El segundo banquete reúne de nuevo a los protagonistas
Asuero y Amán acuden al encuentro de Ester. El relato vuelve al lugar donde la reina debe exponer la petición que motivó su arriesgada comparecencia.
Explicación del versículo
La reunión cumple la invitación del capítulo 5. Entre los dos banquetes han ocurrido el insomnio del rey, la lectura de las crónicas y el homenaje de Mardoqueo. La pausa no ha sido un vacío en la narración: ha cambiado la situación con la que Amán llega.
El rey y el consejero participan como invitados de la reina. Aunque Amán acaba de escuchar una advertencia de caída, todavía no ha sido denunciado públicamente por Ester ni aparece aquí como alguien que ya está condenado.
La mención de beber mantiene el ambiente de la comida real. El interés del narrador no está en detallar el menú o calcular lo consumido, sino en situar la conversación donde se hará explícita la amenaza contra los judíos.
La cercanía de los tres personajes concentra el conflicto. Asuero ha autorizado el decreto, Amán lo ha promovido y Ester pertenece al pueblo contra el que va dirigido. El lector conoce esa relación antes de escuchar cómo la reina la llevará a las palabras.
La finalidad que permanece desde la decisión de Ester
La reina se había comprometido a entrar ante Asuero a pesar del peligro (Ester 4:16). El segundo banquete pertenece al cumplimiento de esa responsabilidad, no a un abandono de la causa después de recibir favor personal.
La pregunta del siguiente versículo permitirá que la petición se formule (Ester 7:2–4). La narración prepara así el paso desde una amenaza conocida por el lector hacia una denuncia que el rey escuchará en presencia de su autor.