1 Juan 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

1 Juan 1

La palabra de vida

1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos, acerca de la Palabra de vida —   N1

2 pues la vida se manifestó, y la hemos visto, damos testimonio y les anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó—,   N2

3 eso que hemos visto y oído se lo anunciamos también a ustedes, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.   N3

4 Escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa.   N4

La vida en la luz y la confesión del pecado

5 Este es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.   N5

6 Si decimos que tenemos comunión con él, pero caminamos en tinieblas, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.   N6

7 Pero, si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.   N7

8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.   N8

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de toda injusticia.   N9

10 Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros.   N10

Capítulos de 1 Juan (NTBT)

menu_book Notas de estudio de 1 Juan 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

1 Juan 1:1 north

La vida anunciada fue oída, vista y tocada

La carta comienza con un testimonio concreto sobre Jesucristo. La fe recibe al Salvador que se manifestó en la historia y no una idea separada de su realidad humana.

Explicación del versículo

La acumulación de expresiones tiene un propósito: quienes anuncian hablan de lo que oyeron, vieron, contemplaron y tocaron. El testimonio no se apoya en una revelación que pueda prescindir de Jesús ni en un rumor sin relación con él. Los ojos y las manos subrayan una manifestación real. La vida de Dios se ha dado a conocer de un modo que los testigos pudieron encontrar y anunciar.

La frase inicial queda abierta hasta el anuncio de 1:3, con la explicación intercalada de 1:2. «Lo que» abarca aquello de lo que dan testimonio acerca de la Palabra de vida. No convierte a Cristo en una cosa impersonal. El versículo siguiente identifica la vida eterna que estaba con el Padre y se manifestó. El Salvador y el mensaje acerca de él permanecen unidos: no podemos recibir la vida mientras dejamos de lado a la persona que la da.

Desde el principio y acerca de la Palabra

ἀπ’ ἀρχῆς —ap’ archês— significa «desde el principio». La expresión sitúa el anuncio en continuidad con su origen, y la referencia al Padre en 1:2 muestra que la vida no comenzó a existir cuando los testigos la conocieron. ἐψηλάφησαν —epsēláphēsan— expresa «tocaron», «palparon». τοῦ λόγου τῆς ζωῆς —toû lógou tês zōês— es «la Palabra de vida», el centro del testimonio que la carta desarrollará.

El Hijo se dio a conocer realmente

Juan 1:1–4 relaciona al Verbo con Dios y con la vida que está en él. Lucas 24:39 presenta al Resucitado invitando a reconocer la realidad de su cuerpo. Estas conexiones iluminan el anuncio sin afirmar que la carta esté narrando aquí una escena específica de contacto. Jesucristo es verdadero Dios y se manifestó verdaderamente en carne; su humanidad no es un detalle que pueda eliminarse de la salvación.

Aplicación editorial

Al escuchar una enseñanza sobre Jesús, examina si permanece en el testimonio que lo da a conocer o si lo reemplaza por una idea más conveniente. Puedes confiar sin haber presenciado personalmente aquellos acontecimientos, porque recibes el anuncio de quienes dan testimonio. La gracia del Padre se ha acercado en su Hijo. Aprende a conocerlo según su palabra, con una fe que no necesita inventar experiencias para ser preciosa delante de Dios.

1 Juan 1:2 north

La vida eterna que estaba con el Padre se manifestó

La salvación anunciada procede de la vida revelada en Jesucristo y no de una capacidad humana para producirla.

Explicación del versículo

La explicación intercalada precisa el centro del comienzo: «la vida se manifestó». La vida eterna estaba con el Padre y se dio a conocer a los testigos. No aparece como un descubrimiento de una fuerza que ellos controlaban, sino como una revelación recibida. Por eso la respuesta adecuada es ver, testificar y anunciar. Lo que se ha manifestado debe ser comunicado para que otros participen de esa vida.

La vida eterna no se reduce a una duración biológica sin fin. En la carta está vinculada al Hijo y a la relación con Dios que él hace posible. El Padre y el Hijo se distinguen: la vida estaba con el Padre, y el anuncio desembocará en comunión con él y con su Hijo Jesucristo. La manifestación no significa que el Hijo empezara entonces a existir. Hace visible y accesible en la historia a quien es la fuente de la vida.

Manifestación, testimonio y eternidad

ἐφανερώθη —ephanerṓthē— significa «se manifestó», «fue dado a conocer». μαρτυροῦμεν —martyroûmen— expresa «damos testimonio». πρὸς τὸν πατέρα —pròs tòn patéra— es «con el Padre» y comunica una relación personal. La repetición de manifestarse une el origen divino y el encuentro de los testigos, sin confundir al Padre con el Hijo.

La vida se recibe en el Salvador

1 Juan 5:11–12 explicará que Dios nos dio vida eterna y que esa vida está en su Hijo. Tener al Hijo es tener la vida; no existe una vía alternativa que pueda conservarla mientras lo rechaza. La afirmación ilumina este prólogo: el testimonio cristiano no ofrece solo una información útil, sino que anuncia a Jesucristo como el único Salvador por quien somos llevados al Padre.

Aplicación editorial

Puedes buscar vida en el reconocimiento, el conocimiento o la seguridad de tus circunstancias, pero ninguno de ellos puede ocupar el lugar del Hijo. Recibe con fe al Salvador anunciado y permite que esa relación dé forma a tus expectativas. Si compartes el evangelio, señala a Jesús y habla con verdad de lo que su palabra afirma. El Espíritu Santo da testimonio de él y nos guía a vivir de la gracia que el Padre ha manifestado, en lugar de atribuirnos una vida espiritual que podamos producir por nosotros mismos.

1 Juan 1:3 north

El anuncio de Cristo abre una comunión compartida

El testimonio se comunica para que los lectores participen de la misma vida con Dios que sostiene a quienes anuncian.

Explicación del versículo

«Eso que hemos visto y oído» retoma el comienzo y llega al verbo principal: «se lo anunciamos». El anuncio tiene una finalidad expresada: que los lectores tengan comunión con los testigos. La distancia entre quien presenció los acontecimientos y quien recibe su testimonio no impide participar de la misma gracia. El mensaje no preserva un privilegio para unos pocos, sino que invita a una relación compartida.

La comunión con «nosotros» recibe enseguida su fundamento: es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. No basta con pertenecer a un grupo o admirar a una persona que enseña. El contenido del testimonio determina la comunión que se ofrece. La vida de la comunidad está unida al Dios revelado en el Hijo, de modo que la verdad acerca de Jesús no puede tratarse como un asunto indiferente para conservar una unidad aparente.

Participar de una misma realidad

κοινωνίαν —koinōnían— significa «comunión», «participación compartida». ἀπαγγέλλομεν —apangéllomen— expresa «anunciamos». La finalidad introducida por ἵνα —hína, «para que»— muestra que comunicar la verdad busca incorporar a los oyentes a una relación real. La comunión no es solo una afinidad emocional, aunque incluya afecto; tiene como centro al Padre y al Hijo.

La comunión tiene el nombre de Jesucristo

1 Corintios 1:9 afirma que Dios llamó a los creyentes a la comunión con su Hijo Jesucristo. La relación ayuda a reconocer que esta vida compartida comienza en la iniciativa divina. La gracia recibida por fe nos reúne y produce amor, sin convertir la cercanía al maestro en un precio de salvación. La carta insistirá en que confesar al Hijo y amar al hermano pertenecen juntos a una misma fidelidad.

Aplicación editorial

Examina qué sostiene tu pertenencia a una comunidad. Puedes agradecer a quienes te enseñan sin hacer de ellos la fuente de tu vida con Dios. Busca una comunión que permanezca en la verdad de Cristo y se exprese en cuidado mutuo. Si alguien queda aislado mientras dice compartir la misma fe, procura acercarte con amor y verdad. El Padre nos ha dado a su Hijo para una vida compartida que recibe, acompaña y aprende a servir.

1 Juan 1:4 north

La alegría se hace plena en la comunión

La escritura sirve a un gozo compartido que nace de conocer a Cristo y participar juntos de la vida con Dios.

Explicación del versículo

«Escribimos estas cosas» presenta la carta como una forma de continuar el anuncio. Su propósito no es simplemente transmitir datos o establecer la importancia de quien escribe. Busca que la alegría llegue a plenitud. El versículo anterior ha explicado el motivo de ese gozo: la comunión con el Padre y con su Hijo, compartida por quienes reciben el testimonio.

La alegría de los testigos se completa cuando otros permanecen en la verdad y participan de esa vida. Por eso el gozo no es un premio reservado al maestro mientras los lectores solo aportan reconocimiento. El contexto une sus vidas en el mismo don. La carta hablará con seriedad del pecado y del error, pero esa corrección también sirve a una alegría que no puede sostenerse ocultando la verdad.

Nuestra alegría y su plenitud

ἡ χαρὰ ἡμῶν —hē charà hēmôn— significa «nuestra alegría», la lectura que conserva la NTBT. Otra lectura transmitida dice «su alegría», referida a los destinatarios. La diferencia afecta el pronombre, mientras la finalidad de una alegría plena permanece. πεπληρωμένη —peplērōménē— expresa algo «completado», llevado a plenitud. La frase mira a la comunión que el anuncio procura, no a una sensación que deba mantenerse idéntica en todo momento.

El gozo que Jesús comparte

Juan 15:9–11 relaciona permanecer en el amor de Jesús y guardar sus mandamientos con recibir su gozo y una alegría completa. Esa conexión ilumina la finalidad de la carta. Cristo no queda reducido a una idea que hace sentir mejor: su gracia nos lleva a permanecer en él y a amar. El gozo puede acompañar una vida que todavía conoce dolor, necesita corrección y aprende a perseverar.

Aplicación editorial

Puedes alegrarte cuando otro crece en Cristo sin medir ese crecimiento por el reconocimiento que te concede. Si necesitas recibir una corrección, considera que la verdad puede servir a una alegría más profunda que conservar una apariencia. Da gracias al Padre por la comunión que su Hijo abre y participa en ella con una respuesta concreta de amor. La plenitud del gozo se recibe en esa vida compartida, no en el esfuerzo de parecer siempre satisfecho.

1 Juan 1:5 north

Dios es luz: la comunión comienza en su verdad y santidad

El mensaje recibido define el carácter de Dios y da el criterio para examinar lo que afirmamos sobre nuestra relación con él.

Explicación del versículo

«Este es el mensaje» pasa del anuncio de la vida a la enseñanza que debe orientar la conducta. No se presenta una conclusión independiente de los testigos, sino algo oído y transmitido en relación con Jesucristo. La comunión del prólogo tiene un contenido verdadero. Quien desea conocer al Padre debe recibir lo que el Hijo da a conocer, en lugar de construir un dios que confirme cualquier deseo.

«Dios es luz» utiliza una imagen que el contexto desarrollará mediante verdad, rectitud y limpieza del pecado. No es una descripción física de su naturaleza. La negación añadida es completa: no hay ningunas tinieblas en él. Su santidad no contiene un engaño que debamos imitar ni una zona de mal que pueda justificar nuestra conducta. El problema de la incoherencia no se resuelve atribuyéndosela al Dios con quien decimos tener comunión.

El mensaje y la ausencia de oscuridad

ἀγγελία —angelía— significa «mensaje». φῶς —phôs— es «luz», y σκοτία —skotía—, «tinieblas», «oscuridad». La expresión οὐδεμία —oudemía, «ninguna»— intensifica la negación. Las imágenes deben entenderse desde las afirmaciones que siguen: practicar la verdad, caminar en la luz y reconocer la necesidad de perdón.

Jesús revela y conduce a la luz

Juan 8:12 presenta a Jesús como la luz del mundo y promete que quien lo sigue tendrá la luz de la vida. La relación no confunde al Hijo con el Padre; muestra que el Salvador da a conocer el carácter divino y guía a una vida conforme a él. La verdad de Dios puede descubrir nuestro pecado precisamente porque su gracia ofrece una salida por medio de Cristo.

Aplicación editorial

Cuando una idea religiosa te permita llamar bueno a un engaño o a una injusticia, examínala desde el Dios que es luz. No necesitas proteger una imagen de inocencia para acercarte al Padre. Puedes recibir su verdad y pedir el perdón que su Hijo hace posible. Deja que el Espíritu Santo te guíe conforme a la Escritura, de modo que tu confianza en Dios produzca una respuesta veraz y no una justificación de lo que necesita ser cambiado.

1 Juan 1:6 north

La conducta puede desmentir una afirmación de comunión

Decir que conocemos a Dios no vuelve verdadera una vida que continúa apartada de su luz.

Explicación del versículo

La primera condición comienza con «si decimos». El autor incluye su propia voz en una formulación que examina a todos. La afirmación de tener comunión con Dios debe corresponder a una realidad. No basta con repetirla, defender una identidad religiosa o participar de ciertas actividades si el camino seguido la contradice. El Dios que es luz no puede convertirse en cobertura de una vida entregada al engaño.

«Caminar en tinieblas» describe una dirección de vida, no un tropiezo reconocido que se lleva a Dios con arrepentimiento. Los versículos siguientes hablarán de limpieza y confesión, y 2:1 reconocerá que el creyente necesita al abogado Jesucristo cuando peca. Por tanto, la advertencia no exige fingir perfección. Confronta la pretensión de mantener juntas la comunión con Dios y una conducta que rehúsa su verdad.

Caminar y practicar la verdad

περιπατῶμεν —peripatômen— significa «caminamos» y aquí representa la manera de vivir. ψευδόμεθα —pseudómetha— expresa «mentimos». οὐ ποιοῦμεν τὴν ἀλήθειαν —ou poioûmen tḕn alḗtheian— es «no ponemos en práctica la verdad». El argumento une lo confesado con lo vivido; la verdad no queda reducida a una afirmación correcta que nunca necesita hacerse conducta.

Salir a la luz requiere dejar de esconderse

Juan 3:19–21 contrapone el rechazo de la luz para que las obras no sean expuestas con acercarse a ella al practicar la verdad. La conexión ilumina la advertencia de la carta. Jesucristo es el Salvador que descubre el pecado y ofrece vida. Recibirlo exige dejar de usar la oscuridad como refugio, no conseguir por nosotros mismos una inocencia que haga innecesaria su gracia.

Aplicación editorial

Pregunta si hay una parte de tu conducta que estás defendiendo mientras afirmas tener comunión con Dios. Puedes comenzar por reconocer la contradicción y hablar con verdad delante del Padre. Si has dañado a alguien, busca corregir y reparar lo posible. No confundas una confesión verbal de fe con permiso para sostener el engaño. La gracia de Cristo te llama a una vida en la que lo que dices de él y lo que practicas puedan caminar juntos.

1 Juan 1:7 north

La luz descubre la necesidad de la sangre de Cristo

Caminar en la luz abre una comunión verdadera y mantiene nuestra limpieza fundada en la entrega del Hijo de Dios.

Explicación del versículo

El «pero, si» ofrece la respuesta positiva a la condición anterior. Caminar en la luz significa vivir ante el Dios revelado, recibiendo su verdad y respondiendo a ella. La comparación con él no afirma que el creyente alcance de inmediato una perfección divina. El propio versículo añade la necesidad de ser limpiados del pecado, y la continuación rechaza decir que no lo tenemos.

El resultado incluye comunión unos con otros. La vida con Dios se expresa en una relación compartida que no puede descansar en una apariencia falsa. La luz permite reconocer pecados, recibir perdón y aprender a tratar al hermano con verdad. Esa comunión no es un premio para quienes ya no necesitan gracia; es la vida de quienes se vuelven juntos al Salvador en lugar de proteger la oscuridad.

Caminar y ser limpiados

ἐν τῷ φωτί —en tôi phōtí— significa «en la luz». τὸ αἷμα Ἰησοῦ —tò haîma Iēsoû— es «la sangre de Jesús», referencia a su vida entregada en una muerte real. καθαρίζει —katharízei— expresa «limpia», «purifica». «De todo pecado» afirma la suficiencia de su obra; no establece un límite que obligue a buscar otro salvador para ciertas culpas.

La fuente de la limpieza permanece en Jesús

Hebreos 9:26–28 presenta la entrega de Cristo una sola vez para llevar los pecados. Caminar en la luz no compra el valor de esa entrega ni la completa. En 1 Juan 2:1–2, la carta mostrará al mismo Jesús como abogado justo y sacrificio por los pecados. La limpieza de quienes creen procede de él; la respuesta en verdad y obediencia es fruto de esa gracia, no su precio.

Aplicación editorial

No esperes a poder presentarte sin necesidad de perdón para acercarte al Padre. Ven a la luz de Cristo, reconoce lo que debe cambiar y recibe la limpieza que él concede. También deja que esa verdad alcance tu trato con otros: puedes abandonar una apariencia, pedir perdón y cuidar una relación sin manipularla. La comunión crece cuando la comunidad reconoce al mismo Salvador y vive de su gracia con honestidad.

1 Juan 1:8 north

La verdad no permite engañarnos sobre el pecado

La necesidad de limpieza no termina al afirmar que tenemos comunión con Dios; negar el pecado sería apartarnos de la verdad que nos lleva al Salvador.

Explicación del versículo

La nueva condición comienza otra vez con «si decimos». El autor incluye a quienes anuncian y a quienes reciben el mensaje en una misma necesidad de honestidad. «No tenemos pecado» contradice la limpieza que acaba de atribuir a la sangre de Jesús. Si no hubiera nada que limpiar, esa obra quedaría tratada como innecesaria. La comunión con Dios no se sostiene proclamando una inocencia independiente de Cristo.

El primer resultado es engañarnos a nosotros mismos. La afirmación puede parecer una señal de seguridad espiritual y, sin embargo, impedir que se reconozca la realidad. La verdad no está actuando en quien protege esa negación. Esto no significa que reconocer el pecado sea la meta final de la vida cristiana; prepara la respuesta del versículo siguiente, donde la confesión encuentra perdón y limpieza.

Negar una realidad y desviarse

ἁμαρτίαν οὐκ ἔχομεν —hamartían ouk échomen— significa «no tenemos pecado». El singular no permite limitar la necesidad del Salvador a una etapa pasada que ya no concierna a los creyentes. ἑαυτοὺς πλανῶμεν —heautoùs planômen— expresa «nos engañamos a nosotros mismos». El problema no es solo lo que otros llegan a pensar de nosotros, sino una mirada propia que se ha separado de la verdad.

La confianza empieza en la misericordia

Lucas 18:9–14 contrasta la confianza en la propia justicia con la súplica del cobrador de impuestos que pide misericordia. Jesús no dirige al pecador a fingir inocencia, sino a acudir a Dios. La conexión ilumina la actitud de este versículo: reconocer la necesidad no elimina la esperanza, porque el Salvador ha venido precisamente a dar una vida que no podemos producir ni merecer por nosotros mismos.

Aplicación editorial

Puedes examinar si estás usando una comparación favorable con otros para dejar de reconocer una falta propia. No necesitas declarar falsa tu fe para admitir que necesitas perdón. Vuelve al Padre por medio de Jesucristo y recibe la verdad sin una defensa de tu imagen. La gracia permite abandonar el autoengaño, confesar con honestidad y comenzar a responder de otra manera a lo que la palabra ha descubierto.

1 Juan 1:9 north

Confesar ante el Dios que perdona y limpia

La respuesta a la verdad sobre el pecado es una confesión sincera, sostenida por la fidelidad y la justicia de Dios y por la obra de Jesucristo.

Explicación del versículo

«Si confesamos nuestros pecados» ofrece la alternativa a negarlos. Confesar es reconocer con verdad aquello que hemos hecho, en lugar de llamarlo inocente o atribuir toda responsabilidad a otros. El plural lleva la atención a pecados reales, no solo a una declaración vaga de imperfección que nunca acepta una corrección concreta. La promesa se dirige a quienes se vuelven a Dios de ese modo.

La seguridad está en que él es fiel y justo. El perdón no depende de conseguir una emoción suficientemente intensa ni de pagar la culpa mediante una confesión perfecta. Dios actúa conforme a su carácter y a la salvación que ha dado en su Hijo. La sangre de Jesús ya fue nombrada como fuente de limpieza, y 2:1–2 explicará su defensa y su sacrificio. La justicia divina y la misericordia no aparecen como voluntades rivales del Padre y del Hijo.

Reconocer, perdonar y purificar

ὁμολογῶμεν —homologômen— significa «confesamos», «reconocemos». πιστός ... καὶ δίκαιος —pistós ... kaì díkaios— expresa «fiel y justo». ἀφῇ —aphêi— es «perdone», y καθαρίσῃ —katharísēi—, «limpie». Las dos acciones presentan el perdón de la culpa y la limpieza de toda injusticia como dones del Dios al que nos volvemos.

La confesión corresponde al arrepentimiento

Proverbios 28:13 une confesar y abandonar los pecados con recibir misericordia, en contraste con encubrirlos. Esa relación evita convertir la confesión en una fórmula para conservar deliberadamente lo mismo. La obediencia posterior no compra el perdón; expresa que la gracia está siendo recibida como verdad. El Salvador nos reconcilia con Dios y nos llama a una vida renovada.

Aplicación editorial

Nombra delante del Padre la falta que necesitas reconocer, sin adornarla ni exagerarla para parecer más arrepentido. Pide perdón confiando en Jesucristo y acepta la corrección que corresponda. Si hubo un daño, procura repararlo de manera responsable. No bases tu seguridad en haber producido una reacción perfecta: descansa en la fidelidad de Dios y deja que su gracia te conduzca a abandonar el engaño y a caminar de nuevo en la luz.

1 Juan 1:10 north

Negar lo que hemos hecho contradice la palabra de Dios

La última negación del capítulo no solo engaña a la persona: rechaza el testimonio de Dios sobre nuestra necesidad del Salvador.

Explicación del versículo

«No hemos pecado» pone el acento en negar una realidad de la propia vida. Frente a la confesión del versículo anterior, la persona afirma no tener nada que reconocer. La gravedad no consiste solamente en ofrecer una imagen falsa a otros. Esa pretensión contradice la palabra que anuncia limpieza, perdón y vida en Jesucristo. Trata como innecesario el remedio que Dios ha dado porque rechaza la necesidad a la que responde.

«Lo hacemos mentiroso» no significa que nuestra declaración cambie la naturaleza del Dios que es luz. Describe la acusación que queda implícita al rechazar su testimonio. Si su palabra descubre el pecado y nosotros declaramos que no existe, estamos tratándola como falsa. «Su palabra no está en nosotros» muestra que el problema alcanza la recepción real del mensaje, aunque se conserve un lenguaje religioso.

Una negación del pecado cometido

οὐχ ἡμαρτήκαμεν —ouch hēmartḗkamen— significa «no hemos pecado». ψεύστην ποιοῦμεν αὐτόν —pseústēn poioûmen autón— expresa «lo hacemos mentiroso», es decir, lo tratamos como tal. ὁ λόγος αὐτοῦ —ho lógos autoû— es «su palabra». El lenguaje une la verdad acerca de Dios con la verdad que debemos recibir acerca de nuestra propia conducta.

La palabra que descubre también ofrece gracia

Romanos 3:22–24 reúne la necesidad de todos por el pecado y la justificación gratuita por la gracia mediante la redención en Cristo. La conexión impide detenerse en una acusación sin esperanza. El capítulo siguiente abre con el propósito de no pecar y con Jesucristo como abogado de quien peca. El autor no quiere que el lector se defienda negando el mal; quiere que acuda al único justo que puede llevarlo al Padre.

Aplicación editorial

Cuando la Escritura o una corrección verdadera descubre algo que hiciste, no necesitas protegerte negándolo a toda costa. Puedes recibir el testimonio de Dios, reconocer tu responsabilidad y acudir a Cristo. La verdad del Padre no busca sostener una apariencia de inocencia, sino llevarte a la vida de su Hijo. Abandonar la defensa falsa abre el camino a una confesión honesta, al perdón y a una respuesta concreta de obediencia.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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