La vida atraviesa tiempos que no dominamos
El poema reúne experiencias opuestas para mostrar la amplitud y los cambios de la vida. Su propósito no es entregar un calendario secreto para decidir cada acción.
Explicación del versículo
El encabezamiento abarca «todo» y «cada asunto». A continuación aparecen nacimiento y muerte, pérdida y ganancia, dolor y alegría, guerra y paz. Los extremos describen una existencia que contiene circunstancias muy distintas. El ser humano no puede fijarla para siempre en una sola experiencia favorable.
La repetición de «tiempo» organiza el poema. Algunas cosas nos suceden, como nacer y morir; otras son acciones que requieren discernimiento, como hablar o callar. Reunirlas no significa que poseamos igual control sobre todas. El poema permite reconocer el momento y el límite, mientras la reflexión posterior distinguirá nuestra ocupación de la obra de Dios que no conseguimos abarcar.
Tampoco convierte en moralmente buena cualquier conducta por el simple hecho de tener una ocasión. La mención de matar, odiar o guerrear no proporciona permiso indiscriminado para ejercer violencia. El mismo capítulo denunciará la maldad en el lugar de la justicia y afirmará que Dios juzga las obras. El catálogo describe la amplitud de lo vivido; el discernimiento moral se conserva dentro del conjunto de la Escritura.
Texto original y composición
זְמָן, zeman, «tiempo», y עֵת, et, «ocasión» o «momento», sitúan los asuntos en su oportunidad. חֵפֶץ, jefets, designa aquí un asunto o actividad, no solo un deseo privado. Las parejas opuestas ofrecen una visión de conjunto, sin dar fechas ni métodos para anticiparlas.
Relaciones bíblicas
En Hechos 1:7–8, Jesús distingue los tiempos bajo autoridad del Padre de la tarea que sus discípulos deben cumplir por el poder del Espíritu Santo. La relación ilumina una postura de humildad activa: desconocer el calendario completo de Dios no impide obedecer lo que él ha encomendado.