Los pasos de la amada y la belleza de su figura
El nuevo retrato comienza por los pasos y asciende por el cuerpo. La referencia a la danza del versículo anterior ayuda a percibir a la mujer en movimiento.
Explicación del versículo
Los pasos con sandalias reciben el primer elogio. El canto contempla una presencia viva, no una figura inmóvil. El apelativo «hija de príncipe» añade nobleza y distinción; puede honrarla dentro del lenguaje amoroso sin probar que su padre ocupe un cargo real concreto.
Las curvas de sus caderas se comparan con joyas realizadas por un artesano. El trabajo artístico sirve para expresar armonía y belleza. La mujer no se convierte por ello en una pieza comprable ni en un producto cuyo dueño pueda disponer de ella.
Este retrato empieza de modo distinto al de Cantares 4:1, que comenzaba por los ojos y el cabello. La variación cambia el recorrido de la mirada. No obliga a dividir a la persona en símbolos independientes ni a interpretar cada parte como un componente de una realidad espiritual.
Texto original y dignidad del elogio
פְעָמַיִךְ, feamayikh, se refiere a los pasos o a los pies en movimiento. בַּת נָדִיב, bat nadiv, «hija de un noble», sostiene el trato distinguido. מַעֲשֵׂה יְדֵי אָמָּן, maaseh yede amman, «obra de manos de un artesano», desarrolla la comparación de las joyas.
Aplicación editorial
La alegría de contemplar a tu cónyuge puede expresarse con palabras que honren su persona. Atiende también a su manera de moverse, actuar y participar en la vida compartida. El elogio crece en calidad cuando nace del conocimiento y no de exigir que alguien reproduzca una imagen ideal.