Gálatas 6 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Gálatas 6

Restauración y ayuda mutua

1 Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna transgresión, ustedes que son espirituales restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Cuídate a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.   N1

2 Lleven unos las cargas de otros, y así cumplirán la ley de Cristo.   N2

3 Porque si alguien cree ser algo sin ser nada, se engaña a sí mismo.   N3

4 Que cada uno examine su propia obra; entonces tendrá motivo para gloriarse solo en sí mismo y no en otro,   N4

5 porque cada uno llevará su propia carga.   N5

Compartir y perseverar en el bien

6 Que el que recibe enseñanza de la palabra comparta toda cosa buena con el que le enseña.   N6

7 No se dejen engañar: Dios no puede ser burlado. Porque lo que una persona siembre, eso también cosechará.   N7

8 El que siembra para su propia carne cosechará de la carne corrupción, pero el que siembra para el Espíritu cosechará del Espíritu vida eterna.   N8

9 No nos desanimemos al hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si no nos damos por vencidos.   N9

10 Así pues, mientras tenemos oportunidad, hagamos el bien a todos, especialmente a los de la familia de la fe.   N10

Pablo se gloría en la cruz de Cristo

11 Miren con qué letras tan grandes les escribo de mi propia mano.   N11

12 Los que quieren causar buena impresión en la carne los obligan a circuncidarse, solo para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo.   N12

13 Porque ni siquiera los que se circuncidan guardan la ley, pero quieren que ustedes se circunciden para gloriarse en la carne de ustedes.   N13

14 Pero lejos esté de mí gloriarme, excepto en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por medio de la cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.   N14

15 Porque ni la circuncisión es nada ni la incircuncisión, sino una nueva creación.   N15

16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sobre ellos y sobre el Israel de Dios.   N16

17 De ahora en adelante, que nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.   N17

Bendición final

18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes. Amén.   N18

Capítulos de Gálatas (NTBT)

menu_book Notas de estudio de Gálatas 6

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Gálatas 6:1 north

Restaurar al hermano con mansedumbre y vigilancia propia

La vida por el Espíritu se hace visible cuando una persona cae. Pablo pide procurar su restauración, sin superioridad orgullosa y sin olvidar la propia vulnerabilidad ante la tentación.

Explicación del versículo

«Hermanos» conserva la relación de familia al introducir una situación de pecado. El capítulo anterior terminó prohibiendo la vanidad, la provocación y la envidia. Frente a esas actitudes, la comunidad debe responder a una transgresión buscando que la persona sea recuperada, no aprovechando su caída para exhibir una supuesta superioridad.

«Aun si alguien es sorprendido en alguna transgresión» reconoce que puede darse una falta real entre los destinatarios. La expresión no obliga a considerar el pecado como un accidente inocente ni a decidir que solo una clase muy limitada de faltas admite cuidado pastoral. El interés del mandato recae en cómo deben actuar quienes se encuentran ante esa situación.

«Ustedes que son espirituales» debe leerse después de 5:16–25. Pablo acaba de describir a quienes caminan por el Espíritu y producen su fruto. No funda una categoría de personas que hayan dejado de necesitar vigilancia o que puedan ejercer dominio sobre los demás. La mansedumbre exigida muestra precisamente qué significa aquí actuar como espiritual.

«Restáurenlo» señala el propósito de la intervención: ayudar a que la persona vuelva a una condición recta. Restaurar requiere reconocer la falta y responder a ella; no equivale a encubrirla ni a restablecer de forma automática toda posición de confianza o responsabilidad. El texto habla de recuperar al hermano ante Dios y dentro de la vida de fe.

«Con espíritu de mansedumbre» define el modo. La cualidad ya fue nombrada como fruto del Espíritu en 5:23. No se procura el arrepentimiento por humillación, hostilidad o placer en el castigo. En Mateo 18:15–17, Jesús enseña también a tratar la falta con el propósito de ganar al hermano, dentro de un proceso que toma el mal en serio.

La exhortación pasa del plural al singular: «Cuídate a ti mismo». Cada persona que ayuda debe atender a su propia exposición a la tentación. Puede ser tentada por la misma falta, por el orgullo o por otra forma de pecado; el versículo no limita el peligro a una sola posibilidad. La conciencia de esa necesidad permite corregir sin fingirse invulnerable.

La gracia de Cristo sostiene tanto al que necesita restauración como al que procura ayudarlo. La comunidad de los hijos no trata al Salvador como premio para quienes nunca han fallado. Depende de él para abandonar el pecado y aprende a acompañarse bajo la guía del Espíritu.

Texto original y contraste

καταρτίζετε —katartízete— expresa restaurar o poner de nuevo en una condición adecuada. ἐν πνεύματι πραΰτητος —en pneúmati praýtētos— describe el espíritu de mansedumbre requerido. σκοπῶν σεαυτόν —skopō̂n seautón— dirige al que interviene a vigilarse a sí mismo. Propósito, modo y vigilancia pertenecen juntos al mandato.

Gálatas 6:2 north

Llevar las cargas del otro expresa la ley de Cristo

La libertad cristiana se traduce en una ayuda que comparte el peso de la necesidad ajena. Así la comunidad cumple el mandamiento del amor que procede de su Señor.

Explicación del versículo

«Lleven unos las cargas de otros» continúa el cuidado del hermano descrito en 6:1. La falta de una persona no debe despertar únicamente juicio o comparación. También puede exigir acompañamiento, ayuda para abandonar el mal y apoyo ante consecuencias que no está en condiciones de afrontar sola.

La palabra «cargas» permite considerar pesos que oprimen a otra persona. El contexto de la restauración ocupa el primer plano, pero el mandato no se reduce a aprobar o desaprobar una conducta. La vida compartida puede requerir tiempo, recursos, paciencia y una presencia dispuesta a ayudar. En 6:6–10 aparecerán también la generosidad y el hacer el bien.

La reciprocidad impide fijar para siempre a unos como fuertes y a otros como receptores sin nada que ofrecer. Cada creyente puede necesitar ayuda y ser llamado a prestarla. La humildad de reconocer esa dependencia contradice la vanidad de 5:26 y prepara la advertencia contra el autoengaño de 6:3.

«Y así cumplirán la ley de Cristo» no introduce otro sistema para obtener justificación por obras. La carta ha establecido que los hijos reciben su lugar por la fe. La expresión identifica la dirección de vida que corresponde al Señor de quien son: el amor que sirve y procura el bien del prójimo.

En Juan 13:34–35, Jesús manda que sus discípulos se amen como él los amó y señala ese amor como una manifestación de su discipulado. Romanos 15:1–3 pide a los fuertes sobrellevar las debilidades de otros para edificarlos y presenta a Cristo como quien no buscó agradarse a sí mismo. Ambas relaciones iluminan el contenido del mandato presente.

El versículo 5 añadirá que cada uno llevará su propia carga. No cancela la ayuda mutua; mantiene la responsabilidad personal que no puede transferirse a otro. Llevar con el hermano un peso no significa arrepentirse en su lugar, justificar su pecado o quedar sometido a toda exigencia que haga. La ayuda procura su bien real ante Cristo.

Texto original y contraste

ἀλλήλων τὰ βάρη βαστάζετε —allḗlōn tà bárē bastázete— significa «lleven las cargas unos de otros». τὸν νόμον τοῦ Χριστοῦ —tòn nómon toû Christoû— es «la ley de Cristo». El «así» relaciona su cumplimiento con la ayuda amorosa que acaba de ordenar, no con un rito que compita con la obra del Salvador.

Gálatas 6:3 north

La pretensión de superioridad engaña a quien la alimenta

Pablo desenmascara el orgullo que impide ayudar al hermano. El que se atribuye una grandeza que no posee puede resultar engañado por su propia opinión, aunque otros no la compartan.

Explicación del versículo

El «porque» conecta la advertencia con el mandato de llevar las cargas ajenas. Creerse por encima de la necesidad del otro destruye la disposición a acompañarlo. La persona puede usar la falta del hermano para confirmar una imagen elevada de sí misma, en lugar de responder con mansedumbre y vigilancia propia.

«Si alguien cree ser algo» señala una valoración presumida de la propia importancia. El contexto no censura reconocer una responsabilidad o una capacidad recibida. Denuncia la pretensión que se considera suficiente, superior o exenta de la vulnerabilidad que acaba de recordarse en 6:1.

«Sin ser nada» deshace esa pretensión en el plano en que se formula. No declara que una vida humana carezca de valor ante Dios ni manda despreciar a las personas débiles. La carta habla de hijos amados y de hermanos que deben ser restaurados. Lo que queda sin fundamento es la grandeza con la que alguien procura situarse por encima de los demás.

«Se engaña a sí mismo» muestra que el principal efecto del orgullo puede ocurrir dentro de quien lo alimenta. No hace falta que toda la comunidad lo admire para que su juicio esté deformado. Puede convencerse de que su conocimiento, su posición o su mejor conducta le permiten olvidar cuánto depende de la gracia de Cristo.

En 1 Corintios 4:6–7, Pablo combate un orgullo semejante preguntando qué tiene el creyente que no haya recibido. Reconocer el don no elimina la responsabilidad de usarlo bien, pero impide gloriarse como si su origen estuviera únicamente en uno mismo. La dependencia de Dios hace posible mirar al hermano sin desprecio.

El versículo siguiente ofrecerá una respuesta concreta: examinar la propia obra. La humildad no consiste en repetir palabras de inferioridad mientras se evita toda revisión. Consiste en dejar que la verdad juzgue la propia conducta, aceptar la necesidad del Salvador y prestar ayuda sin convertirla en una demostración de superioridad.

Texto original y contraste

δοκεῖ … εἶναί τι —dokeî … eînaí ti— expresa creer «ser algo». μηδὲν ὤν —mēdèn ṓn— contrasta esa opinión con la falta de fundamento de la pretensión. φρεναπατᾷ ἑαυτόν —phrenapatâi heautón— significa «se engaña a sí mismo». El contraste entre opinión y realidad explica por qué el orgullo impide responder fielmente al hermano.

Gálatas 6:4 north

Examinar la propia obra sin vivir de la comparación

La respuesta al autoengaño es poner a prueba la conducta propia. Pablo dirige la atención desde la debilidad ajena hacia la responsabilidad que cada creyente tiene ante Dios.

Explicación del versículo

«Que cada uno examine su propia obra» continúa la advertencia de 6:3. La persona que se considera superior necesita someter su conducta a una evaluación real. El examen no consiste en buscar al hermano que ha actuado peor ni en elegir una comparación que siempre la favorezca.

La «obra» se refiere a lo que la persona hace, a la expresión concreta de su vida. En el contexto inmediato incluye cómo trata al que cayó, si lleva cargas ajenas y si actúa con mansedumbre. La revisión no puede quedar reducida a una impresión sobre uno mismo que no se corresponda con esas acciones.

«Entonces tendrá motivo para gloriarse solo en sí mismo y no en otro» debe entenderse por el contraste con la comparación orgullosa. Cualquier satisfacción por una conducta probada tendrá que referirse a esa conducta, en vez de apoyarse en el fracaso de otra persona. El pecado del hermano no convierte automáticamente en fiel la vida de quien lo observa.

La frase no declara que toda obra vaya a superar el examen ni funda un derecho a presumir ante Dios. El mismo Pablo afirmará en Gálatas 6:14–15 que su gloria está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo y que lo decisivo es una nueva creación. La evaluación honesta del fruto no puede separarse de la gracia que hace posible esa vida.

El versículo 5 dará la razón: cada uno llevará su propia carga. La responsabilidad personal exige atender al rumbo propio, aunque el hermano necesite ayuda. No se abandona a los demás, sino que se deja de usarlos como medida conveniente para eludir lo que Dios pide de uno.

2 Corintios 5:9–10 relaciona el deseo de agradar al Señor con comparecer ante el tribunal de Cristo y responder por lo realizado. Esa perspectiva permite examinarse con seriedad sin transformar la obediencia en precio de salvación. El creyente procura agradar a quien lo rescató y reconoce que ni la reputación ni la comparación sustituyen una vida fiel.

Texto original y contraste

δοκιμαζέτω —dokimazétō— significa «que examine» o «que ponga a prueba». τὸ ἔργον ἑαυτοῦ —tò érgon heautoû— precisa que la obra examinada es la propia. οὐκ εἰς τὸν ἕτερον —ouk eis tòn héteron— niega que el motivo de gloria dependa del otro. La secuencia desplaza el centro desde la comparación hacia la responsabilidad.

Gálatas 6:5 north

La responsabilidad propia no puede trasladarse al hermano

Ayudar al otro y responder por la propia vida son deberes que se complementan. Cada creyente necesita atender a lo que le corresponde, sin buscar una justificación en la conducta ajena.

Explicación del versículo

El «porque» da la razón del examen pedido en 6:4. La obra que cada uno debe poner a prueba es la propia, pues nadie puede hacer que el hermano responda por lo que él decidió. Compararse con alguien que actuó peor no elimina esa responsabilidad.

«Cada uno llevará su propia carga» destaca lo personal de esa rendición de cuentas. La persona que necesita ayuda sigue siendo responsable de responder a Dios, y la que la ayuda debe examinar su modo de actuar. El acompañamiento cristiano no hace que uno pueda arrepentirse, creer u obedecer en lugar del otro.

La frase se encuentra en el mismo párrafo que Gálatas 6:1–2, donde se manda restaurar y llevar las cargas ajenas. No hay que elegir entre ambos mandatos. Pablo rechaza tanto el orgullo que se niega a compartir el peso del hermano como la evasión que pretende descargar en los demás la propia respuesta moral.

La «carga» de este versículo se expresa con un sustantivo griego distinto del empleado en 6:2. La diferencia de propósito se reconoce sobre todo por el contexto: allí se llama a prestar ayuda; aquí se explica por qué cada uno debe examinar su obra. No se ofrece una clasificación de pesos que permita decidir, solo por una palabra, cuándo dejar de acompañar a alguien.

2 Corintios 5:9–10 sitúa también la conducta personal ante Cristo: cada uno comparecerá y responderá por lo hecho. Ese horizonte da seriedad a la vida presente. El Señor no evalúa una reputación construida a partir del fracaso ajeno, sino la realidad de la respuesta de cada persona.

La responsabilidad no convierte al creyente en su propio salvador. Gálatas 3:13–14 ha afirmado que Cristo redime de la maldición y que la bendición y el Espíritu se reciben por la fe. Aquí Pablo enseña cómo viven los que dependen de esa gracia: reciben ayuda, la ofrecen y asumen con honestidad la obediencia que les corresponde.

Texto original y contraste

ἕκαστος —hékastos— significa «cada uno». τὸ ἴδιον φορτίον —tò ídion phortíon— es «su propia carga», y βαστάσει —bastásei—, «llevará». La insistencia en lo propio continúa la exhortación a examinar la propia obra y no cancela la ayuda mutua.

Gálatas 6:6 north

Compartir los bienes con quien enseña la Palabra

La comunión cristiana incluye una participación generosa en las necesidades de quienes enseñan. Recibir la Palabra debe acompañarse de una disposición concreta a compartir el bien.

Explicación del versículo

«El que recibe enseñanza de la palabra» identifica a la persona formada en el mensaje cristiano. En el contexto de Gálatas, esa enseñanza debe corresponder al evangelio de Jesucristo que la carta ha defendido. La frase no concede una autoridad ilimitada a cualquier persona que adopte el título de maestro.

«Comparta toda cosa buena con el que le enseña» pide que la relación no quede limitada a escuchar. Los bienes recibidos permiten prestar apoyo al que dedica su trabajo a enseñar. El mandato expresa comunión y responsabilidad compartida, en consonancia con el llevar las cargas y hacer el bien de este capítulo.

El apoyo material forma parte natural de ese compartir. En 1 Corintios 9:7–14, Pablo explica que quienes sembraron lo espiritual pueden recibir lo material y recuerda la disposición del Señor respecto de los que anuncian el evangelio. La necesidad de sostenimiento no vuelve mercenario el servicio, del mismo modo que recibir alimento no convierte en falsa la enseñanza.

En ese mismo pasaje, Pablo también relata que no usó aquel derecho cuando podía crear un obstáculo al evangelio. La comparación permite mantener juntos el cuidado del que enseña y la prioridad del mensaje. El maestro no debe usar su necesidad para dominar la conciencia del hermano ni para hacer de la gracia un producto que se compra.

«Toda cosa buena» expresa una participación amplia en los bienes, sin fijar aquí una tarifa, un porcentaje o un método único. La exhortación se realiza mediante una generosidad verdadera, atenta a las necesidades y a los recursos disponibles. El afecto verbal que nunca está dispuesto a compartir no cumple por sí solo lo que Pablo pide.

Los versículos siguientes emplearán la siembra y la cosecha para hablar de la orientación de la vida hacia la carne o hacia el Espíritu. No prometen una multiplicación económica automática por cada aporte. El compartir presente es fruto de la fe que actúa por amor; la salvación sigue siendo don de Dios en Cristo, y la generosidad expresa gratitud y cuidado dentro de su familia.

Texto original y contraste

κοινωνείτω —koinōneítō— significa «que comparta» o «que haga partícipe». ὁ κατηχούμενος τὸν λόγον —ho katēchoúmenos tòn lógon— es quien recibe enseñanza de la palabra; τῷ κατηχοῦντι —tō̂i katēchoûnti—, quien la imparte. La relación entre ambos se concreta ἐν πᾶσιν ἀγαθοῖς —en pâsin agathoîs—, «en toda cosa buena».

Gálatas 6:7 north

La vida sembrada no queda oculta ante Dios

La imagen de la siembra y la cosecha llama a tomar en serio el rumbo de la conducta. Ninguna apariencia religiosa permite engañar a Dios sobre lo que una persona cultiva en su vida.

Explicación del versículo

«No se dejen engañar» interrumpe cualquier falsa seguridad. Después de hablar del examen propio y de compartir los bienes, Pablo recuerda que las palabras sobre la fe no vuelven indiferentes las decisiones. La libertad de Cristo no puede invocarse para proteger el egoísmo o la entrega a la carne.

«Dios no puede ser burlado» afirma que no es posible tratarlo con desprecio y eludir su verdad como si no conociera la realidad. Las personas pueden pronunciar palabras de burla o intentar aparentar una obediencia que no tienen. Lo que no pueden hacer es convertir ese engaño en una seguridad válida ante él.

«Lo que una persona siembre, eso también cosechará» emplea una relación reconocible de la vida agrícola. Lo sembrado tiene relación con la cosecha que se espera. Pablo la aplica a la dirección moral de la existencia: cultivar una vida contraria a Dios no conduce al mismo resultado que vivir por su Espíritu.

El versículo siguiente define los dos campos de esa siembra: la propia carne y el Espíritu. Por eso no debe extraerse de aquí una promesa de enriquecimiento automático por una ofrenda, ni una fórmula por la que todo deseo personal deba producir un resultado equivalente. El argumento trata de corrupción y vida eterna.

Tampoco autoriza a deducir de cada sufrimiento visible una culpa particular de quien lo padece. En Lucas 13:1–5, Jesús rechaza que las víctimas de dos tragedias fueran por ello más culpables que los demás y llama a todos al arrepentimiento. La advertencia bíblica comienza por la respuesta propia ante Dios, no por inventar la causa moral de la desgracia ajena.

La cosecha no tiene que aparecer de inmediato para que la advertencia sea verdadera. En 6:9, Pablo hablará del tiempo debido y de perseverar en el bien. La gracia de Cristo llama a abandonar el rumbo malo y a vivir por el Espíritu; no ofrece una manera de presentar la carne como buena sin que cambie la orientación de la vida.

Texto original y contraste

μὴ πλανᾶσθε —mḕ planâsthe— significa «no se dejen engañar». οὐ μυκτηρίζεται —ou myktērízetai— niega que Dios pueda ser burlado con éxito. σπείρῃ —speírēi— y θερίσει —therísei— corresponden a «siembre» y «cosechará». La repetición de «eso» conserva la relación entre la conducta cultivada y su resultado.

Gálatas 6:8 north

Sembrar para la carne o para el Espíritu conduce a resultados distintos

Pablo precisa el sentido de la imagen agrícola. La vida dirigida por la carne desemboca en corrupción; la que responde al Espíritu recibe de él la cosecha de vida eterna.

Explicación del versículo

«El que siembra para su propia carne» describe a quien orienta sus decisiones hacia los deseos opuestos a Dios. El capítulo anterior ha mostrado esas obras: inmoralidad, idolatría, enemistad, rivalidades y desenfreno. La imagen no convierte en pecado atender una necesidad corporal legítima ni exige despreciar el cuerpo.

«Cosechará de la carne corrupción» nombra el resultado de esa dirección. La carne no puede producir la herencia de los hijos de Dios. Su fruto termina en ruina, en consonancia con la advertencia de 5:21 sobre no heredar el reino. El texto no reduce ese resultado a un inconveniente social que pueda compensarse manteniendo intacta una vida entregada al pecado.

«El que siembra para el Espíritu» presenta la orientación contraria. Es la vida que se deja guiar por el Espíritu Santo, responde al evangelio y se expresa en amor, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. En el contexto inmediato incluye compartir, llevar cargas y perseverar en hacer el bien.

La cosecha procede «del Espíritu». El creyente no produce vida eterna por una capacidad independiente ni controla a Dios mediante una cantidad de acciones. El Espíritu ya ha sido dado por la fe y hace crecer el fruto de la vida en Cristo. La respuesta humana importa precisamente porque esa gracia no llama a continuar bajo el dominio anterior.

Romanos 6:20–23 reúne las mismas relaciones: el fruto de la antigua esclavitud termina en muerte; la vida liberada del pecado conduce a santificación y vida eterna. El pasaje concluye que esa vida es «el don de Dios» en Cristo Jesús. La advertencia sobre la cosecha y el anuncio del don no se excluyen.

La carta tampoco coloca esta siembra como una alternativa a la cruz. Cristo se entregó por los pecadores, los redimió y les dio el Espíritu. Sembrar para él es vivir desde esa relación, en lugar de usar el nombre de la gracia para cultivar lo que la contradice. Los siguientes versículos convierten esa orientación en una exhortación perseverante al bien.

Texto original y contraste

εἰς τὴν σάρκα ἑαυτοῦ —eis tḕn sárka heautoû— señala la siembra «para su propia carne»; εἰς τὸ πνεῦμα —eis tò pneûma—, «para el Espíritu». Los resultados son φθοράν —phthorán, «corrupción» o «ruina»— y ζωὴν αἰώνιον —zōḕn aiṓnion, «vida eterna»—. El contraste une dirección presente y resultado final.

Gálatas 6:9 north

Perseverar en el bien con la esperanza de la cosecha

La demora del fruto puede cansar a quienes sirven. Pablo anima a continuar haciendo el bien, sostenidos por la esperanza de que Dios cumplirá su propósito en el tiempo debido.

Explicación del versículo

«No nos desanimemos al hacer el bien» reconoce una dificultad real. Llevar cargas, restaurar, compartir y actuar con paciencia puede resultar costoso y no producir un cambio visible inmediato. Pablo se incluye entre los que necesitan perseverar; la exhortación no procede de alguien que considere el servicio una tarea siempre fácil.

«Hacer el bien» recoge la dirección de la siembra para el Espíritu. No significa mantener cualquier actividad solo porque ya se comenzó, ni persistir en una práctica dañina por temor a parecer débil. El bien se reconoce por su coherencia con Cristo y con el amor que busca el provecho verdadero del prójimo.

«A su debido tiempo cosecharemos» desplaza la medida desde la impaciencia presente hacia el cumplimiento de Dios. La cosecha ha sido relacionada en 6:8 con la vida eterna que procede del Espíritu. El texto no establece un plazo de prosperidad, ni asegura que toda persona ayudada vaya a agradecer o que cada esfuerzo tenga una recompensa visible equivalente.

La esperanza futura da sentido a una fidelidad que puede permanecer oculta. Dios no necesita que el creyente controle todos los resultados para que su servicio tenga valor. La confianza está en el Señor que da la vida y sostiene a los suyos, no en la capacidad humana de garantizar una respuesta ajena.

«Si no nos damos por vencidos» conserva la seriedad de perseverar. No conviene borrar esa condición ni convertirla en una exigencia de actividad ininterrumpida, como si descansar o recibir ayuda fueran formas de abandonar la fe. La exhortación se refiere a no renunciar al rumbo del bien ante el cansancio y la demora.

Hebreos 12:1–3 llama también a correr con perseverancia y a fijar la mirada en Jesús para no perder el ánimo. Él soportó la cruz y está a la derecha de Dios. La esperanza cristiana vuelve al Salvador: su entrega y su victoria sostienen una obediencia que responde a la gracia y no pretende comprarla.

Texto original y contraste

μὴ ἐγκακῶμεν —mḕ enkakō̂men— significa «no nos desanimemos». καιρῷ ἰδίῳ —kairō̂i idíōi— señala el tiempo debido o apropiado. μὴ ἐκλυόμενοι —mḕ eklyómenoi— expresa no desfallecer o no darse por vencidos. El lenguaje une paciencia ante el tiempo de la cosecha con continuidad en el bien.

Gálatas 6:10 north

Hacer el bien a todos desde la familia de la fe

La esperanza de la cosecha conduce a actuar en el presente. Pablo pide una bondad abierta a todos y un cuidado especial por quienes comparten la fe en Jesucristo.

Explicación del versículo

«Así pues» introduce la consecuencia práctica de la siembra para el Espíritu y de la perseverancia. Los creyentes no deben limitarse a esperar un resultado futuro. La vida presente ofrece ocasiones concretas para expresar el amor que el Espíritu produce.

«Mientras tenemos oportunidad» llama a reconocer esas ocasiones y a usarlas. La posibilidad de ayudar no está siempre bajo nuestro control ni permanece necesariamente abierta de la misma manera. Por eso la exhortación evita la postergación que deja el bien para un momento imaginario en el que todo resulte más cómodo.

«Hagamos el bien a todos» amplía el alcance de la ayuda. El destinatario no tiene que pertenecer primero a nuestro círculo o aportar una ventaja para merecer consideración. La libertad que se expresa en amor no permite que el interés propio seleccione a quién reconocer como prójimo.

«Especialmente a los de la familia de la fe» añade una responsabilidad cercana, sin retirar el «a todos». Quienes comparten la fe viven como miembros de una casa y deben atender las necesidades que esa relación pone ante ellos. La prioridad familiar no convierte a los de fuera en personas sin derecho a recibir bondad.

Esta familia se define por la fe, en coherencia con los hijos de Dios en Cristo de 3:26–29. La señal corporal, la procedencia étnica o el prestigio no crean una categoría superior de hermanos que merezca todo el cuidado. El evangelio reúne a los que dependen del mismo Salvador.

En 1 Juan 3:16–18, el amor conocido en la entrega de Cristo exige abrir el corazón ante la necesidad del hermano y amar con hechos y de verdad. Esa relación entre la obra del Señor y la ayuda concreta ilumina la exhortación de Pablo. El bien puede tomar la forma de recursos compartidos, acompañamiento, restauración y una respuesta atenta a la necesidad real.

El párrafo termina así donde empezó la enseñanza sobre la libertad: servir por amor. La cosecha esperada no vuelve indiferente al presente; lo llena de responsabilidad y esperanza. La gracia de Cristo forma una comunidad que procura hacer visible su bondad, dentro de la familia de la fe y hacia todos.

Texto original y contraste

πρὸς πάντας —pròs pántas— significa «a todos». μάλιστα —málista— introduce lo especial, no lo exclusivo. τοὺς οἰκείους τῆς πίστεως —toùs oikeíous tē̂s písteōs— designa a los miembros de la casa o familia de la fe. La amplitud del bien y el cuidado particular aparecen unidos en una misma exhortación.

Gálatas 6:11 north

Una conclusión escrita de la propia mano de Pablo

Pablo llama la atención sobre su escritura y da relieve personal al cierre de la carta. Los versículos siguientes recogerán su defensa de la cruz de Cristo y de la nueva creación.

Explicación del versículo

«Miren» invita a los destinatarios a observar un rasgo de la carta que reciben. «Con qué letras tan grandes» dirige la atención a la escritura misma. El detalle no es una nueva condición para creer, sino una manera visible de subrayar la intervención personal del apóstol.

«Les escribo de mi propia mano» afirma que estas palabras llevan su escritura. En 2 Tesalonicenses 3:17–18, Pablo señala también un saludo autógrafo como señal en sus cartas y lo acompaña de una bendición de gracia. Esa relación ayuda a comprender la función personal del detalle, sin exigir que el versículo presente describa todos los pasos de composición de Gálatas.

El texto no identifica aquí a una persona que hubiera escrito la parte anterior ni determina por sí solo si Pablo redactó de su mano toda la carta o destacó especialmente su conclusión. La afirmación segura es la que él pide notar: escribe personalmente y sus letras resultan llamativas para los destinatarios.

El tamaño de las letras tampoco establece un diagnóstico sobre su salud. Gálatas 4:13–15 recordó una enfermedad y el afecto con que los gálatas lo recibieron, incluso su disposición a darle sus ojos. Aquellas expresiones no especifican una enfermedad ocular, y la letra grande no aporta por sí sola esa información.

La observación prepara una conclusión concentrada. Pablo contrastará la buena impresión que otros buscan mediante la circuncisión con su propia gloria en la cruz. Después afirmará que lo decisivo es una nueva creación y terminará deseando la gracia del Señor Jesucristo a sus hermanos.

El detalle de la mano permite percibir la implicación personal de quien ha argumentado y exhortado a lo largo de la carta. No se desentiende de los destinatarios después de corregirlos. Vuelve a poner ante ellos el centro de su mensaje, porque su propósito es que permanezcan en la libertad del Salvador.

Texto original y contraste

πηλίκοις … γράμμασιν —pēlíkois … grámmasin— expresa «con qué letras tan grandes». τῇ ἐμῇ χειρί —tē̂i emē̂i cheirí— significa «de mi propia mano». ἔγραψα —égrapsa— presenta el escribir desde la perspectiva de la carta que los destinatarios reciben; la traducción «les escribo» comunica de forma natural esa intervención.

Gálatas 6:12 north

La presión religiosa que busca una buena apariencia

Pablo identifica un interés que hay detrás de imponer la circuncisión. Sus promotores quieren conservar una buena impresión y evitar la oposición que provoca la cruz de Cristo.

Explicación del versículo

«Los que quieren causar buena impresión en la carne» describe la intención que Pablo atribuye a quienes presionan a los gálatas. El interés está en una aceptación visible y humana, vinculada con una señal en el cuerpo. Lo que parece celo religioso puede estar al servicio de la reputación de sus promotores.

«Los obligan a circuncidarse» retoma el problema tratado desde el comienzo de la carta. La presión no presenta el rito como una costumbre personal indiferente, sino como una exigencia que los destinatarios deben asumir. En 5:2–4, Pablo mostró que buscar allí justificación pone en peligro su dependencia de Cristo.

El verbo expresa una imposición real, aunque este versículo no describe el mecanismo concreto de la presión ni narra una agresión física. El resultado pretendido es que los cuerpos de los gálatas ofrezcan una señal con la que sus promotores puedan mostrar éxito y obtener aceptación.

«Solo para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo» descubre la contradicción. La cruz anuncia que la salvación depende de la entrega del Hijo, no de una garantía añadida de pertenencia. Quien adapta el mensaje para proteger su posición puede presentar una exigencia religiosa como fidelidad, mientras evita el costo de reconocer la suficiencia del Crucificado.

En Gálatas 5:11, Pablo ya relacionó la continuidad de su persecución con el tropiezo de la cruz. Aquí contrapone ese costo con el interés de los que imponen el rito. El texto no identifica a todos los perseguidores ni permite reconstruir una política concreta de las autoridades; su explicación se concentra en el motivo que denuncia.

La aplicación no consiste en afirmar que toda oposición confirma automáticamente una doctrina. Pablo ha dado el contenido por el que discierne: el evangelio de Jesucristo y la justificación por la fe. La fidelidad se reconoce al conservar ese anuncio, incluso cuando no produce una buena impresión, y al procurar el bien de los destinatarios en vez de usarlos como prueba del prestigio propio.

Texto original y contraste

εὐπροσωπῆσαι —euprosōpē̂sai— expresa causar buena impresión. ἀναγκάζουσιν —anankázousin— significa «obligan» o «presionan». La cláusula con ἵνα … μὴ διώκωνται —hína … mḕ diṓkōntai— señala el fin denunciado: no ser perseguidos por la cruz de Cristo.

Gálatas 6:13 north

La señal ajena convertida en motivo de prestigio propio

Pablo contrasta la exigencia de circuncidarse con la conducta de sus promotores. El interés que denuncia no es llevar a los destinatarios a una obediencia íntegra, sino poder gloriarse en ellos.

Explicación del versículo

«Ni siquiera los que se circuncidan guardan la ley» continúa la crítica del versículo anterior. En el contexto, Pablo habla de quienes promueven esta exigencia entre los gálatas. No formula aquí un juicio sobre la vida de cada judío en cualquier lugar o época.

La contradicción consiste en presentar una señal como necesaria mientras no se guarda la Ley a la que esa señal compromete. En Gálatas 5:2–6, Pablo ya advirtió que recibir la circuncisión como condición de justificación implica la deuda de cumplir toda la Ley. Elegir un rito no permite convertir el resto en algo opcional ni obtener por ese medio una justicia propia.

El versículo no enumera las faltas concretas de sus promotores. Su afirmación suficiente para el argumento es que no cumplen la norma cuya señal exigen. No conviene llenar ese silencio con una lista imaginada de delitos, ni usarlo para negar que la Ley enseñe un bien verdadero.

«Quieren que ustedes se circunciden» muestra que la insistencia permanece pese a esa contradicción. La razón aparece en la finalidad siguiente: «para gloriarse en la carne de ustedes». El cuerpo de los destinatarios se convertiría en prueba visible de la influencia que otros han conseguido ejercer.

Ese modo de tratar a los hermanos invierte el servicio por amor de 5:13. En lugar de procurar que vivan en la suficiencia de Cristo, busca un resultado del que los promotores puedan apropiarse como prestigio. La comunidad corre el riesgo de ser valorada como demostración del éxito de una persona o de un grupo.

2 Corintios 10:17–18 distingue también la gloria en el Señor de la recomendación que alguien se hace a sí mismo. En Gálatas, el contraste culminará en 6:14: Pablo solo quiere gloriarse en la cruz de Jesucristo. El bien de los destinatarios se reconoce cuando la enseñanza los dirige al Salvador y a su vida nueva, en vez de convertirlos en una medida de grandeza ajena.

Texto original y contraste

νόμον φυλάσσουσιν —nómon phylássousin— significa «guardan la Ley», aquí negado respecto de los promotores descritos. ἐν τῇ ὑμετέρᾳ σαρκὶ καυχήσωνται —en tē̂i hymetérāi sarkì kauchḗsōntai— expresa «se gloríen en la carne de ustedes». El posesivo mantiene el contraste entre el cuerpo de los destinatarios y el prestigio que otros buscan obtener de él.

Gálatas 6:14 north

La única gloria de Pablo está en la cruz de Jesucristo

Frente al prestigio buscado mediante una señal externa, Pablo se identifica con la cruz de su Señor. La entrega de Cristo ha cambiado su relación con el mundo y con los valores que antes podían gobernarlo.

Explicación del versículo

«Pero lejos esté de mí gloriarme» introduce una negativa enfática. Pablo acaba de denunciar que otros quieren gloriarse en la carne de los gálatas. Su respuesta no consiste en presentar una señal propia más impresionante, sino en rechazar ese fundamento para su seguridad y su honor.

«Excepto en la cruz de nuestro Señor Jesucristo» señala el único centro de su gloria. La cruz nombra la muerte real del Hijo, quien amó y se entregó por los pecadores. No es un simple emblema religioso que pueda añadirse a otro camino de justificación. Allí se revela la gracia de la que Pablo vive y la suficiencia del Salvador que anuncia.

El título completo mantiene ante la comunidad a la persona crucificada: es «nuestro Señor Jesucristo». Aquel cuya muerte puede parecer vergüenza o tropiezo es el Señor al que pertenecen. La confianza cristiana no descansa en la aprobación que su anuncio consiga, sino en lo que él hizo para rescatarlos.

«Por medio de la cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo» describe una ruptura recíproca. El orden de valores que mide la grandeza por apariencia, prestigio y autosuficiencia ha perdido su derecho a definir la vida de Pablo. A su vez, él ya no se presenta ante ese orden como alguien que necesite obtener de él su fundamento último.

La imagen no ordena destruir la creación ni despreciar a las personas. En 1 Juan 2:15–17, «el mundo» designa también deseos y arrogancias que no proceden del Padre y que pasan. Esa relación ayuda a reconocer el contraste moral: se rechaza el dominio de unos valores, sin retirar el mandato de hacer el bien a todos que acaba de darse en 6:10.

2 Corintios 5:14–17 explica una transformación semejante desde la muerte y resurrección de Cristo: los que viven ya no viven para sí mismos, sino para él, y en Cristo hay una nueva creación. Gálatas 6:15 desarrollará precisamente esa realidad. La cruz rompe una antigua forma de medir la vida y abre una existencia centrada en el Señor.

Gloriarse en la cruz no elimina la obediencia, sino que le da su fuente y dirección. El creyente deja de usar al hermano para engrandecerse, recibe la gracia como necesitado y aprende a servir. Esa vida manifiesta la obra del Espíritu, sin convertir su fruto en un mérito que compita con Cristo.

Texto original y contraste

μὴ γένοιτο —mḕ génoito— expresa un rechazo vigoroso: «lejos esté». ἐν τῷ σταυρῷ —en tō̂i staurō̂i— sitúa la gloria «en la cruz». ἐσταύρωται —estaúrōtai— describe el mundo como crucificado para Pablo, y κἀγὼ κόσμῳ —kagṑ kósmōi— añade «y yo para el mundo». La doble relación subraya el alcance de la ruptura producida por la cruz.

Gálatas 6:15 north

Lo decisivo es la nueva creación en Cristo

Ni una señal corporal ni su ausencia pueden dar la vida nueva. Pablo concluye su contraste dirigiendo la mirada a lo que Dios hace en quienes pertenecen a Jesucristo.

Explicación del versículo

El «porque» explica la gloria exclusiva en la cruz de 6:14. La confianza no puede descansar en la circuncisión, pero tampoco basta convertir la incircuncisión en un distintivo del que presumir. Ninguna de las dos condiciones constituye por sí misma el fundamento de aceptación ante Dios.

«Ni la circuncisión es nada ni la incircuncisión» responde a la disputa concreta de la carta. No afirma que las personas carezcan de valor ni que toda diferencia histórica sea inexistente. Niega que estas condiciones externas produzcan la justicia y la vida que solo Cristo da.

«Sino una nueva creación» introduce la realidad positiva. El evangelio no se limita a retirar una exigencia o a afirmar una identidad anterior sin transformación. Dios obra una novedad que procede de la entrega del Hijo y de la presencia del Espíritu. El creyente pertenece a Cristo y recibe una dirección de vida que el antiguo orden no puede producir.

En 2 Corintios 5:17–21, Pablo habla de una nueva criatura en Cristo y afirma que todo procede de Dios, quien reconcilia consigo mismo por medio de él. Esa relación aclara que la novedad es obra de gracia, no una mejora moral con la que alguien se fabrica una condición aceptable ante el Padre.

La nueva creación tiene una expresión presente. En 5:6, el paralelo de esta afirmación puso en primer plano la fe que actúa por amor; en 5:22–25, el fruto y el caminar por el Espíritu. Lo que Dios hace cambia la relación del creyente con el orgullo, el pecado y el prójimo. La obediencia es fruto de esa vida y no su precio.

El versículo siguiente llamará a vivir conforme a esta regla. La comunidad necesita medir su pertenencia por la suficiencia de la cruz y la vida que procede de Cristo, en lugar de establecer categorías superiores por un rito o por el rechazo orgulloso de ese rito. La gracia reúne a los que antes podían mirar sus diferencias como un motivo de separación.

Texto original y contraste

οὔτε … περιτομή … οὔτε ἀκροβυστία —oúte … peritomḗ … oúte akrobystía— contrapone circuncisión e incircuncisión y niega que una de ellas sea lo decisivo. ἀλλὰ καινὴ κτίσις —allà kainḕ ktísis— significa «sino una nueva creación». La expresión dirige la atención hacia la obra creadora de Dios, no hacia una ventaja humana que pueda añadirse a Cristo.

Gálatas 6:16 north

Paz y misericordia conforme a la regla de la nueva creación

Pablo desea la bendición de Dios a quienes caminan según la verdad que acaba de afirmar. La cruz de Cristo y la nueva creación definen la dirección de su vida compartida.

Explicación del versículo

«Todos los que anden conforme a esta regla» retoma el criterio de 6:14–15. La confianza está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo y lo decisivo es la nueva creación, no la circuncisión ni la incircuncisión. La regla no es una técnica añadida al evangelio, sino la verdad que orienta la conducta de quienes lo reciben.

«Anden» mantiene la relación entre fe y vida. En 5:25, Pablo pidió seguir el paso del Espíritu; aquí emplea el mismo verbo para conducirse conforme al criterio recién expuesto. La bendición no se vincula con una apariencia religiosa que deje intacta la rivalidad, sino con una vida que responde a la gracia de Cristo.

«Paz y misericordia sobre ellos» expresa un deseo de bendición. La paz corresponde a la relación restaurada con Dios y al fruto del Espíritu que deshace la hostilidad. La misericordia recuerda que el pueblo del Señor sigue dependiendo de su compasión: no se presenta ante él como un grupo que ya no necesite gracia.

La frase añade «y sobre el Israel de Dios». El nombre conserva la relación con el pueblo de la promesa y destaca su pertenencia a Dios. Para entenderlo aquí es necesario recordar que, en Gálatas 3:7–9, los que son de la fe son llamados hijos de Abraham y participan de su bendición; en Gálatas 3:26–29, judíos y gentiles que pertenecen a Cristo son hijos y herederos según la promesa.

La conjunción «y» permite leer la expresión como una mención particular de los creyentes judíos junto a todos los que siguen esta regla. También puede entenderse como una designación que recapitula al pueblo de Dios reunido en Cristo. El versículo no desarrolla una definición adicional que resuelva por sí sola toda la relación entre Israel y la comunidad de los creyentes.

En ambas lecturas, el contexto mantiene un punto firme: la bendición no introduce otro fundamento de salvación distinto de Cristo ni devuelve a la circuncisión el valor justificante que Pablo acaba de negar. La fe en el Hijo y la obra de Dios sostienen la herencia. El nombre de Israel no puede emplearse aquí para excluir a los gentiles de la promesa que la carta les ha anunciado.

El deseo de paz y misericordia también muestra el propósito pastoral de una carta severa. Pablo procura que los destinatarios vivan como una familia sostenida por Dios, bajo una misma verdad, en vez de seguir midiendo a sus hermanos por señales de prestigio o por motivos de rivalidad.

Texto original y contraste

τῷ κανόνι τούτῳ —tō̂i kanóni toútōi— significa «conforme a esta regla» o criterio. στοιχήσουσιν —stoichḗsousin— expresa el andar conforme a él. τὸν Ἰσραὴλ τοῦ θεοῦ —tòn Israḕl toû theoû— es «el Israel de Dios». La secuencia de la bendición debe interpretarse en relación con la cruz, la nueva creación y la herencia por la fe.

Gálatas 6:17 north

Las marcas de un servicio unido a Jesús

Pablo pide que cese la perturbación y señala en su propio cuerpo el costo de servir a Cristo. Sus marcas contrastan con el prestigio que otros buscan mediante una señal impuesta a los gálatas.

Explicación del versículo

«De ahora en adelante» introduce una petición final después de haber expuesto el evangelio y respondido a la presión sobre los destinatarios. «Que nadie me cause molestias» no es una prohibición universal de hacer preguntas o de examinar una enseñanza. Dentro de esta carta, pide que termine la oposición que perturba su ministerio y desvía a los creyentes de la verdad anunciada.

La razón no es que Pablo se considere por encima de toda responsabilidad. A lo largo de la carta ha sometido incluso su propio anuncio a la verdad del evangelio y ha explicado su conducta. Ahora señala la evidencia corporal de una pertenencia que ha tenido un costo: «Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús».

Las «marcas» se entienden naturalmente como huellas del sufrimiento padecido por servir al Señor. En 2 Corintios 11:23–27, Pablo menciona golpes, azotes, apedreamiento, cárceles y otros peligros de su ministerio. Esa relación ofrece un fundamento concreto para comprender la frase sin inventar una lesión determinada que Gálatas no identifica.

El texto no afirma que las heridas reprodujeran de forma milagrosa las de la crucifixión de Jesús, ni manda producir marcas corporales como señal de discipulado. Son marcas «de Jesús» porque hacen visible el costo de pertenecerle y anunciarlo. El cuerpo de Pablo ha sufrido por el Señor a quien sirve; no necesita una señal de prestigio para sustituir esa relación.

El contraste con 6:12–13 es significativo. Allí otros presionan a los gálatas para evitar persecución por la cruz y gloriarse en su carne. Aquí Pablo no presenta el cuerpo ajeno como demostración de su éxito: señala en el propio las consecuencias de no retirar la cruz del mensaje. La diferencia confirma el interés pastoral de su advertencia.

Los sufrimientos no compran la salvación ni añaden eficacia a la entrega de Cristo. Tampoco el dolor de una persona prueba por sí solo que toda afirmación suya sea verdadera. En este contexto, acompaña la fidelidad al evangelio que Pablo ha explicado y muestra que su llamado no busca simplemente una posición cómoda o admirada.

El cierre volverá a la gracia del Señor Jesucristo. La autoridad apostólica, las heridas y la perseverancia permanecen subordinadas a ese centro: el Salvador que se entregó por los pecadores y da vida a quienes creen en él.

Texto original y contraste

τὰ στίγματα τοῦ Ἰησοῦ —tà stígmata toû Iēsoû— significa «las marcas de Jesús». ἐν τῷ σώματί μου βαστάζω —en tō̂i sṓmatí mou bastázō— expresa que Pablo las lleva en su propio cuerpo. La frase relaciona las marcas con su pertenencia y servicio a Jesús; no establece un rito corporal para los demás.

Gálatas 6:18 north

La gracia de Jesucristo permanece como bendición final

Pablo termina llamando hermanos a sus destinatarios y deseándoles la gracia de su Señor. La carta que defendió la suficiencia de Cristo concluye en dependencia de ese mismo Salvador.

Explicación del versículo

«La gracia de nuestro Señor Jesucristo» recoge el centro del anuncio desde el comienzo. En Gálatas 1:3–5, la gracia y la paz proceden del Padre y del Señor que se entregó por nuestros pecados para rescatarnos. La bendición final no añade un requisito salvador después de toda la argumentación: devuelve a los creyentes al don del que depende su vida.

«Nuestro Señor» incluye a Pablo y a los destinatarios bajo una misma pertenencia. La corrección severa no desemboca en que él se atribuya el lugar del Salvador. Jesucristo es el Señor de ambos, y su gracia es necesaria tanto para quien exhorta como para quienes necesitan responder.

«Sea con el espíritu de ustedes» expresa el deseo de que esa gracia los acompañe en lo íntimo de su vida. El «espíritu de ustedes» designa aquí la dimensión interior de los destinatarios; no debe confundirse sin más con el Espíritu Santo, de quien Pablo ha hablado como el don de Dios y el guía de los hijos.

La bendición no queda separada del cuerpo ni de la conducta. La carta ha tratado señales corporales, deseos, ayuda mutua y servicio por amor. La gracia que sostiene el interior también orienta esa vida concreta por la obra del Espíritu del Hijo. No existe una parte de la persona autorizada a vivir al margen del evangelio mientras otra recibe palabras religiosas.

El vocativo «hermanos» conserva una nota de afecto al final del escrito. Después de advertir sobre otro evangelio, la esclavitud y las obras de la carne, Pablo no termina con un insulto ni con una declaración de indiferencia. Sigue procurando que los destinatarios vivan como la familia recibida por el Padre en Cristo.

«Amén» confirma el deseo expresado y da cierre a la carta. No funciona como un mecanismo que produzca automáticamente la respuesta esperada. La gracia invocada es la del Señor que los llamó, y la exhortación de toda la carta es permanecer en su verdad, caminar por el Espíritu y servir por amor.

Así, el final reúne el argumento y su fruto: justificación por la fe en Jesucristo, adopción por la obra del Hijo, guía del Espíritu y una libertad que hace el bien. Ninguna de estas respuestas sustituye al Salvador; todas dependen de su gracia.

Texto original y contraste

ἡ χάρις —hē cháris— significa «la gracia». μετὰ τοῦ πνεύματος ὑμῶν —metà toû pneúmatos hymō̂n— expresa «con el espíritu de ustedes». El vocativo ἀδελφοί —adelphoí, «hermanos»— conserva la relación pastoral hasta la última bendición.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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