La familia liberada debe escuchar
El nuevo discurso llama a Israel a oír una palabra que lo confronta desde su propia historia con Dios.
Explicación del versículo
«Escuchen» abre una serie de discursos que volverán a comenzar de manera semejante. La orden dirige la atención hacia un mensaje pronunciado «contra ustedes». El pueblo no decide de antemano que toda palabra de Jehová deba confirmar su bienestar; debe escuchar también la acusación que revela su pecado.
«Toda la familia» amplía la perspectiva más allá de los dirigentes o de un grupo particular. La salida de Egipto constituye una identidad recibida en común. Aunque Samaria y el reino del norte ocuparán el centro de los anuncios siguientes, esta evocación de la familia liberada impide tratar la división de los reinos como si hubiera creado dos historias independientes ante Dios. Judá ya ha sido incluido en la acusación precedente.
El que hizo subir a la familia de Egipto tiene autoridad para hablarle ahora. La memoria de la salvación no se presenta como un escudo para desoírlo, sino como razón para prestar atención. El discurso continúa así el recordatorio de Amós 2:10. La liberación pasada y la responsabilidad presente pertenecen a la misma relación. El versículo siguiente formulará con claridad la conclusión que los oyentes podían resistirse a aceptar: haber sido especialmente conocidos por Dios hace más grave su desobediencia.