Juan 2 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Juan 2

Las bodas de Caná

1 Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.   N1

2 También Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.   N2

3 Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino».   N3

4 Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué me dices esto? Todavía no ha llegado mi hora».   N4

5 Su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga».   N5

6 Había allí seis tinajas de piedra para agua, destinadas a la purificación de los judíos. Cada una tenía una capacidad aproximada de entre setenta y cinco y ciento trece litros.   N6

7 Jesús les dijo: «Llenen las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba.   N7

8 Luego les dijo: «Saquen ahora y llévenselo al encargado del banquete». Y se lo llevaron.   N8

9 Cuando el encargado del banquete probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía —aunque los sirvientes que habían sacado el agua sí lo sabían—, llamó al novio   N9

10 y le dijo: «Todo el mundo sirve primero el buen vino y, cuando ya se han embriagado, el de menor calidad. Tú has guardado el buen vino hasta ahora».   N10

11 Este fue el comienzo de las señales que Jesús hizo en Caná de Galilea. Manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.   N11

12 Después de esto bajó a Capernaúm, él con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí pocos días.   N12

Jesús purifica el templo

13 Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.   N13

14 Encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados.   N14

15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo, tanto a las ovejas como a los bueyes. Esparció las monedas de los cambistas y volcó sus mesas.   N15

16 A los que vendían palomas les dijo: «¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan de la casa de mi Padre un mercado!».   N16

17 Sus discípulos recordaron que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá».   N17

18 Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué señal nos muestras, ya que haces estas cosas?».   N18

El anuncio de la muerte y resurrección de Jesús

19 Jesús les respondió: «Destruyan este santuario, y en tres días lo levantaré».   N19

20 Los judíos dijeron: «Este santuario fue construido en cuarenta y seis años, ¿y tú lo levantarás en tres días?».   N20

21 Pero él hablaba del santuario de su cuerpo.   N21

22 Por eso, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron que había dicho esto y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.   N22

Jesús conoce a todos los hombres

23 Mientras estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.   N23

24 Pero Jesús mismo no se confiaba a ellos, porque conocía a todos   N24

25 y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca del ser humano, pues él sabía lo que había en el ser humano.   N25

menu_book Notas de estudio de Juan 2

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Juan 2:1 north

Una boda en Caná de Galilea

El ministerio de Jesús se presenta ahora en el contexto de una boda. En Caná manifestará su gloria mediante el primero de los signos que el Evangelio narra.

Explicación del versículo

«Al tercer día» enlaza la escena con la sucesión de días y encuentros del capítulo anterior. El relato acaba de mostrar el llamado de los primeros discípulos y la intención de Jesús de salir hacia Galilea (Juan 1:43–51). La boda pertenece al comienzo de ese camino compartido con sus seguidores.

Caná es identificada como una localidad de Galilea. El Evangelio volverá a situar allí a Jesús cuando sane al hijo de un funcionario, y al final identificará a Natanael como procedente de Caná (Juan 4:46; Juan 21:2). No es necesario fijar una identificación arqueológica moderna para seguir la escena.

La madre de Jesús ya está presente cuando se la menciona. El narrador no explica qué relación tiene con los novios ni la presenta como organizadora de la boda. Su intervención posterior nace de advertir la falta de vino (Juan 2:3–5).

El escenario de la primera señal

La boda reúne a Jesús, su madre, sus discípulos y las personas que sirven el banquete. El signo que sucederá allí revelará su gloria y fortalecerá la fe de los discípulos (Juan 2:11). El Evangelio sitúa esa revelación en medio de una celebración humana concreta, con su alegría y sus necesidades.

Aplicación editorial

Reconoce a Jesucristo como Señor de toda tu vida, también de tus relaciones y celebraciones. Recibe sus dones con gratitud y permanece atento a lo que su palabra revela de él.

Juan 2:2 north

Jesús y sus discípulos son invitados a la boda

Jesús participa en la celebración junto con sus discípulos. Ellos serán testigos de la señal que manifestará su gloria y profundizará su fe.

Explicación del versículo

«También» relaciona la invitación de Jesús y sus discípulos con la presencia de su madre. El versículo los presenta como invitados al mismo acontecimiento, sin explicar quién los invitó ni detallar cuántos discípulos asistieron.

El capítulo anterior ha narrado cómo algunos comenzaron a seguir a Jesús a partir del testimonio de Juan y de encuentros personales con él. Ahora comparten una situación en la que conocerán más de la identidad del Señor (Juan 1:35–51). Su aprendizaje continúa mientras acompañan su vida y observan sus obras.

La falta posterior de vino pertenece al problema que el relato desarrolla, pero el texto no la atribuye a la llegada de estos invitados. El énfasis está en la respuesta de Jesús y en el significado del signo que realizará (Juan 2:3–11).

La fe de los discípulos

El resultado de la señal será que los discípulos creen en Jesús. Ya lo seguían, y ahora su conocimiento de él se fortalece mediante la manifestación de su gloria. El Evangelio muestra una fe que va creciendo al recibir lo que el Señor revela de sí mismo (Juan 2:11).

Aplicación editorial

Sigue a Jesucristo con disposición a aprender de su palabra y de sus obras. La fe que comienza confiando en él necesita seguir creciendo en el conocimiento de su gracia y de su verdad.

Juan 2:3 north

La madre de Jesús le comunica la falta de vino

La celebración enfrenta una necesidad: se ha terminado el vino. La madre de Jesús se lo hace saber, y su intervención abre el diálogo sobre la iniciativa y la hora del Señor.

Explicación del versículo

«Se acabó el vino» plantea el problema concreto del banquete. La falta afecta a la hospitalidad de la celebración. El relato no explica por qué ocurrió, cuánto vino había al principio o quién calculó la provisión.

La madre de Jesús expresa la situación con una frase breve: «No tienen vino». Al dirigirse a él, pone la necesidad ante su atención. El texto no registra una orden precisa de realizar un milagro ni explica todo lo que ella esperaba que hiciera.

La respuesta que orienta la escena

Jesús responderá que su hora todavía no ha llegado. Con ello sitúa su acción dentro de la misión que cumple conforme al propósito del Padre. Su madre, por su parte, dirá a los sirvientes que hagan lo que él les indique (Juan 2:4–5).

La señal posterior resolverá la necesidad y, sobre todo, manifestará la gloria de Jesús. El narrador indicará expresamente ese significado, para que el lector no reduzca el acontecimiento a la abundancia de una fiesta (Juan 2:9–11).

Aplicación editorial

Presenta tus necesidades a Jesucristo con confianza y deja la respuesta en sus manos. Su sabiduría y su misión orientan tu esperanza; escucha lo que su palabra te llama a hacer.

Juan 2:4 north

Jesús actúa conforme a su hora

La respuesta de Jesús sitúa el asunto del vino bajo la prioridad de su misión. El Señor atiende a su madre, pero su obra sigue el propósito del Padre y la hora de su manifestación.

Explicación del versículo

«Mujer» es una forma de dirigirse a ella que, en este contexto, no expresa un insulto. Jesús empleará la misma palabra cuando desde la cruz encomiende el cuidado de su madre al discípulo amado (Juan 19:25–27). La respuesta marca una distinción respecto de la petición, sin negar el amor y el respeto hacia ella.

Texto original

La expresión τί ἐμοὶ καὶ σοί (ti emoi kai soi) tiene literalmente la forma «¿qué a mí y a ti?». Es una manera de marcar distancia en relación con un asunto o una iniciativa. La traducción «¿por qué me dices esto?» recoge aquí que Jesús no deja que la petición determine por sí sola el modo y el tiempo de su acción.

«Todavía no ha llegado mi hora» introduce un tema que recorrerá el Evangelio. En otras escenas se dirá que no pudieron prenderlo porque su hora no había llegado. Más adelante, Jesús anunciará la hora de su glorificación y de su paso al Padre mediante su entrega (Juan 7:30; Juan 12:23–24; Juan 13:1).

La señal y la gloria que culmina en la cruz

Jesús realizará la señal de Caná y manifestará su gloria, aunque la hora decisiva de su entrega todavía esté por venir. El signo anticipa quién es y conduce a los discípulos a creer, dentro del camino que culminará en su muerte y resurrección (Juan 2:11).

Aplicación editorial

Confía en Jesucristo sin pretender fijar cómo debe responder. Presenta tus necesidades y aprende a recibir la dirección de su palabra, seguro de que su propósito salvador está lleno de gracia y verdad.

Juan 2:5 north

Hagan todo lo que él les diga

La madre de Jesús dirige a los sirvientes hacia la palabra de su Hijo. Su indicación deja la iniciativa en manos del Señor y prepara la respuesta de quienes recibirán sus instrucciones.

Explicación del versículo

Después de escuchar que la hora de Jesús no ha llegado, su madre no desarrolla una discusión sobre el modo de resolver la necesidad. Se vuelve hacia los sirvientes y les pide que hagan lo que él diga. La atención de la escena queda centrada en Jesús.

El mandato se dirige inmediatamente a las personas que sirven en el banquete. Jesús les ordenará llenar las tinajas y llevar una muestra al encargado. Ellos seguirán esas indicaciones y conocerán de dónde procede el agua que el encargado probará convertida en vino (Juan 2:7–9).

La obediencia dentro del signo

El servicio de los sirvientes forma parte del desarrollo del acontecimiento, mientras que el poder de la señal pertenece a Jesús. Llenar las tinajas y llevar el contenido no produce por una capacidad humana la transformación. El narrador atribuye a Jesús la señal que manifiesta su gloria (Juan 2:11).

La indicación de su madre orienta a escuchar al Señor. El centro de la fe que el relato busca suscitar es Jesucristo; sus discípulos creerán en él al ver manifestada su gloria. Ella cumple aquí un papel que conduce hacia su palabra.

Aplicación editorial

Escucha a Jesucristo y obedece su palabra con confianza. Esa obediencia responde a su gracia y reconoce su autoridad; no es una técnica para obligarlo a realizar el resultado que tú prefieras.

Juan 2:6 north

Seis tinajas destinadas a la purificación

El narrador describe los recipientes que Jesús utilizará: seis tinajas de piedra para agua, vinculadas con las prácticas de purificación. Su gran capacidad permite apreciar la amplitud del signo.

Explicación del versículo

Las tinajas están allí antes de la orden de Jesús. Son recipientes para agua y tienen una función conocida dentro de las costumbres religiosas de los presentes. Marcos también explica prácticas de lavado de manos y de recipientes relacionadas con la pureza ritual (Marcos 7:1–4). El dato ayuda al lector a comprender por qué hay grandes recipientes disponibles en el lugar.

Que las tinajas sean de piedra describe su material. Juan no asigna un significado propio a cada una ni ofrece un código para interpretar el número seis. La atención se dirige al uso que Jesús hará de esos recipientes y al resultado que el narrador explicará como manifestación de su gloria (Juan 2:7–11).

La medida antigua

El griego indica μετρητὰς δύο ἢ τρεῖς (metrētas dyo ē treis), «dos o tres metretas». La metreta es una medida de capacidad para líquidos. La traducción expresa la capacidad de cada tinaja como aproximadamente setenta y cinco a ciento trece litros. Se trata de un intervalo aproximado por recipiente, no de una cantidad exacta idéntica para las seis tinajas.

La abundancia en el signo

El tamaño de los recipientes prepara la percepción de la generosidad de la provisión de Jesús. Las Escrituras emplean la imagen de un banquete y de vino abundante para hablar de la alegría de la salvación de Dios (Isaías 25:6–9). Esta relación ayuda a contemplar la alegría de la salvación dentro de la provisión generosa de Jesús.

Aplicación editorial

Reconoce con gratitud la bondad de Jesucristo. Sus dones te llaman a conocer al que los da y a confiar en la salvación que su gracia ofrece.

Juan 2:7 north

Los sirvientes llenan las tinajas de agua

Jesús da una instrucción concreta y los sirvientes la cumplen hasta llenar los recipientes. El relato establece con claridad que lo que se ha colocado en las tinajas es agua.

Explicación del versículo

La orden responde a la disposición expresada por la madre de Jesús: los sirvientes deben hacer lo que él les diga. El Señor toma la iniciativa y dirige el desarrollo de la escena (Juan 2:5–6).

«Las llenaron hasta arriba» subraya que ejecutaron la instrucción por completo. Los recipientes destinados al agua de purificación quedan llenos de agua antes de que el encargado del banquete pruebe el vino. Los sirvientes conocerán ese origen, aunque el encargado no lo sepa (Juan 2:8–9).

La participación humana y la acción del Señor

El trabajo de llenar las tinajas corresponde a los sirvientes. La transformación que el relato anunciará pertenece al signo de Jesús. El narrador mantiene ambas acciones en su lugar: ellos obedecen sus indicaciones y él manifiesta su gloria (Juan 2:11).

El texto no explica una fórmula pronunciada sobre el agua ni describe el instante de su transformación. Presenta la orden, su cumplimiento y el resultado que será probado. La atención del lector debe permanecer en la autoridad del Señor que actúa.

Aplicación editorial

Obedece con fidelidad lo que Jesucristo enseña. Haz con responsabilidad la tarea que te corresponde y confía en él para aquello que depende de su poder y de su sabiduría.

Juan 2:8 north

Jesús ordena llevar una muestra al encargado del banquete

Después de llenar las tinajas, los sirvientes reciben una nueva instrucción. Deben sacar del contenido y llevarlo a quien está a cargo del banquete.

Explicación del versículo

«Ahora» marca el siguiente paso de la acción. Jesús dirige lo que los sirvientes deben hacer y ellos llevan la muestra. La obediencia prepara el momento en que otra persona probará el resultado sin conocer su procedencia.

El encargado del banquete

ἀρχιτρίκλινος (architriklinos) designa al encargado del banquete. Dentro de este relato, su función se hace visible cuando prueba el vino y habla al novio sobre su calidad (Juan 2:9–10). El título no permite precisar por sí solo toda su relación laboral o familiar con quienes celebran la boda.

Jesús no pide que los sirvientes expliquen primero cómo se ha producido el vino. El encargado lo probará sin saber de dónde viene, mientras que ellos sí conocen el agua que habían sacado. Esa diferencia de conocimiento da relieve al testimonio del signo.

El resultado se hace manifiesto

La secuencia conduce de la falta de vino a una provisión cuya calidad sorprende al encargado. El narrador aclarará después que Jesús ha manifestado su gloria y que los discípulos han creído en él (Juan 2:11). El signo dirige la mirada al Señor que lo realiza.

Aplicación editorial

Sirve a Jesucristo con atención a su palabra. La fidelidad en acciones concretas forma parte del discipulado, sostenida por la confianza en la autoridad y la bondad de tu Señor.

Juan 2:9 north

El encargado prueba el agua convertida en vino

La transformación se hace explícita: el agua es ahora vino. El encargado reconoce su calidad sin saber de dónde procede, mientras los sirvientes conocen lo que han llevado.

Explicación del versículo

El narrador afirma que el encargado prueba «el agua convertida en vino». No se limita a decir que las personas pensaron que era vino: describe el resultado del signo de Jesús. La provisión responde a la necesidad que había sido presentada al comienzo de la escena (Juan 2:3).

El inciso distingue dos perspectivas. El encargado no sabe de dónde procede el vino; los sirvientes sí conocen el agua que habían sacado después de las instrucciones de Jesús. El lector recibe la información que el encargado todavía ignora (Juan 2:7–8).

Por eso el encargado llama al novio. Supone que la provisión y su calidad responden a la organización de la fiesta. Sus palabras del versículo siguiente reconocerán el buen vino, aunque la causa que él desconoce sea la acción de Jesús.

El signo y el conocimiento del Señor

El Evangelio muestra que una persona puede disfrutar el don sin conocer todavía a quien lo ha provisto. Los discípulos, en cambio, recibirán en el acontecimiento una manifestación de la gloria de Jesús (Juan 2:10–11). El sentido del signo se completa al conducir hacia la fe en él.

Aplicación editorial

Reconoce con gratitud al Señor detrás de sus dones. Al recibir su bondad, busca conocer más profundamente a Jesucristo y responder a su gracia con fe.

Juan 2:10 north

Has guardado el buen vino hasta ahora

El encargado del banquete expresa su sorpresa por la calidad del vino. Sus palabras confirman la excelencia de la provisión de Jesús, aunque él todavía la atribuye al novio.

Explicación del versículo

El encargado compara lo que acaba de probar con el orden que considera habitual: servir primero el buen vino y después el de menor calidad. La sorpresa consiste en que aquí el buen vino aparece al final, cuando ya se había agotado la provisión anterior.

Su observación se dirige al novio, porque no sabe de dónde viene el vino. El lector conoce lo que él ignora: Jesús ha actuado mediante las instrucciones dadas a los sirvientes (Juan 2:7–9). La valoración del encargado sirve como reconocimiento de la calidad del resultado.

La expresión sobre la embriaguez

μεθυσθῶσιν (methysthōsin) expresa «se hayan embriagado» dentro de la observación general que hace el encargado. El personaje describe una práctica que conoce; el narrador no está afirmando que cada invitado de esta boda se encontrara ebrio. El centro de sus palabras es el contraste entre el vino de menor calidad y el buen vino que acaba de recibir.

La abundancia apunta a la gloria de Cristo

El versículo siguiente explica el propósito del signo: Jesús manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. La calidad del vino forma parte de esa revelación de su poder y de su generosidad (Juan 2:11). La alegría del don conduce hacia el conocimiento de quien lo da.

Aplicación editorial

Agradece los dones de Dios y úsalos con dominio propio y amor hacia los demás. Busca en Jesucristo la alegría más profunda de conocer al Salvador y recibir su gracia.

Juan 2:11 north

La primera señal manifiesta la gloria de Jesús

Juan explica cómo debe comprenderse lo ocurrido en Caná. La señal revela la gloria de Jesús y fortalece la fe de sus discípulos.

Explicación del versículo

«El comienzo de las señales» sitúa este acontecimiento al inicio del ministerio que el Evangelio presenta. La narración ha mostrado una necesidad, las instrucciones de Jesús y el agua convertida en vino. Ahora el autor dirige la mirada hacia el significado del conjunto.

Texto original

σημεῖον (sēmeion) significa «señal» o «signo». La obra extraordinaria apunta a la identidad y a la misión de quien la realiza. En Caná, la provisión manifiesta la gloria de Jesús: el poder y la bondad del Verbo encarnado se hacen reconocibles para sus discípulos.

El prólogo había declarado que los testigos contemplaron la gloria del Hijo, lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Este primer signo muestra en una situación concreta esa revelación. El Señor que entró en nuestra humanidad actúa con una autoridad que conduce a conocerlo.

Los discípulos creyeron en él

Los discípulos ya habían comenzado a seguir a Jesús y habían confesado su identidad. La señal profundiza su fe. Juan presenta el discipulado como un camino en el que el conocimiento del Señor crece a través de su palabra y de su obra (Juan 1:41; Juan 1:49–50).

El propósito del libro confirma esta orientación: los signos han sido escritos para que el lector crea que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y tenga vida en su nombre (Juan 20:30–31). La fe se dirige a Jesús, y el don que recibe es la vida que él ofrece.

La gloria que culmina en su entrega

El Evangelio llevará al lector desde estas manifestaciones hacia la hora de la cruz y la resurrección. Allí se revelará el amor con que el Hijo cumple su misión y glorifica al Padre (Juan 12:23–28; Juan 13:1).

Aplicación editorial

Recibe el testimonio de las obras de Jesús como una invitación a confiar en él. La vida eterna y el perdón que necesitas se encuentran en el Salvador cuya gloria revela el Evangelio.

Juan 2:12 north

Una breve estancia en Capernaúm

Después de Caná, Jesús va a Capernaúm acompañado por su madre, sus hermanos y sus discípulos. La breve estancia sirve de transición hacia su subida a Jerusalén para la Pascua.

Explicación del versículo

«Después de esto» cierra el episodio de la boda y permite seguir el desplazamiento de Jesús. Capernaúm aparece también en los otros evangelios como un lugar importante de su ministerio en Galilea (Marcos 1:21–29). Juan no narra aquí acontecimientos específicos durante la estancia.

La enumeración distingue a la madre, los hermanos y los discípulos. Son relaciones diferentes alrededor de Jesús, aunque puedan compartir el viaje. El parentesco no equivale por sí solo a la fe del discípulo. Más adelante, Juan aclarará que en determinado momento ni siquiera sus hermanos creían en él (Juan 7:3–5).

La familia y los discípulos en el camino

En Caná, la madre de Jesús había participado en la situación de necesidad y los discípulos habían visto su gloria. Ahora ambos ámbitos acompañan su desplazamiento. El relato conserva esas relaciones concretas mientras centra el ministerio en la misión del Hijo.

«Pocos días» limita la duración de la estancia sin ofrecer una cifra exacta. La Pascua se acerca y la narración pasará de Galilea a Jerusalén, donde Jesús actuará en el templo y hablará de su muerte y resurrección (Juan 2:13–22).

Juan 2:13 north

Jesús sube a Jerusalén para la Pascua

La cercanía de la Pascua lleva a Jesús a Jerusalén. La celebración de la liberación de Israel será el marco de su actuación en el templo y de un anuncio sobre su muerte y resurrección.

Explicación del versículo

La Pascua recuerda cómo Dios libró a Israel de Egipto. La sangre del sacrificio, la comida y la salida del pueblo forman parte de la memoria de esa liberación (Éxodo 12:1–14). El Evangelio ya ha presentado a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

«Subió a Jerusalén» expresa el desplazamiento hacia la ciudad del templo. El relato pasa de la señal de Caná y la breve estancia en Capernaúm a una escena pública donde se plantea la autoridad del Hijo. Jesús llamará al templo «la casa de mi Padre» (Juan 2:12; Juan 2:16).

La relación con los otros evangelios

Juan sitúa esta intervención en el templo al comienzo de su relato del ministerio. Mateo, Marcos y Lucas presentan una intervención semejante durante los días finales en Jerusalén (Mateo 21:12–13; Marcos 11:15–18; Lucas 19:45–46).

La relación entre ambas presentaciones se explica de distintas maneras: algunos entienden dos intervenciones y otros una misma acción narrada dentro de una organización diferente del ministerio. Los pasajes no explican expresamente esa relación. Aquí debe seguirse la secuencia de Juan, que une el acontecimiento con el anuncio del santuario del cuerpo de Jesús y su resurrección.

Aplicación editorial

Recuerda la fidelidad de Dios y contempla su cumplimiento en Jesucristo. El Salvador que vino a liberar del pecado merece una adoración sincera y una vida de gratitud por su gracia.

Relatos relacionados de la intervención de Jesús en el templo, situados en los días finales de su ministerio: Mateo 21:12–13; Marcos 11:15–18; Lucas 19:45–46.

Juan 2:14 north

El comercio que Jesús encuentra en el templo

Jesús encuentra vendedores de animales y cambistas dentro del recinto del templo. La escena prepara su denuncia de haber convertido la casa de su Padre en un mercado.

Explicación del versículo

Los bueyes, las ovejas y las palomas se relacionan con los animales empleados en los sacrificios de Israel. Los cambistas realizan intercambios de dinero en ese entorno. El relato describe una actividad comercial instalada en el lugar del culto, y Jesús actuará contra ella.

El recinto del templo

El término ἱερόν (hieron) puede abarcar el recinto del templo, incluidos sus patios. No significa que los vendedores estuvieran dentro del Lugar Santísimo. Más adelante aparecerá otra palabra, «santuario», cuando Jesús hable de su propio cuerpo (Juan 2:19–21).

El versículo no enumera precios ni afirma que cada transacción concreta fuera un fraude. La acusación explícita de Jesús será que han hecho de la casa de su Padre una casa de comercio (Juan 2:16). Esa palabra ofrece el fundamento para comprender su acción.

La autoridad del Hijo

Jesús no aparece como un visitante indiferente al uso del templo. Actúa en relación con el Padre y sus discípulos recuerdan la Escritura acerca del celo por su casa (Juan 2:17). El acontecimiento plantea quién tiene autoridad para corregir lo que sucede allí.

Aplicación editorial

Honra a Dios con una adoración sincera y con integridad en tu servicio. Que el lugar que ocupan los recursos y los intereses personales en tu vida esté sometido al Señor a quien dices adorar.

Juan 2:15 north

Jesús expulsa a los animales y vuelca las mesas

El Señor realiza una acción pública y enérgica contra la actividad comercial del recinto. El látigo, la salida de los animales y las mesas volcadas hacen visible su denuncia.

Explicación del versículo

Jesús hace un látigo de cuerdas y expulsa lo que encuentra en aquel ámbito del templo. La frase menciona expresamente las ovejas y los bueyes, además de las monedas y las mesas de los cambistas. La escena muestra una interrupción efectiva del comercio descrito en el versículo anterior (Juan 2:14).

El narrador no describe heridas ni reproduce una serie de golpes contra personas. Su atención recae en la expulsión y en la retirada de lo que ha convertido el lugar en un mercado. Las palabras de Jesús a los vendedores de palomas explicarán el sentido de su actuación (Juan 2:16).

El signo de una autoridad que debe ser reconocida

La acción provoca una pregunta: ¿qué señal puede mostrar Jesús para actuar de ese modo? La controversia pasará de lo que hace en el templo a su identidad y al anuncio de su resurrección (Juan 2:18–22). El relato presenta una intervención propia de su misión como Hijo.

Los discípulos la relacionan con el celo por la casa de Dios. Esa devoción será costosa para Jesús y quedará unida al camino de su entrega. La energía de la escena debe comprenderse dentro de esa relación con el Padre y del propósito del Evangelio (Juan 2:17).

Aplicación editorial

Deja que Jesucristo examine la sinceridad de tu adoración. Responde a su corrección con arrepentimiento y busca servir a Dios con reverencia, justicia y amor, conforme a su palabra.

Juan 2:16 north

La casa de mi Padre no debe ser un mercado

Jesús explica su acción mediante una afirmación sobre el templo y sobre su relación con Dios. Es la casa de su Padre, y la actividad comercial ha desfigurado su propósito.

Explicación del versículo

La orden a los vendedores de palomas, «¡Saquen esto de aquí!», continúa la retirada de animales y mesas. Jesús exige que la situación cambie. Sus palabras aclaran que su actuación se refiere al uso de aquel lugar para el comercio.

«La casa de mi Padre» expresa una relación filial singular. El lector ha recibido ya el anuncio del Hijo único que está en comunión con el Padre y lo da a conocer (Juan 1:18). Jesús actúa con una autoridad vinculada a esa identidad.

Texto original

El contraste se formula entre la casa del Padre y οἶκον ἐμπορίου (oikon emporiou), «casa de comercio». La expresión sitúa el problema en aquello en que han convertido el recinto. La actividad que Jesús encuentra ha ocupado el espacio destinado a honrar a Dios.

El templo y la presencia de Dios en el Hijo

La discusión llevará a Jesús a hablar de «este santuario», y el narrador explicará que se refiere a su cuerpo. La casa del Padre y el anuncio de su muerte y resurrección quedan relacionados dentro de la misma escena (Juan 2:19–22). El Hijo será el centro de la revelación y del acceso al Padre.

Aplicación editorial

Acércate al Padre por medio de Jesucristo con un corazón sincero. Examina tus motivos al servir y al usar los recursos que recibes, procurando que Dios sea honrado y las personas sean tratadas con amor.

Juan 2:17 north

El celo por la casa de Dios consumirá a Jesús

Los discípulos relacionan la actuación de Jesús con una palabra del Salmo 69. Su devoción a la casa del Padre forma parte del camino de fidelidad que lo llevará a sufrir.

Explicación del versículo

«Recordaron que está escrito» muestra cómo las Escrituras iluminan lo que ven. Jesús ha actuado contra el comercio y ha llamado al templo casa de su Padre. Los discípulos reconocen en su acción el celo por honrar a Dios.

El contexto del salmo

El Salmo 69 presenta a un justo que soporta insultos y vergüenza por su relación con Dios. En ese contexto declara que el celo por su casa lo consume y que los insultos dirigidos contra Dios recaen sobre él (Salmos 69:7–9). La cita ayuda a comprender tanto la intensidad de la devoción de Jesús como el costo de su fidelidad.

Texto original

Juan recoge la frase con el futuro καταφάγεταί με (kataphagetai me), «me consumirá». El lenguaje no se limita a describir una emoción intensa de ese momento. Dentro del Evangelio, la entrega del Hijo por cumplir la voluntad del Padre culminará en su muerte y resurrección (Juan 2:19–22; Juan 10:17–18).

Los discípulos pueden recordar esta Escritura y, al mismo tiempo, necesitar todavía comprender las palabras sobre el santuario de su cuerpo. El versículo 22 mostrará cómo la resurrección les permitirá recordar y creer con mayor entendimiento.

Aplicación editorial

Honra al Padre siguiendo a Jesucristo. La fidelidad que él enseña incluye reverencia, amor y disposición a obedecer aun cuando resulte costoso, sostenido por la gracia de tu Salvador.

Juan 2:18 north

Una señal que acredite la autoridad de Jesús

La intervención en el templo provoca una pregunta por la autoridad del Señor. Sus interlocutores le piden una señal que justifique lo que acaba de hacer.

Explicación del versículo

«Ya que haces estas cosas» se refiere a la expulsión de animales, a las mesas volcadas y a la orden de retirar el comercio de la casa de su Padre (Juan 2:14–16). Quienes lo cuestionan quieren que muestre por qué puede actuar de ese modo.

La palabra «señal» vuelve a poner en primer plano el significado de sus obras. En Caná, la señal había manifestado su gloria y había fortalecido la fe de sus discípulos. Aquí se solicita una señal como acreditación de su autoridad (Juan 2:11).

La respuesta decisiva

Jesús hablará de la destrucción y del levantamiento de «este santuario». El narrador explicará que se refiere a su cuerpo y que los discípulos comprenderán sus palabras después de la resurrección (Juan 2:19–22). Su autoridad se revelará de manera decisiva en su muerte y en su victoria sobre ella.

La identidad de Jesús no puede reducirse a un poder utilizado para satisfacer cada exigencia de sus interlocutores. Los signos del Evangelio apuntan a la verdad de su persona y llaman a creer en él para tener vida (Juan 20:30–31).

Aplicación editorial

Examina el testimonio de Jesucristo con un corazón dispuesto a recibirlo. Su resurrección confirma la esperanza del evangelio y te llama a confiar en su autoridad como Señor y Salvador.

Juan 2:19 north

En tres días levantaré este santuario

Jesús responde a la petición de una señal con un anuncio que sus oyentes no comprenden todavía. Habla de la destrucción de su cuerpo y de su resurrección al tercer día.

Explicación del versículo

«Destruyan este santuario» tiene la forma de un desafío o anuncio referido a lo que harán contra él. El propio Evangelio aclarará enseguida el referente: Jesús habla del santuario de su cuerpo (Juan 2:21). La frase no es una orden general de destruir lugares de culto.

«Lo levantaré» anuncia su victoria sobre la muerte. Jesús no se limita a predecir que sus adversarios lo matarán: declara que esa destrucción no será definitiva. La resurrección dará el significado de la señal solicitada y permitirá a los discípulos comprender sus palabras (Juan 2:22).

Texto original

ναός (naos), «santuario», se refiere más específicamente a la casa sagrada, a diferencia del término más amplio usado para el recinto en la escena anterior. El verbo ἐγερῶ (egerō) significa «levantaré» y puede emplearse para levantar de la muerte. La doble posibilidad permite comprender por qué los oyentes piensan en una construcción mientras Jesús anuncia su resurrección.

La autoridad del Hijo sobre su vida

Jesús dirá después que tiene autoridad para entregar su vida y para volver a tomarla, conforme al mandato recibido del Padre (Juan 10:17–18). Hechos anunciará que Dios lo resucitó (Hechos 2:24). Ambas afirmaciones corresponden a la obra del único Dios: el Hijo actúa en comunión con el Padre.

Aplicación editorial

Descansa en Jesucristo, que entregó su vida y resucitó. Su victoria fundamenta tu perdón y tu esperanza; puedes confiar en el Salvador al que la muerte no pudo retener.

Juan 2:20 north

Cuarenta y seis años frente a tres días

Los interlocutores entienden las palabras de Jesús como una afirmación sobre el edificio del templo. Su objeción contrasta el largo trabajo de construcción con los tres días que él menciona.

Explicación del versículo

La pregunta nace de un malentendido. Jesús ha dicho «este santuario» y «lo levantaré»; quienes lo escuchan piensan en la estructura que tienen ante ellos. Por eso les parece inconcebible que pueda hacer en tres días lo que relacionan con cuarenta y seis años de edificación (Juan 2:19).

El contexto del edificio

El templo de Jerusalén había sido ampliamente reconstruido y engrandecido bajo Herodes el Grande. Su conjunto implicaba obras de gran alcance y distintas etapas. La cifra que invocan resalta la magnitud del trabajo humano frente al breve tiempo anunciado por Jesús. El versículo no ofrece una historia completa de las obras ni fija por sí solo un año exacto para esta escena.

El contraste entre cuarenta y seis años y tres días es real dentro de su pregunta, pero no alcanza el sentido de lo que Jesús está anunciando. El narrador aclarará que el santuario del que habla es su cuerpo (Juan 2:21).

Un recurso que invita a comprender

Juan presenta en distintas conversaciones una expresión de Jesús que sus oyentes entienden inicialmente en un sentido limitado. La explicación posterior abre una comprensión más profunda de su persona y de su obra. Aquí esa explicación lleva directamente a su muerte y resurrección (Juan 2:22).

Aplicación editorial

Escucha las palabras de Jesucristo dentro de su contexto y a la luz de su obra cumplida. Permanece dispuesto a que su enseñanza corrija tu primera interpretación y fortalezca tu fe.

Juan 2:21 north

El santuario del que hablaba era su cuerpo

El narrador revela el sentido de las palabras de Jesús. El santuario que sería destruido y levantado es su propio cuerpo: el anuncio se refiere a su muerte y resurrección.

Explicación del versículo

«Pero él hablaba» contrasta la intención de Jesús con la interpretación de sus interlocutores. Ellos pensaban en la construcción de piedra; él anunciaba lo que sucedería con su cuerpo. Esta aclaración gobierna la lectura del diálogo y permite comprender la señal ofrecida (Juan 2:18–20).

La referencia al cuerpo afirma la realidad humana del Hijo. El Verbo se hizo carne, y su muerte alcanzará verdaderamente su vida corporal. La resurrección será la victoria del mismo Jesús, no el abandono de su identidad humana (Juan 1:14; Juan 20:26–29).

Jesús como lugar de la presencia divina

Llamar santuario a su cuerpo relaciona su persona con la presencia de Dios. El prólogo ya ha presentado al Verbo que habita entre nosotros y manifiesta su gloria. Jesús es el Hijo que revela al Padre y por quien podemos acercarnos a él (Juan 1:14–18; Juan 14:6).

La escena que comenzó con el uso de la casa del Padre culmina así señalando la obra del Hijo. Su muerte y resurrección serán decisivas para comprender la relación con Dios y la autoridad con que ha actuado.

Aplicación editorial

Acércate a Dios por medio de Jesucristo crucificado y resucitado. La esperanza de tu comunión con el Padre se funda en su Hijo y en la salvación que realizó por gracia.

Juan 2:22 north

La resurrección abre la comprensión de los discípulos

Después de que Jesús resucitó, sus discípulos recordaron sus palabras sobre el santuario. Entonces comprendieron su sentido y creyeron a la Escritura y a la palabra de su Señor.

Explicación del versículo

El narrador anticipa aquí el momento posterior a la resurrección. Los discípulos no entendieron todo cuando escucharon la declaración en el templo. La muerte y la victoria de Jesús les permitieron reconocer que hablaba de su cuerpo (Juan 2:19–21).

«Recordaron» muestra la relación entre lo oído y su cumplimiento. La fe crece al comprender que la palabra de Jesús se ha realizado. El recuerdo no sustituye el acontecimiento: la resurrección es lo que permite entender con nueva claridad el anuncio anterior.

La Escritura y la palabra de Jesús

Ambas aparecen juntas como dignas de fe. El versículo no reproduce aquí una cita bíblica concreta sobre la resurrección. La predicación apostólica explicará su relación con pasajes como el Salmo 16, cuyo anuncio de vida y ausencia de corrupción Pedro aplica a Cristo (Hechos 2:25–32).

Lucas también muestra al Resucitado explicando las Escrituras y abriendo el entendimiento de sus discípulos para comprender su padecimiento y su resurrección (Lucas 24:44–46). Los evangelios relacionan la fe madura con el conocimiento de la obra cumplida y de la palabra que la anunciaba.

El propósito del testimonio

Juan escribe desde esa comprensión posterior para que el lector conozca quién es Jesús y tenga vida al creer en él (Juan 20:30–31). Su explicación ayuda a participar de la certeza que recibieron los primeros testigos.

Aplicación editorial

Recuerda la palabra de Jesucristo y estudia cómo su obra cumple las Escrituras. La fidelidad del Señor te permite confiar en él aun cuando necesites tiempo y enseñanza para comprender mejor lo que dice.

Juan 2:23 north

Muchos creen al ver las señales en Jerusalén

Durante la Pascua, las obras de Jesús despiertan la fe de muchas personas. El relato añadirá enseguida una precisión: Jesús conoce profundamente a quienes responden y no se confía a ellos de manera indiscriminada.

Explicación del versículo

La referencia a Jerusalén y a la fiesta mantiene el escenario de la visita pascual. El Evangelio no describe aquí cada señal que Jesús realizó; resume su efecto sobre quienes las vieron. Las obras conducen a que muchos crean en su nombre.

«Creyeron en su nombre» relaciona su respuesta con la identidad de Jesús. El prólogo empleó esa expresión para hablar de quienes lo reciben y llegan a ser hijos de Dios (Juan 1:12–13). Aquí, sin embargo, los versículos siguientes muestran que Jesús conoce lo que esa primera respuesta contiene y lo que todavía necesita comprender.

La señal y la profundidad de la fe

Los signos tienen la finalidad de revelar a Jesús y conducir a la vida que se recibe al creer en él. El libro no desacredita los signos como tales, pues los presenta como parte de su testimonio (Juan 20:30–31). Al mismo tiempo, advierte que la reacción inicial debe ser conocida en toda su profundidad por el Señor.

Nicodemo se acercará diciendo que los signos muestran que Jesús viene de Dios. La respuesta del Señor lo llevará a la necesidad de nacer de nuevo (Juan 3:1–3). La transición ayuda a comprender que reconocer una obra extraordinaria abre preguntas sobre la identidad de Jesús y sobre la vida que él da.

Aplicación editorial

Deja que el testimonio de las obras de Jesús te conduzca a confiar en su persona. Escucha también su palabra y recibe la gracia que transforma tu relación con Dios.

Juan 2:24 north

Jesús conoce a quienes se acercan a él

La respuesta de la multitud no lleva a Jesús a confiarse sin más a ella. El Señor conoce a las personas y sabe lo que hay detrás de sus primeras reacciones.

Explicación del versículo

«Pero» introduce el contraste con la afirmación anterior. Muchos creen al ver sus señales, mientras que Jesús no se entrega a esa confianza como si bastara una reacción favorable para conocer su profundidad. El versículo da la razón: él conoce a todos (Juan 2:23).

Texto original

Juan utiliza el mismo verbo con sentidos relacionados. En el versículo anterior, ἐπίστευσαν (episteusan) significa que «creyeron». Aquí, οὐκ ἐπίστευεν ἑαυτόν (ouk episteuen heauton) expresa que «no se confiaba a sí mismo». El juego de palabras distingue la confianza que ellos manifiestan de la decisión de Jesús de no ponerse sin reserva en sus manos.

La frase no declara que cada una de esas personas sea un hipócrita ni ofrece un juicio individual sobre su destino final. Afirma el conocimiento del Señor y su discernimiento ante aquella respuesta colectiva. El texto invita a mirar más allá de las apariencias.

El conocimiento de Jesús en el Evangelio

El encuentro con Natanael ya mostró que Jesús conoce a una persona antes de que ella comprenda quién es él (Juan 1:47–50). Ahora el narrador amplía esa perspectiva: el Señor conoce a todos y no necesita que alguien le explique la condición humana.

Aplicación editorial

Acércate a Jesucristo con sinceridad. Puedes confiarle lo que realmente hay en tu vida y recibir su corrección, porque su conocimiento está unido a la gracia del Salvador que vino a dar vida.

Juan 2:25 north

Jesús sabe lo que hay en el ser humano

El Señor no depende de informes ajenos para conocer a las personas. El narrador afirma que sabe lo que hay en el ser humano y prepara así la conversación sobre la necesidad de una vida nueva.

Explicación del versículo

Este versículo completa la razón por la que Jesús no se confiaba a quienes respondían a sus señales. Conoce a todos y no necesita que otra persona le dé testimonio acerca de la condición humana (Juan 2:23–24).

La afirmación no elimina el valor del testimonio que otros dan acerca de Jesús. Juan el Bautista fue enviado precisamente para testificar y conducir a la fe. Aquí el asunto es diferente: Jesús no necesita que alguien lo informe para saber qué hay en quienes se acercan a él (Juan 1:6–8).

El conocimiento del corazón

Las Escrituras presentan a Dios como el que mira el corazón y conoce su realidad más allá de la apariencia (1 Samuel 16:7; Jeremías 17:9–10). El conocimiento de Jesús se sitúa dentro de la revelación de su identidad que el Evangelio ha comenzado con la divinidad del Verbo (Juan 1:1).

La transición hacia Nicodemo

El siguiente capítulo presenta a «un hombre» llamado Nicodemo, que reconoce los signos de Jesús y viene a hablar con él. El Señor responderá a una necesidad más profunda: nacer de nuevo (Juan 3:1–8). La transición lleva de lo que Jesús sabe del ser humano a la vida que el Espíritu de Dios debe dar.

Aplicación editorial

Vive con transparencia ante Jesucristo. Reconoce tu necesidad y confía en su gracia; el Señor que te conoce puede conducirte al Padre y formar en ti una vida nueva conforme a su palabra.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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