Jesucristo, el justo que nos defiende ante el Padre
El llamado a no pecar se sostiene en una esperanza para quien ha pecado: tenemos en Jesucristo un abogado fiel y justo.
Explicación del versículo
«Hijitos míos» expresa cercanía y cuidado al introducir el propósito de la escritura: que los lectores no pequen. La promesa de perdón del capítulo anterior no es una licencia para considerar aceptables ciertas faltas. El autor desea una respuesta de obediencia. A la vez, no abandona a quien descubre que ha pecado: presenta al Salvador como la fuente de una confianza que permite volver a Dios.
«Tenemos ante el Padre un abogado» habla de una realidad presente. El creyente no necesita producir primero su propia inocencia para que Jesús pueda acercarse a él. El abogado es Jesucristo, «el justo». Su defensa no consiste en afirmar que el pecado nunca ocurrió ni en hacer falso el juicio de Dios. Se apoya en quién es y en la entrega que el versículo siguiente explicará como sacrificio por los pecados.
Un abogado y un Padre
παράκλητον —paráklēton— significa aquí «abogado», «intercesor», alguien que actúa en favor de otro. πρὸς τὸν πατέρα —pròs tòn patéra— expresa «ante el Padre», y δίκαιον —díkaion— califica a Jesús como «justo». La imagen muestra nuestra necesidad y su suficiencia. El Padre no aparece como un rival del Hijo que deba ser convencido de amar; la carta afirmará que él mismo envió al Hijo por amor.
El Salvador vive para interceder
Hebreos 7:25 une la capacidad de salvar plenamente con la intercesión de Jesús por quienes se acercan a Dios por medio de él. En Juan 14:16–17, Jesús promete además otro Consolador, el Espíritu de la verdad. El uso de un lenguaje cercano no confunde al Hijo con el Espíritu Santo: el único Dios nos cuida mediante una obra en la que sus personas se distinguen.
Aplicación editorial
Si has pecado, no defiendas la falta ni concluyas que debes mantenerte lejos de Dios hasta poder compensarla. Reconócela, acude al Padre por Jesucristo y responde a su gracia abandonando el mal. La confianza en tu abogado no disminuye la seriedad de obedecer; te permite hacerlo sin sostener una imagen falsa. Mira al justo que se entregó por ti y acepta la ayuda necesaria para caminar de nuevo en la verdad.