¿Qué enseña la Biblia sobre el Bautismo para el Perdón de los Pecados?
Estudio bíblico completo sobre Hechos 2:38, el bautismo por inmersión en agua para el perdón de los pecados y el plan de salvación en el Nuevo Testamento.
«Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.»
La pregunta más importante de la historia en el día de Pentecostés
En el capítulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles, tras escuchar la predicación inspirada sobre la muerte y resurrección de Jesucristo, miles de oyentes en Jerusalén se compungieron de corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles en Hechos 2:37: «Varones hermanos, ¿qué haremos?». Aquella multitud buscaba saber con exactitud qué exigía Dios para recibir la salvación y limpiar la culpa de sus pecados.
La respuesta apostólica en Hechos 2:38 no dejó lugar a especulaciones humanas: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo». En las Iglesias de Cristo, nuestra regla de fe consiste en responder a las preguntas de salvación con las mismas palabras que el Espíritu Santo pronunció por medio de los apóstoles en el Nuevo Testamento.
El Plan de Salvación Bíblico paso a paso en las Escrituras
Cuando estudiamos de manera integral los Evangelios y el libro de los Hechos, descubrimos que la salvación es por la gracia de Dios mediante una fe obediente (Efesios 2:8-9; Santiago 2:24). El Nuevo Testamento revela una armonía perfecta en los pasos de obediencia al evangelio:
- Oír la Palabra de Dios: En Romanos 10:17 leemos que «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios». Nadie puede acudir a Cristo sin escuchar primero las buenas nuevas de su sacrificio y resurrección.
- Creer en Jesucristo: En Juan 8:24 y Hebreos 11:6 se establece que sin fe es imposible agradar a Dios, y en Marcos 16:16 el Señor declaró: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo».
- Arrepentirse de los pecados: El arrepentimiento bíblico enseñado en Hechos 17:30 y Lucas 13:3 es un cambio genuino de mente, corazón y dirección de vida, apartándose del pecado para servir a Dios.
- Confesar públicamente que Jesús es el Hijo de Dios: Conforme a Romanos 10:9-10 y al ejemplo del etíope en Hechos 8:37, con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación que Jesucristo es el Hijo de Dios.
- Ser bautizado por inmersión para el perdón de los pecados: En Hechos 2:38 y Hechos 22:16 («Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre»), el bautismo es el momento exacto diseñado por Dios donde el creyente penitente entra en contacto con la sangre redentora de Cristo.
- Perseverar fielmente hasta el fin: Tras nacer de nuevo del agua y del Espíritu (Juan 3:5), el cristiano camina en vida nueva (Romanos 6:4) y permanece fiel hasta la muerte para recibir la corona de la vida (Apocalipsis 2:10).
¿Por qué el bautismo bíblico es por inmersión en agua?
Tanto el significado original del término griego baptizo (sumergir, sepultar en agua) como las descripciones explícitas del Nuevo Testamento confirman que el bautismo bíblico es una inmersión completa en agua. En Hechos 8:38-39, Felipe y el eunuco descendieron ambos al agua y subieron del agua.
Aún más profundo es el significado espiritual explicado en Romanos 6:3-4 y Colosenses 2:12: en el bautismo somos sepultados juntamente con Cristo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Una sepultura y una resurrección requieren inmersión total y fe consciente, razón por la cual en el Nuevo Testamento solo eran bautizados quienes tenían edad y entendimiento para creer y arrepentirse (Hechos 8:12).
¿Compite el bautismo con la gracia de Dios? (1 Pedro 3:21 y Tito 3:5)
Algunos preguntan si afirmar que el bautismo es para el perdón de los pecados contradice la salvación por gracia. La Biblia demuestra que ocurre exactamente lo contrario: en Colosenses 2:12 el bautismo no es una obra de mérito humano, sino una operación de Dios en la cual creímos. Asimismo, el apóstol Pedro declara sin rodeos en 1 Pedro 3:21: «El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo».
Cuando un pecador arrepentido obedece el mandamiento del bautismo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19), es revestido de Cristo (Gálatas 3:27) y añadido por el Señor mismo a su iglesia (Hechos 2:47).
Preguntas Frecuentes sobre este Estudio
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