Desear la responsabilidad de cuidar a la iglesia
Pablo reconoce como buena la aspiración a supervisar la comunidad. Lo que se desea es una obra de servicio, cuya calidad exige examinar la vida de quien aspira a realizarla.
Explicación del versículo
«Fiel es esta palabra» introduce una afirmación que merece confianza. La carta ya había empleado esta expresión al anunciar que Cristo vino a salvar a los pecadores. Aquí la aplica a la bondad de una responsabilidad dentro de la comunidad: quien aspira a supervisarla desea una buena obra. La valoración positiva del encargo prepara la lista de requisitos que sigue; no convierte cualquier aspiración personal en autorización para ejercerlo.
El sustantivo ἐπισκοπή (episkopḗ) se refiere aquí a la función de supervisión. El versículo siguiente denomina «supervisor» a quien la desempeña. La atención recae en una tarea de cuidado y vigilancia sobre la comunidad, no solamente en recibir un nombre honorífico. Para comprenderla, conviene leer cómo el resto del pasaje relaciona esa responsabilidad con enseñar, dirigir con dignidad y cuidar de la iglesia de Dios.
El sujeto es «si alguno». Se contempla a alguien que aspira a la función, sin declarar todavía que reúna las condiciones. Desear una responsabilidad y estar preparado para ella son cuestiones relacionadas, pero distintas. El «por tanto» del versículo 2 explica qué vida debe acompañar ese deseo. La comunidad no ha de despreciar la aspiración a servir, pero debe examinarla conforme a la enseñanza que recibe.
La frase decisiva es «una buena obra». Pablo describe la supervisión como trabajo que merece ser realizado. Quien la busca debe querer el bien que esa tarea hace posible: instrucción fiel, atención a las personas, protección frente al error y cuidado de la vida común. El deseo pierde su correspondencia con la afirmación cuando busca principalmente reconocimiento, dominio o ventaja personal. La bondad de la obra procede de su finalidad bajo Dios, no del prestigio que pueda proporcionar.
Las cualidades de los versículos 2–7 muestran qué clase de trabajo está en vista. Se necesita una vida familiar responsable, dominio propio, disposición hospitalaria y capacidad para enseñar. También se examinan el trato a otros, la relación con el dinero, la madurez y el testimonio ante quienes no pertenecen a la comunidad. La amplitud de estos requisitos impide reducir la función a hablar en una reunión o a poseer facilidad para dirigir actividades.
La palabra «supervisor» tampoco obliga a trasladar al pasaje toda estructura eclesiástica desarrollada posteriormente. En Hechos, los ancianos de Éfeso reciben el encargo de cuidar del rebaño como supervisores. Ese uso ilumina la responsabilidad sin exigir que todos los títulos actuales tengan exactamente la misma organización. El elemento explícito es el cuidado de una comunidad que pertenece a Dios y vive de su palabra.
El fundamento de este servicio es Jesucristo. La iglesia necesita que se la guíe hacia su único Salvador, no hacia la dependencia absoluta de una persona. Quien aspira a cuidarla sigue siendo alguien que vive de la misericordia de Cristo y responde ante él. Desear esa obra es bueno cuando incluye disposición para aprender, ser examinado y trabajar para el bien de aquellos a quienes el Señor ha confiado a la comunidad.
Una responsabilidad bajo el Pastor supremo
Hechos 20:17 identifica a los ancianos de Éfeso, y Hechos 20:28–32 los exhorta a cuidar de sí mismos y del rebaño, defendiendo a la comunidad de la enseñanza torcida. Supervisar incluye una atención perseverante a las personas y a la verdad.
1 Pedro 5:1–4 une el pastoreo con la buena disposición y el ejemplo, rechazando el dominio sobre el rebaño. Cristo es el Pastor supremo. La responsabilidad de sus servidores es real, pero permanece subordinada a él.
Aplicación editorial
Si deseas cuidar de otros en la iglesia, examina qué parte de esa obra quieres realizar y qué disposición tienes para ser formado. Acoge una evaluación seria de tu vida y aprende a servir en lo concreto. El deseo madura cuando se convierte en fidelidad al Señor y atención responsable a las personas.