La historia que continúa con Jesús
Hechos retoma el relato dirigido a Teófilo y presenta la misión de la iglesia como continuación de la obra del Señor resucitado.
Explicación del versículo
El comienzo sitúa al lector ante una segunda entrega. El autor no está iniciando una historia desconectada, sino retomando lo que ya escribió acerca de Jesús. Teófilo es el destinatario al que también se dirige el prólogo de Lucas. Allí se explica el propósito de ofrecer un relato ordenado para que conozca la certeza de la enseñanza recibida. Esa relación permite leer Hechos con la misma atención a los acontecimientos y a su significado; el evangelio anunciado por los apóstoles tiene su fundamento en la vida real de Jesucristo (Lucas 1:1–4).
La expresión «todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar» reúne sus obras y sus palabras. El relato anterior no presentó solamente ideas religiosas, ni hechos sorprendentes sin explicación. Lo que Jesús hizo manifiesta la salvación que enseñó, y su enseñanza permite comprender sus obras, su sufrimiento y su resurrección. Hechos conservará esta unión: los discípulos anunciarán a Cristo y actuarán bajo su autoridad, en vez de convertir los prodigios en un mensaje independiente.
«Comenzó» adquiere fuerza al pasar de un libro al otro. No significa que el sacrificio de Jesús haya quedado incompleto y necesite ser terminado por los apóstoles. Su muerte y resurrección constituyen el acontecimiento salvador del que ellos dan testimonio. Lo que continúa es la acción del Señor vivo al reunir a su pueblo y extender el anuncio de su salvación. Los protagonistas humanos de Hechos dependen de aquel a quien proclaman.
El sujeto principal de esta primera frase es Jesús. Antes de nombrar los viajes de Pedro o de Pablo, el libro recuerda quién da sentido a todos ellos. Esa prioridad evita leer Hechos como una colección de biografías heroicas. Las decisiones acertadas, las dificultades y aun las limitaciones de los mensajeros deben examinarse dentro de una historia cuyo centro sigue siendo el Señor.
La referencia al primer relato conduce de manera inmediata a la ascensión y a las instrucciones dadas a los apóstoles. El final de Lucas ya une el sufrimiento y la resurrección del Mesías con la proclamación del arrepentimiento y el perdón a las naciones. Hechos desarrollará esa misión, comenzando en Jerusalén. La continuidad entre ambos libros está en el contenido del evangelio y en el encargo de Jesús, no solo en compartir un destinatario (Lucas 24:44–49).
Exégesis del pasaje
La primera oración se prolonga hasta el versículo 2: el período descrito en el relato anterior alcanza el día en que Jesús fue llevado al cielo. «Hacer» y «enseñar» dependen del mismo verbo y del mismo sujeto. No hay base aquí para separar al Jesús que actúa del Jesús que instruye, ni para atribuir a sus seguidores una autoridad desligada de él.
Texto original
ἤρξατο, ḗrxato, significa «comenzó». La palabra señala el inicio de la actividad narrada; la continuidad de esa obra en Hechos se reconoce en el desarrollo del libro, sin hacer que el verbo por sí solo explique cada aspecto de la misión.