Una palabra de ánimo durante la reconstrucción
El nuevo mensaje llega cuando el pueblo ya ha comenzado a trabajar. Jehová atiende ahora el desánimo que puede surgir al comparar la obra presente con el templo anterior.
Explicación del versículo
La fecha es el día veintiuno del séptimo mes. El trabajo se había reanudado el veinticuatro del sexto mes, según la conclusión del capítulo 1. Por tanto, este discurso se dirige a una comunidad que ha respondido al primer llamado. El problema que aparecerá enseguida no es la negativa inicial a reconstruir, sino la sensación de que lo que están levantando carece del esplendor de antes.
La distinción permite seguir el cuidado de Dios hacia su pueblo. La palabra que primero corrigió sus prioridades ahora sostiene su perseverancia. No basta haber comenzado; los trabajadores necesitan aprender a valorar su servicio desde la presencia y la promesa de Jehová, en vez de medirlo únicamente por la grandeza visible del pasado.
Según el calendario de Levítico 23:33–36, el día veintiuno corresponde al séptimo día de la fiesta de las Enramadas. Esa celebración recordaba la salida de Egipto y la vida del pueblo bajo el cuidado de Dios, como explica Levítico 23:39–43. La fecha ayuda a apreciar la referencia al éxodo que aparecerá en Hageo 2:5. El versículo no describe, sin embargo, cómo se desarrolló aquí una ceremonia ni en qué lugar preciso habló Hageo.
La fórmula «vino la palabra de Jehová» mantiene el mismo fundamento del primer capítulo. El ánimo no procede de negar la modestia de la obra. Dios reconocerá la impresión de quienes conocieron la primera casa y les dará una razón más profunda para seguir trabajando.
La unidad que comienza
El discurso de Hageo 2:1–9 avanza desde la comparación dolorosa hacia el mandato de esforzarse y la promesa de gloria y paz. La fecha abre esa unidad; leerla completa muestra que el pequeño comienzo presente no agota lo que Jehová puede hacer.