Una oración que abre su atención a todos
Pablo pasa del encargo de conservar la fe al cuidado de la oración comunitaria. La iglesia debe presentar ante Dios a personas de toda condición, sin limitar su intercesión a su círculo cercano.
Explicación del versículo
«Por tanto, exhorto» relaciona la petición con el encargo anterior. La defensa de la enseñanza y la fidelidad no se sostiene solamente mediante advertencias. La comunidad necesita acudir a Dios por las personas a quienes anuncia el evangelio. El que acaba de dar gracias por la misericordia de Cristo llama a una oración cuya amplitud corresponde a ese anuncio salvador.
«Ante todo» destaca la importancia de la exhortación. La expresión no impone por sí sola una secuencia rígida que deba repetirse palabra por palabra en cada reunión. Señala una prioridad dentro de la vida de la casa de Dios. La oración pertenece al centro de su respuesta al Señor y no puede quedar desplazada por discusiones que ocupan toda la atención.
«Que se hagan súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias» reúne distintas expresiones de esa dependencia. Δεήσεις (deḗseis), «súplicas», pone de relieve las necesidades presentadas; προσευχάς (proseukhás), «oraciones», nombra de manera amplia el acto de dirigirse a Dios. Los términos se complementan sin exigir que cada oración pueda clasificarse en una única categoría cerrada.
«Intercesiones» corresponde a ἐντεύξεις (enteúxeis), peticiones o apelaciones ante Dios, aquí hechas por otros. «Acciones de gracias», εὐχαριστίας (eukharistías), añade el reconocimiento de los dones recibidos. La comunidad pide y agradece. No se limita a enumerar lo que falta ni se acerca al Padre como si su bondad no hubiera sido ya manifestada en Jesucristo.
«Por todos los seres humanos» define el alcance. La palabra ἀνθρώπων (anthrṓpōn) se refiere aquí a personas, tanto hombres como mujeres. La intercesión no debe reducirse a quienes ya creen, a quienes tienen una posición favorable a la iglesia o a quienes resultan cercanos por origen y condición. El versículo siguiente destacará a los reyes y autoridades, y el argumento continuará con la voluntad salvadora de Dios.
La amplitud no convierte la oración en una aprobación de toda conducta. Permite pedir el bien real de las personas, incluido que conozcan la verdad y reciban al Salvador. El testimonio de Pablo como antiguo perseguidor muestra por qué no se debe tratar la oposición presente de alguien como si agotara la posibilidad de la misericordia. La iglesia ora desde la esperanza que encuentra en Cristo, no desde un conocimiento secreto de todos los destinos individuales.
La intercesión participa del amor que Jesús enseña
Mateo 5:43–48 llama a amar a los enemigos y orar por quienes persiguen, conforme al cuidado del Padre celestial. Efesios 6:18–20 presenta una oración perseverante en el Espíritu que incluye el anuncio del evangelio. 1 Timoteo 1:15–16 recuerda que Jesús vino a salvar a pecadores y mostró paciencia en Pablo. La amplitud de la oración responde a ese mismo Señor.
Aplicación editorial
Revisa a quiénes incluyes en tu oración. Presenta al Padre las necesidades de personas cercanas y también de quienes te resultan difíciles o viven lejos de tu experiencia. Pide que conozcan a Jesucristo y agradece el bien que Dios concede. Bajo la guía del Espíritu Santo y de la Escritura, deja que tu intercesión forme un amor que busque el bien sin aprobar la injusticia.