Volver a mirar al Cristo crucificado
Pablo dirige ahora la pregunta a los gálatas. La enseñanza que los está apartando de la gracia contradice al Salvador que les fue anunciado con claridad.
Explicación del versículo
«Gálatas insensatos» es un reproche a la falta de comprensión de su propio comienzo en el evangelio. No juzga la capacidad intelectual de todo un pueblo por su origen. La insensatez consiste en seguir una dirección que vuelve innecesaria la obra que ya conocieron: 2:21 ha mostrado que, si la justicia viniera por la Ley, Cristo habría muerto en vano.
«¿Quién los ha hechizado?» expresa el asombro ante el engaño que ha cambiado su juicio. La pregunta no proporciona un diagnóstico de una práctica mágica concreta ni relata un rito ocurrido entre ellos. En 1:7 Pablo ya habló de personas que los perturban y quieren pervertir el evangelio. La imagen subraya la fuerza de una persuasión que los aleja de una verdad claramente anunciada.
Jesucristo fue presentado «ante sus ojos» como crucificado. El versículo no afirma que los gálatas estuvieran físicamente en Jerusalén durante la crucifixión. Describe la claridad con que el anuncio puso delante de ellos al Señor que se entregó por nuestros pecados. Su fe no había comenzado en una noticia vaga sobre un salvador desconocido.
1 Corintios 2:1–5 muestra un propósito relacionado en el anuncio a Corinto: Jesucristo crucificado ocupa el centro y la fe debe apoyarse en el poder de Dios. La cruz no es una etapa elemental que pueda superarse añadiendo otro fundamento de justicia. Define de quién depende la salvación.
Las preguntas de 3:2–5 acudirán a su propia recepción del Espíritu. El recuerdo no busca una emoción nostálgica, sino que reconozcan la coherencia entre la obra de Cristo, la gracia recibida y la vida iniciada por la fe. Volver al Crucificado permite discernir la deformación del evangelio.
Texto original y contraste
ἀνόητοι —anóētoi— significa insensatos o faltos de comprensión en este asunto. ἐβάσκανεν —ebáskanen— utiliza la imagen de hechizar. προεγράφη ἐσταυρωμένος —proegráphē estaurōménos— presenta a Cristo como claramente expuesto ante ellos en su condición de crucificado. El contexto dirige la atención al anuncio recibido.