La envidia puede llevar a elegir una mala compañía
Admirar las ventajas del malvado puede terminar convirtiéndose en el deseo de compartir su camino.
Explicación del versículo
La sentencia une dos movimientos del corazón: envidiar y querer estar con ellos. La primera actitud puede preparar la segunda cuando la ganancia aparente ocupa todo el campo de visión.
La advertencia no trata de evitar a toda persona que necesita arrepentimiento ni de declarar superior al discípulo. Le pide no desear la participación en una vida definida por la maldad.
El versículo siguiente dará la razón concreta: detrás de la apariencia deseable hay un corazón que trama violencia y labios que proyectan daño. La compañía prometida no puede separarse de lo que practica.
Proverbios 4:20–27 llama a guardar el corazón y ponderar la senda de los pies. La vigilancia tiene que alcanzar lo que se admira antes de convertirse en una decisión.
Salmos 73:1–17 describe el peligro de mirar la prosperidad del arrogante sin considerar su final. La presencia de Dios devuelve al salmista una perspectiva que la envidia había estrechado.
Texto original y deseo de cercanía
אַל־תְּקַנֵּא —’al teqanne’, «no envidies»— dirige la primera prohibición al deseo. לִהְיוֹת אִתָּם —lihyot ’ittam, «estar con ellos»— muestra el paso hacia la asociación.
La sabiduría examina la relación entre admiración y conducta. Una ventaja obtenida mediante el mal no merece convertirse en modelo de vida.