Eclesiastés 3 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Eclesiastés 3

Los tiempos de la vida y el obrar de Dios

1 Todo tiene su tiempo, y hay un tiempo para cada asunto bajo los cielos:   N1

2 tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado;   N2

3 tiempo de matar y tiempo de sanar, tiempo de derribar y tiempo de construir;   N3

4 tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar;   N4

5 tiempo de arrojar piedras y tiempo de reunir piedras, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar;   N5

6 tiempo de buscar y tiempo de dar por perdido, tiempo de guardar y tiempo de desechar;   N6

7 tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar;   N7

8 tiempo de amar y tiempo de odiar, tiempo de guerra y tiempo de paz.   N8

9 ¿Qué provecho obtiene quien trabaja de aquello en que se afana?   N9

10 He visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en ella.   N10

11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo. También puso la eternidad en sus corazones, sin que el hombre pueda descubrir la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.   N11

12 Comprendí que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y hacer el bien durante su vida;   N12

13 y que todo hombre coma, beba y disfrute del bien de todo su trabajo es un don de Dios.   N13

14 Comprendí que todo lo que Dios hace permanece para siempre; nada se le puede añadir y nada se le puede quitar. Dios ha obrado así para que teman ante él.   N14

15 Lo que es ya fue, y lo que será ya ha sido; Dios busca lo que se ha ido.   N15

Injusticias de la vida

16 Vi además bajo el sol que en el lugar del derecho había maldad, y en el lugar de la justicia había maldad.   N16

17 Dije en mi corazón: «Dios juzgará al justo y al malvado, porque allí hay un tiempo para cada asunto y para toda obra».   N17

18 Dije en mi corazón acerca de los hijos de los hombres: «Dios los prueba para que vean que, por sí mismos, son como los animales».   N18

19 Porque lo que les sucede a los hijos de los hombres y lo que les sucede a los animales es lo mismo: como muere uno, muere el otro; todos tienen un mismo aliento. El hombre no tiene ventaja sobre el animal, porque todo es vanidad.   N19

20 Todos van al mismo lugar; todos vienen del polvo y todos vuelven al polvo.   N20

21 ¿Quién sabe si el espíritu de los hijos de los hombres sube hacia arriba y si el espíritu del animal baja hacia la tierra?   N21

22 Vi que no hay nada mejor que alegrarse el hombre en sus obras, porque esa es su porción. Pues ¿quién lo llevará a ver lo que sucederá después de él?   N22

menu_book Notas de estudio de Eclesiastés 3

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Eclesiastés 3:1 north

La vida atraviesa tiempos que no dominamos

El poema reúne experiencias opuestas para mostrar la amplitud y los cambios de la vida. Su propósito no es entregar un calendario secreto para decidir cada acción.

Explicación del versículo

El encabezamiento abarca «todo» y «cada asunto». A continuación aparecen nacimiento y muerte, pérdida y ganancia, dolor y alegría, guerra y paz. Los extremos describen una existencia que contiene circunstancias muy distintas. El ser humano no puede fijarla para siempre en una sola experiencia favorable.

La repetición de «tiempo» organiza el poema. Algunas cosas nos suceden, como nacer y morir; otras son acciones que requieren discernimiento, como hablar o callar. Reunirlas no significa que poseamos igual control sobre todas. El poema permite reconocer el momento y el límite, mientras la reflexión posterior distinguirá nuestra ocupación de la obra de Dios que no conseguimos abarcar.

Tampoco convierte en moralmente buena cualquier conducta por el simple hecho de tener una ocasión. La mención de matar, odiar o guerrear no proporciona permiso indiscriminado para ejercer violencia. El mismo capítulo denunciará la maldad en el lugar de la justicia y afirmará que Dios juzga las obras. El catálogo describe la amplitud de lo vivido; el discernimiento moral se conserva dentro del conjunto de la Escritura.

Texto original y composición

זְמָן, zeman, «tiempo», y עֵת, et, «ocasión» o «momento», sitúan los asuntos en su oportunidad. חֵפֶץ, jefets, designa aquí un asunto o actividad, no solo un deseo privado. Las parejas opuestas ofrecen una visión de conjunto, sin dar fechas ni métodos para anticiparlas.

Relaciones bíblicas

En Hechos 1:7–8, Jesús distingue los tiempos bajo autoridad del Padre de la tarea que sus discípulos deben cumplir por el poder del Espíritu Santo. La relación ilumina una postura de humildad activa: desconocer el calendario completo de Dios no impide obedecer lo que él ha encomendado.

Eclesiastés 3:2 north

Los comienzos y los finales

Nacimiento y muerte abren el poema con los límites de la vida. Plantar y arrancar muestran también que la actividad humana atraviesa comienzos y cierres.

Explicación del versículo

La primera pareja sitúa al ser humano entre dos acontecimientos fundamentales. Nadie decide por sí mismo el comienzo de su existencia ni puede prolongarla indefinidamente. El poema empieza, por tanto, con un marco que antecede a nuestros proyectos y finalmente los interrumpe. La pregunta por el provecho del trabajo debe escucharse dentro de ese marco.

La segunda pareja se mueve al cultivo. Plantar abre una expectativa de crecimiento y fruto; arrancar lo plantado pone fin a esa etapa. El texto no explica por qué se arranca en cada caso: puede haber distintas razones, y no conviene inventar una historia agrícola para completar la imagen. Lo esencial es que la actividad no consiste únicamente en iniciar y conservar. También conoce un término.

Las dos parejas no deben reducirse a una lección sobre elegir siempre el momento correcto. El cultivo permite decisiones y cuidados; la duración de la vida no queda sometida al mismo grado de elección. Al reunirlas, el Predicador muestra la amplitud de los tiempos humanos y la incapacidad de asegurar un crecimiento interminable. La sabiduría aprende a actuar sin convertir todo comienzo en promesa de permanencia absoluta.

Texto original y precisión

לָלֶדֶת, laledet, pertenece al lenguaje del alumbramiento; la NTBT expresa el inicio de la vida como «nacer». לַעֲקוֹר נָטוּעַ, laaqor natua, «arrancar lo plantado», conserva la relación entre lo que antes comenzó y lo que ahora se retira.

Aplicación editorial

Puedes cuidar una vida, una relación o un proyecto sin tener autoridad sobre toda su duración. La oración de Salmos 90:12 pide aprender a contar los días, no poseerlos. Reconocer su medida ayuda a atender con amor lo que hoy se te ha confiado.

Eclesiastés 3:3 north

La destrucción y la restauración

El poema enfrenta acciones que quitan y acciones que reparan. Nombrarlas dentro de los tiempos de la vida no autoriza a ejercerlas sin discernimiento moral.

Explicación del versículo

Matar y sanar forman una pareja extrema que contempla la vulnerabilidad de los seres vivos. La primera acción puede acabar con una vida; la segunda procura su recuperación. El texto no especifica aquí circunstancias, agentes o normas para decidir cuándo una muerte sería legítima. Por eso no puede utilizarse como permiso general para dañar a alguien.

Derribar y construir trasladan el contraste al entorno edificado. Hay estructuras que dejan de estar en pie y otras que se levantan; las obras humanas también atraviesan procesos opuestos. El pasaje no obliga a considerar deseable toda destrucción. Su función dentro del catálogo es recordar que la existencia incluye pérdidas y restauraciones, además de realizaciones que parecen estables.

Las parejas impiden fijar la vida en un solo movimiento. Quien construye no puede dar por supuesto que todo permanecerá, y quien contempla una ruina no ha demostrado por ello que toda reconstrucción sea imposible. Aun así, el poema no garantiza que cada pérdida concreta se reparará inmediatamente. La confianza en Dios no necesita convertir esta enumeración en una promesa que el versículo no formula.

Texto original y alcance

לַהֲרוֹג, laharog, significa «matar»; לִרְפּוֹא, lirpo, «sanar». La fuerza del contraste se mantiene sin sustituirlos por acciones meramente simbólicas. «Derribar» y «construir» añaden otra pareja concreta al retrato amplio de la experiencia.

Relaciones bíblicas

La denuncia de Eclesiastés 3:16–17 conserva la distinción entre justicia y maldad y anuncia el juicio de Dios. Esa continuación establece un límite interpretativo necesario: estar dentro de la historia de los tiempos no deja una acción fuera de la responsabilidad moral.

Eclesiastés 3:4 north

El lugar del duelo y de la alegría

La vida incluye lágrimas y celebración. La sabiduría reconoce ambas sin exigir que una emoción ocupe todos los momentos.

Explicación del versículo

Llorar y reír expresan respuestas opuestas a lo vivido. El Predicador no ordena una sonrisa permanente ni presenta el llanto como un fracaso de la fe. La pérdida puede requerir lágrimas, del mismo modo que un bien recibido puede suscitar alegría. La oportunidad importa porque una respuesta verdadera atiende a la realidad, no a una obligación de aparentar siempre el mismo estado.

Hacer duelo y bailar amplían el contraste hacia expresiones visibles y compartidas. El duelo reconoce una pérdida; el baile puede acompañar una celebración. El texto no ofrece un reglamento de ceremonias ni identifica aquí un acontecimiento particular. Reúne experiencias reconocibles para mostrar que la vida no puede reducirse a una sola de ellas.

Las parejas tampoco prometen que cada tristeza tendrá de inmediato una compensación equivalente. El poema contempla tiempos distintos sin entregar su calendario. Por eso, quien acompaña al que llora no debe usar este versículo para apresurar su recuperación, y quien se alegra no necesita sentirse culpable por recibir un bien. La atención sabia aprende a compartir la situación del otro en vez de imponerle la propia.

Texto original y forma poética

סְפוֹד, sefod, se refiere a hacer lamentación o duelo; רְקוֹד, reqod, a bailar. La correspondencia sonora de las formas acompaña el contraste de las acciones, sin reducirlas a estados interiores invisibles.

Relaciones bíblicas y aplicación editorial

Jesús lloró ante la muerte de Lázaro, aun después de haberse presentado como la resurrección y la vida (Juan 11:25–26; 11:33–36). Su ejemplo muestra que la esperanza en él no cancela las lágrimas. Puedes confiar en su victoria y acompañar un duelo sin fingir que la pérdida no duele.

Eclesiastés 3:5 north

Reunir, dispersar y guardar distancia

Las dos parejas muestran acciones que cambian según la situación. El poema no explica todos sus motivos, por lo que conviene conservar su amplitud sin inventar una escena única.

Explicación del versículo

Arrojar piedras y reunirlas son actividades opuestas. Pueden evocar tareas del campo o de la construcción, ámbitos en los que las piedras se retiran, se distribuyen o se recogen con distintos propósitos. El versículo no señala cuál de esas situaciones tiene en mente. Su sentido seguro dentro del poema es el contraste entre dispersar y juntar, no una reconstrucción detallada de una costumbre.

La segunda pareja contempla el abrazo y la abstención de abrazar. La cercanía corporal es un bien real, pero no toda situación pide la misma expresión de cercanía. Puede haber un momento de encuentro y otro de distancia. El pasaje no identifica aquí matrimonio, despedida o una causa concreta de separación; tampoco autoriza a imponer afecto sin atender a la otra persona.

Ambas imágenes ayudan a reconocer que una conducta no puede prolongarse mecánicamente como si todas las circunstancias fueran iguales. El discernimiento no consiste en aplicar siempre una sola acción, sino en reconocer el bien que corresponde a la situación. Esa capacidad sigue siendo limitada: el poema enseña a vivir dentro del tiempo, no a controlar todos sus cambios.

Texto original y dificultad

אֲבָנִים, avanim, significa «piedras»; el texto conserva un objeto concreto sin explicar su función. לִרְחֹק מֵחַבֵּק, lirjoq mejabbeq, expresa «mantenerse lejos de abrazar». La cercanía de ambas parejas ha dado lugar a lecturas figuradas, pero no obliga a convertir las piedras en un símbolo de la intimidad sexual.

Aplicación editorial

Puedes expresar amor mediante cercanía y también respetando una distancia necesaria. Escuchar lo que otra persona necesita forma parte del cuidado, en vez de suponer que tu preferencia establece el momento de todos. Esta aplicación nace del contraste del poema; no permite atribuir a cada separación un significado oculto o una orden particular de Dios.

Eclesiastés 3:6 north

Buscar, conservar y aceptar la pérdida

No todo puede recuperarse ni todo debe guardarse para siempre. El poema incluye el límite de la búsqueda y la necesidad de soltar.

Explicación del versículo

Buscar supone que algo merece el esfuerzo de encontrarlo. Dar por perdido reconoce que ese esfuerzo no siempre alcanza su fin y que puede llegar un momento de detenerlo. El contraste no desprecia lo buscado; muestra que el valor de algo no concede al ser humano capacidad ilimitada para recuperarlo.

Guardar y desechar añaden otra dimensión. Conservar puede ser prudente cuando protege un bien; desprenderse puede ser necesario cuando mantenerlo deja de cumplir un propósito. El texto no entrega una regla para identificar automáticamente cada momento. La enseñanza se encuentra en reconocer que ambas acciones existen dentro de una vida que no puede acumular y retener sin término.

En el hilo del libro, estas parejas cuestionan el afán de apropiarse de todo resultado. El rey había descubierto que no podía conservar para siempre sus obras. Aquí el catálogo amplía esa conciencia: hay tiempos de pérdida y de renuncia, además de tiempos de adquisición. Aceptar ese límite no equivale a declarar que toda pérdida es buena, merecida o fácil de asumir.

Texto original y elección de expresión

לְאַבֵּד, leabbed, pertenece al lenguaje de perder o hacer perder. En contraste con «buscar», la NTBT expresa el abandono de la búsqueda como «dar por perdido». לְהַשְׁלִיךְ, lehashlikh, «arrojar» o «desechar», se contrapone después a guardar.

Aplicación editorial

Puedes preguntar si conservar algo sirve todavía al bien que deseas cuidar o si prolonga un afán que consume la vida. El pasaje invita a discernir, no a desprenderte precipitadamente de responsabilidades o vínculos. Reconocer una pérdida puede ser doloroso; admitirla no exige fingir que nunca importó aquello que ya no puedes retener.

Eclesiastés 3:7 north

El momento de la palabra y del silencio

Rasgar y coser, callar y hablar, reúnen respuestas distintas ante lo vivido. La sabiduría atiende al momento sin convertir una de ellas en una obligación permanente.

Explicación del versículo

Rasgar una prenda puede expresar dolor o aflicción, como ocurre en diversos relatos bíblicos. Coser la repara y permite volver a usarla. El poema no identifica una ceremonia específica, pero esa experiencia ayuda a reconocer que la vida conoce ruptura y reparación. No hay que convertir cada detalle en una alegoría espiritual independiente.

Callar y hablar trasladan la atención a la respuesta verbal. Una palabra puede ser necesaria para decir la verdad, defender a alguien o pedir ayuda; en otra circunstancia, escuchar antes de responder expresa mayor sabiduría. El texto no enseña que el silencio sea siempre reverente ni que hablar sea siempre valiente. La pertinencia se discierne según la realidad y la responsabilidad.

La secuencia tampoco autoriza a usar «hay tiempo de callar» para ocultar una injusticia. El mismo capítulo señalará maldad donde debía haber derecho. El momento de la palabra no se decide únicamente por comodidad personal. Reconocer que la voz tiene un tiempo ayuda a hablar con propósito y a no llenar de explicaciones el dolor que primero necesita ser escuchado.

Texto original y contexto

לִקְרוֹעַ, liqroa, «rasgar», se contrapone a לִתְפּוֹר, litpor, «coser». La pareja mantiene acciones concretas que pueden acompañar distintas etapas de una pérdida. 2 Reyes 22:11 muestra a Josías rasgando su ropa al escuchar la ley, como reacción de aflicción ante lo oído.

Relaciones bíblicas y aplicación editorial

Santiago 1:19–21 llama a escuchar con prontitud, hablar con lentitud y recibir la Palabra con mansedumbre. Puedes dejar que esa disposición corrija tanto la respuesta precipitada como el silencio que evade una responsabilidad.

Eclesiastés 3:8 north

El amor y el conflicto dentro de la historia

El poema termina con relaciones personales y situaciones colectivas. Su amplitud no vuelve indiferentes el amor, el odio, la guerra o la paz ante el juicio de Dios.

Explicación del versículo

Amar y odiar nombran respuestas opuestas que forman parte de la experiencia humana. El catálogo no especifica sus objetos ni da permiso para aborrecer arbitrariamente a una persona. La vida moral requiere distinguir qué merece amor y qué debe rechazarse; esa distinción procede del conjunto de la enseñanza bíblica, no de atribuir aprobación automática a todo sentimiento.

Guerra y paz amplían el horizonte hasta la vida de los pueblos. Una persona puede atravesar ambas sin haber decidido su comienzo o su final. El cierre recuerda, por tanto, que los tiempos no dependen solo de elecciones individuales. La historia colectiva también condiciona el trabajo, los vínculos y las posibilidades de disfrutar.

El poema no ofrece aquí una teoría completa de la guerra ni un anuncio de que cada conflicto sea querido moralmente por Dios. De inmediato volverá la pregunta por el provecho del esfuerzo, y más adelante la denuncia de la injusticia. Reconocer un tiempo de conflicto no elimina la responsabilidad de buscar el bien ni permite llamar paz a la simple conveniencia del poderoso.

Texto original y cierre del poema

מִלְחָמָה, miljamah, «guerra», y שָׁלוֹם, shalom, «paz», forman la última pareja. En este contraste, la paz se entiende frente al conflicto; no hace falta cargar la palabra con todos los sentidos que pueda tener en otros pasajes.

Relaciones bíblicas

Romanos 12:9 une el amor sincero con aborrecer el mal. 12:18–21 manda procurar la paz, renunciar a la venganza y vencer el mal con el bien. Esa orientación impide usar el poema como excusa para la hostilidad y dirige tu respuesta hacia una fidelidad concreta aun en tiempos difíciles.

Eclesiastés 3:9 north

Trabajar dentro de tiempos cambiantes

La pregunta por el provecho reaparece después del poema. El trabajador actúa de verdad, pero no elige ni controla todas las circunstancias que rodean su labor.

Explicación del versículo

El catálogo de tiempos no era una pausa ajena a la investigación. Ha mostrado que la vida contiene comienzos y finales, pérdidas y restauraciones, conflicto y paz. Al volver a preguntar qué obtiene quien trabaja, el Predicador sitúa su esfuerzo dentro de ese movimiento. Una obra puede realizarse con habilidad y quedar expuesta después a un cambio que su autor no gobierna.

La pregunta no responde que reconocer el momento vuelva inútil trabajar. Más bien cuestiona la expectativa de dominar todo el proceso mediante el trabajo. Plantar requiere acción, pero quien planta no recibe por ello autoridad sobre cada tiempo futuro. Construir puede ser sabio, aunque la construcción no se vuelva indestructible.

Esta relación prepara la afirmación sobre la obra de Dios que el ser humano no descubre de principio a fin. El límite no consiste únicamente en la falta de fuerzas: tampoco conocemos el conjunto donde nuestras tareas se insertan. El libro orientará hacia la alegría, el bien y la reverencia como respuestas posibles dentro de esa condición, sin prometer primero una explicación completa del calendario de la vida.

Texto original y enlace argumental

מַה יִּתְרוֹן הָעוֹשֶׂה, mah yitron haoseh, «¿qué provecho tiene quien hace?», devuelve al primer plano la cuestión de 1:3. La forma participial caracteriza a quien está ocupado en actuar. El poema no elimina su actividad; redefine el alcance de lo que puede esperar de ella.

Aplicación editorial

Puedes evaluar un proyecto teniendo en cuenta sus circunstancias sin atribuirte poder sobre todas ellas. La responsabilidad no exige asegurar de antemano cada resultado. La orientación de Eclesiastés 3:12–13 permite hacer el bien y recibir el bien disponible mientras reconoces ese límite.

Eclesiastés 3:10 north

La ocupación humana delante de Dios

El Predicador reconoce que la vida activa pertenece al ámbito que Dios ha dado al ser humano. Esa tarea no viene acompañada de conocimiento completo sobre su propósito total.

Explicación del versículo

«He visto» vuelve a presentar al maestro como observador. Después de contemplar los tiempos y de preguntar por el provecho, mira la ocupación que los seres humanos reciben. La mención de Dios impide entender la existencia bajo los cielos como un territorio independiente de él.

La frase recuerda la investigación de 1:13, pero aquí no aparece el calificativo «penosa». Conviene no introducirlo como si formara parte de esta oración. La atención se concentra en que hay una tarea y en que Dios la ha dado. La explicación siguiente distinguirá esa ocupación real de la capacidad de abarcar el conjunto de la obra divina.

Recibir una tarea no significa recibir la soberanía sobre el tiempo. El poema ha mostrado muchas experiencias que el ser humano atraviesa sin poder fijarlas para siempre. La respuesta del libro no será dejar de actuar, sino aprender a vivir como criatura: trabajar, alegrarse, hacer el bien y reconocer al dador sin exigir un dominio que no nos corresponde.

Texto original y precisión

הָעִנְיָן, hainyan, designa «la tarea» o «la ocupación». La expresión לַעֲנוֹת בּוֹ, laanot bo, indica estar ocupado en ella. El contexto destaca el encargo humano, sin proporcionar un plan detallado para cada individuo.

Relaciones bíblicas

En Hechos 1:7–8, los discípulos no reciben el conocimiento de los tiempos reservados al Padre, pero sí una misión que cumplir por el poder del Espíritu Santo. La relación ayuda a distinguir ignorancia del calendario y falta de propósito: no saberlo todo no vuelve vacía la obediencia que Dios ha encomendado.

Eclesiastés 3:11 north

Un horizonte mayor que nuestra comprensión

Dios da a cada cosa su lugar en el tiempo, mientras el ser humano percibe un horizonte que no logra abarcar. El versículo sostiene esa tensión, sin prometer una explicación inmediata de todo sufrimiento.

Explicación del versículo

«Todo lo hizo hermoso en su tiempo» responde al poema desde la obra de Dios. La belleza incluye aquí la adecuación de cada cosa a su momento dentro de un orden que el observador no ve por completo. La frase no autoriza a llamar moralmente hermoso al abuso o a la injusticia: el mismo capítulo denunciará la maldad en el lugar del derecho. La confianza en Dios no exige aprobar aquello que él juzga.

La mención de la eternidad en el corazón amplía el problema. El ser humano no se limita a experimentar un instante: pregunta por el pasado, el futuro y el sentido del conjunto. Percibe que su vida pertenece a un horizonte mayor, pero esa percepción no le entrega un mapa completo. El deseo de comprender y la imposibilidad de abarcarlo todo conviven en él.

La última parte de la oración es indispensable. No basta citar que Dios puso eternidad en el corazón y concluir que ya conocemos su plan. El texto afirma precisamente que el ser humano no descubre su obra desde el principio hasta el fin. Tampoco presenta esa conciencia como si fuera, por sí sola, conocimiento del evangelio o fe salvadora. Reconocer una pregunta profunda no equivale a poseer su respuesta.

El versículo invita a confiar sin fingir omnisciencia. Puedes reconocer bienes presentes y también admitir que una experiencia dolorosa sigue sin explicación. La respuesta siguiente del maestro será alegrarse, hacer el bien y recibir el don de Dios, no anunciar que ha resuelto cada dificultad de la historia.

Texto original y dificultad

יָפֶה בְעִתּוֹ, yafeh veitto, expresa «hermoso» o apropiado «en su tiempo». הָעֹלָם, haolam, que la NTBT traduce «la eternidad», puede evocar la duración o el horizonte temporal amplio. El contraste con «desde el principio hasta el fin» favorece aquí la conciencia del conjunto del tiempo, sin convertir la palabra aislada en una teoría completa sobre el alma.

Relaciones bíblicas

Romanos 8:20–22 reconoce que la creación sufre mientras espera liberación. La esperanza cristiana permite aguardar la obra de Dios sin declarar ya resuelta toda experiencia dolorosa. Su fundamento está en la acción salvadora de Jesucristo, no en nuestra capacidad de reconstruir el plan completo.

Eclesiastés 3:12 north

Alegrarse y hacer el bien hoy

La respuesta al límite del conocimiento es una vida activa y agradecida. El maestro no exige comprender toda la historia antes de recibir el bien y practicarlo.

Explicación del versículo

«Comprendí» introduce una conclusión posible dentro de lo que no se comprende por completo. El Predicador no ha descubierto la obra de Dios de principio a fin, pero sí reconoce una orientación para la vida: alegrarse y hacer el bien durante los días recibidos. La humildad del conocimiento no desemboca necesariamente en inacción.

La alegría se distingue del experimento de placer autosuficiente del capítulo 2. Aquí aparece después de reconocer a Dios y los límites humanos, y el versículo siguiente la relacionará con su don. Recibir un momento de bien no requiere que ese momento resuelva toda pérdida futura. La gratitud puede ser verdadera aun cuando haya preguntas abiertas.

«Hacer el bien» impide reducir la conclusión a buscar sensaciones agradables. La vida disponible es también espacio de responsabilidad. No se trata de ganar mediante buenas obras el derecho a existir o a ser salvo, sino de responder de manera adecuada al tiempo recibido. El capítulo conservará esta dimensión al denunciar la maldad y hablar del juicio de Dios.

Texto original y alcance

לַעֲשׂוֹת טוֹב, laasot tov, significa «hacer el bien», aunque en el contexto del disfrute también se ha entendido con el matiz de vivir o experimentar lo bueno. La NTBT mantiene la formulación activa, que puede escucharse junto con la responsabilidad moral de los versículos siguientes, sin separar artificialmente el bien recibido del bien practicado.

Aplicación editorial

Puedes dedicar atención a una acción buena que sí está a tu alcance, aunque no sepas resolver el futuro. Compartir, cuidar y actuar con rectitud no necesitan esperar una comprensión exhaustiva del plan divino. La conexión con 1 Timoteo 6:17–19 une precisamente disfrute, confianza en Dios y generosidad.

Eclesiastés 3:13 north

El disfrute también necesita ser recibido

Comer, beber y encontrar bien en el trabajo se presentan como don. Tener recursos y experimentar su bondad no son una misma cosa automática.

Explicación del versículo

La oración continúa la conclusión anterior. El maestro reconoce una manera de vivir dentro de los límites: disfrutar bienes concretos y cotidianos. No enumera aquí las posesiones extraordinarias del rey, sino alimento, bebida y el bien que puede encontrarse en la labor. La posibilidad de alegría no queda reservada por definición a quien acumula más.

«Es un don de Dios» identifica el fundamento del disfrute. No es una propiedad que el trabajador pueda exigir como resultado inevitable de su esfuerzo. Esa afirmación ayuda a comprender por qué el capítulo 2 pudo describir tanto satisfacciones como amargura: una misma actividad no garantiza por sí sola el estado interior de quien la realiza.

La expresión sobre «todo hombre» tiene alcance humano amplio, pero no promete que todos disfrutarán sin obstáculos. El libro está nombrando el carácter de ese bien cuando se recibe, no negando las privaciones de los oprimidos o las dificultades de la vida. El pasaje siguiente sobre la injusticia impedirá convertir la gratitud en indiferencia frente a quienes no pueden gozar de lo necesario.

Texto original y exégesis

מַתַּת אֱלֹהִים, mattat elohim, significa «don de Dios». La expresión afirma procedencia, no un precio. רָאָה טוֹב, raah tov, literalmente «vio bien», expresa experimentar o disfrutar el bien dentro del trabajo.

Aplicación editorial

Dar gracias por una comida o por una tarea satisfactoria puede ayudarte a reconocer al dador sin absolutizar el don. Esa gratitud también puede abrirte a compartir. En 1 Timoteo 6:18–19, el disfrute recibido de Dios se acompaña de generosidad y buenas obras; no se convierte en permiso para ignorar la necesidad de otros.

Eclesiastés 3:14 north

La permanencia de la obra de Dios

Frente al control humano limitado, la obra de Dios no depende de que podamos completarla o corregirla. La respuesta apropiada es reverencia, no pasividad.

Explicación del versículo

El maestro contrasta la fragilidad de las realizaciones humanas con la permanencia de lo que Dios hace. El trabajador debe dejar sus obras y desconoce su destino; Dios no queda sometido a esa inseguridad. La afirmación no identifica como obra moralmente aprobada por él cada abuso que sucede en el mundo. El capítulo distinguirá expresamente la maldad del juicio divino.

«Nada se le puede añadir y nada se le puede quitar» expresa la suficiencia y estabilidad de la acción de Dios. No declara que el ser humano tenga prohibido construir, investigar o reparar. Esas tareas han sido reconocidas como parte de su ocupación. Lo que se niega es que podamos mejorar el gobierno de Dios hasta convertirnos en sus dueños o frustrarlo como si dependiera de nuestro control.

El propósito mencionado es que los seres humanos teman ante él. En el contexto, ese temor reconoce la distancia entre el Creador y la criatura y dispone a vivir responsablemente delante de Dios. No invita a una resignación que excuse la injusticia: la reverencia incluye atender a sus mandamientos y al juicio sobre las obras. Admitir la soberanía divina no significa llamar obediencia a la indiferencia.

Texto original y sentido del temor

שֶׁיִּרְאוּ מִלְּפָנָיו, sheyireu millefanav, «para que teman ante él», sitúa a las personas en la presencia de Dios. El verbo expresa temor reverente; su relación con la acción divina comunica dependencia y seriedad, no una técnica para conseguir que Dios realice nuestros deseos.

Relaciones bíblicas

Eclesiastés 12:13–14 desarrollará la relación entre temer a Dios, guardar sus mandamientos y responder por las obras. Ese final permite reconocer la permanencia divina como fundamento de responsabilidad, en vez de usarla como razón para dejar de actuar.

Eclesiastés 3:15 north

El pasado no queda fuera del alcance de Dios

La repetición de los tiempos se contempla ahora junto a la acción divina. Lo que el ser humano no logra retener no queda por ello fuera del gobierno de Dios.

Explicación del versículo

Las primeras frases recuerdan el poema del capítulo 1: lo presente tiene antecedentes y lo futuro vuelve a mostrar patrones conocidos. El libro insiste en los límites de nuestra expectativa de novedad absoluta. Cambiar de generación no elimina las grandes condiciones de la vida que el Predicador está examinando.

La última frase añade a Dios como sujeto: él busca «lo que se ha ido». La expresión es difícil y no describe el modo de esa búsqueda. Dentro de la reflexión sobre el tiempo, puede referirse a lo pasado o a lo que ha sido desplazado por el curso de los acontecimientos. No es necesario imaginar un mecanismo preciso por el que cada episodio deba repetirse de manera idéntica.

El versículo tampoco enseña reencarnación ni un universo independiente de Dios atrapado en un ciclo absoluto. El énfasis recae en que el paso del tiempo no limita a Dios como limita al observador humano. La transición siguiente hacia injusticia y juicio permite además escuchar que lo ocurrido no se vuelve irrelevante porque haya dejado de estar ante nuestros ojos. Esa relación debe distinguirse de una explicación exhaustiva de la frase difícil.

Texto original y dificultad

נִרְדָּף, nirdaf, significa literalmente «lo perseguido» o «lo que ha sido empujado». La NTBT expresa su relación con el tiempo mediante «lo que se ha ido». El matiz de alguien perseguido también es posible en la palabra, pero el versículo no identifica una víctima concreta; conviene conservar la cautela entre imagen temporal y posible resonancia con la injusticia.

Relaciones bíblicas

Eclesiastés 3:17 afirmará que Dios juzga y que hay un tiempo para cada obra. Esa continuación orienta la confianza hacia la responsabilidad ante él, sin dar al lector poder para fijar cuándo se hará visible toda justicia.

Eclesiastés 3:16 north

Cuando la injusticia ocupa el lugar del derecho

El Predicador observa maldad precisamente donde debía protegerse la justicia. La confianza en el gobierno de Dios no le impide denunciar esa contradicción.

Explicación del versículo

«Vi además» abre otra observación dentro de la misma búsqueda. El maestro no pasa de hablar de Dios a negar su existencia; pasa de reconocer su obra a contemplar el mal que encuentra en la sociedad. Esa cercanía es importante: la reverencia no exige ocultar los hechos que parecen contradecir un orden justo.

La repetición de «en el lugar» hace más grave el problema. No se trata solo de que exista maldad, sino de que ocupa el espacio donde se espera derecho y justicia. Quien busca protección puede encontrarse allí con una nueva forma de daño. El texto no identifica un tribunal, una ciudad o un funcionario concreto, por lo que no corresponde inventarlos.

Las dos líneas funcionan en paralelo e intensifican la misma denuncia. No es necesario convertir una en corrupción judicial y la otra en un caso religioso distinto. El punto seguro es la inversión del propósito: lo que debería servir al bien aparece ocupado por su contrario. La afirmación siguiente sobre el juicio de Dios responde a ese escándalo sin declarar que ya haya sido corregido de manera visible.

Texto original y paralelismo

מְקוֹם הַמִּשְׁפָּט, meqom hammishpat, «lugar del derecho», y מְקוֹם הַצֶּדֶק, meqom hatsedeq, «lugar de la justicia», se enfrentan a רֶשַׁע, resha, «maldad». La repetición hace visible la contradicción institucional, sin ofrecer una crónica de un caso particular.

Aplicación editorial

Puedes nombrar una injusticia sin pensar que con ello niegas a Dios. La honestidad del Predicador enseña a escuchar a quien busca protección y encuentra daño. El desarrollo de Eclesiastés 4:1–3 llevará la mirada a las lágrimas de los oprimidos; la reflexión sobre Dios no debe volverte indiferente ante ellas.

Eclesiastés 3:17 north

El juicio que no depende de un tribunal corrupto

Ante la injusticia observada, el maestro afirma la responsabilidad de todos delante de Dios. La demora de una justicia visible no elimina ese juicio.

Explicación del versículo

La deliberación interior responde al problema anterior. Si el lugar del derecho está ocupado por maldad, la evaluación última no puede depender únicamente de las instituciones humanas. El Predicador afirma que Dios juzgará tanto al justo como al malvado. Las dos categorías conservan su diferencia, pero ninguna queda fuera de su autoridad.

La mención de un tiempo para cada asunto retoma el poema que abrió el capítulo. El tiempo no sirve ahora para declarar inevitables e inocentes todas las acciones, sino para afirmar que también las obras tienen una cita con el juicio. La responsabilidad moral pertenece al mundo que Dios gobierna, incluso cuando el observador no puede señalar su resolución inmediata.

El versículo no da una fecha ni explica con detalle la relación entre juicios en esta vida y el juicio final. Su afirmación es más básica: Dios no ha renunciado a evaluar las obras. Conviene conservar esa certeza sin inventar un calendario. La esperanza en su justicia no autoriza tampoco a ocupar personalmente el lugar de juez último o a ejercer venganza.

Texto original y dificultad

יִשְׁפֹּט הָאֱלֹהִים, yishpot haelohim, «Dios juzgará», da el sujeto decisivo de la respuesta. El adverbio final שָׁם, sham, «allí», deja una formulación condensada que la NTBT conserva. No basta por sí solo para identificar un lugar geográfico o reconstruir una escena completa del juicio.

Relaciones bíblicas

Eclesiastés 12:14 extenderá la evaluación a toda obra, aun oculta. Hebreos 9:27–28 relaciona muerte y juicio con la obra única de Cristo para llevar los pecados. La esperanza cristiana ante el juicio descansa en el Salvador, no en negar que nuestras obras importan.

Eclesiastés 3:18 north

La mortalidad deshace la autosuficiencia

El maestro contempla una prueba que deja al ser humano frente a su condición mortal. La comparación con los animales se aclarará mediante la muerte y el retorno al polvo.

Explicación del versículo

La reflexión se dirige a los seres humanos como conjunto. Dios los prueba para que reconozcan algo que su poder y sus instituciones pueden ocultarles: no son dueños de la vida. La afirmación continúa la crítica de la autosuficiencia y prepara la comparación explícita del versículo siguiente.

«Son como los animales» debe leerse según ese desarrollo. Humanos y animales mueren y dejan de respirar; sus cuerpos vuelven al polvo. El pasaje no afirma que las personas carezcan de responsabilidad moral ni que la imagen de Dios haya sido anulada. Acaba de distinguir al justo del malvado y de afirmar que ambos comparecen ante el juicio divino.

La expresión «por sí mismos» de la NTBT destaca la condición que el ser humano no puede superar mediante sus propios recursos. Frente a la muerte, la posición social y la capacidad de razonar no conceden una excepción. El reconocimiento puede humillar la arrogancia sin degradar la dignidad humana. La prueba revela dependencia, no concede permiso para tratar a nadie como si no importara.

Texto original y contexto

לְבָרָם, levaram, se relaciona aquí con probar o poner de manifiesto la condición de los seres humanos. בְּהֵמָה, behemah, «animal», adquiere su alcance por la explicación de los versículos 19–20: aliento, muerte y polvo.

Relaciones bíblicas

Génesis 1:27 conserva la dignidad del ser humano creado a imagen de Dios. La comparación del Predicador no cancela esa afirmación; muestra que esa dignidad no equivale a una vida independiente del Creador. Ambas verdades permiten reconocer mortalidad y responsabilidad sin confundirlas.

Eclesiastés 3:19 north

El aliento que ningún ser vivo retiene

La comparación con los animales se concentra en la muerte. Las capacidades humanas no conceden poder para conservar por sí mismas el aliento de vida.

Explicación del versículo

El «porque» explica la afirmación anterior. El maestro observa que tanto las personas como los animales mueren. La muerte interrumpe la vida visible de ambos y deja al descubierto una dependencia que el ser humano puede olvidar mientras dispone de fuerza, conocimiento o autoridad.

«Un mismo aliento» señala esa condición compartida de seres vivos. Respirar no es una posesión que pueda almacenarse para impedir el final. La observación no establece que humanos y animales tengan idéntica relación moral con Dios ni resuelve todas las preguntas acerca de su destino. El ámbito de la comparación está dado por la muerte que el texto acaba de mencionar.

Por eso, «el hombre no tiene ventaja sobre el animal» debe conservar ese alcance. El Predicador no ha retirado su afirmación sobre el juicio del justo y el malvado. Declara que la superioridad que el ser humano pudiera atribuirse no lo libra del desenlace corporal. Cuando pretende bastarse a sí mismo, descubre una fragilidad que comparte con otras criaturas. «Todo es vanidad» nombra esa incapacidad de retener la vida, no una autorización para despreciarla.

Texto original y alcance de la comparación

רוּחַ אֶחָד לַכֹּל, ruaj ejad lakkol, expresa «un mismo aliento para todos». Ruaj puede traducirse «aliento» o «espíritu» según el contexto; aquí aparece asociado a la vida y a su cese. La ausencia de מוֹתַר, motar, «ventaja», se entiende en esa comparación de mortalidad.

Relaciones bíblicas

Génesis 2:7 presenta la vida humana como recibida de Dios. En Juan 11:25–26, Jesús vincula la esperanza frente a la muerte con creer en él. La vida futura no se fundamenta en una autosuficiencia natural, sino en la autoridad del Señor que da vida.

Eclesiastés 3:20 north

El retorno común al polvo

El mismo lugar al que van humanos y animales se explica mediante el polvo. El versículo contempla la condición corporal, sin equiparar todas las situaciones ante el juicio de Dios.

Explicación del versículo

La repetición de «todos» intensifica el límite compartido. La comparación anterior no dependía de una semejanza superficial: el cuerpo vuelve a la tierra de la que procede. La muerte deshace la pretensión de tener una existencia que pueda sostenerse independientemente del Creador.

«Al mismo lugar» recibe su explicación en las dos frases siguientes. El texto habla de venir del polvo y volver a él. No exige identificar aquí una geografía detallada del mundo de los muertos ni afirmar que justo y malvado tengan un destino final moralmente indistinguible. Esa lectura entraría en conflicto con el juicio anunciado pocos versículos antes.

La observación tampoco vuelve insignificante el cuerpo. Lo que se forma de la tierra es vida recibida y, precisamente por eso, merece cuidado. La fragilidad no elimina la dignidad. El Predicador confronta el orgullo que quisiera convertir los logros humanos en una excepción a la condición corporal, y prepara la pregunta sobre aquello que el observador no puede comprobar más allá de ella.

Texto original y relación con Génesis

הֶעָפָר, heafar, «el polvo», aparece como procedencia y como término del retorno. שָׁב, shav, «vuelve», enfatiza ese movimiento. Génesis 3:19 formula el retorno humano al polvo en el contexto del trabajo y la muerte; la relación temática es directa.

Relaciones bíblicas y aplicación editorial

Eclesiastés 12:7 volverá a unir el retorno del polvo con el espíritu que vuelve a Dios, quien lo dio. Puedes reconocer tu fragilidad corporal sin reducir tu existencia a lo que observas en la tierra. El cuidado presente y la confianza en Dios no se excluyen.

Eclesiastés 3:21 north

La pregunta por lo que no podemos observar

El Predicador distingue la muerte visible de la pregunta sobre el espíritu. La forma interrogativa expresa el límite del conocimiento humano, no una negación categórica de toda vida futura.

Explicación del versículo

Después de afirmar que los cuerpos vuelven al polvo, el maestro pregunta quién conoce el destino del espíritu humano y del animal. No describe haber acompañado a ninguno más allá de la muerte. El interrogante mantiene la postura del observador que reconoce hasta dónde alcanza su comprobación.

La NTBT conserva la pregunta mediante «si». No debemos convertirla sin explicación en una afirmación cerrada de que nada existe después de morir. Tampoco basta usar las palabras «sube» y «baja» para reconstruir un mapa completo del más allá. La pregunta contrapone dos direcciones y desafía la pretensión de saber por observación directa lo que supera al ser humano.

La relación con el resto del libro es indispensable. El capítulo ha afirmado el juicio de Dios y el final hablará del espíritu que vuelve a quien lo dio. La obra no reduce todo a lo que el ojo puede verificar, aunque exponga con fuerza la insuficiencia de ese conocimiento. La lectura fiel permite que la pregunta cumpla su función sin hacerla cancelar las otras afirmaciones del libro.

Texto original y dificultad

מִי יוֹדֵעַ, mi yodea, «¿quién sabe?», gobierna la formulación. Las expresiones לְמָעְלָה, lemaalah, «hacia arriba», y לְמַטָּה, lemattah, «hacia abajo», presentan el contraste. La relación exacta de los participios con la pregunta ha de interpretarse en la oración completa, no como una doctrina deducida de una sola terminación.

Relaciones bíblicas

Eclesiastés 12:7 afirma el retorno del espíritu a Dios, sin que ello signifique salvación automática de todos. La esperanza cristiana recibe una revelación más definida en Jesucristo, quien se presenta como la resurrección y la vida (Juan 11:25–26). Esa esperanza descansa en su palabra y su victoria, no en que podamos observar por nosotros mismos todo lo que sigue a la muerte.

Eclesiastés 3:22 north

La porción presente y el futuro que no controlamos

La conclusión vuelve al bien que puede recibirse en las propias obras. Desconocer lo que sucederá después de nosotros no exige despreciar la vida que tenemos delante.

Explicación del versículo

El maestro pasa de la pregunta sobre la muerte a la posibilidad de alegrarse en el trabajo. «Esa es su porción» limita y afirma al mismo tiempo: hay un bien real que puede recibirse, pero no consiste en poseer toda la historia ni en retener para siempre sus resultados.

La pregunta final recuerda la preocupación por la herencia del capítulo anterior. El trabajador no puede trasladarse al futuro para supervisar indefinidamente lo que sucederá cuando ya no esté. El texto no le ofrece un medio de obtener esa visión. Su incertidumbre forma parte de la condición que debe reconocer al evaluar sus proyectos.

Esta orientación no invita a vivir sin responsabilidad por quienes vendrán. La imposibilidad de dominar el futuro no vuelve inútil cuidar sus condiciones presentes. Lo que se cuestiona es exigir una garantía total antes de disfrutar o hacer el bien. La confianza en Dios permite actuar con seriedad y recibir una porción de gozo, aun sin conocer el desenlace de cada obra.

La unidad siguiente impedirá convertir esta conclusión en indiferencia social: el Predicador verá las lágrimas de los oprimidos. La alegría propia no le sirve para dejar de mirar el dolor ajeno. El libro mantiene ambas dimensiones y exige que el lector tampoco las separe.

Texto original y conclusión

חֶלְקוֹ, jelqo, «su porción», retoma la parte de bien que puede experimentar el ser humano. אַחֲרָיו, ajarav, «después de él», sitúa la pregunta en el futuro que rebasa su presencia y control.

Aplicación editorial

Puedes cuidar una tarea, compartir sus frutos y preparar una sucesión responsable sin convertirte en dueño del mañana. La advertencia de Santiago 4:14 sobre la brevedad de la vida ayuda a situar los planes en su medida. La humildad acerca del futuro puede acompañar una fidelidad concreta en el presente.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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