destrucción; no describe una fiesta interminable ni proporciona aquí una exposición completa sobre el estado de las personas después de la muerte.

Original y contexto de la imagen

El hebreo שְׁתִיתֶם, shetitém, significa «ustedes bebieron» y confirma el plural que conserva la NTBT. Aunque Abdías no expresa el sustantivo «copa», Jeremías 25:15–18 presenta la copa del furor comenzando por Jerusalén. Jeremías 25:27–29 añade que las otras naciones no quedarán sin castigo. Esta relación profética explica la imagen sin resolver de manera automática la identidad del primer grupo.

Relación con Jesucristo

En Getsemaní, Jesús habla al Padre de la copa que debe beber y se somete a su voluntad (Mateo 26:39–42). En la misma pasión anuncia su sangre derramada para el perdón (Mateo 26:28). Es una relación con el lenguaje bíblico del sufrimiento y del juicio, no una cita explícita de Abdías. La salvación en Cristo no vuelve trivial el mal: su entrega fundamenta el perdón que ningún poder humano puede producir.

Abdías 1:17 north

En Sión habrá liberación y santidad

Frente a la desaparición anunciada a los poderes violentos, Jehová promete liberación para Sión. La restauración comprende supervivencia, pertenencia santa a Dios y recuperación de la heredad.

Explicación del versículo

«Pero» señala el giro decisivo del mensaje. El monte santo había aparecido en relación con el beber y el juicio; ahora se anuncia en él una salida para quienes parecían destinados a desaparecer. La derrota no será la última palabra sobre Jacob. La esperanza procede de la promesa de Jehová, no de una demostración de que Judá nunca haya pecado.

«Liberación» recoge el tema de los sobrevivientes. Edom había perseguido a los fugitivos y entregado a quienes quedaban; Jehová afirma que habrá escape en Sión. La oposición es concreta: el poder que intentó cerrar toda posibilidad de vida no podrá anular la preservación que Dios promete.

La santidad acompaña a la liberación. Sión no será simplemente una fortaleza donde el vencedor pueda repetir la conducta de Edom. Ser santo expresa pertenencia a Jehová y distingue el futuro del pueblo de una recuperación puramente militar. La seguridad y la vida restauradas están vinculadas a su relación con Dios.

La casa de Jacob volverá a poseer sus heredades. En el primer horizonte del oráculo, se trata de un pueblo despojado y de una restauración que incluye tierra y vida comunitaria. No conviene reducir esa promesa a una emoción interior. Los versículos siguientes desarrollan su dimensión territorial; el cierre del libro mostrará que su sentido final está bajo el reinado de Jehová.

Original y relaciones bíblicas

פְּלֵיטָה, peletá, designa «escape» o «liberación», e incluye la idea de un resto que sobrevive. Joel 2:32 relaciona expresamente la liberación en Sión y Jerusalén con invocar el nombre de Jehová. Es una correspondencia profética estrecha; la similitud no basta por sí sola para fechar los dos libros.

Romanos 10:9–13 aplica la promesa de invocar al Señor a la salvación por la fe en Jesús resucitado, tanto para judíos como para gentiles. La lectura cristiana reconoce en Jesucristo al Señor y Salvador al que conduce esta esperanza, conservando el sentido de la promesa de Abdías al pueblo despojado. La herencia de la salvación se recibe por gracia; no se compra mediante conquista ni se obtiene automáticamente por ascendencia.

Abdías 1:18 north

El fuego de la victoria sobre la casa de Esaú

El pueblo que fue víctima del saqueo aparece ahora como fuego, mientras Edom es comparado con rastrojo. La imagen anuncia una derrota completa del poder que persiguió a los sobrevivientes de Jacob.

Explicación del versículo

Las casas de Jacob y de José se presentan juntas como fuego y llama. Son designaciones del pueblo de Israel que subrayan su restauración compartida. La aparición de José amplía la mirada más allá de Jerusalén. Las dos imágenes se refuerzan y presentan al pueblo actuando de manera conjunta frente a la casa de Esaú.

La casa de Esaú, en cambio, es rastrojo: material seco que el fuego consume sin poder resistir. La comparación invierte la relación de fuerza anterior. Edom había dispuesto de la suerte de fugitivos y sobrevivientes; ahora no puede garantizar su propia supervivencia frente al juicio. Los verbos de incendiar y consumir desarrollan la misma imagen y hacen sentir el carácter definitivo de la derrota.

«No quedará sobreviviente» responde de forma especialmente severa a la persecución de los sobrevivientes de Judá. El anuncio no debe suavizarse como si solo hablara de un cambio de opinión o de una pérdida temporal de prestigio. Se pronuncia una sentencia de destrucción sobre la casa de Esaú como pueblo hostil. El texto no ofrece una genealogía posterior ni establece un mandato de perseguir a personas por su origen.

La cláusula final da el fundamento de la certeza: «porque Jehová ha hablado». El resultado no se explica por una superioridad moral o militar innata de Jacob. La palabra de Dios, que había denunciado el mal, garantiza que este no conservará indefinidamente su dominio. La recuperación de Israel está subordinada a ese gobierno, que el último versículo hará explícito.

Relaciones y alcance de la imagen

Abdías 1:14 y Abdías 1:17 permiten seguir el contraste entre perseguir a los que escapan y recibir liberación. Fuego, llama y rastrojo describen la relación entre los pueblos bajo el juicio. La fuerza de la comparación está en el contraste entre lo que arde y aquello que es consumido.

Para la conducta de quienes siguen a Jesucristo, Romanos 12:19–21 encomienda la retribución a Dios y manda vencer el mal con el bien. La confianza en su justicia sostiene la perseverancia y excluye apropiarse de esta imagen como autorización para la venganza personal o la violencia religiosa.

Abdías 1:19 north

La restauración se extiende por el territorio

La promesa de volver a poseer las heredades adquiere una expresión geográfica. El pueblo despojado recuperará espacio para vivir, y el dominio de Edom dejará de ser una barrera.

Explicación del versículo

Los del Neguev y los de la Sefela son los habitantes de esas regiones. El Neguev corresponde al sur de Judá; la Sefela es la zona de colinas bajas hacia la llanura costera. Al nombrar a sus pobladores, el poema presenta una comunidad que vuelve a ocupar y extender su vida en la tierra, en contraste con la expulsión y la pérdida de bienes descritas antes.

El monte de Esaú y el territorio de los filisteos aparecen como ámbitos que serán poseídos. En la expresión «los de la Sefela a los filisteos», el verbo se sobreentiende y el nombre del pueblo señala su territorio. La frase no describe la apropiación de seres humanos como bienes personales. La conquista y la inversión del dominio forman parte del lenguaje territorial del oráculo.

Los campos de Efraín y de Samaria incorporan a la visión regiones asociadas al norte de Israel. Benjamín, por su parte, poseerá Galaad, al este del Jordán. La lista amplía la perspectiva de restauración: no se limita al centro de Jerusalén ni simplemente a volver a la condición anterior de una familia. Incluye diferentes partes del pueblo y diversos territorios en una esperanza común.

La unidad comenzó prometiendo liberación y santidad en Sión y terminará proclamando el reinado de Jehová. Por eso la enumeración no debe separarse de su propósito teológico: el pueblo no queda abandonado al despojo y el poder del opresor no conserva la última palabra. El versículo es un anuncio profético de restauración, no una distribución administrativa detallada ni una instrucción que identifique por sí sola fronteras y gobiernos de cualquier época posterior.

Exégesis del pasaje

El verbo de poseer retoma Abdías 1:17 y vuelve a aparecer en el versículo siguiente. En hebreo, los nombres de las regiones pueden representar a sus habitantes, y varias cláusulas recuperan el verbo de la primera. Así se reconoce a las comunidades que reciben la posesión y a los territorios donde se extiende su vida restaurada. El énfasis está en la inversión del despojo, dentro de la promesa gobernada por Jehová.

Abdías 1:20 north

Los desterrados también tendrán parte en la restauración

La promesa incluye a los dispersos de Israel y de Jerusalén. Ni su desplazamiento ni la distancia de su destierro los borran del futuro anunciado por Jehová.

Explicación del versículo

La primera parte habla de los desterrados de un grupo de los hijos de Israel y de una posesión que llega hasta Sarepta. El texto hebreo es muy compacto: no expresa un verbo propio de posesión en esa primera parte, sino que la lectura lo recupera de la estructura de la frase y del contexto. En español, «poseerán» hace visible esa continuidad de la promesa territorial.

La expresión הַחֵל הַזֶּה, hajél hazzé, se entiende aquí como «este ejército» o «este contingente» de desterrados. La construcción identifica al grupo, sin describir una campaña militar en marcha. El centro del anuncio no es reconstruir su organización, sino afirmar que quienes perdieron su lugar participarán en la recuperación de la heredad.

Sarepta permite reconocer el alcance de la primera mención territorial. 1 Reyes 17:9 la sitúa en relación con Sidón. En Abdías funciona como referencia geográfica del horizonte anunciado: la restauración alcanza más allá del espacio inmediato de Jerusalén.

La segunda parte menciona a desterrados de Jerusalén que están en Sefarad y que poseerán las ciudades del Neguev. La ubicación exacta de Sefarad no puede establecerse con seguridad a partir de este versículo. Se ha propuesto identificarla con Sardes, en Asia Menor; también existe una asociación posterior del nombre con España. Ninguna de esas posibilidades permite presentar como dato explícito de Abdías una emigración concreta a la península ibérica.

La fuerza del anuncio permanece aun cuando no se resuelvan todos los topónimos. La comunidad restaurada incluye a quienes están lejos, no solamente a quienes permanecieron cerca de Sión. La dispersión que parecía definitiva no está fuera del alcance del Señor. La recuperación del Neguev enlaza además a los desterrados de Jerusalén con el territorio ya mencionado en el versículo anterior.

Original y continuidad del argumento

יִרְשׁוּ, yirshú, «poseerán», aparece expresamente en la parte final y sostiene la lectura de posesión de toda la unidad. El paso desde los habitantes de las regiones hasta los desterrados amplía los beneficiarios de la promesa; no transforma los nombres de lugar en un código de pueblos modernos. El siguiente versículo reúne esa esperanza bajo una afirmación central: el reino pertenece a Jehová.

Abdías 1:21 north

El reino pertenece a Jehová

El libro termina con el gobierno de Dios como fundamento de la liberación y de la justicia. Los libertadores ejercen una tarea recibida; la autoridad final no les pertenece a ellos, sino a Jehová.

Explicación del versículo

Los libertadores suben al monte Sión, el lugar donde se ha prometido escape y santidad. Su función se expresa con «para juzgar el monte de Esaú». El contraste entre los dos montes recoge el recorrido del libro: Edom, que confiaba en su altura y atacaba a su hermano, quedará sometido a una autoridad que no puede rechazar.

El hebreo לִשְׁפֹּט, lishpót, «para juzgar», comprende aquí el ejercicio de gobierno y de justicia sobre el territorio de Esaú. No se limita a pronunciar una sentencia verbal ni presenta necesariamente una escena judicial con expedientes y testigos. La derrota de Edom y la restauración del pueblo se integran en un nuevo orden bajo el señorío de Jehová.

La frase final explica la meta de toda la visión. El punto culminante no es que Jacob pueda repetir el orgullo de Esaú ni que un grupo humano se convierta en dueño absoluto de los demás. El reino será de Jehová. La justicia contra la violencia y la preservación de los despojados manifiestan su realeza, y los agentes de la liberación permanecen bajo esa autoridad.

Abdías comienza con un mensaje enviado entre las naciones y termina con una afirmación sobre el reino. Entre ambos extremos, la seguridad orgullosa es deshecha, la traición es denunciada y la esperanza del pueblo se restablece. La soberanía divina da unidad al libro: el desastre de Jerusalén no demuestra la derrota de Dios, y la futura recuperación no autoriza a su pueblo a independizarse de él.

Original y sentido de «libertadores»

מוֹשִׁעִים, moshiím, es una forma activa que designa a quienes realizan una liberación. Explica el plural «libertadores» de la NTBT. En Jueces 3:9, Otoniel recibe también una tarea de libertador levantado por Jehová. Ese uso muestra que el término puede aplicarse a agentes humanos de rescate, sin atribuirles divinidad ni capacidad de perdonar los pecados.

El reinado de Dios y Jesucristo

Jesús anuncia la cercanía del reino de Dios y llama al arrepentimiento y a la fe (Marcos 1:14–15). Apocalipsis 11:15 proclama el reinado de nuestro Señor y de su Cristo. Son relaciones canónicas con la afirmación final de Abdías, sin convertir cada libertador del versículo en una predicción individual de Jesús.

La distinción es esencial: Dios puede emplear muchos agentes de liberación histórica, pero la salvación de los pecados tiene su único fundamento en Jesucristo, muerto y resucitado. Hechos 4:10–12 afirma que en ningún otro hay salvación. La esperanza cristiana en el reinado de Dios descansa en ese Señor y Salvador, cuya autoridad da sentido tanto a la promesa de vida como a la certeza de la justicia.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
https://www.bibliatodo.com/ntbt/