Juan 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Juan 1

El Verbo hecho carne

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.   N1

2 Él estaba en el principio con Dios.   N2

3 Todo fue hecho por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.   N3

4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.   N4

5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.   N5

Juan, testigo de la luz

6 Hubo un hombre enviado por Dios, llamado Juan.   N6

7 Él vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.   N7

8 Él no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.   N8

9 La luz verdadera, que ilumina a todo ser humano, venía al mundo.   N9

10 Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no lo conoció.   N10

11 Vino a lo suyo, y los suyos no lo recibieron.   N11

Hijos de Dios por la fe en Jesucristo

12 Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.   N12

13 Estos no nacieron de sangre, ni de voluntad de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.   N13

El Verbo encarnado revela al Padre

14 Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Contemplamos su gloria, gloria como la del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.   N14

15 Juan da testimonio de él y ha proclamado: «Este era aquel de quien dije: “El que viene después de mí está por delante de mí, porque existía antes que yo”».   N15

16 Porque de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.   N16

17 Pues la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.   N17

18 A Dios nadie lo ha visto jamás. El Unigénito, que es Dios y está en el seno del Padre, lo ha dado a conocer.   N18

Testimonio de Juan el Bautista

19 Este es el testimonio de Juan cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Tú quién eres?».   N19

20 Él confesó, y no lo negó, sino que confesó: «Yo no soy el Cristo».   N20

21 Le preguntaron: «¿Qué, entonces? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No».   N21

22 Entonces le dijeron: «¿Quién eres? Tenemos que dar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?».   N22

23 Él dijo: «Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».   N23

24 Los enviados eran de los fariseos.   N24

25 Y le preguntaron: «¿Por qué, entonces, bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?».   N25

26 Juan les respondió: «Yo bautizo con agua. En medio de ustedes está uno a quien ustedes no conocen,   N26

27 el que viene después de mí, a quien no soy digno de desatarle la correa de la sandalia».   N27

28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.   N28

El Cordero de Dios

29 Al día siguiente, vio a Jesús que venía hacia él y dijo: «¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!   N29

30 Este es aquel de quien dije: “Después de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”.   N30

31 Yo no lo conocía, pero por esto vine bautizando con agua: para que él fuera manifestado a Israel».   N31

El Espíritu permanece sobre Jesús

32 Juan dio testimonio, diciendo: «He visto al Espíritu descender del cielo como una paloma y permanecer sobre él.   N32

33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo”.   N33

34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Elegido de Dios».   N34

Los primeros discípulos

35 Al día siguiente, Juan estaba de nuevo allí con dos de sus discípulos.   N35

36 Miró a Jesús que caminaba por allí y dijo: «¡He aquí el Cordero de Dios!».   N36

37 Los dos discípulos lo oyeron hablar y siguieron a Jesús.   N37

38 Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?». Ellos le dijeron: «Rabí —que traducido significa Maestro—, ¿dónde te hospedas?».   N38

39 Él les respondió: «Vengan y verán». Fueron, pues, y vieron dónde se hospedaba, y se quedaron con él aquel día. Eran cerca de las cuatro de la tarde.   N39

40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.   N40

41 Primero encontró a su propio hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» —que traducido significa Cristo—.   N41

42 Lo llevó a Jesús. Jesús lo miró fijamente y dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas» —que se traduce Pedro—.   N42

Jesús llama a Felipe y a Natanael

43 Al día siguiente, Jesús quiso salir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme».   N43

44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.   N44

45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas: Jesús, el hijo de José, de Nazaret».   N45

46 Natanael le preguntó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe le respondió: «Ven y ve».   N46

47 Jesús vio a Natanael que venía hacia él y dijo de él: «¡Aquí hay un verdadero israelita, en quien no hay engaño!».   N47

48 Natanael le preguntó: «¿De dónde me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».   N48

49 Natanael le respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel».   N49

50 Jesús le contestó: «¿Crees porque te dije que te vi debajo de la higuera? Verás cosas mayores que estas».   N50

51 Y le dijo: «En verdad, en verdad les digo: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre».   N51

menu_book Notas de estudio de Juan 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Juan 1:1 north

El Verbo eterno estaba con Dios y era Dios

Juan comienza antes de los acontecimientos de la vida terrenal de Jesús. El Verbo ya existía en el principio, estaba en relación con Dios y era Dios. Este es el que se hizo carne y se dio a conocer como Jesucristo.

Explicación del versículo

«En el principio» recuerda la apertura de Génesis, donde Dios crea los cielos y la tierra (Génesis 1:1). Juan dirige la mirada al Verbo que ya existía cuando comenzó la creación. El versículo siguiente reafirma su presencia con Dios, y el tercero declara que todo fue hecho por medio de él. Así, el Verbo queda del lado del Creador, anterior a todo lo creado.

«El Verbo» traduce el término griego que también puede expresarse como «la Palabra». El propio prólogo explica a quién se refiere: el Verbo se hizo carne, habitó entre nosotros y manifestó la gloria del Unigénito del Padre; la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:14–18). Juan presenta a una persona que revela a Dios, actúa en la creación y entra en la historia humana.

«Estaba con Dios» expresa la relación personal del Verbo con Dios, identificado como el Padre al final del prólogo. El Hijo no es la misma persona que el Padre. La frase siguiente, «el Verbo era Dios», afirma su plena divinidad. Ambas afirmaciones deben recibirse juntas: comunión personal con el Padre y verdadera naturaleza divina.

Exégesis del pasaje

Las tres cláusulas avanzan desde la existencia del Verbo hacia su relación con Dios y su identidad divina. El verbo «era» se repite, mientras que en el relato de la creación se hablará de lo que «fue hecho». La eternidad del Hijo se entiende a partir del conjunto: ya estaba en el principio y nada de lo creado llegó a existir sin él (Juan 1:2–3). Jesús hablará también de la gloria que tenía junto al Padre antes de que existiera el mundo (Juan 17:5).

Texto original

λόγος (logos) significa «palabra» y se traduce aquí «Verbo». Su sentido en este pasaje se define por lo que Juan afirma de él. La frase θεὸς ἦν ὁ λόγος (theos ēn ho logos) tiene «el Verbo» como sujeto y afirma de él que era Dios. La ausencia de artículo ante «Dios» no exige traducir «un dios»; esta construcción destaca lo que el Verbo es, sin identificarlo como la misma persona que el Padre.

La revelación que gobierna el Evangelio

Este comienzo prepara al lector para comprender las obras, las palabras, la cruz y la resurrección de Jesús. Quien salva es el Hijo eterno que revela al Padre. Al final, Tomás se dirigirá a Jesús resucitado como su Señor y su Dios (Juan 20:28).

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo con la confianza y la adoración que merece. El Salvador que se acercó a nosotros es verdaderamente Dios y puede darte a conocer al Padre. Su gracia tiene el fundamento firme de su identidad eterna.

Juan 1:2 north

El mismo Verbo estaba con Dios desde el principio

Juan reafirma que el Verbo del que acaba de hablar ya estaba con Dios en el principio. El que se hará carne es el Hijo cuya comunión con el Padre precede a la creación.

Explicación del versículo

«Él» retoma al Verbo del primer versículo y reúne las afirmaciones anteriores. Quien era Dios estaba en el principio con Dios. La repetición mantiene unidas su divinidad y su relación personal con el Padre antes de describir la creación por medio de él (Juan 1:1–3).

El prólogo no presenta primero a una palabra impersonal que después llegara a convertirse en alguien distinto. Habla del mismo Verbo que actúa en la creación y que se hace carne. La continuidad de su identidad permite reconocer a Jesucristo como el Hijo que existía antes de su vida humana (Juan 1:14–18).

Texto original

El demostrativo οὗτος (houtos) puede expresarse como «este» o «él». Remite al mismo Verbo descrito en el versículo anterior. La expresión «con Dios» vuelve a señalar su relación personal con él, y el cierre del prólogo hará explícita la cercanía del Unigénito con el Padre (Juan 1:18).

La comunión eterna del Padre y del Hijo

En su oración, Jesús hablará de la gloria que tenía junto al Padre antes de la existencia del mundo y del amor del Padre anterior a su fundación (Juan 17:5; Juan 17:24). Estas palabras desarrollan la relación que Juan presenta desde el comienzo del Evangelio.

La misión de Jesús revela en la historia al Hijo que ya estaba con el Padre. Su encarnación expresa la iniciativa de Dios para dar vida y salvación a los seres humanos. El Evangelio invita a conocer al Padre por medio de quien lo conoce y lo revela.

Aplicación editorial

Acércate al Padre por medio de Jesucristo. Tu Salvador conoce al Padre en una comunión que precede a la creación y puede revelártelo con verdad. Confía en él y recibe la vida que vino a darte.

Juan 1:3 north

Toda la creación llegó a existir por medio del Verbo

Juan atribuye al Verbo una participación universal en la creación. Todo fue hecho por medio de él, y nada de lo creado existe al margen de su acción.

Explicación del versículo

«Todo» abarca lo que ha llegado a existir. La segunda parte repite la afirmación en forma negativa: sin él no fue hecho nada. Esa doble formulación excluye excepciones dentro del conjunto de las cosas creadas. El Verbo, que ya estaba en el principio con Dios, no queda incluido como una de esas criaturas (Juan 1:1–2).

«Por medio de él» muestra su acción en la obra creadora de Dios. El Padre y el Hijo no aparecen como dos dioses rivales ni como creadores independientes. El prólogo ha afirmado que el Verbo estaba con Dios y era Dios; ahora presenta la creación como realizada por medio de él.

Texto original

πάντα δι’ αὐτοῦ ἐγένετο (panta di’ autou egeneto) significa «todo llegó a existir por medio de él». El verbo usado para lo creado contrasta con el «era» de los primeros versículos. El énfasis recae en la dependencia de toda criatura respecto del Verbo.

Las palabras finales que se traducen «lo que ha sido hecho» pueden puntuarse como cierre de la afirmación sobre la creación o como comienzo de la frase sobre la vida en las ediciones del texto griego. Esta traducción las une a la afirmación sobre la creación. Esa relación refuerza que nada de lo creado llegó a existir sin el Verbo, antes de pasar a la vida que está en él.

Relaciones bíblicas

Colosenses afirma que todo fue creado por medio de Cristo y para él, y que él existe antes de todas las cosas. Hebreos declara que Dios hizo el universo por medio de su Hijo y que él sostiene todas las cosas con su palabra poderosa (Colosenses 1:15–17; Hebreos 1:1–3). Estos pasajes muestran la grandeza del Salvador y la dependencia de la creación respecto de él.

Aplicación editorial

Reconoce a Jesucristo como tu Creador y Señor. Tu vida le pertenece, y el mundo que habitas lleva la dignidad de ser obra de Dios. Recibe con gratitud sus dones y confía tu salvación al Hijo por medio de quien todo fue hecho.

Juan 1:4 north

La vida que está en el Verbo ilumina a la humanidad

La fuente de la vida se encuentra en el Verbo. Esa vida es luz para los seres humanos: por medio de Jesucristo, Dios se da a conocer y ofrece la vida que vence la muerte.

Explicación del versículo

«En él estaba la vida» continúa la afirmación de que todo fue hecho por medio del Verbo. La vida depende de él y tiene en él su fuente. A lo largo del Evangelio, Jesús se revelará como el que da vida a quienes creen y los llama de la muerte a la vida (Juan 5:21–26).

«La vida era la luz de los hombres» une dos imágenes que recorrerán el libro. La luz permite conocer, orienta el camino y pone de manifiesto lo que permanece oculto. Jesús revela al Padre y muestra la verdad de la condición humana, llamando a salir de las tinieblas hacia la vida que él da (Juan 3:19–21; Juan 8:12).

Texto original

ζωή (zōē), «vida», es una palabra central en Juan. Aquí aparece en el Verbo que es fuente de la creación; después el Evangelio desarrollará el don de la vida eterna por medio de él. «Los hombres» traduce una expresión que abarca a la humanidad, sin limitar la luz a los varones.

Relaciones bíblicas

El Salmo 36 une la fuente de la vida y la luz que permite ver (Salmos 36:9). Juan presenta esa vida y esa luz en relación con el Verbo. Jesús mismo declarará que quien lo sigue tendrá «la luz de la vida» (Juan 8:12).

El propósito del Evangelio culminará en que, creyendo que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, los lectores tengan vida en su nombre (Juan 20:30–31). La vida anunciada al comienzo es el don que el Salvador ofrece.

Aplicación editorial

Busca en Jesucristo la vida y la orientación que necesitas. Su palabra revela al Padre, descubre el pecado y te conduce hacia la gracia que restaura tu relación con Dios.

Juan 1:5 north

Las tinieblas no vencieron a la luz

La luz del Verbo resplandece en medio de las tinieblas y no es derrotada por ellas. Desde el comienzo, Juan presenta la oposición que Jesús enfrentará y la victoria que su obra hará manifiesta.

Explicación del versículo

La luz del versículo anterior continúa resplandeciendo. El cambio a la expresión presente «resplandece» destaca su acción frente a las tinieblas. El Evangelio mostrará cómo Jesús revela al Padre y ofrece vida en un mundo que también lo rechaza (Juan 1:10–12).

Las tinieblas describen el ámbito del pecado, del engaño y de la oposición a la verdad. Juan explicará que las personas pueden amar las tinieblas porque sus obras son malas y evitar así que sean expuestas por la luz (Juan 3:19–21). El contraste tiene una dimensión moral y espiritual dentro de la relación con Cristo.

Texto original

κατέλαβεν (katelaben) puede expresar alcanzar, apoderarse de algo o comprenderlo, según el contexto. «No la vencieron» recoge aquí la incapacidad de las tinieblas para dominar la luz. En otra enseñanza, Jesús empleará el mismo verbo al advertir que las tinieblas pueden alcanzar a quienes no caminan mientras tienen la luz (Juan 12:35–36).

La victoria del Señor

La oposición llegará hasta la crucifixión, pero la muerte no pondrá fin a la obra de Jesús. El Señor anunciará su victoria sobre el mundo, y su resurrección confirmará la vida que ofrece (Juan 16:33; Juan 20:19–20). La luz y las tinieblas no son poderes iguales que mantienen un equilibrio eterno: el Evangelio proclama la victoria del Hijo.

Aplicación editorial

Camina en la verdad de Jesucristo y confía en su victoria. Al reconocer tu pecado, acude a su gracia; aun en medio de oposición y dolor, la luz del Salvador sostiene tu esperanza.

Juan 1:6 north

Juan fue enviado por Dios como testigo

Después de presentar al Verbo eterno, el prólogo introduce a un hombre enviado por Dios: Juan. Su tarea será dar testimonio de la luz para que las personas crean en Jesucristo.

Explicación del versículo

Este Juan es el que bautizaba y preparaba al pueblo para la manifestación del Mesías. El capítulo desarrollará su testimonio cuando los enviados de Jerusalén le pregunten por su identidad y cuando señale a Jesús como el Cordero de Dios (Juan 1:19–29). El nombre de este personaje no identifica aquí al narrador del Evangelio.

La expresión «un hombre» distingue al testigo del Verbo presentado como eterno y divino. Juan pertenece a la historia humana y recibe una misión de Dios. Su autoridad para servir procede de ese envío, y el valor de su testimonio consiste en conducir a otros hacia el Señor.

«Enviado por Dios» muestra que la preparación para la llegada de Jesús forma parte de la iniciativa divina. Lucas relata el anuncio del nacimiento de Juan y su tarea de preparar al pueblo para el Señor (Lucas 1:13–17). El cuarto Evangelio concentra la atención en la función de su testimonio.

El lugar del mensajero

Juan explicará que no es el Cristo y que su servicio consiste en preparar el camino del Señor. También declarará que no es digno de desatar la correa de la sandalia de aquel que viene después de él (Juan 1:20–27). Su grandeza como servidor se manifiesta en la fidelidad con que señala a Jesucristo.

Aplicación editorial

Sirve a Dios haciendo visible la verdad de su Hijo. Los dones y las responsabilidades que recibes encuentran su propósito cuando ayudan a otros a conocer a Jesucristo y a confiar en él.

Juan 1:7 north

El testimonio de Juan conduce a creer en la luz

Juan recibe una misión con un propósito claro: hablar de la luz para que las personas crean. Su testimonio es un medio por el que otros pueden llegar a reconocer a Jesucristo.

Explicación del versículo

El versículo explica por qué fue enviado Juan. Su tarea consiste en dar testimonio «de la luz», identificada en el prólogo con la vida del Verbo. Más adelante hablará de lo que ha visto acerca de Jesús y lo señalará como el Cordero de Dios (Juan 1:29–34).

«A fin de que todos creyeran» describe la finalidad de su servicio. El alcance de la invitación es amplio, aunque el relato también mostrará respuestas de rechazo. El propósito del testimonio no afirma que toda persona haya creído automáticamente; llama a recibir al Señor.

Exégesis del pasaje

«Por medio de él» se refiere aquí a Juan como testigo. Las personas son llamadas a creer por medio de su testimonio, mientras que el objeto de la fe es aquel de quien habla. El versículo siguiente aclara expresamente que Juan no era la luz (Juan 1:8).

La diferencia entre el testigo y el Salvador permite comprender el servicio de Juan. Dios usa su voz para conducir a las personas hacia Cristo. Cuando dos de sus discípulos lo oigan señalar a Jesús, lo seguirán a él (Juan 1:35–37).

El testimonio y el propósito del Evangelio

El libro entero busca conducir al lector a creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y a tener vida en su nombre (Juan 20:30–31). La misión de Juan anticipa ese propósito: dar un testimonio verdadero que dirija la fe hacia Jesucristo.

Aplicación editorial

Al compartir el evangelio, dirige la atención al Salvador. Tu testimonio puede servir a otros, pero la vida y el perdón que necesitan se encuentran en Jesucristo. Habla de él con claridad y fidelidad.

Juan 1:8 north

Juan señala la luz sin ocupar su lugar

El prólogo precisa el lugar de Juan: es un testigo enviado por Dios, pero la luz es Jesucristo. La fidelidad de su misión consiste en darlo a conocer.

Explicación del versículo

La aclaración protege el centro del anuncio. Juan tiene una tarea decisiva en la preparación y el testimonio, pero la vida que ilumina a los seres humanos pertenece al Verbo. El testigo habla de alguien mayor que él y conduce a otros hacia ese Señor (Juan 1:4–7).

El contraste aparece también en las respuestas de Juan a quienes le preguntan si es el Cristo. Reconoce con claridad que no lo es y se identifica como la voz que prepara el camino (Juan 1:20–23). Su humildad nace de comprender la misión que ha recibido.

La luz y la lámpara

Más adelante, Jesús llamará a Juan una lámpara que ardía y alumbraba, mientras afirmará que su propio testimonio es mayor: las obras que el Padre le ha dado realizar dan testimonio de él (Juan 5:33–36). La imagen reconoce el valor del servicio de Juan y mantiene la diferencia entre el mensajero y el Hijo.

De forma semejante, Juan se alegrará de que las personas acudan a Jesús y declarará que él debe crecer mientras el testigo disminuye (Juan 3:27–30). El fruto de su ministerio es que Cristo sea reconocido.

Aplicación editorial

Recibe con gratitud a quienes te enseñan la palabra de Dios y conserva tu fe puesta en Jesucristo. Si tú enseñas o sirves, busca que otros conozcan al Señor y crezcan en su gracia.

Juan 1:9 north

La luz verdadera venía al mundo

El prólogo vuelve del testigo a aquel de quien habla. Jesucristo es la luz verdadera que viene al mundo e ilumina a los seres humanos con la revelación de Dios.

Explicación del versículo

«La luz verdadera» identifica al Verbo como la revelación plena y digna de confianza. Juan el Bautista da testimonio, pero la luz pertenece al Señor mismo. La palabra «verdadera» destaca la realidad que cumple el propósito divino y que puede orientar a toda persona (Juan 1:4–8).

«Venía al mundo» prepara la afirmación de que el Verbo se hizo carne. El Hijo eterno entra en la historia humana y da a conocer al Padre. Más adelante, Jesús describirá su venida como la llegada de la luz para que quienes crean en él no permanezcan en tinieblas (Juan 1:14–18; Juan 12:46).

Exégesis del pasaje

«Ilumina a todo ser humano» expresa el alcance de su luz. Jesucristo revela a Dios y pone al descubierto la condición humana. La frase no afirma que toda persona reciba automáticamente la salvación: los versículos siguientes describen el rechazo de algunos y la recepción por la fe de quienes llegan a ser hijos de Dios (Juan 1:10–13).

El participio ἐρχόμενον (erchomenon), «que viene», permite otra relación gramatical, presente en algunas traducciones: «todo ser humano que viene al mundo». La lectura de este versículo relaciona la venida con la luz, en coherencia con la presencia del Verbo en el mundo y con su encarnación. En ambos casos, el centro de la afirmación es la luz que procede de él.

Aplicación editorial

Acoge la luz de Jesucristo con fe. Permite que su palabra revele lo que necesitas reconocer, te conduzca al Padre y forme tus decisiones en la verdad.

Juan 1:10 north

El mundo no reconoció a su Creador

El Verbo estaba presente en el mundo que fue hecho por medio de él. Sin embargo, la humanidad no lo reconoció. Juan presenta así la gravedad del rechazo al Señor que viene a dar vida.

Explicación del versículo

La repetición de «mundo» une la creación con la respuesta humana. El Verbo no llega a un ámbito ajeno a su acción creadora: el mundo existe por medio de él. Esta afirmación retoma la enseñanza de que todo fue hecho por medio del Verbo (Juan 1:3).

«El mundo no lo conoció» describe una falta de reconocimiento que el relato desarrollará como rechazo. El Creador se acerca a los seres humanos, pero encuentra incredulidad y oposición. La siguiente frase precisará que los suyos no lo recibieron (Juan 1:11).

El sentido de «mundo»

κόσμος (kosmos) puede señalar la creación, el ámbito de la vida humana o la humanidad en su oposición a Dios, según el contexto. Aquí la misma palabra enlaza la realidad creada con las personas capaces de reconocer o rechazar al Verbo. No significa que cada ser humano haya respondido exactamente de la misma manera, pues el versículo 12 hablará de quienes sí lo recibieron.

El amor de Dios ante el rechazo

El Evangelio mostrará que Dios ama al mundo y envía a su Hijo para que quien cree en él tenga vida eterna (Juan 3:16–17). El rechazo revela la necesidad humana de salvación; la venida del Hijo manifiesta la gracia de Dios hacia quienes la necesitan.

Conocer a Jesús implica recibir la verdad de su persona y confiar en él. El propósito del Evangelio es conducir a esa fe, para que el lector tenga vida en su nombre (Juan 20:30–31).

Aplicación editorial

Reconoce en Jesucristo a tu Creador y Salvador. Escucha su palabra y responde a su gracia con fe, gratitud y una obediencia que nazca del amor recibido.

Juan 1:11 north

Los suyos no lo recibieron

El Verbo vino al ámbito que le pertenecía y encontró rechazo entre los suyos. La afirmación destaca el dolor de una venida que debía ser acogida y prepara el contraste con quienes sí creen en él.

Explicación del versículo

«Vino a lo suyo» continúa la afirmación de que el mundo fue hecho por medio del Verbo. Su venida tiene lugar dentro de la historia que pertenece a Dios y, de manera particular, en medio del pueblo que había recibido sus promesas. El Evangelio mostrará a Jesús como el Mesías esperado de Israel (Juan 1:41; Juan 1:45–49).

Texto original

Juan distingue τὰ ἴδια (ta idia), «lo suyo», de οἱ ἴδιοι (hoi idioi), «los suyos». La primera expresión señala lo que le pertenece; la segunda, a las personas que debían recibirlo. El cambio concentra la atención en una respuesta personal de acogida o rechazo.

«No lo recibieron» va más allá de no identificar un nombre o desconocer un dato. Describe la falta de acogida al que viene de Dios. El versículo siguiente explicará la respuesta contraria: recibirlo equivale a creer en su nombre (Juan 1:12).

El alcance de la afirmación

Juan describe un rechazo real y extendido, sin afirmar que toda persona de Israel haya rechazado a Jesús. Los primeros discípulos del capítulo proceden de ese mismo pueblo, y el contraste con «todos los que lo recibieron» queda abierto desde el comienzo. La lectura debe conservar ambas respuestas y evitar atribuir culpa colectiva hereditaria a un pueblo.

Aplicación editorial

Recibe personalmente a Jesucristo. La familiaridad con la historia bíblica o con una comunidad de fe debe conducirte a confiar en el Salvador y a acoger la verdad de su palabra.

Juan 1:12 north

Recibir a Cristo y llegar a ser hijos de Dios

Frente al rechazo, Juan anuncia el don que reciben quienes creen en Jesucristo: él les concede el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Esta relación nace de la gracia divina y se recibe por la fe.

Explicación del versículo

«Pero» introduce una respuesta diferente de la descrita en los versículos anteriores. Aunque el mundo no lo reconoció y los suyos no lo recibieron, hay quienes sí acogen al Verbo. La expresión «a todos» abre la promesa a cada persona que cree, sin convertir la procedencia familiar o social en una condición adicional.

El propio versículo explica qué significa recibirlo: son «los que creen en su nombre». Creer en el nombre de Jesús es confiar en la persona que ese nombre da a conocer, con su identidad y su obra. La frase no propone repetir un nombre como fórmula, sino recibir con fe al Hijo que revela al Padre y da vida (Juan 3:16–18; Juan 20:31).

Texto original

ἐξουσίαν (exousian), traducido «derecho», expresa aquí una condición legítima que Cristo concede. Él autoriza y capacita a quienes creen para ser reconocidos como hijos de Dios. La filiación se recibe de él; no se obtiene por un mérito que obligue a Dios a concederla.

Hijos por gracia y el Hijo único

Los creyentes llegan a ser hijos de Dios por el don que reciben en Cristo. El prólogo distingue esa relación del lugar único del Hijo que ya estaba con el Padre y era Dios (Juan 1:1–2; Juan 1:18). La gracia nos introduce en una relación filial con el Padre sin convertirnos en dioses ni igualarnos al Hijo eterno.

El versículo siguiente aclarará el origen de esta vida: el nacimiento procede de Dios. Más adelante, Jesús explicará a Nicodemo la necesidad de nacer del Espíritu (Juan 1:13; Juan 3:3–8). La fe recibe la salvación que la iniciativa divina hace posible.

Aplicación editorial

Confía en Jesucristo y acude al Padre como hijo recibido por gracia. Tu seguridad descansa en el don de tu Salvador; la obediencia y el amor son la respuesta agradecida a esa nueva relación.

Juan 1:13 north

El nacimiento de los hijos de Dios procede de él

Juan explica el origen de la filiación anunciada en el versículo anterior. Quienes reciben a Cristo llegan a ser hijos de Dios por una vida que Dios mismo da.

Explicación del versículo

«Estos» se refiere a quienes recibieron al Verbo y creen en su nombre. El versículo no cambia de sujeto para hablar del nacimiento físico de Jesús; explica el nacimiento de los creyentes como hijos de Dios (Juan 1:12–13).

Las tres negaciones descartan que esa relación se origine simplemente en la descendencia, el deseo o la decisión humana que intervienen en un nacimiento natural. Pertenecer a una familia o a un pueblo, o querer producir por medios humanos esa nueva vida, no crea la filiación divina. «Sino de Dios» identifica positivamente su fuente.

Texto original

La expresión ἐξ αἱμάτων (ex haimatōn) contiene el plural «de sangres» y alude al origen humano o a la descendencia. «Carne» aparece dentro de la descripción del nacimiento natural. El versículo siguiente dirá que el Verbo se hizo carne, de modo que aquí esa palabra no implica que el cuerpo o la condición humana sean malos por sí mismos.

La referencia a «voluntad de varón» puede entenderse en relación con la decisión del hombre o del esposo en la generación humana. El punto común de las expresiones es que el nacimiento como hijo de Dios no procede de la capacidad de los progenitores. El verbo final, en plural, afirma que los creyentes «nacieron» de Dios.

La vida que da el Espíritu

Jesús desarrollará esta enseñanza al hablar con Nicodemo: lo nacido de la carne es carne y lo nacido del Espíritu es espíritu (Juan 3:3–8). La nueva vida es obra de Dios. El llamado a creer y la iniciativa divina aparecen juntos en el prólogo, sin convertir la fe en un mérito que produzca o compre la salvación.

Aplicación editorial

Agradece a Dios la vida que recibes por medio de Jesucristo. Tu relación con el Padre descansa en su gracia; busca que el Espíritu Santo forme en ti una vida conforme a la verdad de tu Salvador.

Juan 1:14 north

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

El Verbo eterno entró de verdad en nuestra condición humana. En Jesucristo, el Hijo único del Padre, los testigos contemplaron la gloria divina llena de gracia y de verdad.

Explicación del versículo

«El Verbo» es el mismo que estaba en el principio con Dios, era Dios y actuó en la creación de todo. «Se hizo carne» afirma su encarnación: asumió una humanidad real. El Hijo eterno no dejó de ser Dios al hacerse hombre; se acercó a nosotros en una vida humana que el Evangelio mostrará capaz de cansancio, lágrimas, sed y muerte (Juan 1:1–3; Juan 4:6; Juan 11:35; Juan 19:28–30).

«Habitó entre nosotros» presenta la presencia cercana del Verbo en la historia. Los testigos pudieron conocerlo y contemplar su gloria en sus palabras, sus obras y el cumplimiento de su misión. Juan dirá que el primer signo manifestó su gloria y condujo a los discípulos a creer en él (Juan 2:11).

Texto original y la presencia de Dios

σὰρξ ἐγένετο (sarx egeneto) significa «se hizo carne». Aquí «carne» expresa la condición humana que el Verbo asumió; no atribuye pecado al Hijo. El verbo ἐσκήνωσεν (eskēnōsen), «habitó», está relacionado con la imagen de poner una tienda. Unido a la mención de la gloria, recuerda el tabernáculo donde Dios manifestó su presencia en medio de Israel (Éxodo 25:8–9; Éxodo 40:34–35).

La gloria del Unigénito

«Unigénito» expresa la relación única del Hijo con el Padre. El término μονογενής (monogenēs) puede describir al hijo único y, en otros contextos, al que ocupa un lugar singular, como Isaac en relación con la promesa (Lucas 7:12; Hebreos 11:17–18). Aplicado a Jesús, señala su filiación incomparable. Su eternidad ya ha sido afirmada al comienzo; el título no lo presenta como una criatura que empezó a existir.

«Lleno de gracia y de verdad» describe al Hijo que revela el favor y la fidelidad de Dios. El lenguaje recuerda la proclamación divina ante Moisés, donde Jehová se dio a conocer como abundante en misericordia y verdad (Éxodo 34:5–7). En Jesús, esa revelación alcanza su manifestación plena.

La gloria que culmina en la entrega

La gloria del Hijo no queda limitada a sus milagros. El Evangelio relacionará su hora con la entrega de su vida y la glorificación del Padre (Juan 12:23–28; Juan 17:1–5). El que revela a Dios es también quien muere y resucita para dar vida.

Aplicación editorial

Acude a Jesucristo con confianza: tu Salvador se acercó verdaderamente a nuestra humanidad y revela al Padre con gracia y verdad. Recibe su palabra y permite que su amor forme tu manera de tratar a los demás.

Juan 1:15 north

Jesús viene después de Juan y existía antes que él

El testimonio de Juan afirma la grandeza de Jesús y su existencia anterior. Aunque su manifestación pública viene después del servicio del Bautista, el Hijo lo precede y tiene una dignidad superior.

Explicación del versículo

El prólogo incorpora la proclamación de Juan para confirmar lo que acaba de declarar acerca del Verbo encarnado. El testigo no dirige la atención hacia sí mismo: anuncia al que ocupa el primer lugar y existía antes que él.

«El que viene después de mí» corresponde al orden en que se desarrolla el testimonio del Bautista y se manifiesta Jesús ante el pueblo. «Está por delante de mí» señala su superioridad. La razón ofrecida, «porque existía antes que yo», lleva al lector a la existencia del Verbo presentada desde los primeros versículos (Juan 1:1–3).

Exégesis del pasaje

El contraste entre «después» y «antes» no se reduce al prestigio que Jesús alcanzará en el futuro. El testimonio vincula su primacía con una existencia anterior. Lucas sitúa el nacimiento de Juan antes del nacimiento humano de Jesús; el cuarto Evangelio abre una perspectiva más profunda al presentar al Hijo eterno (Lucas 1:24–36).

Juan repetirá estas palabras al identificar a Jesús como el Cordero de Dios (Juan 1:29–30). La grandeza del Señor incluye la obra por la que quita el pecado del mundo. El que es anterior al testigo se acerca como Salvador.

El lugar del servidor

El Bautista reconoce que su misión consiste en dar testimonio de aquel que lo supera. Más adelante, su alegría será que Cristo crezca y él disminuya (Juan 3:29–30).

Aplicación editorial

Da a Jesucristo el primer lugar en tu confianza y en tu servicio. La alegría del discípulo consiste en que el Señor sea conocido y honrado, porque de él procede la vida que anuncia.

Juan 1:16 north

De la plenitud de Cristo recibimos gracia sobre gracia

El Verbo encarnado está lleno de gracia y verdad, y de esa abundancia reciben quienes creen en él. Juan presenta la vida cristiana como un don sostenido por la plenitud de Jesucristo.

Explicación del versículo

«De su plenitud» retoma la descripción del Hijo como lleno de gracia y verdad. Él es la fuente de lo que los creyentes reciben; su suficiencia responde a la necesidad humana. El énfasis recae en la abundancia del Salvador y en el carácter recibido de sus dones (Juan 1:14).

«Todos hemos recibido» incorpora al narrador entre quienes han sido beneficiados por Cristo. En el contexto del prólogo, son quienes lo reciben y creen en su nombre. La frase no declara que toda la humanidad haya recibido automáticamente la filiación divina, pues Juan acaba de distinguir entre el rechazo y la fe (Juan 1:10–13).

Texto original

La expresión χάριν ἀντὶ χάριτος (charin anti charitos) se traduce «gracia sobre gracia». Comunica la continua abundancia del favor recibido de Cristo, una gracia que da paso a nuevas manifestaciones de su bondad.

La preposición permite también entender una gracia que ocupa el lugar de otra. Por eso algunos relacionan la frase con el paso de los dones recibidos bajo Moisés a su plenitud en Jesucristo, tema del versículo siguiente. La traducción «gracia sobre gracia» destaca la abundancia continua; ambas explicaciones reconocen a Dios como fuente del don y a Cristo como su plenitud (Juan 1:17).

La gracia que sostiene la vida

El don de Cristo alcanza su centro en la vida y el perdón que su muerte y resurrección hacen posibles. El Evangelio llama a creer en él para tener vida, y presenta al buen pastor que da su vida por las ovejas (Juan 10:10–11; Juan 20:31).

Aplicación editorial

Vive agradecido por lo que recibes de Jesucristo. Puedes acudir a su gracia cada día y servir desde esa dependencia; tus buenas obras responden a sus dones y no los compran.

Juan 1:17 north

La Ley y la plenitud de gracia y verdad en Jesucristo

Juan relaciona el don de la Ley por medio de Moisés con la gracia y la verdad manifestadas por medio de Jesucristo. El propósito de Dios alcanza en su Hijo una revelación plena.

Explicación del versículo

«La ley fue dada» reconoce su origen como don recibido por Israel. Moisés fue el mediador por medio de quien Dios comunicó su instrucción. La frase no llama falsa o mala a la Ley, ni presenta al Dios que habló a Moisés como distinto del Padre de Jesús.

«La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» retoma la descripción del Verbo encarnado como lleno de gracia y verdad. Aquí el prólogo nombra expresamente a Jesucristo, identificando al Señor en quien se ha centrado su anuncio (Juan 1:14–16).

Continuidad y cumplimiento

Ante Moisés, Dios se había revelado como compasivo, clemente y abundante en misericordia y verdad (Éxodo 34:5–7). Por eso el contraste no significa que antes de Jesús no existieran gracia o verdad. El Hijo lleva a su plenitud la revelación y la salvación que proceden del mismo Dios.

Jesús dirá que Moisés escribió acerca de él y que creer los escritos de Moisés conduce a creer sus palabras (Juan 5:45–47). La Ley forma parte del testimonio que prepara para reconocer al Salvador. El conocimiento del Padre y la vida eterna llegan por medio del Hijo que lo revela (Juan 1:18; Juan 17:3).

Exégesis del pasaje

Las dos partes de la frase presentan mediadores en momentos relacionados de la historia de Dios con su pueblo. Moisés transmite lo que recibe; Jesucristo es el Hijo eterno que da a conocer al Padre. La comparación prepara la afirmación del versículo siguiente sobre su relación única con él.

Aplicación editorial

Lee la Ley y las promesas atendiendo al cumplimiento que encuentran en Jesucristo. Recibe por fe la gracia del Salvador y permite que su verdad produzca una obediencia agradecida y sincera.

Juan 1:18 north

El Hijo único da a conocer al Padre

El prólogo culmina en la revelación de Dios por medio de Jesucristo. El Unigénito, que es Dios y vive en íntima comunión con el Padre, es quien lo da a conocer.

Explicación del versículo

«A Dios nadie lo ha visto jamás» prepara el contraste con el conocimiento único que el Hijo tiene del Padre. Las revelaciones anteriores fueron verdaderas, pero no significaron que los seres humanos contemplaran directamente a Dios en toda su plenitud. Incluso a Moisés se le dijo que no podía ver su rostro y seguir vivo (Éxodo 33:18–23).

El Hijo se encuentra en una relación incomparable con el Padre. Jesús explicará que solo el que viene de Dios ha visto al Padre (Juan 6:46). Su revelación procede de ese conocimiento y de la comunión que el prólogo anunció desde el comienzo.

Texto original y lectura del pasaje

La expresión μονογενὴς θεός (monogenēs theos) sustenta la traducción «El Unigénito, que es Dios». Afirma el lugar único del Hijo y su divinidad. Otra lectura transmitida dice «el Hijo unigénito», expresión que explica la diferencia entre algunas traducciones. El texto aquí conservado vuelve a afirmar la divinidad que Juan declaró al iniciar el Evangelio (Juan 1:1).

«En el seno del Padre» expresa cercanía, amor y comunión. El término κόλπος (kolpos), «seno», forma parte de una imagen de intimidad; no describe una ubicación corporal dentro de Dios. El Padre y el Hijo se distinguen personalmente y comparten la naturaleza divina.

ἐξηγήσατο (exēgēsato), «lo ha dado a conocer», afirma que el Hijo revela al Padre. Sus palabras, sus obras y su entrega hacen visible la verdad de Dios en la historia humana. La revelación tiene como centro a la persona de Jesucristo.

El camino para conocer al Padre

Jesús dirá a Felipe que quien lo ha visto a él ha visto al Padre, y explicará su comunión con el Padre sin confundir sus personas (Juan 14:6–11). El Hijo es el camino por quien podemos acercarnos a Dios y conocerlo con verdad.

Aplicación editorial

Busca al Padre por medio de Jesucristo. Escucha al Hijo, contempla su amor en la cruz y confía en la vida que ofrece. El Salvador te da a conocer al Dios a quien puedes acudir con fe y gratitud.

Juan 1:19 north

Una delegación de Jerusalén pregunta por Juan

Después del prólogo, el relato presenta el testimonio público de Juan. Los enviados de Jerusalén quieren saber quién es y cómo debe entenderse su ministerio.

Explicación del versículo

«Este es el testimonio» enlaza la escena con la tarea que el prólogo asignó a Juan: dar testimonio de la luz. Su respuesta acerca de sí mismo preparará la identificación de Jesús (Juan 1:6–8; Juan 1:29–34).

Los sacerdotes y levitas pertenecen al ámbito del culto de Israel. Las Escrituras distinguen las funciones sacerdotales de Aarón y sus hijos y el servicio de los levitas en relación con el santuario (Números 3:5–10). Aquí forman una delegación enviada para preguntar por el ministerio de Juan; el versículo no da sus nombres individuales.

El sentido de «los judíos» en esta escena

La expresión señala a quienes envían la delegación desde Jerusalén, dentro del ámbito de sus autoridades religiosas. El contexto no permite convertirla en una acusación contra todos los judíos. Juan, Jesús y los primeros discípulos también pertenecen al pueblo de Israel. A lo largo del Evangelio es necesario atender a quiénes actúan en cada escena, en vez de atribuir una misma respuesta a todo el pueblo.

«¿Tú quién eres?» pregunta por la identidad y la misión de Juan. Las preguntas siguientes precisarán la cuestión: si es el Cristo, Elías o el Profeta. El interés recae en el lugar que ocupa dentro de la expectativa del cumplimiento de las promesas de Dios (Juan 1:20–25).

Aplicación editorial

Aprende de la claridad con que Juan sitúa su servicio ante Dios. Puedes responder con humildad por la tarea que has recibido y dirigir la atención hacia Jesucristo, el Salvador a quien das testimonio.

Enseñanzas relacionadas sobre el testimonio de Juan y el que viene después de él: Mateo 3:11–12; Marcos 1:7–8; Lucas 3:15–17.

Juan 1:20 north

Juan declara que él no es el Cristo

La primera respuesta de Juan es inequívoca: él no es el Mesías. Su testimonio comienza despejando una confusión que podría apartar la atención de Jesús.

Explicación del versículo

El narrador insiste: Juan «confesó», «no lo negó» y volvió a «confesar». Esa acumulación de expresiones destaca la franqueza con que responde. No deja espacio para que su ministerio sea interpretado como una pretensión de ocupar el lugar del Cristo.

«El Cristo» es un título que corresponde al Mesías, el Ungido prometido. En el mismo capítulo, Andrés explicará que han encontrado al Mesías y el narrador aclarará su equivalencia con Cristo (Juan 1:41). Juan reconoce que su misión es distinta de la de ese Salvador.

La expectativa del pueblo

Lucas cuenta que las personas se preguntaban si Juan sería el Cristo. Él respondió señalando al que venía después y que era más poderoso que él (Lucas 3:15–17). La confesión de este versículo concuerda con aquella distinción: el mensajero prepara y anuncia; Jesús cumple la misión del Mesías.

La negativa no deja a Juan sin una identidad positiva. Poco después se describirá como la voz que clama en el desierto para preparar el camino del Señor (Juan 1:23). Su servicio tiene valor por su relación con el que viene.

Aplicación editorial

Reconoce el lugar único de Jesucristo. Puedes servir a otros con amor y responsabilidad, recordando que la salvación pertenece al Señor. La fidelidad de tu servicio se expresa al conducir a las personas hacia él.

Juan 1:21 north

Juan responde acerca de Elías y del Profeta esperado

Los enviados buscan ubicar a Juan dentro de las expectativas de Israel. Él niega ser Elías en el sentido que le preguntan y niega ser el Profeta; enseguida explicará su misión como la voz que prepara el camino.

Explicación del versículo

La pregunta por Elías se relaciona con la promesa de que Dios lo enviaría antes del día de Jehová (Malaquías 4:5–6). Juan no se presenta como el antiguo Elías vuelto personalmente a la vida pública. Su negativa responde a la identidad que la delegación intenta atribuirle.

Juan y el cumplimiento del anuncio de Elías

Lucas explica que Juan iría delante del Señor «con el espíritu y el poder de Elías», preparando al pueblo (Lucas 1:16–17). Jesús también lo relaciona con el Elías que había de venir y enseña que esa misión ya se había cumplido en él (Mateo 11:13–15; Mateo 17:10–13). Estos pasajes hablan del papel profético de Juan, sin afirmar que sea la misma persona histórica de Elías.

La pregunta por «el Profeta»

La expresión definida se relaciona con la promesa de un profeta como Moisés, a quien el pueblo debía escuchar (Deuteronomio 18:15–19). La delegación pregunta si Juan es ese personaje esperado, y él responde que no. Esto no niega que ejerza un ministerio profético; distingue su misión del título específico por el que lo interrogan.

Hechos aplicará la promesa de Moisés a Jesús, el Siervo que Dios envió para bendecir y apartar al pueblo de sus maldades (Hechos 3:22–26). El testimonio de Juan prepara para reconocerlo a él.

Aplicación editorial

Escucha a Jesucristo y recibe el testimonio que conduce hacia él. Las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en el Salvador, y conocerlas te ayuda a comprender su persona y su misión.

Juan 1:22 north

Los enviados piden una respuesta sobre su misión

Las negativas de Juan no bastan para quienes deben informar a Jerusalén. Le piden que explique positivamente quién es y qué dice de sí mismo.

Explicación del versículo

La delegación ha preguntado si Juan es el Cristo, Elías o el Profeta, y ha recibido respuestas negativas. Ahora vuelve a la pregunta inicial: «¿Quién eres?». Su interés consiste en obtener una explicación que pueda ser comunicada a quienes la enviaron (Juan 1:19–21).

«Tenemos que dar una respuesta» recuerda el carácter representativo de su visita. Estos hombres no hablan solo por curiosidad personal: deben rendir cuenta de la identidad y de la actividad de Juan. El relato muestra una indagación sobre el lugar que su bautismo y su predicación ocupan dentro de la vida religiosa del pueblo.

La segunda pregunta, «¿Qué dices de ti mismo?», le permite describir su misión con sus propias palabras. Juan responderá desde Isaías: es la voz que clama en el desierto y llama a enderezar el camino del Señor (Juan 1:23).

La identidad recibida para servir

Juan no se atribuye ninguno de los títulos que ha rechazado. Comprende su lugar mediante la palabra de Dios y la tarea de preparar para otro. Su testimonio culminará al señalar a Jesús como el Cordero de Dios (Juan 1:29). La respuesta positiva mostrará que su humildad tiene un propósito y un contenido.

Aplicación editorial

Comprende tu servicio a la luz de la palabra de Dios. Puedes reconocer con honestidad tus límites y explicar con claridad cómo buscas servir a Jesucristo y ayudar a otros a conocerlo.

Juan 1:23 north

La voz que prepara el camino del Señor

Juan describe su misión con las palabras de Isaías. Es la voz que llama a preparar el camino para el Señor, cuya venida da sentido a todo su servicio.

Explicación del versículo

Después de negar que sea el Cristo, Elías o el Profeta, Juan ofrece una identificación positiva: es una voz. Su importancia reside en el mensaje que comunica y en la persona para quien prepara el camino. El prólogo ya lo había presentado como un hombre enviado para dar testimonio de la luz (Juan 1:6–8).

El contexto de Isaías

Isaías 40 anuncia consuelo para el pueblo y una calzada preparada para la venida de Dios. La imagen de allanar el camino expresa que el Señor viene a manifestar su gloria y cumplir su propósito salvador (Isaías 40:1–5). Juan aplica ese anuncio a su misión de preparar para la manifestación de Jesús.

«Enderecen el camino del Señor» llama al pueblo a disponerse para recibirlo. En los otros evangelios, la preparación se desarrolla mediante la predicación del arrepentimiento y una vida que produzca sus frutos (Lucas 3:3–14). La imagen del camino tiene así un propósito moral y espiritual, dentro de un anuncio concreto sobre la venida del Señor.

El Señor al que Juan señala

La cita de Isaías habla del camino de Jehová, y Juan se presenta preparando para Jesús. En el contexto del prólogo, que ha afirmado la divinidad del Verbo, esta relación contribuye a mostrar la grandeza del que viene. Juan dirá que no es digno de desatar su sandalia y lo identificará como el Cordero de Dios (Juan 1:27–29).

Aplicación editorial

Escucha el llamado a volver a Dios y recibe a Jesucristo con fe. Al dar testimonio de él, busca que su palabra sea escuchada y que otros puedan conocer al Salvador.

Juan 1:24 north

Los enviados estaban vinculados con los fariseos

El narrador aclara la relación de los enviados con los fariseos antes de presentar su pregunta por el bautismo de Juan. La delegación quiere comprender qué autoridad respalda su actividad.

Explicación del versículo

Los fariseos constituían un grupo religioso dentro del pueblo judío, interesado en la observancia de la Ley y sus tradiciones. La aclaración sitúa a quienes preguntan en ese ámbito de la vida religiosa. No equivale a identificar a todos los sacerdotes y levitas, ni a todo Israel, con un único grupo.

Texto original

La expresión ἐκ τῶν Φαρισαίων (ek tōn Pharisaiōn) significa «de los fariseos». Puede entenderse que los enviados pertenecían al grupo o que procedían de él como delegados suyos. La traducción de este versículo destaca su pertenencia. En ambos casos, el relato vincula su pregunta siguiente con los fariseos.

El comentario del narrador permite pasar de la identidad de Juan a la legitimidad de su bautismo. Si no es el Cristo, Elías o el Profeta, quieren saber por qué bautiza (Juan 1:25). Juan responderá dirigiendo la atención hacia uno mayor que está en medio de ellos.

La respuesta de cada persona

El Evangelio presentará diversas respuestas entre los fariseos. Nicodemo se acercará a Jesús, planteará preguntas y más adelante intervendrá pidiendo que se lo escuche; también participará en su sepultura (Juan 3:1–2; Juan 7:50–51; Juan 19:39). La pertenencia a un grupo no sustituye la atención a lo que cada persona dice y hace ante Jesús.

Juan 1:25 north

La pregunta por la autoridad para bautizar

Los enviados relacionan el bautismo de Juan con las figuras esperadas por Israel. Después de escuchar sus negativas, le piden que explique por qué realiza ese ministerio.

Explicación del versículo

«¿Por qué, entonces, bautizas?» nace de lo que Juan acaba de decir. Si no es el Cristo, Elías o el Profeta, los enviados quieren saber qué misión justifica su actividad. La pregunta se refiere al significado y a la autoridad de su bautismo dentro de la preparación del pueblo (Juan 1:20–24).

El relato no explica que solo esas tres figuras pudieran realizar cualquier lavado religioso. Presenta la expectativa concreta de la delegación y su exigencia de una respuesta. Juan ha llamado al pueblo a prepararse para el Señor, y su bautismo necesita ser comprendido en relación con esa tarea.

El propósito del bautismo de Juan

Los otros evangelios relacionan su bautismo con el arrepentimiento y el perdón de los pecados. Juan llama a producir frutos coherentes con ese arrepentimiento y anuncia al que viene después de él (Marcos 1:4–8; Lucas 3:3–14). Aquí explicará también que vino bautizando para que Jesús fuera manifestado a Israel (Juan 1:31).

Su respuesta comenzará reconociendo que bautiza con agua y señalará al que está presente y aún no conocen. La atención se desplazará desde la actividad del testigo hacia la grandeza de Jesucristo, quien bautiza con el Espíritu Santo (Juan 1:26–27; Juan 1:33).

Aplicación editorial

Recibe el llamado a volver a Dios y dirige tu confianza a Jesucristo. La preparación que Juan anuncia encuentra su finalidad en conocer al Salvador y recibir la vida que él da.

Juan 1:26 north

Hay uno presente a quien todavía no reconocen

Juan responde acerca de su bautismo con agua y dirige la mirada hacia Jesús. El que importa está ya en medio de ellos, aunque aún no lo conocen.

Explicación del versículo

«Yo bautizo con agua» reconoce la actividad por la que la delegación pregunta. Juan no niega su ministerio; lo sitúa en relación con aquel cuya grandeza está anunciando. Más adelante explicará que Jesús bautiza con el Espíritu Santo (Juan 1:33).

«En medio de ustedes está uno» anuncia una presencia que todavía no ha sido reconocida. El relato identificará expresamente a ese personaje cuando Juan vea a Jesús acercarse y lo señale como el Cordero de Dios (Juan 1:29–30). El lector ya conoce por el prólogo que se trata del Verbo encarnado.

«A quien ustedes no conocen» señala que no han reconocido su identidad y su misión. El problema no se reduce a desconocer su nombre o su procedencia. Pueden encontrarse cerca de Jesús y aun necesitar el testimonio que los conduzca a comprender quién es.

El hilo del conocimiento en el capítulo

El prólogo afirmó que el mundo no conoció al Verbo, pero también anunció el don para quienes lo reciben y creen en él. El testimonio de Juan sirve a esa recepción (Juan 1:10–12). El mismo Bautista explicará cómo Dios le dio a reconocer al que bautiza con el Espíritu Santo (Juan 1:31–34).

Aplicación editorial

Escucha el testimonio de las Escrituras para conocer mejor a Jesucristo. La cercanía a asuntos religiosos debe conducirte a recibir personalmente al Salvador y a confiar en su gracia.

Juan 1:27 north

Juan reconoce la grandeza del que viene después

El Bautista expresa su posición ante Jesús mediante una imagen de servicio humilde: no se considera digno siquiera de desatarle la correa de la sandalia.

Explicación del versículo

«El que viene después de mí» identifica a aquel cuya manifestación sigue al ministerio preparatorio de Juan. El prólogo ya ha recogido su testimonio de que ese mismo Señor tiene primacía y existía antes que él (Juan 1:15).

La sandalia y su correa pertenecen a una acción cotidiana de atención personal. Juan elige una tarea humilde para expresar la distancia entre su propio servicio y la dignidad de Jesús. No reclama para sí una posición equivalente a la del Mesías al que anuncia.

Su confesión no significa que su ministerio carezca de valor. Dios lo ha enviado para dar testimonio y preparar al pueblo. Precisamente por ser fiel a ese encargo, reconoce con claridad la grandeza del Salvador (Juan 1:6–8; Juan 1:23).

Relaciones bíblicas

Marcos y Lucas conservan la misma imagen de desatar la sandalia al anunciar a uno más poderoso. Mateo expresa la humildad de Juan diciendo que no es digno de llevarle las sandalias (Marcos 1:7–8; Lucas 3:16; Mateo 3:11). Los relatos convergen en la superioridad del que viene y en la obra del Espíritu asociada a él.

Aplicación editorial

Sirve a Jesucristo con reverencia y gratitud. La humildad nace de reconocer su grandeza y la gracia con que te recibe; desde esa relación puedes atender a otros sin buscar ocupar el lugar de tu Señor.

Juan 1:28 north

El testimonio de Juan al otro lado del Jordán

El narrador sitúa la conversación en Betania, al otro lado del Jordán. La referencia geográfica cierra el diálogo con los enviados y prepara el testimonio que Juan dará acerca de Jesús al día siguiente.

Explicación del versículo

«Esto ocurrió» recoge el intercambio sobre la identidad de Juan y su bautismo. La mención del lugar relaciona sus palabras con un ministerio desarrollado en un escenario concreto. Allí estaba bautizando y allí respondió a la delegación de Jerusalén (Juan 1:19–27).

«Al otro lado del Jordán» distingue esta Betania de la aldea cercana a Jerusalén donde vivían Lázaro, Marta y María. Juan mencionará esa otra Betania dentro del relato de Lázaro (Juan 11:1; Juan 11:18). Compartir un nombre no convierte ambos lugares en una sola localidad.

El lugar y la continuidad del relato

Más adelante, Jesús volverá al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado al principio. Allí las personas recordarán que lo que Juan dijo acerca de él era verdadero, y muchos creerán en Jesús (Juan 10:40–42). El escenario conserva así la memoria del testimonio que conduce hacia Cristo.

La indicación del río y de la localidad permite seguir la narración, pero este versículo no proporciona coordenadas que resuelvan la identificación moderna del sitio exacto. Su interés inmediato es mostrar dónde Juan preparaba al pueblo y señalaba al que había de venir.

La siguiente escena

Al día siguiente, Juan verá a Jesús acercarse y lo llamará «el Cordero de Dios». La respuesta acerca de quién es el testigo da paso a la declaración de quién es el Salvador (Juan 1:29–34).

Juan 1:29 north

El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo

Juan señala a Jesús como el Salvador que Dios provee para tratar con el pecado. El título «Cordero de Dios» orienta la mirada hacia su entrega y hacia el alcance de la salvación que trae.

Explicación del versículo

«Al día siguiente» continúa la secuencia después de la conversación con los enviados de Jerusalén. Juan ve acercarse a Jesús y pasa de hablar de uno que ellos todavía no conocen a identificarlo públicamente. La atención del relato se concentra ahora en la persona y la misión del Salvador.

«De Dios» presenta al Cordero en relación con la iniciativa divina. La salvación procede de Dios, que da a su Hijo. El Bautista anuncia que Jesús «quita el pecado del mundo»: su misión alcanza la raíz de la separación humana respecto de Dios, y su alcance rebasa los límites de un solo grupo.

Texto original

ὁ ἀμνὸς τοῦ θεοῦ (ho amnos tou theou) significa «el Cordero de Dios». El participio ὁ αἴρων (ho airōn) expresa aquí «el que quita». El pecado aparece en singular, como la realidad que caracteriza la condición de un mundo necesitado de reconciliación. Jesús viene a removerlo mediante su obra salvadora.

El horizonte de las Escrituras

Isaías describe al Siervo llevado como un cordero al matadero y anuncia que carga con las iniquidades de muchos (Isaías 53:4–7; Isaías 53:10–12). La Pascua recuerda la liberación de Israel bajo la señal de la sangre del animal sacrificado (Éxodo 12:5–13). Estas imágenes ayudan a comprender la entrega y la liberación que el título anuncia.

En la pasión, Juan relacionará la muerte de Jesús con la Escritura que dice que no se quebrará ninguno de sus huesos, lenguaje que recuerda la disposición pascual (Juan 19:33–36; Éxodo 12:46). Pedro también hablará de la sangre preciosa de Cristo como la de un cordero sin defecto (1 Pedro 1:18–21).

La respuesta al Salvador

La amplitud de «mundo» anuncia una salvación destinada a todos los pueblos. El Evangelio llama a recibirla creyendo en el Hijo; no afirma que el pecado de toda persona quede perdonado con independencia de su respuesta a él (Juan 3:16–18).

Aplicación editorial

Acude a Jesucristo para recibir el perdón que no puedes producir por tus méritos. El Cordero de Dios se entregó por los pecadores; confía en su gracia y vive agradecido por su salvación.

Juan 1:30 north

Juan identifica al que había anunciado

Después de llamar a Jesús el Cordero de Dios, Juan confirma que es aquel de quien ya había hablado. El que viene después de su ministerio lo supera y existía antes que él.

Explicación del versículo

«Este es aquel» conecta la proclamación anterior con Jesús presente ante Juan. El testigo no se limita a describir una figura futura: señala al que cumple su anuncio. El lector puede reunir ahora el testimonio sobre su grandeza con la misión de quitar el pecado del mundo (Juan 1:29).

La frase repite el contenido que el prólogo ya había recogido. Jesús viene después de Juan en el desarrollo del ministerio público, pero está por delante de él en dignidad y primacía. La razón es su existencia anterior (Juan 1:15).

Juan lo llama «un hombre», reconociendo al Jesús que se presenta en la historia. El Evangelio ha afirmado que el Verbo se hizo carne. Su humanidad real y su existencia eterna quedan unidas en la identidad del mismo Señor (Juan 1:1–3; Juan 1:14).

La grandeza del que se entrega

La superioridad de Jesús se comprende junto al título «Cordero de Dios». El Hijo eterno viene a realizar la obra de salvación, y su dignidad no lo aparta de la entrega por los pecadores. Más adelante, el Señor afirmará que da su vida voluntariamente y tiene autoridad para volver a tomarla (Juan 10:17–18).

Aplicación editorial

Contempla juntos la grandeza y el amor de Jesucristo. El Señor que te supera en todo es quien se entregó para salvarte. Confía en él y dale el primer lugar en tu vida.

Juan 1:31 north

El bautismo de Juan prepara la manifestación de Jesús

Juan explica la finalidad de su ministerio: vino bautizando con agua para que Jesús fuera manifestado a Israel. La identificación del Salvador depende de la revelación que Dios le dio.

Explicación del versículo

«Yo no lo conocía» debe leerse con la explicación de los versículos siguientes. Juan recibió una señal para reconocer al que bautiza con el Espíritu Santo: el Espíritu descendería y permanecería sobre él (Juan 1:32–34). La frase se concentra en el reconocimiento de la identidad y la misión de Jesús.

El versículo no ofrece una historia completa de los contactos anteriores entre ambos. Lucas relaciona a sus madres como parientas, pero eso no determina cuándo Juan reconoció la misión singular de Jesús (Lucas 1:35–36). El cuarto Evangelio destaca la iniciativa de Dios para darlo a conocer.

«Para que él fuera manifestado a Israel» sitúa el bautismo de Juan dentro de la preparación del pueblo. Su actividad no tiene a Juan como término final. Reúne, llama a la disposición ante Dios y sirve al momento en que Jesús será reconocido.

La misión del testigo

El prólogo había explicado que Juan vino para dar testimonio de la luz, a fin de que las personas creyeran por medio de él. Esta declaración muestra ese propósito en acción (Juan 1:6–8). El testigo señala al Salvador según lo que Dios le ha permitido conocer.

Aplicación editorial

Recibe el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Al servir, procura que tus palabras y acciones ayuden a otros a conocer a Jesucristo y a confiar en la salvación que solo él realiza.

Juan 1:32 north

El Espíritu descendió y permaneció sobre Jesús

Juan da testimonio de lo que vio: el Espíritu descendió del cielo como una paloma y permaneció sobre Jesús. Esta señal le permitió reconocer al que Dios había anunciado.

Explicación del versículo

La declaración «He visto» presenta a Juan como testigo de un acontecimiento. El relato no narra aquí el bautismo de Jesús en todos sus detalles, sino que recoge el testimonio posterior del Bautista sobre la señal recibida. El versículo siguiente explicará por qué ese acontecimiento le permitió identificar al Salvador (Juan 1:33).

«Como una paloma» describe la forma en que se hizo visible el descenso. El Espíritu Santo no queda reducido a un animal ni a un símbolo impersonal. El Evangelio lo presentará como el que enseña, guía y da testimonio del Hijo (Juan 14:26; Juan 15:26).

La importancia de que permanezca

Juan no solo vio descender al Espíritu: afirma que «permaneció sobre él». Esa permanencia forma parte de la señal que Dios le había dado. El verbo ἔμεινεν (emeinen), «permaneció», recalca que el descenso no se describe como un paso momentáneo sin relación con la misión de Jesús.

Relación con los otros evangelios

Mateo, Marcos y Lucas relacionan el descenso del Espíritu con el bautismo de Jesús y con la voz del Padre que lo identifica como su Hijo amado (Mateo 3:16–17; Marcos 1:10–11; Lucas 3:21–22). El cuarto Evangelio destaca el valor de ese acontecimiento como señal para el testimonio de Juan.

Aplicación editorial

Reconoce a Jesucristo como el enviado de Dios y escucha el testimonio que lo da a conocer. Busca la guía del Espíritu Santo conforme a las Escrituras, que dirigen tu fe hacia el Hijo y te acercan al Padre.

Juan 1:33 north

Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo

Dios había dado a Juan una señal para identificar a Jesús. El Espíritu que descendió y permaneció sobre él confirma que es el Señor que comunica a su pueblo el don del Espíritu Santo.

Explicación del versículo

Juan vuelve a reconocer que no había identificado por sí mismo al que debía anunciar. Su conocimiento depende del que lo envió a bautizar con agua. Dios no solo le dio una tarea; también le comunicó cómo reconocería al que la llevaría a su cumplimiento (Juan 1:31–32).

La señal tenía dos elementos: el Espíritu descendería sobre alguien y permanecería sobre él. Juan declara haber visto precisamente eso en Jesús. Por tanto, su testimonio se apoya en la correspondencia entre la palabra recibida y el acontecimiento observado.

El bautismo con el Espíritu Santo

Juan bautiza con agua; Jesús es el que bautiza con el Espíritu Santo. La distinción revela la grandeza del Hijo y el alcance de su obra. El Salvador puede dar el Espíritu que renueva la vida y capacita a sus testigos. Hechos recordará esta promesa al narrar la espera de los discípulos y su cumplimiento en Pentecostés (Hechos 1:4–8; Hechos 2:1–4).

El Espíritu Santo es la persona divina que enseña, guía en la verdad y glorifica a Jesucristo. El Padre y el Hijo lo envían conforme al propósito de Dios; su presencia no consiste simplemente en una experiencia de entusiasmo (Juan 14:26; Juan 16:13–14).

La plenitud de la obra del Salvador

El que quita el pecado del mundo es también el que da el Espíritu. El evangelio une el perdón y la vida nueva con la obra de Jesucristo. Pedro anunciará que el Señor exaltado recibió del Padre la promesa del Espíritu y lo derramó sobre su pueblo (Hechos 2:32–33).

Aplicación editorial

Depende de Jesucristo para vivir ante Dios. Agradece el don del Espíritu Santo y sigue su guía conforme a la palabra, buscando que tu vida dé testimonio del Salvador.

Juan 1:34 north

Juan da testimonio del Elegido de Dios

El Bautista concluye su declaración identificando a Jesús como el Elegido de Dios. Ha visto la señal anunciada y da testimonio de la persona a quien Dios ha enviado.

Explicación del versículo

«Yo lo he visto» remite al descenso y a la permanencia del Espíritu sobre Jesús. «He dado testimonio» expresa la respuesta de Juan a lo que Dios le permitió reconocer. La certeza del anuncio procede de la señal recibida y de su cumplimiento (Juan 1:32–33).

Texto original y lectura conservada

El título ὁ ἐκλεκτὸς τοῦ θεοῦ (ho eklektos tou theou) significa «el Elegido de Dios». Identifica a Jesús como el señalado por Dios para cumplir su misión. Otra lectura transmitida dice «el Hijo de Dios», de ahí la diferencia entre algunas traducciones. Este versículo conserva «el Elegido», mientras el mismo capítulo afirma expresamente la filiación y divinidad de Jesús en otros lugares (Juan 1:14–18; Juan 1:49).

La elección y la identidad del Hijo

La designación de Jesús para su misión no significa que comenzara a existir o que se convirtiera en divino al recibir al Espíritu. El prólogo ya lo presentó como el Verbo eterno que era Dios y se hizo carne (Juan 1:1–3; Juan 1:14). La señal manifiesta ante Juan al que debe anunciar.

Lucas también recoge el título «Elegido» en la voz del Padre durante la transfiguración, unido al llamado a escuchar al Hijo (Lucas 9:35). El testimonio de Juan dirige al lector hacia ese mismo Señor.

Aplicación editorial

Recibe a Jesús como el Salvador que Dios ha dado. Confía en la verdad de su persona y en la obra por la que quita el pecado y comunica vida a quienes creen en él.

Juan 1:35 north

Juan está con dos de sus discípulos

La siguiente escena muestra el efecto del testimonio de Juan sobre quienes lo acompañan. Dos de sus discípulos escucharán su anuncio y comenzarán a seguir a Jesús.

Explicación del versículo

«Al día siguiente» continúa la secuencia del capítulo. Juan ya ha identificado a Jesús como el Cordero de Dios y ha dado testimonio de la señal del Espíritu. Ahora el relato se concentra en dos personas que están con él y que responderán a sus palabras (Juan 1:29–34).

Se los llama «sus discípulos» porque hasta este momento acompañan a Juan como seguidores de su enseñanza. El Bautista los prepara para reconocer al Señor cuya venida anuncia. Su servicio alcanza su finalidad cuando ellos dirigen la atención a Jesús.

La identidad de los dos

Más adelante, el narrador identificará a uno como Andrés, hermano de Simón Pedro. El segundo discípulo queda sin nombre en esta escena (Juan 1:40). La narración no lo identifica expresamente con el autor del Evangelio ni exige asignarle un nombre para comprender el encuentro.

Los dos escucharán a Juan llamar a Jesús «el Cordero de Dios» y se pondrán a seguirlo. Después recibirán la invitación del propio Jesús a acercarse y conocer dónde se hospeda (Juan 1:36–39). El testimonio da paso al encuentro personal con el Salvador.

Aplicación editorial

Escucha a quienes te señalan fielmente a Jesucristo y responde a su llamado. El propósito de la enseñanza cristiana es ayudarte a conocer al Señor, confiar en él y seguir su palabra.

Juan 1:36 north

Juan dirige la mirada de sus discípulos al Cordero

Cuando Jesús pasa, Juan vuelve a identificarlo como el Cordero de Dios. Esta vez el anuncio conduce directamente a dos discípulos hacia el encuentro con él.

Explicación del versículo

La mirada de Juan se concentra en Jesús que camina por allí. Su declaración «¡He aquí el Cordero de Dios!» invita a quienes lo escuchan a prestar atención a esa persona. El testimonio tiene un destinatario concreto dentro de la escena: los dos discípulos que están con Juan (Juan 1:35).

El título retoma el anuncio del día anterior, donde Juan había añadido que Jesús quita el pecado del mundo. Por tanto, los discípulos son dirigidos hacia el Salvador que Dios ha provisto para tratar con el pecado (Juan 1:29). La identificación anticipa el significado de su entrega.

Del anuncio al seguimiento

El versículo siguiente narrará que los dos oyen a Juan y siguen a Jesús. Esta es la respuesta que su misión buscaba: que las personas creyeran por medio de su testimonio (Juan 1:7–8; Juan 1:37). El Bautista no retiene a los discípulos como si su propia persona fuera el centro de la salvación.

Más adelante, Juan expresará su alegría al saber que la gente acude a Jesús. Se describirá como el amigo que se alegra por el esposo y afirmará que Cristo debe crecer (Juan 3:28–30). La dirección de su servicio permanece coherente.

Aplicación editorial

Dirige a otros hacia Jesucristo y alégrate cuando lo conozcan mejor. El fruto de un servicio fiel consiste en que el Salvador sea recibido y honrado.

Juan 1:37 north

Escuchan el testimonio y siguen a Jesús

Los dos discípulos responden a las palabras de Juan caminando detrás de Jesús. El testimonio que recibieron se convierte en el comienzo de un encuentro con el Señor.

Explicación del versículo

El relato sigue aquí a dos discípulos de Juan que oyen su declaración acerca del Cordero de Dios. El relato une expresamente lo que escuchan con la acción de seguir a Jesús (Juan 1:35–36).

En el momento de la escena, «siguieron» incluye el movimiento concreto de ir detrás de él. La conversación siguiente mostrará que desean estar con Jesús y conocer dónde se hospeda. El desplazamiento abre el camino a una relación de discipulado (Juan 1:38–39).

Juan había sido enviado para dar testimonio de la luz a fin de que otros creyeran. Ahora dos de sus seguidores se acercan a aquel de quien les ha hablado. La misión del testigo llega a su propósito al conducir al Salvador (Juan 1:6–8).

Un conocimiento que irá creciendo

Los discípulos empiezan a seguir a Jesús antes de comprender todo lo que el Evangelio revelará de él. Andrés confesará que han encontrado al Mesías, y las obras de Jesús seguirán fortaleciendo su fe (Juan 1:41; Juan 2:11). El comienzo del seguimiento abre un proceso de escucha y aprendizaje.

Aplicación editorial

Responde a la verdad que recibes acerca de Jesucristo. Acércate a él por la fe y dedica atención a su palabra, dispuesto a crecer en el conocimiento de tu Señor.

Juan 1:38 north

Jesús pregunta qué buscan

Jesús se vuelve hacia quienes lo siguen e inicia el diálogo. Su pregunta les permite expresar el deseo de pasar tiempo con él y aprender de su persona.

Explicación del versículo

«¿Qué buscan?» son las primeras palabras de Jesús recogidas en este Evangelio. Dentro de la escena, la pregunta se dirige a los dos discípulos que han comenzado a seguirlo después de oír a Juan. Les da ocasión de explicar qué esperan de ese acercamiento.

Ellos lo llaman «Rabí» y preguntan dónde se hospeda. No solicitan simplemente un dato geográfico aislado: la invitación posterior y la decisión de quedarse con él muestran su interés en compartir tiempo con el Maestro (Juan 1:39).

Texto original

ῥαββί (rhabbi) reproduce en griego un título semítico que el narrador explica como «Maestro». Esta aclaración ayuda a quienes no conocen el término a comprender cómo se dirigen a Jesús. El reconocimiento inicial de su autoridad como maestro irá creciendo hacia una confesión más amplia de su identidad.

El verbo μένεις (meneis), «te hospedas», está relacionado con permanecer o quedarse. En este encuentro se refiere al lugar donde Jesús está alojado y al tiempo que compartirán con él. El Evangelio desarrollará después la imagen de permanecer en Jesús y en su palabra, dentro de otros contextos de enseñanza (Juan 8:31; Juan 15:4–5).

Aplicación editorial

Considera qué buscas al acercarte a Jesucristo. Escucha su palabra para conocerlo como Señor y Salvador, y permite que él forme tus deseos y tu manera de vivir.

Juan 1:39 north

Vengan y verán

Jesús recibe a los dos discípulos con una invitación. Ellos van, conocen dónde se hospeda y permanecen con él durante aquel día.

Explicación del versículo

«Vengan y verán» responde a la pregunta por su alojamiento. Jesús les abre un espacio de cercanía en el que podrán conocerlo. Los discípulos aceptan: el relato encadena su llegada, lo que ven y el tiempo que comparten con él (Juan 1:38).

El Evangelio no transcribe la conversación de esas horas. Su resultado se hará visible en Andrés, quien después buscará a su hermano y anunciará que han encontrado al Mesías (Juan 1:40–41). El encuentro con Jesús conduce a un testimonio que se comparte.

La hora indicada

El griego dice ὥρα ἦν ὡς δεκάτη (hōra ēn hōs dekatē), «era aproximadamente la hora décima». Contando las horas del día desde el amanecer, esta indicación se expresa de manera aproximada como «cerca de las cuatro de la tarde». La referencia conserva su carácter aproximado, sin convertirla en una medición exacta según un reloj moderno.

La hora concreta da relieve a aquel encuentro, pero el texto no explica por qué el narrador la recuerda ni cuánto duró la conversación. «Se quedaron con él aquel día» destaca el tiempo compartido con el Señor.

Una invitación que vuelve a aparecer

Felipe dirá a Natanael «Ven y ve» cuando le anuncie que ha encontrado a Jesús. Más adelante, la mujer samaritana invitará a los de su ciudad a acercarse y conocerlo (Juan 1:46; Juan 4:28–30). El testimonio invita a dirigir la atención al Salvador.

Aplicación editorial

Dedica tiempo a conocer a Jesucristo por su palabra. Acércate con fe y permite que la verdad de su persona transforme tu manera de pensar, para que también puedas hablar de él a otros.

Juan 1:40 north

Andrés, uno de los primeros en seguir a Jesús

El narrador identifica a uno de los dos discípulos que respondieron al testimonio de Juan: Andrés, hermano de Simón Pedro. Su encuentro con Jesús dará paso a la búsqueda de su hermano.

Explicación del versículo

La frase resume el recorrido de Andrés: oyó a Juan y siguió a Jesús. El testimonio del Bautista acerca del Cordero de Dios lo condujo a acercarse al Señor y a pasar tiempo con él (Juan 1:35–39).

Andrés es presentado mediante su relación con Simón Pedro, una figura que tendrá un lugar destacado en el Evangelio. Esa identificación prepara la escena siguiente, en la que Andrés busca a su hermano y lo lleva a Jesús. El segundo discípulo permanece sin nombre; la precisión sobre Andrés no autoriza a completar el nombre del otro.

Andrés en el relato de Juan

El Evangelio volverá a mencionar a Andrés cuando presente ante Jesús al muchacho que tiene panes y peces, y cuando participe con Felipe en comunicar el deseo de unos griegos que quieren ver al Señor (Juan 6:8–9; Juan 12:20–22). Son escenas concretas de su participación como discípulo, sin que el narrador ofrezca una biografía completa.

En este primer encuentro, su servicio comienza compartiendo con su hermano lo que ha descubierto. La confesión de que han encontrado al Mesías surge de haber seguido a Jesús y estado con él (Juan 1:41–42).

Aplicación editorial

Acércate a Jesucristo y comparte su buena noticia con quienes están cerca de ti. Un testimonio sencillo y fiel puede ayudar a otra persona a conocer al Salvador.

Juan 1:41 north

Hemos encontrado al Mesías

Andrés busca a su hermano Simón y le comunica el descubrimiento que ha transformado su esperanza: han encontrado al Mesías. El encuentro con Jesús comienza a extenderse mediante el testimonio personal.

Explicación del versículo

«Primero encontró a su propio hermano» muestra a quién dirige Andrés su anuncio inmediato. Su vínculo familiar ofrece la ocasión para compartir la noticia. El relato no afirma que su hermano sea la única persona a la que hablará; destaca el encuentro que llevará a Simón ante Jesús (Juan 1:42).

«Hemos encontrado» expresa una convicción nacida después de escuchar a Juan y pasar tiempo con Jesús. Andrés reconoce en él al esperado por Israel. Su conocimiento seguirá creciendo, pero ya puede dar testimonio de la identidad que ha comenzado a comprender.

Texto original

El narrador explica que Μεσσίας (Messias), «Mesías», corresponde a Χριστός (Christos), «Cristo». Ambos títulos expresan la idea de «Ungido». La aclaración pone al alcance de los lectores el significado de la confesión de Andrés.

El título y la misión de Jesús

El Mesías es el enviado de Dios en quien se cumplen sus promesas. El capítulo ya lo ha presentado como el Cordero que quita el pecado y como el que bautiza con el Espíritu Santo (Juan 1:29–34). Reconocer el título requiere aprender también el sentido de su obra, que el Evangelio desarrollará hasta la cruz y la resurrección.

El propósito del libro será conducir a creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, para tener vida en su nombre (Juan 20:30–31). La confesión de Andrés anticipa esa respuesta.

Aplicación editorial

Habla de Jesucristo a quienes amas y sigue aprendiendo de él. Tu testimonio puede comenzar con lo que ya conoces del Salvador, mientras su palabra profundiza tu fe y orienta tu vida.

Juan 1:42 north

Jesús da a Simón el nombre Cefas

Andrés lleva a Simón ante Jesús. El Señor lo identifica y le anuncia un nuevo nombre, Cefas, que el narrador explica para sus lectores como Pedro.

Explicación del versículo

La acción de Andrés completa su anuncio: no solo informa a su hermano de que han encontrado al Mesías, sino que lo lleva a conocerlo. Desde ese momento, la escena se concentra en la iniciativa de Jesús y en lo que dice a Simón (Juan 1:41).

Jesús lo mira e identifica como «Simón, hijo de Juan». Después añade «tú serás llamado Cefas». El nuevo nombre señala la dirección de su relación con el Señor y anticipa el lugar que tendrá como discípulo. El texto no explica aquí todos los acontecimientos que lo llevarán a ejercer ese servicio.

Los nombres Cefas y Pedro

Κηφᾶς (Kēphas) representa en griego el nombre arameo que significa «roca». El narrador lo relaciona con Πέτρος (Petros), Pedro. Son formas en lenguas distintas que permiten comprender el nombre por el que este discípulo será conocido.

La formación del discípulo

El nombre no significa que Simón haya alcanzado ya una firmeza perfecta. El Evangelio narrará sus preguntas, su compromiso, sus negaciones y el cuidado restaurador de Jesús. Al final, el Señor volverá a llamarlo a seguirlo y le encomendará apacentar a sus ovejas (Juan 18:15–18; Juan 18:25–27; Juan 21:15–19).

La historia de Pedro mostrará la fidelidad de Jesús para formar y sostener a un discípulo que depende de su gracia. Su servicio nace del llamado del Señor y de su relación con él.

Aplicación editorial

Confía en Jesucristo para que forme tu vida al seguirlo. Puedes reconocer tus debilidades y recibir su corrección, sabiendo que su gracia te llama a crecer en fidelidad y servicio.

Juan 1:43 north

Jesús encuentra a Felipe y lo llama a seguirlo

El relato avanza hacia Galilea y presenta a otro discípulo. Jesús encuentra a Felipe y le dirige un llamado personal: «Sígueme».

Explicación del versículo

«Al día siguiente» continúa la secuencia de encuentros que comenzó con el testimonio de Juan. La intención de salir hacia Galilea marca un nuevo movimiento dentro del relato. En ese contexto aparece Felipe, a quien el propio Jesús encuentra y llama.

La invitación es breve y directa. Seguir a Jesús implica entrar en una relación de aprendizaje y obediencia a su persona. Felipe responderá dando testimonio a Natanael de que han encontrado al anunciado por Moisés y los profetas (Juan 1:45).

La iniciativa del Señor

En las escenas anteriores, Andrés buscó a Simón y lo llevó ante Jesús. Aquí el énfasis recae en que Jesús encuentra a Felipe. El Evangelio muestra distintos caminos por los que las personas son acercadas al Señor, mientras su palabra da sentido al discipulado (Juan 1:40–42).

Felipe seguirá aprendiendo. En la alimentación de la multitud, Jesús pondrá a prueba su comprensión; después, la petición de que les muestre al Padre dará lugar a una enseñanza sobre la revelación del Padre en el Hijo (Juan 6:5–7; Juan 14:8–9). El llamado inicia una relación que necesita crecer en entendimiento.

Aplicación editorial

Responde a Jesucristo con disposición a seguir su palabra. No necesitas haber comprendido todo para comenzar, pero sí un corazón abierto a su enseñanza y a la obediencia que su gracia produce.

Juan 1:44 north

Felipe, Andrés y Pedro procedían de Betsaida

El narrador relaciona a Felipe con la misma ciudad de Andrés y Pedro. Esta precisión sitúa a los primeros discípulos dentro de vínculos y lugares concretos.

Explicación del versículo

Felipe acaba de ser llamado por Jesús. Ahora se informa que era de Betsaida, ciudad de la que también procedían Andrés y Pedro. El dato une geográficamente a estos discípulos sin afirmar que todos hubieran conocido antes cada detalle de la vida de los demás.

La procedencia de una ciudad no equivale necesariamente al lugar de residencia en todos los momentos de una vida. Marcos sitúa una casa de Simón y Andrés en Capernaúm, mientras Juan señala aquí su relación con Betsaida (Marcos 1:21; Marcos 1:29). Los datos pueden describir aspectos distintos de su historia, sin que el relato detalle sus mudanzas.

Felipe vuelve a ser identificado por su ciudad

Cuando unos griegos quieran ver a Jesús, se acercarán a Felipe, identificado de nuevo como el de Betsaida de Galilea. Él hablará con Andrés y ambos llevarán la petición al Señor (Juan 12:20–22). La identificación geográfica ayuda a seguir al mismo discípulo a través del libro.

En esta primera escena, Felipe irá a buscar a Natanael y lo invitará a conocer a Jesús (Juan 1:45–46). Los lazos de procedencia y conocimiento personal forman parte del escenario humano por el que se comparte la noticia del Mesías.

Juan 1:45 north

Felipe anuncia al esperado por Moisés y los profetas

Felipe comunica a Natanael que han encontrado a aquel de quien dan testimonio las Escrituras. Lo identifica como Jesús, conocido en su entorno como hijo de José y procedente de Nazaret.

Explicación del versículo

«Hemos encontrado» comparte la alegría que Andrés había expresado ante Simón. El reconocimiento de Jesús se extiende de una persona a otra. Felipe no ofrece solo el nombre de un nuevo maestro: relaciona a Jesús con la esperanza anunciada por Moisés y los profetas (Juan 1:41).

La mención de Moisés «en la ley» y de los profetas sitúa el encuentro dentro de las promesas de Dios. Más adelante, Jesús afirmará que Moisés escribió acerca de él y que sus escritos debían conducir a creer en sus palabras (Juan 5:45–47). Felipe expresa una convicción cuyo alcance seguirá aprendiendo.

La identificación familiar y geográfica

«El hijo de José» corresponde a la manera en que Jesús era conocido en su entorno. La frase reproduce el testimonio de Felipe y no pretende explicar todo el origen de Jesús. El prólogo ya ha presentado al Verbo eterno que se hizo carne. Lucas, por su parte, explica la concepción por el Espíritu Santo y describe a Jesús como hijo de José «según se creía» (Juan 1:14–18; Lucas 1:35; Lucas 3:23).

«De Nazaret» señala la ciudad con la que se relaciona su vida y crecimiento. No constituye una afirmación de que naciera allí: Lucas narra su nacimiento en Belén y su crecimiento en Nazaret (Lucas 2:4–7; Lucas 2:39–40).

Aplicación editorial

Busca conocer a Jesucristo conforme al conjunto de las Escrituras. Comparte lo que has aprendido de él y permanece dispuesto a que su palabra amplíe y corrija tu comprensión.

Juan 1:46 north

Ven y ve: la invitación ante la objeción de Natanael

La procedencia de Jesús provoca una objeción en Natanael. Felipe responde invitándolo a encontrarse con el Señor, para que el conocimiento de su persona vaya más allá de su primera impresión.

Explicación del versículo

«¿De Nazaret puede salir algo bueno?» expresa el reparo de Natanael ante el anuncio de Felipe. La frase muestra su valoración inicial de esa procedencia. El narrador no explica las razones personales de su opinión ni afirma que todos compartieran el mismo juicio sobre Nazaret.

Felipe no retira su testimonio de que han encontrado al anunciado por Moisés y los profetas. Responde «Ven y ve», una invitación a dirigir la atención a Jesús mismo (Juan 1:45). La conversación siguiente mostrará cómo el encuentro transforma la respuesta de Natanael.

La relación con el encuentro anterior

Jesús había invitado a los dos primeros discípulos con palabras semejantes: «Vengan y verán». Ellos fueron y permanecieron con él (Juan 1:38–39). Ahora Felipe ofrece a Natanael la oportunidad de conocer al mismo Señor.

El movimiento del relato va de una objeción sobre el lugar de procedencia a una confesión sobre la identidad de Jesús. Natanael terminará llamándolo Hijo de Dios y rey de Israel (Juan 1:47–49). El conocimiento del Salvador corrige el límite de su primera apreciación.

Aplicación editorial

Permite que la verdad de Jesucristo examine tus prejuicios. Acércate a su palabra con disposición a aprender y trata a las personas con una atención que vaya más allá de su procedencia o de tu primera impresión.

Juan 1:47 north

Jesús reconoce la sinceridad de Natanael

Jesús recibe a Natanael con una declaración sobre su carácter: es un verdadero israelita en quien no hay engaño. El encuentro revela que el Señor lo conoce antes de la conversación que ahora comienza.

Explicación del versículo

«Un verdadero israelita» reconoce la pertenencia de Natanael al pueblo de Israel y destaca la autenticidad de su disposición. La frase siguiente explica la cualidad que Jesús señala: en él no hay engaño. El reparo que acaba de expresar sobre Nazaret no impide que el Señor reconozca su sinceridad.

Texto original

δόλος (dolos) significa engaño o astucia destinada a inducir a otro a error. La declaración de Jesús describe a Natanael como una persona sin doblez. No afirma que nunca haya pecado ni que no necesite la salvación que el Cordero de Dios viene a realizar.

La sinceridad de Natanael se manifestará al preguntar cómo lo conoce Jesús y al responder con una confesión cuando recibe su explicación (Juan 1:48–49). El relato presenta una objeción inicial que puede ser corregida por la verdad, en vez de una decisión cerrada a rechazar al Señor.

El conocimiento que Jesús tiene de las personas

Al final del capítulo siguiente, el narrador explicará que Jesús conoce a todos y sabe lo que hay en el ser humano (Juan 2:24–25). Su encuentro con Natanael anticipa ese conocimiento personal, que se hará visible en otros diálogos del Evangelio.

Aplicación editorial

Acércate a Jesucristo con sinceridad. Puedes expresar tus preguntas y reconocer lo que necesita corrección, confiando en que el Señor te conoce y te llama a recibir su verdad y su gracia.

Juan 1:48 north

Antes de que Felipe te llamara, te vi

Natanael pregunta cómo lo conoce Jesús. La respuesta del Señor revela un conocimiento anterior al encuentro que Felipe acaba de facilitar.

Explicación del versículo

La pregunta «¿De dónde me conoces?» responde a la declaración de Jesús sobre su sinceridad. Natanael se sorprende de que alguien que ahora encuentra pueda hablar de él de esa manera. El Señor responde mencionando un momento concreto: antes de que Felipe lo llamara, lo vio debajo de la higuera.

La secuencia es importante. El conocimiento de Jesús precede a la invitación de Felipe y a la llegada de Natanael. El relato hace visible esa iniciativa del Señor, y la respuesta siguiente mostrará que Natanael recibe sus palabras como una revelación decisiva (Juan 1:49).

El alcance de lo que se dice sobre la higuera

El versículo no cuenta qué hacía Natanael bajo el árbol. No reproduce una oración suya ni afirma que estuviera estudiando un pasaje determinado de las Escrituras. La higuera identifica la circunstancia que Jesús menciona; el centro de la escena es que el Señor lo había visto antes de su llegada.

Tampoco se precisa una distancia física ni el punto desde el que Jesús lo vio. La sorpresa de Natanael y su confesión destacan el significado que tienen para él estas palabras. El Evangelio seguirá revelando que Jesús conoce a las personas de un modo que supera sus primeras expectativas (Juan 2:24–25).

Aplicación editorial

Vive con sinceridad ante Jesucristo, que conoce tu vida. Su conocimiento te llama a confiar en él, a recibir su gracia y a dejar que su palabra guíe tus decisiones.

Juan 1:49 north

El Hijo de Dios y el rey de Israel

Natanael responde al conocimiento que Jesús ha mostrado con una confesión de fe. Reconoce al Maestro como Hijo de Dios y rey de Israel.

Explicación del versículo

La respuesta representa un cambio respecto a su objeción sobre Nazaret. Después de escuchar a Jesús, Natanael reconoce una autoridad y una identidad que no había esperado. Lo llama «Rabí», el título de Maestro que el narrador ya explicó, y añade dos confesiones de mayor alcance (Juan 1:38; Juan 1:46–48).

«El Hijo de Dios» y «el rey de Israel» se relacionan con la esperanza mesiánica. El Salmo 2 presenta al rey establecido por Dios en Sión y recoge la declaración «Tú eres mi Hijo» (Salmos 2:6–9). Natanael identifica en Jesús al rey que el pueblo esperaba.

La profundidad que el Evangelio revela

El lector conoce ya por el prólogo la relación única del Hijo con el Padre y su divinidad. La confesión de Natanael se sitúa dentro de esa revelación, aunque su comprensión seguirá creciendo (Juan 1:1–3; Juan 1:18). Jesús le anunciará cosas mayores que lo que acaba de conocer.

La realeza del Señor alcanzará un sentido decisivo en la pasión. Jesús explicará ante Pilato que su reino no procede de este mundo, y será crucificado bajo la inscripción que lo presenta como rey de los judíos (Juan 18:33–37; Juan 19:19). Su autoridad y su entrega deben comprenderse juntas.

Aplicación editorial

Confiesa a Jesucristo como tu Señor y sigue aprendiendo el significado de su reinado. Recibe su gracia y permite que su palabra gobierne tu manera de vivir.

Juan 1:50 north

La fe de Natanael será conducida a cosas mayores

Jesús reconoce la respuesta que sus palabras han producido y abre ante Natanael una expectativa más amplia. El conocimiento del Señor apenas comienza.

Explicación del versículo

La pregunta recuerda el motivo inmediato de la confesión: Jesús le dijo que lo había visto debajo de la higuera. Natanael ha reconocido al Hijo de Dios y rey de Israel a partir de ese conocimiento personal (Juan 1:48–49).

«Verás cosas mayores que estas» invita a crecer más allá de aquel primer encuentro. Jesús no rechaza su fe; anuncia una revelación más amplia de su identidad y de su obra. La promesa siguiente hablará del cielo abierto y de los ángeles de Dios en relación con el Hijo del Hombre (Juan 1:51).

La fe crece al conocer al Señor

El Evangelio narrará signos que manifiestan la gloria de Jesús y conducen a sus discípulos a creer. El primero de ellos será el signo de Caná, donde Jesús manifestará su gloria y sus discípulos creerán en él (Juan 2:1–11). La promesa, sin embargo, no se limita a un solo milagro: el relato llevará a la revelación de Jesús en su muerte y resurrección.

El propósito de los signos escritos es que el lector crea que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y tenga vida en su nombre (Juan 20:30–31). El conocimiento que empieza en un encuentro se profundiza al recibir el testimonio de toda su obra.

Aplicación editorial

Sigue creciendo en la fe por medio de la palabra de Jesucristo. Agradece lo que ya conoces de él y permanece dispuesto a comprender con mayor profundidad su gracia, su cruz y su victoria.

Juan 1:51 north

El cielo abierto sobre el Hijo del Hombre

Jesús amplía su promesa a los discípulos y evoca la visión de Jacob. En el centro de la relación entre el cielo y la tierra se encuentra ahora el Hijo del Hombre.

Explicación del versículo

«En verdad, en verdad» introduce una afirmación solemne de Jesús. La respuesta empezó dirigida personalmente a Natanael, pero ahora «les digo» y «verán» están en plural. El Señor extiende la perspectiva al grupo que empieza a seguirlo y lo llama a reconocer lo que Dios revelará por medio de él.

La visión de Jacob

En Génesis, Jacob vio una escalera cuyo extremo llegaba al cielo y ángeles de Dios que subían y bajaban por ella. Dios le confirmó sus promesas y su presencia, y Jacob reconoció aquel lugar como casa de Dios y puerta de los cielos (Génesis 28:10–17).

Jesús retoma la imagen de los ángeles que suben y bajan, pero la relaciona con su propia persona. Los discípulos conocerán en el Hijo del Hombre la presencia y la acción de Dios. El acceso al Padre y la revelación divina tienen su centro en él, como explicará al decir que nadie viene al Padre sino por medio de él (Juan 14:6).

Texto original

ἀμὴν ἀμὴν λέγω ὑμῖν (amēn amēn legō hymin) significa «en verdad, en verdad les digo». La repetición subraya la certeza y autoridad del anuncio. La imagen de los ángeles se vincula con τὸν υἱὸν τοῦ ἀνθρώπου (ton huion tou anthrōpou), «el Hijo del Hombre», título con el que Jesús habla de sí mismo.

El Hijo del Hombre y su gloria

Daniel presenta a uno como hijo de hombre que recibe dominio, gloria y un reino que no será destruido (Daniel 7:13–14). En Juan, Jesús relacionará el título con su procedencia celestial y con su levantamiento para dar vida, así como con la hora de su glorificación (Juan 3:13–15; Juan 12:23–24). El relato irá mostrando esas cosas mayores a través de su ministerio, su entrega y su resurrección.

La promesa no fija aquí el momento de una visión aislada de ángeles ni explica cada detalle de la experiencia futura de Natanael. Señala la grandeza de la revelación que los discípulos encontrarán en Jesús, el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14).

Aplicación editorial

Acércate al Padre por medio de Jesucristo y afirma tu esperanza en él. Su persona y su obra te dan acceso a la gracia de Dios; escucha su palabra y recibe con fe la vida que ofrece.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
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