Una convocatoria a la nación que debe despertar
Tras anunciar que las riquezas no libran del juicio, Sofonías llama a reunirse. La amenaza pretende provocar una respuesta mientras todavía se oye la palabra de Dios.
Explicación del versículo
Los dos imperativos, «reúnanse» y «sí, reúnanse», interrumpen la descripción del desastre con una apelación directa a la comunidad. El profeta no deja al pueblo como espectador de su ruina futura. La repetición concentra y apremia: es necesario escuchar juntos lo que viene y reconocer la situación ante el Señor.
La convocatoria continúa en el versículo siguiente y alcanza su orientación positiva en 2:3: buscar a Jehová, la justicia y la humildad. Por tanto, reunirse no constituye por sí mismo una garantía de protección. El sentido de la reunión se define por la respuesta a Dios. La comunidad que compartió idolatría e indiferencia debe afrontar también su responsabilidad de manera comunitaria.
Los imperativos hebreos הִתְקוֹשְׁשׁוּ וָקוֹשּׁוּ, hitqosheshu waqoshu, proceden de un verbo que puede emplearse para recoger rastrojo. Ese matiz deja sentir la fragilidad del pueblo después de la imagen del fuego de 1:18. La forma de la llamada permite escuchar una ironía severa: la nación que se considera firme debe reconocerse vulnerable y responder antes del juicio.
«Nación sin vergüenza» expresa la insensibilidad que el contexto denuncia. La expresión לֹא נִכְסָף, lo nikhsaf, es difícil: además de la interpretación relativa a la falta de vergüenza, se ha entendido como «no deseada». La NTBT sigue la primera línea, que encaja con el retrato posterior del injusto que no conoce vergüenza (Sofonías 3:5). La dificultad de la palabra no altera la urgencia de la convocatoria.
El pasaje une severidad y oportunidad. El Dios que anuncia su día todavía dirige una palabra que debe ser escuchada. La respuesta adecuada comenzará cuando la nación deje de tratar el juicio como algo remoto o irrelevante y acepte la corrección que viene de su Señor.