Los bienes de Amán cambian de manos y el parentesco se hace conocido
Ester recibe la casa de quien quiso destruir a su pueblo, y Mardoqueo se presenta ante el rey. La caída del enemigo abre una nueva situación dentro de la corte.
Explicación del versículo
«Aquel día» vincula la concesión con la ejecución de Amán. El texto no describe una herencia familiar ordinaria: Asuero dispone de los bienes del hombre condenado y los entrega a la reina. La decisión muestra la inversión de su posición después del banquete.
La palabra hebrea בֵּית, bet, «casa de», puede abarcar aquí la propiedad o hacienda, además de la vivienda. El versículo siguiente dirá que Ester pone a Mardoqueo al frente de ella. No se ofrece un inventario que permita calcular todo lo recibido ni afirmar el destino de cada persona que antes dependía de Amán.
La identificación del propietario como enemigo de los judíos mantiene la relación entre esos bienes y la crisis del pueblo. El regalo no es una noticia aislada sobre el enriquecimiento de la reina: procede del desenlace de un proyecto de exterminio que ella ha denunciado.
Mardoqueo comparece porque Ester ha explicado su relación con él. El lector la conoce desde el capítulo 2: es su prima, criada por él como hija después de quedar huérfana (Ester 2:7). La reserva que había caracterizado su vida en el palacio da paso a un conocimiento explícito de ese vínculo por parte del rey.
Una nueva posición todavía debe atender un peligro antiguo
Que Ester reciba bienes y Mardoqueo pueda acercarse al rey no significa que todos los judíos estén ya a salvo. La reina volverá a suplicar por las consecuencias del decreto (Ester 8:3–6). La narración distingue el favor concedido a dos personas de la protección que necesita una comunidad.
Esta diferencia orienta la lectura de su ascenso. Lo que ahora reciben les dará medios para actuar, pero no sustituirá la responsabilidad de utilizarlos. El avance de la historia se medirá también por el bien que esa nueva cercanía al poder permita procurar a otros.