Hechos 3 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Hechos 3

Curación de un cojo

1 Pedro y Juan subían al templo a la hora de la oración, a las tres de la tarde.   N1

2 Llevaban a un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día junto a la puerta del templo llamada Hermosa, para pedir limosna a los que entraban en el templo.   N2

3 Al ver a Pedro y a Juan a punto de entrar en el templo, les pedía limosna.   N3

4 Pedro, junto con Juan, lo miró fijamente y le dijo: «Míranos».   N4

5 Él les prestó atención, esperando recibir algo de ellos.   N5

6 Pero Pedro dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, anda».   N6

7 Lo tomó de la mano derecha y lo levantó. Al instante, sus pies y tobillos cobraron fuerza;   N7

8 de un salto se puso de pie y comenzó a caminar. Entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios.   N8

9 Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios.   N9

10 Reconocieron que era el que se sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa del templo, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.   N10

Discurso de Pedro en el pórtico de Salomón

11 Mientras él se aferraba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón.   N11

12 Al verlo, Pedro se dirigió al pueblo: «Israelitas, ¿por qué se asombran de esto? ¿Por qué nos miran fijamente, como si por nuestro propio poder o devoción hubiéramos hecho caminar a este hombre?   N12

13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron y rechazaron ante Pilato, cuando él había decidido dejarlo en libertad.   N13

14 Ustedes rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se les concediera la libertad de un asesino.   N14

15 Mataron al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos; de esto nosotros somos testigos.   N15

16 Por la fe en su nombre, su nombre ha fortalecido a este hombre que ustedes ven y conocen; y la fe que viene por medio de él le ha dado esta completa salud ante todos ustedes.   N16

17 Ahora bien, hermanos, sé que actuaron por ignorancia, al igual que sus gobernantes.   N17

18 Pero así Dios cumplió lo que había anunciado de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo sufriría.   N18

19 Por tanto, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, para que sus pecados sean borrados,   N19

20 a fin de que vengan tiempos de alivio de la presencia del Señor, y él envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para ustedes.   N20

21 El cielo debe recibirlo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las que Dios habló desde la antigüedad por boca de sus santos profetas.   N21

22 Moisés dijo: “El Señor Dios les levantará de entre sus hermanos un profeta como yo; escúchenlo en todo lo que les diga.   N22

23 Y toda persona que no escuche a ese profeta será exterminada de entre el pueblo”.   N23

24 También todos los profetas que hablaron, desde Samuel y sus sucesores en adelante, anunciaron estos días.   N24

25 Ustedes son los hijos de los profetas y del pacto que Dios estableció con sus padres cuando dijo a Abraham: “En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra”.   N25

26 Para ustedes primero, Dios levantó a su siervo y lo envió para bendecirlos, apartando a cada uno de ustedes de sus maldades».   N26

menu_book Notas de estudio de Hechos 3

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Hechos 3:1 north

La oración cotidiana abre una ocasión de testimonio

Pedro y Juan acuden al templo y se encuentran con una necesidad que dará lugar a una señal y a un nuevo anuncio de Jesucristo.

Explicación del versículo

La escena concreta la vida de oración descrita al final del capítulo anterior. Pedro y Juan suben al templo a una hora reconocida para orar. El don del Espíritu no los ha llevado a considerar innecesaria la dependencia de Dios. La misión pública se desarrolla dentro de una vida que continúa buscando al Señor.

Los dos apóstoles aparecen juntos. El relato conservará esa compañía durante la curación, el discurso y el interrogatorio posterior. Aunque Pedro pronunciará las palabras que se reproducen, Juan no es presentado como un observador ajeno. El testimonio apostólico tiene una realidad compartida.

La referencia al templo sitúa a los creyentes judíos en Jesús dentro de la vida de Jerusalén. El resumen anterior ya había dicho que perseveraban allí. Este episodio muestra cómo ese espacio se convierte en lugar de encuentro, ayuda y proclamación del Mesías. La continuidad de su presencia no significa que hayan olvidado la salvación realizada por Jesús (Hechos 2:46–47).

La hora corresponde aproximadamente a las tres de la tarde. Su función es ubicar el encuentro y preparar la observación de que, cuando los apóstoles sean arrestados, ya será tarde. El relato transcurre en un tiempo concreto; la intervención de Dios no queda separada de la vida ordinaria de quienes van a orar.

El hombre que encontrarán pide una ayuda material, y Pedro responderá en el nombre de Jesucristo. La oración y la atención a esa persona no aparecen como tareas rivales. El Señor abrirá una ocasión de testimonio en el camino hacia una práctica de devoción ya conocida.

Texto original y hora

τὴν ἐνάτην, tḕn enátēn, significa «la novena», referida a la hora diurna. Su equivalencia convencional es alrededor de las tres de la tarde. La expresión «subían» describe el desplazamiento al templo; no establece una escala espiritual que los discípulos deban ascender para merecer el favor de Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes cultivar la oración y mantener al mismo tiempo los ojos abiertos a las necesidades que encuentras. La vida con Jesucristo integra dependencia del Padre y servicio al prójimo. No necesitas un escenario extraordinario para estar disponible a lo que el Señor pone delante de ti.

Hechos 3:2 north

Una necesidad conocida junto a la entrada del templo

La condición del hombre y su presencia diaria preparan el reconocimiento público de la curación que seguirá.

Explicación del versículo

El autor presenta a un hombre cuya dificultad para caminar existe desde el nacimiento. La precisión descarta que el relato esté describiendo solo un malestar reciente. Más adelante se dirá que tenía más de cuarenta años. Su necesidad había acompañado una parte extensa de su vida y era conocida por quienes lo veían allí (Hechos 4:22).

Otros lo llevan y lo colocan cada día junto a la puerta del templo. Esa ayuda hace posible su presencia, pero el pasaje no identifica a quienes lo transportan ni explica qué relación tienen con él. No conviene inventar familiares, pagos o motivos para completar la escena. Lo que se afirma es su dependencia de ese traslado y la regularidad de la práctica.

La puerta se llama Hermosa. El nombre localiza el encuentro para la narración, aunque el versículo no permite identificar con certeza todos los detalles arquitectónicos del acceso. La curación no recibe su poder del nombre de la puerta ni de un significado simbólico atribuido a su belleza.

El hombre pide limosna a quienes entran. Su petición pertenece a una necesidad material real. El relato no la presenta como fraude ni atribuye su discapacidad a una culpa personal. Pedro y Juan se encuentran con una persona que necesita ayuda, no con una ilustración sin vida propia.

La presencia diaria será importante cuando la multitud lo vea caminar y lo reconozca. La señal no se presenta sobre un desconocido cuya situación anterior nadie pudiera identificar. El autor prepara el contraste entre el hombre sentado para pedir y el mismo hombre que después entrará alabando a Dios.

El centro del episodio será la autoridad de Jesucristo. La necesidad del hombre da ocasión a una acción misericordiosa que también servirá al testimonio público. Su dignidad no nace de ser útil para un discurso ni depende de que sea sanado; el relato lo atiende como una persona concreta a la que el Señor hace bien.

Texto original y sentido

χωλὸς ἐκ κοιλίας μητρὸς αὐτοῦ, chōlòs ek koilías mētròs autoû, significa «cojo desde el vientre de su madre». La expresión señala el origen de su condición, sin aportar un diagnóstico médico detallado ni explicar su causa.

Aplicación editorial

Tú puedes aprender a mirar la necesidad sin reducir a la persona a su limitación. La atención cristiana reconoce su historia y su dignidad. Sirve con la compasión que nace de Jesucristo, evitando atribuir culpas o explicaciones que no conoces.

Hechos 3:3 north

El hombre pide la ayuda que espera recibir

La petición de limosna inicia el encuentro con los apóstoles y hace visible la diferencia entre su expectativa y lo que sucederá.

Explicación del versículo

El hombre ve a Pedro y a Juan cuando están a punto de entrar en el templo. Los reconoce como personas a quienes puede pedir ayuda, pero el autor no afirma que sepa quiénes son ni que conozca ya su testimonio sobre Jesús. El encuentro comienza dentro de la práctica que acaba de describirse: pedir a quienes pasan.

La petición es de limosna. No solicita una curación ni pronuncia una confesión de fe que el relato conserve. Esta precisión será importante para comprender lo inesperado del desenlace. La acción del Señor irá más allá de lo que el hombre está expresando en ese momento.

La narración no desacredita su petición material. El capítulo anterior ha presentado el cuidado de las necesidades como fruto de la comunión cristiana. Por eso no corresponde utilizar este episodio para afirmar que alimentar o ayudar económicamente carece de valor. Lo particular de la escena es el don que Jesucristo concederá por medio de Pedro.

La mirada del hombre y su palabra abren una relación que los apóstoles atenderán. El autor pasa de describir una situación habitual a contar un encuentro personal. Lo que podría parecer una repetición más de su jornada se convertirá en un acontecimiento que él y la multitud no habían previsto.

El desarrollo conduce hacia el nombre de Jesucristo. Pedro no responderá como dueño de un poder privado ni atribuirá al hombre una capacidad de merecer la señal. El relato mostrará una gracia recibida y luego explicará de quién procede. La petición inicial ayuda a conservar la prioridad de esa iniciativa.

Exégesis del pasaje

El hombre ve a los apóstoles y pide recibir una ayuda. El objeto de su expectativa se aclarará en 3:5 y la respuesta llegará en 3:6. La secuencia impide adelantar una petición de sanidad que el texto todavía no ha puesto en sus labios. Su historia debe seguirse tal como el autor la cuenta.

Aplicación editorial

Cuando tú escuchas una petición de ayuda, recibe primero a la persona y su necesidad concreta. El amor de Jesucristo no exige despreciar lo que pide para poder servirla. Este encuentro invita a estar atento y disponible, sin convertir cada caso en una promesa de que ocurrirá el mismo milagro.

Hechos 3:4 north

Los apóstoles atienden a la persona que pide

Pedro y Juan se detienen en el encuentro y piden la atención del hombre antes de comunicar la respuesta.

Explicación del versículo

Pedro mira fijamente al hombre junto con Juan. La petición no se pierde entre quienes entran al templo. La narración concentra la atención en una persona a la que ambos reconocen delante de ellos. La acción prepara una palabra dirigida a él de manera personal.

«Míranos» solicita su atención. El mandato tiene una función dentro del diálogo: el hombre necesita escuchar lo que Pedro está a punto de decir. No se presenta como una técnica de contacto visual que produzca sanidad por sí misma. El poder de la señal será atribuido explícitamente a Jesucristo.

La mirada es recíproca. El hombre ya los ha visto para pedir ayuda, y ahora los apóstoles lo miran y lo llaman a atenderlos. El intercambio transforma una petición habitual a los transeúntes en un encuentro concreto. La persona no queda reducida a una necesidad impersonal.

La presencia de Juan acompaña las palabras de Pedro. El relato no explica que ambos pronunciaran una fórmula ni que tuvieran funciones mágicas complementarias. Mantiene el carácter compartido del testimonio y deja que Pedro exprese la respuesta que se conservará.

Más adelante, Pedro preguntará a la multitud por qué los mira como si hubieran hecho caminar al hombre mediante su propio poder o devoción. Esa aclaración ayuda a leer este «míranos» con su alcance correcto. La atención inicial permite comunicar el don; la explicación posterior dirigirá la confianza hacia el Señor, evitando que la mirada se convierta en veneración del mensajero (Hechos 3:12).

Texto original y sentido

ἀτενίσας, atenísas, significa «mirando fijamente». El término describe atención sostenida. βλέψον εἰς ἡμᾶς, blépson eis hēmâs, «míranos», prepara la comunicación que sigue, sin atribuir poder sanador a la mirada.

Aplicación editorial

Tú puedes ofrecer una atención que reconozca a quien pide ayuda. Escuchar y mirar con respeto forma parte de un servicio humano y concreto. Al hablar de la fe, ayuda a que la atención avance hacia Jesucristo y no quede atrapada en la importancia de quien comunica su nombre.

Hechos 3:5 north

Una expectativa concreta antes del don inesperado

El hombre presta atención porque espera una ayuda de los apóstoles; todavía no sabe qué hará Jesucristo por medio de ellos.

Explicación del versículo

El hombre responde al llamado de Pedro y fija su atención en los dos apóstoles. Su conducta tiene una razón que el autor comunica: espera recibir algo de ellos. La petición anterior permite entender que piensa en una ayuda material. El relato conserva su expectativa ordinaria antes de narrar el resultado extraordinario.

La información impide atribuirle de antemano una comprensión que el texto no ha descrito. No se dice aquí que conozca el poder del nombre de Jesús ni que haya solicitado una señal apostólica. El lector sabe que los discípulos han recibido el Espíritu, pero el personaje no ha sido presentado con ese mismo conocimiento.

Esta diferencia prepara el contraste de la respuesta de Pedro. El apóstol dirá que no tiene plata ni oro, y luego actuará en el nombre de Jesucristo el Nazareno. Lo recibido no será simplemente una cantidad mayor de lo que el hombre esperaba. Será una acción del Señor que transforma su situación corporal.

La expectativa inicial tampoco debe usarse para culpar al hombre por pedir demasiado poco. Su necesidad de sustento es legítima y conocida. La gracia de Jesús puede sorprenderlo sin que el narrador convierta su petición en una falta moral. El pasaje cuenta una intervención particular; no establece que toda petición de ayuda sea una muestra de fe insuficiente.

Cuando Pedro explique la curación, hablará de la fe en el nombre de Jesús y de la fe que viene por medio de él. Esa explicación debe recibir su lugar sin inventar el estado interior exacto de cada participante en este instante. La secuencia pone el énfasis en el Señor que concede el don y en la respuesta visible del hombre que lo recibe (Hechos 3:16).

Texto original y sentido

προσδοκῶν τι … λαβεῖν, prosdokôn ti … labeîn, significa «esperando recibir algo». El término «algo» queda abierto, pero el contexto de la limosna orienta su sentido. El autor no pone en la frase una petición explícita de curación.

Aplicación editorial

Tú puedes presentar necesidades concretas a Dios sin fingir que conoces todo lo que él hará. La confianza en Jesucristo recibe su gracia con gratitud y mantiene la humildad ante su libertad. No convierte un desenlace particular en una garantía de que cada persona será sanada de la misma manera.

Hechos 3:6 north

El don se comunica en el nombre de Jesucristo

Pedro ofrece una respuesta que supera la limosna esperada y atribuye la autoridad de su palabra al Señor Jesús.

Explicación del versículo

Pedro comienza reconociendo un límite: no tiene plata ni oro para dar al hombre. La frase responde a la expectativa de ayuda material. No declara que el dinero sea malo ni que la comunidad haya dejado de atender necesidades económicas; el capítulo anterior ha mostrado precisamente su generosidad. Habla de lo que puede ofrecer en este encuentro.

«Lo que tengo, te lo doy» introduce el don que el hombre no había pedido expresamente. Pedro está dispuesto a servir con lo que ha recibido del Señor. No se presenta como propietario autónomo de una capacidad sobrenatural. En su explicación posterior rechazará que la curación proceda de su propio poder o devoción.

El nombre completo identifica a la persona en cuya autoridad actúa: Jesucristo el Nazareno. Es el mismo Jesús que fue crucificado y a quien Dios resucitó. La mención del nombre no es una fórmula mágica que pueda separarse de la persona. La señal da testimonio de que el Señor vivo sigue obrando mediante sus mensajeros.

El mandato conservado aquí es «anda». Pedro llama al hombre a hacer aquello que su condición había limitado desde el nacimiento. La fuerza del mandato no depende de su volumen ni de una palabra secreta, sino del Señor en cuyo nombre se pronuncia. El versículo siguiente narrará la respuesta corporal inmediata.

Ante las autoridades, Pedro volverá a afirmar que el hombre está sano en el nombre de Jesucristo y anunciará que no hay salvación en ningún otro. La curación particular abre así una proclamación de alcance mayor: el que ha dado fuerza al hombre es el Salvador que todos necesitan (Hechos 4:10–12).

Texto original y sentido

ἐν τῷ ὀνόματι Ἰησοῦ Χριστοῦ τοῦ Ναζωραίου, en tôi onómati Iēsoû Christoû toû Nazōraíou, significa «en el nombre de Jesucristo el Nazareno». περιπάτει, peripátei, «anda/camina», expresa la orden. El contexto explica el nombre como autoridad personal, no como un objeto de poder independiente.

Aplicación editorial

Tú puedes servir reconociendo tanto tus límites como lo que el Señor te permite compartir. Al hablar de su poder, dirige la confianza a Jesucristo. Este episodio invita a depender de él, sin prometer que cada necesidad tendrá exactamente el mismo desenlace ni convertir su nombre en una técnica.

Hechos 3:7 north

La palabra va acompañada de ayuda y fuerza recibida

Pedro toma al hombre de la mano, y el relato atribuye la transformación a una curación inmediata y concreta.

Explicación del versículo

Después de pronunciar el mandato, Pedro toma al hombre de la mano derecha y lo levanta. El gesto expresa una ayuda personal que acompaña su palabra. La narración no separa el anuncio del contacto con quien necesita ser servido. El hombre no queda solo frente a una orden pronunciada desde la distancia.

La precisión de la mano derecha describe el encuentro tal como se cuenta. No establece que esa mano posea una fuerza espiritual distinta ni prescribe un método universal de sanidad. El centro ya ha sido identificado: Jesucristo, en cuyo nombre Pedro actúa. Los detalles del gesto deben servir al relato, no convertirse en un sistema de técnicas.

«Al instante» marca la rapidez de la transformación. Los pies y tobillos cobran fuerza. El autor comunica un cambio corporal observable y adecuado a la condición presentada desde 3:2. No está diciendo solo que el hombre adquirió una actitud más positiva o se sintió acompañado.

El gesto de levantar y la fuerza recibida forman una sola secuencia narrativa. No se atribuye la curación a la capacidad física de Pedro para tirar del hombre. El discurso posterior dirá que el nombre de Jesús lo fortaleció y le concedió esa salud. El movimiento de ayuda es real, pero la explicación del poder pertenece al Señor.

Los pies y tobillos preparados en este versículo permitirán la actividad del siguiente: ponerse de pie, caminar y saltar. El relato avanza desde la fuerza recibida hasta su manifestación. La continuidad del cuerpo y de la persona es importante: el mismo hombre conocido por su necesidad será visto en una situación nueva.

Texto original y sentido

παραχρῆμα, parachrêma, significa «al instante». ἐστερεώθησαν, estereṓthēsan, expresa que fueron fortalecidos o afirmados. La referencia a pies y tobillos describe la curación sin ofrecer una explicación médica detallada de sus mecanismos.

Exégesis del pasaje

El sujeto del gesto es Pedro; el hombre es quien recibe ayuda y fuerza. La frase permite distinguir el servicio del mensajero de la obra del Señor, una distinción que 3:12–16 hará explícita. Confundirlos llevaría a atribuir a la persona del apóstol lo que él mismo rechazará como poder propio.

Aplicación editorial

Tú puedes acompañar la palabra de ánimo con ayuda concreta. La dependencia de Jesucristo no vuelve innecesaria la cercanía humana. Sirve sin apropiarte de la gloria y agradece al Señor el bien que permite recibir y compartir.

Hechos 3:8 north

El hombre entra caminando y alabando a Dios

La curación se hace visible en movimiento y gratitud: quien era llevado ahora acompaña a los apóstoles.

Explicación del versículo

El hombre se pone de pie de un salto y comienza a caminar. La secuencia muestra el resultado de la fuerza que acaba de recibir. No es una curación anunciada sin manifestación en el relato. Su cuerpo realiza ahora acciones que contrastan con la condición por la que otros lo llevaban diariamente a la puerta.

Entra en el templo con Pedro y Juan. El movimiento cambia su lugar dentro de la escena: deja de estar sentado junto al acceso para acompañarlos. El texto no afirma que antes tuviera una prohibición general de entrar por causa de su discapacidad. La diferencia narrada es su nueva capacidad de desplazarse y su participación en lo que sigue.

Camina, salta y alaba a Dios. La repetición de movimientos comunica la alegría del hombre y permite que la multitud reconozca el cambio. No convierte el salto en una postura obligatoria de adoración ni mide la gratitud de todos por una misma expresión corporal. En esta persona, la acción recibida se manifiesta de esa manera concreta.

La alabanza tiene a Dios como destinatario. El hombre no aparece atribuyendo a los apóstoles una dignidad divina. Su gratitud anticipa la explicación de Pedro: la señal procede del Señor y debe conducir a reconocerlo. El bien recibido no termina en la admiración del instrumento humano.

Isaías había anunciado que el cojo saltaría como un ciervo dentro de una visión de salvación, restauración y alegría. La escena de Hechos recuerda ese lenguaje. Es una resonancia que ayuda a reconocer el carácter salvador de la acción de Dios; no exige afirmar que cada imagen de Isaías 35 se agote en este solo acontecimiento (Isaías 35:4–6).

La señal abrirá una ocasión pública para anunciar a Jesucristo. Antes del discurso, sin embargo, el relato permite ver el bien hecho al hombre y su gratitud. Su vida no queda reducida a un argumento para convencer a otros: él es el receptor concreto de una misericordia que celebra delante de Dios.

Texto original y sentido

ἁλλόμενος καὶ αἰνῶν τὸν θεόν, hallómenos kaì ainôn tòn theón, significa «saltando y alabando a Dios». La combinación une el movimiento corporal con el reconocimiento de quien ha concedido el bien.

Aplicación editorial

Tú puedes dar gracias a Dios por sus dones con una respuesta que involucre tu vida real. La gratitud mira al Señor y reconoce su misericordia, sin compararse con la manera en que otros expresan su fe ni olvidar a quienes todavía viven con limitaciones.

Hechos 3:9 north

La curación se vuelve públicamente visible

La multitud observa al hombre caminando y alabando a Dios antes de escuchar la explicación apostólica.

Explicación del versículo

La mirada del relato pasa del hombre a quienes lo ven. El cambio corporal no queda limitado a un encuentro privado entre él y los apóstoles. El pueblo observa su caminar y su alabanza. La señal entra así en el espacio público donde dará lugar a reconocimiento y preguntas.

«Todo el pueblo» expresa la amplitud de la observación dentro de la escena. No exige imaginar que cada habitante de Jerusalén estaba físicamente presente en ese instante. El lenguaje del relato reúne a quienes se encuentran allí y muestra que lo ocurrido no puede quedar reducido a un testimonio de los apóstoles sin otros observadores.

Los dos actos observados pertenecen juntos al resultado. Caminar hace visible el cambio en su condición; alabar a Dios manifiesta la respuesta del hombre. La narración permite ver tanto el bien corporal como su orientación agradecida. Ninguno de esos elementos necesita reemplazar al otro para que la señal tenga sentido.

El versículo no dice todavía que todos hayan entendido correctamente la causa de la curación. La percepción pública precede a la interpretación. Más adelante Pedro tendrá que negar que el poder o la devoción de los apóstoles hayan producido el resultado. Ver un hecho real no evita por sí mismo una atribución equivocada.

La secuencia recuerda el movimiento de Pentecostés: un acontecimiento atrae atención y después una palabra explica la acción de Dios en Jesús. Hechos conserva ese vínculo entre señal y testimonio. El milagro no se ofrece como una atracción que haga innecesario escuchar el evangelio, sino como ocasión de proclamar al Señor vivo.

Exégesis del pasaje

El verbo «vio» introduce la percepción de la multitud; el siguiente versículo añadirá el reconocimiento de la identidad del hombre. La diferencia importa: primero observan su actividad actual y luego la relacionan con su condición conocida. Esa continuidad hará que su asombro tenga un motivo concreto.

Aplicación editorial

Cuando tú reconoces un bien recibido, puedes agradecer a Dios de manera que otros también sepan a quién diriges tu gratitud. La visibilidad de una respuesta no necesita buscar protagonismo. Puede convertirse en una ocasión humilde para hablar de Jesucristo y de su misericordia.

Hechos 3:10 north

El reconocimiento del hombre da fuerza al asombro

Los presentes relacionan al que ahora camina con la persona que conocían pidiendo a la entrada del templo.

Explicación del versículo

La multitud no contempla solamente a alguien que puede caminar. Reconoce al mismo hombre que se sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa. La identidad entre su situación anterior y su condición presente hace que la observación resulte extraordinaria. El autor ha preparado este reconocimiento al mencionar su presencia diaria.

La referencia repetida a la puerta mantiene unido el episodio. No aparece un personaje nuevo para sustituir al necesitado del inicio. El hombre que recibía ayuda para ser llevado al lugar es quien ahora camina y alaba a Dios. Esa continuidad personal es parte del testimonio narrativo de la señal.

El asombro y la admiración responden a «lo que le había sucedido». La expresión conserva el carácter recibido del bien. El hombre no se presenta como alguien que ha demostrado una superioridad moral sobre otros que viven con discapacidad. La gracia que ha recibido no permite juzgar como menos valiosos a quienes no han tenido el mismo desenlace.

El conocimiento previo de la multitud también dará peso al conflicto que sigue. Ante el concilio, el hombre sanado estará de pie junto a Pedro y Juan, y los dirigentes reconocerán la notoriedad de la señal. La curación no quedará reducida a una afirmación que los apóstoles hacen en ausencia de su receptor (Hechos 4:14–16).

Sin embargo, el asombro todavía necesita dirección. El siguiente movimiento será correr hacia los apóstoles, y Pedro tendrá que explicar de dónde procede el poder. La señal verdadera puede ser malinterpretada si la atención se queda en los mensajeros. El relato prepara un discurso que atribuye la gloria a Jesucristo.

Texto original y sentido

ἐπεγίνωσκον, epegínōskon, significa «reconocían». θάμβους καὶ ἐκστάσεως, thámbous kaì ekstáseōs, expresa asombro y admiración intensa. En esta frase no describe necesariamente un trance religioso; comunica la sorpresa ante el cambio reconocido.

Aplicación editorial

Tú puedes alegrarte por el bien que Dios hace en una persona y seguir buscando una comprensión fiel de su significado. La admiración encuentra su dirección al reconocer a Jesucristo. Evita convertir al receptor del bien o al servidor que participó en el centro de una devoción que corresponde al Señor.

Hechos 3:11 north

El asombro reúne a la multitud alrededor de los testigos

El hombre permanece junto a Pedro y Juan, y el encuentro se convierte en una ocasión para explicar públicamente la obra de Jesús.

Explicación del versículo

El hombre se aferra a Pedro y a Juan después de haber comenzado a caminar y saltar. La acción expresa su cercanía a quienes han participado en el bien recibido. El relato no precisa todas sus emociones. No es necesario afirmar que sigue incapaz de sostenerse, porque acaba de describirse su movilidad con claridad.

La multitud corre hacia ellos llena de asombro. El reconocimiento de la identidad del hombre ha convertido la curación en un asunto público. Los oyentes no se reúnen por una convocatoria previamente organizada por los apóstoles. La señal abre la ocasión del discurso y exige una explicación de su significado.

El lugar se identifica como el pórtico llamado de Salomón. El nombre sitúa la reunión dentro del ámbito del templo. No demuestra por sí mismo que la estructura visible entonces hubiera sido construida personalmente por el rey antiguo ni proporciona una descripción completa de su arquitectura. El pasaje utiliza una denominación reconocible para ubicar a los participantes.

El movimiento de la multitud hacia los apóstoles crea también un riesgo de interpretación. Puede parecer que el poder reside en Pedro y Juan como una posesión propia. El versículo siguiente mostrará que Pedro advierte esa mirada y la corrige. La cercanía del hombre a ellos no debe convertirse en una atribución de gloria divina a los mensajeros.

La escena enlaza curación y proclamación. El bien hecho al hombre no se reduce a un recurso retórico, pero tampoco se deja sin explicación. El Señor que ha actuado en su cuerpo será anunciado como el Siervo glorificado, el Santo y Justo y el Autor de la vida. La señal conduce al evangelio que los oyentes necesitan recibir.

Texto original y sentido

κρατοῦντος, kratoûntos, expresa que el hombre se aferraba o sujetaba a los apóstoles. El participio sitúa la acción mientras la multitud se reúne. No determina por sí solo un motivo psicológico concreto ni indica que la curación haya sido incompleta.

Exégesis del pasaje

El versículo funciona como puente entre el relato de la señal y el discurso de 3:12–26. El lugar, la cercanía del hombre y la llegada del pueblo preparan a los oyentes de Pedro. La pregunta central pasará de qué ha cambiado en el hombre a quién ha realizado ese bien y cómo deben responder ante él.

Hechos 3:12 north

Pedro rechaza la gloria atribuida a los mensajeros

La curación no procede de un poder propio de los apóstoles ni de una devoción que les permita controlar a Dios.

Explicación del versículo

Pedro observa la reacción de la multitud y se dirige a ella. Sus preguntas no niegan que la curación sea asombrosa. Corrigen la dirección de una mirada que podría atribuir a los apóstoles la causa decisiva. La señal debe conducir al reconocimiento de Dios y de Jesucristo, no a la exaltación de quienes han servido.

«Por nuestro propio poder» descarta una capacidad independiente del Señor. Pedro no lleva dentro de sí una fuerza que pueda utilizar sin relación con Jesús. La orden que pronunció estuvo expresamente ligada a su nombre. La explicación pública protege esa relación y evita que la autoridad apostólica se convierta en una fuente rival de confianza.

La referencia a la «devoción» también importa. La vida piadosa de los apóstoles no ha comprado la curación ni ha hecho de Dios un deudor. Orar y obedecer son respuestas al Señor, no un mérito que obligue a conceder prodigios. El bien recibido por el hombre pertenece a la gracia y al poder de Jesucristo.

Pedro había pedido al hombre que los mirara para atender sus palabras. Ahora pregunta a la multitud por qué los mira como si ellos fueran el origen de la señal. No existe contradicción entre ambos momentos. La atención al mensajero puede ser necesaria para escuchar; la fe debe dirigirse al Señor anunciado.

La respuesta positiva llegará en los versículos siguientes: el Dios de los padres ha glorificado a Jesús, lo ha resucitado y su nombre ha fortalecido al hombre. El discurso interpreta la señal mediante la historia de la salvación. El lector debe seguir ese recorrido, en vez de reducir la negación de Pedro a una fórmula de modestia.

Esta distinción permite reconocer un servicio verdadero sin idolatrarlo. Pedro y Juan han mirado, hablado y ayudado. Su participación es real, pero no les transfiere la gloria que corresponde a Dios. La obra del Espíritu hace a los testigos dependientes de Cristo y los conduce a señalarlo.

Texto original y sentido

ἰδίᾳ δυνάμει ἢ εὐσεβείᾳ, idíāi dynámei ē eusebeíāi, significa «por poder o devoción propios». La expresión abarca tanto una supuesta capacidad autónoma como un mérito religioso presentado como causa de la curación.

Aplicación editorial

Si tú participas en un bien que otros reciben, agradece a Dios y sirve con humildad. No conviertas tu reputación espiritual en una promesa de poder sobre la vida ajena. La confianza del creyente debe descansar en Jesucristo, de quien procede la gracia.

Hechos 3:13 north

El Dios de los padres ha glorificado a Jesús

Pedro sitúa la curación dentro de la fidelidad del Dios de Israel y confronta el rechazo humano de su Siervo.

Explicación del versículo

La explicación comienza nombrando al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Pedro no anuncia una divinidad desconocida que compita con el Dios de las Escrituras. Habla de aquel que se dio a conocer a los padres y actuó para liberar a su pueblo. La acción en Jesús pertenece a esa misma fidelidad divina (Éxodo 3:6–10).

«El Dios de nuestros padres» incluye al propio Pedro en la historia de quienes escuchan. El discurso es una llamada desde dentro de esa pertenencia compartida. No debe transformarse en una oposición racial entre el apóstol y el pueblo. La cuestión es cómo responder al Jesús que Dios ha glorificado.

El título «su siervo Jesús» presenta al Señor como quien cumple la obra de Dios. La referencia recuerda el anuncio de Isaías sobre el Siervo que será enaltecido después de ser rechazado y sufrir. Es una relación con ese horizonte profético, no una afirmación de que la palabra siervo niegue la condición divina del Hijo. El Hijo ha venido a servir y realizar la salvación (Isaías 52:13–15).

La glorificación contrasta con la entrega y el rechazo ante Pilato. Dios ha vindicado al que los seres humanos despreciaron. La curación en su nombre muestra que el Resucitado sigue actuando; no es un personaje cuya autoridad haya terminado en la condena.

Pedro recuerda que Pilato había decidido dejarlo libre. Lucas narra sus intentos de liberarlo y también su decisión final de conceder lo que la multitud exigía. La mención de esos intentos no declara inocente al gobernador de su participación en la entrega de Jesús. El relato conserva responsabilidad en distintos actores y no permite trasladarla exclusivamente a una etnia (Lucas 23:13–25).

La confrontación prepara el llamado al arrepentimiento. El mismo Dios cuya voluntad fue resistida está ofreciendo bendición por medio de su Siervo. Pedro nombrará con claridad el pecado, pero no cerrará la posibilidad del perdón. La gloria de Jesús da seriedad a la acusación y fundamento a la esperanza.

Texto original y sentido

τὸν παῖδα αὐτοῦ Ἰησοῦν, tòn paîda autoû Iēsoûn, se entiende aquí como «su siervo Jesús». El término puede tener otros usos en griego, pero su relación con el servicio y la glorificación determina el sentido del pasaje. No debe cambiarse por otra acepción sin atender al contexto.

Hechos 3:14 north

El Santo y Justo fue rechazado en favor de un asesino

Pedro expone la gravedad de una elección que contradijo la inocencia y la identidad de Jesús.

Explicación del versículo

El contraste del versículo anterior se vuelve más preciso. Jesús es llamado «el Santo y Justo», mientras la persona cuya libertad se pidió es descrita como asesino. La acusación no se limita a un error de información; muestra una preferencia que dejó de lado al inocente y favoreció a alguien encarcelado por violencia.

«Santo» señala su pertenencia y consagración a Dios; «Justo» destaca su rectitud e inocencia. Los títulos sostienen el contraste moral de la escena. La condena humana no corresponde a la realidad de Jesús. El Padre lo ha glorificado y lo ha resucitado, mostrando que el rechazo no tuvo autoridad para definir quién era.

El relato de Lucas identifica a Barrabás como el preso solicitado y explica que estaba encarcelado por revuelta y homicidio. Hechos no vuelve a dar su nombre porque el discurso se concentra en el contraste. La relación permite reconocer el acontecimiento sin importar detalles que este versículo no narra (Lucas 23:18–25).

La frase se dirige a los oyentes como participantes de la historia de rechazo, pero no demuestra que cada individuo presente hubiera pronunciado personalmente todos los gritos de aquella jornada. El discurso confronta una responsabilidad compartida en ese contexto. No autoriza a culpar indefinidamente a personas de otras generaciones por su origen judío.

El Siervo justo de Isaías ofrece una relación temática importante: el que no había cometido violencia ni engaño fue contado entre los rebeldes y llevó el pecado de muchos. Esa conexión ilumina el anuncio de Jesús sin hacer buena la injusticia humana. La salvación se realiza mediante la entrega del Justo, cuya inocencia permanece (Isaías 53:9–12).

El argumento conduce a la paradoja del versículo siguiente: mataron al Autor de la vida. La gravedad del pecado se hace más clara a medida que se reconoce a quién rechazaron. Al mismo tiempo, el discurso abrirá una invitación a volverse a Dios. La verdad sobre la culpa sirve a una llamada de gracia.

Texto original y sentido

τὸν ἅγιον καὶ δίκαιον, tòn hágion kaì díkaion, significa «al Santo y Justo». ἄνδρα φονέα, ándra phonéa, «un hombre asesino», formula el contraste sin suavizarlo.

Aplicación editorial

Tú puedes dejar que la verdad sobre Jesús examine tus propios juicios y preferencias. Reconocerlo como el Justo te llama a abandonar lo que lo rechaza y a acudir a su perdón. La confrontación del evangelio busca llevarte al Salvador, sin darte motivo para despreciar a otros pueblos.

Hechos 3:15 north

El Autor de la vida fue muerto y resucitó

La contradicción del rechazo humano se muestra al máximo: la muerte alcanzó a aquel por quien Dios comunica vida, pero no pudo retenerlo.

Explicación del versículo

«Mataron al Autor de la vida» une dos realidades que exponen la gravedad del rechazo. Los seres humanos llevaron a la muerte a quien está ligado de manera decisiva al origen y a la concesión de la vida. El título no disminuye la muerte de Jesús; afirma que el mismo que da vida sufrió realmente la muerte en su entrega.

La expresión señala la grandeza singular del Señor. No es simplemente un mensajero intercambiable que transmite consejos para vivir mejor. En el contexto, su nombre ha dado fuerza al hombre y su resurrección sostiene el anuncio de salvación. La vida que viene de Dios se encuentra en él.

Juan afirma que en el Verbo estaba la vida y que todo fue hecho por medio de él. Es una relación teológica que ayuda a reconocer la profundidad del título. No exige atribuir al término griego de Hechos cada matiz de Juan; permite leer ambos testimonios en su convergencia sobre la persona del Hijo (Juan 1:1–4).

«A quien Dios resucitó» introduce la respuesta divina al acto humano. La condena no anuló su identidad ni su poder para salvar. Dios lo levantó de entre los muertos, y el Señor vivo es la explicación de la señal que todos están observando. La curación no remite a un nombre de alguien vencido definitivamente.

«Nosotros somos testigos» mantiene el fundamento apostólico del anuncio. Pedro y Juan no presentan una especulación nacida del asombro ante el hombre sanado. Habían sido preparados por Jesús resucitado para dar cuenta de su victoria. El acontecimiento actual se interpreta a la luz de ese testimonio.

El versículo también prepara la oferta de perdón. El Autor de la vida no es anunciado solo para aumentar la desesperación de quienes lo rechazaron. Su resurrección abre la posibilidad de recibir salvación. La vida que el hombre ha experimentado en su cuerpo señala al Señor ante quien todos deben responder.

Texto original y sentido

ἀρχηγὸν τῆς ζωῆς, archēgòn tês zōês, se traduce aquí «Autor de la vida». El término puede expresar iniciador o principal conductor; la relación con la vida, la resurrección y la curación determina su fuerza en este discurso. No se trata de deducir toda una doctrina de una raíz aislada.

Aplicación editorial

Tú puedes acudir a Jesucristo como el Señor de quien procede la vida. Su victoria no vuelve pequeño tu pecado, pero hace real la esperanza de perdón. Confía en el Salvador resucitado y deja que su gracia reoriente tu vida.

Hechos 3:16 north

La fe se apoya en Jesús, cuya autoridad ha fortalecido al hombre

Pedro explica la curación mediante el nombre del Señor y una fe que depende de él, sin atribuirla al mérito de los mensajeros.

Explicación del versículo

El discurso vuelve directamente al hombre que la multitud ve y conoce. La señal necesita una explicación que corresponda a su realidad pública. Pedro identifica el origen del bien: el nombre de Jesús lo ha fortalecido. El nombre representa a la persona viva y a su autoridad, no una palabra separada de ella.

La fe está dirigida a ese nombre. No es una energía psicológica que produzca por sí sola la curación. Su sentido depende de aquel en quien se confía. Pedro ya ha descartado el poder propio y la devoción como causas suficientes; ahora señala la dependencia de Jesucristo.

El versículo añade «la fe que viene por medio de él». Incluso la confianza se sitúa en relación con la iniciativa y la mediación del Señor. La comunidad no puede apropiarse del resultado como si hubiera reunido una cantidad de fe capaz de obligar a Dios. El Salvador es el centro de la explicación desde el principio hasta el final.

El texto no distribuye expresamente la fe entre cada participante ni ofrece una descripción completa de lo que el hombre comprendió antes de ser sanado. Al comienzo había pedido limosna. Por eso conviene afirmar lo que Pedro dice sobre la fe y sobre Jesús sin inventar una confesión previa o una medición de la convicción interior de cada persona.

«Esta completa salud» describe el resultado que todos tienen delante: el hombre ha recibido fuerza, camina y alaba a Dios. La expresión comunica la plenitud del bien narrado respecto de su condición. No promete que ya no pueda experimentar ninguna enfermedad futura ni convierte este caso en una garantía de sanidad inmediata para todos los creyentes.

La explicación continuará ofreciendo arrepentimiento y perdón a los oyentes. El nombre de Jesús tiene un alcance mayor que esta curación particular. Ante el concilio, Pedro afirmará que no hay otro nombre por el cual debamos ser salvos. El mismo Señor que ha hecho bien al hombre es el Salvador que la multitud necesita (Hechos 4:10–12).

Texto original y sentido

ἡ πίστις ἡ δι’ αὐτοῦ, hē pístis hē di’ autoû, significa «la fe que es por medio de él». ὁλοκληρίαν, holoklērían, expresa integridad o salud completa en el resultado descrito. La frase atribuye el bien a Jesucristo y mantiene a los presentes como observadores.

Aplicación editorial

Tú puedes confiar en Jesús sin convertir la fe en una medida para culpar a quien sigue enfermo. La esperanza cristiana depende del Salvador y de su gracia. Ora, sirve y acompaña con compasión, dejando la gloria y la libertad de obrar en manos del Señor.

Hechos 3:17 north

La ignorancia no cierra la puerta al arrepentimiento

Pedro reconoce que el rechazo ocurrió sin comprender plenamente la identidad de Jesús y dirige a sus oyentes hacia la gracia.

Explicación del versículo

«Ahora bien, hermanos» introduce un giro en el tono del discurso sin retirar la acusación anterior. Pedro ha hablado con claridad del rechazo del Santo y Justo y de la muerte del Autor de la vida. Ahora se dirige a los oyentes como personas a quienes todavía puede invitar a volverse a Dios.

Actuaron «por ignorancia». La frase reconoce que no comprendieron verdaderamente a quién estaban rechazando ni el alcance de la obra de Dios. No afirma que nunca hubieran escuchado el nombre de Jesús o que desconocieran todos sus actos. La ignorancia relevante es no reconocer su identidad y el significado de lo ocurrido.

Los gobernantes son incluidos en esa falta de comprensión. Su posición no les había garantizado un conocimiento verdadero del Mesías. Primera de Corintios también relaciona la crucifixión del Señor de la gloria con el desconocimiento de los gobernantes respecto de la sabiduría de Dios. Es una relación de argumento, no una identificación exhaustiva de cada persona mencionada en ambos textos (1 Corintios 2:6–8).

La ignorancia no equivale a inocencia completa. Si así fuera, el llamado al arrepentimiento de 3:19 perdería su razón. Pedro reconoce una condición que ayuda a comprender la conducta, pero mantiene la necesidad de que los pecados sean borrados. La gracia se anuncia a personas responsables que pueden recibir una verdad que antes no comprendieron.

El discurso tampoco utiliza la ignorancia para declarar que los oyentes ya no tienen responsabilidad después de escuchar. Ahora se les está anunciando que Dios resucitó a Jesús y que su nombre ha fortalecido al hombre. La nueva claridad reclama una respuesta. El reconocimiento del error puede abrir el camino a la fe.

La manera de hablar muestra una confrontación que busca recuperar al otro. Pedro no se coloca fuera de toda pertenencia compartida ni disfruta de una superioridad moral. Ofrece la posibilidad de acudir al mismo Señor al que rechazaron. La verdad sobre la culpa y la esperanza de perdón quedan unidas.

Texto original y sentido

κατὰ ἄγνοιαν, katà ágnoian, significa «por ignorancia» o «en desconocimiento». La expresión explica la falta de comprensión sin convertirla en una virtud ni negar la seriedad del acto.

Aplicación editorial

Cuando tú reconoces que has vivido desde una comprensión equivocada de Jesucristo, escucha su llamado con humildad. La gracia te permite admitir el error y volverte al Salvador. No necesitas defender una antigua postura para conservar tu dignidad delante de quienes te ofrecen la verdad.

Hechos 3:18 north

El sufrimiento del Mesías no hizo fracasar la promesa

Dios cumplió lo anunciado por los profetas precisamente a través de los acontecimientos que parecían negar la esperanza mesiánica.

Explicación del versículo

El «pero» relaciona el desconocimiento humano con la fidelidad divina. Los oyentes y sus gobernantes no comprendieron plenamente lo que hacían, pero Dios no perdió el control de su propósito. La muerte de Jesús no lo sorprendió ni lo obligó a abandonar la salvación anunciada.

Lo anunciado es que «su Cristo sufriría». El Mesías pertenece al propósito de Dios y su sufrimiento tiene un lugar dentro de ese propósito. No es suficiente imaginar una gloria que evite toda entrega. La resurrección y la exaltación del Señor deben comprenderse junto con la cruz, no mediante su eliminación.

«Por boca de todos los profetas» presenta la orientación del testimonio profético como un conjunto. No exige afirmar que cada profeta haya escrito una predicción explícita de cada detalle de la crucifixión. El discurso reconoce una convergencia que permite comprender al Cristo sufriente dentro de las Escrituras.

Isaías ofrece una expresión especialmente clara de sufrimiento, inocencia y beneficio para otros: el Siervo es traspasado por las rebeliones y carga con las iniquidades. La relación ayuda a reconocer que el padecimiento no contradice la misión salvadora, sino que pertenece a ella. El mal de quienes lo rechazan sigue siendo mal, aun cuando Dios realice por medio de esa entrega su propósito de gracia (Isaías 53:3–6).

El final de Lucas conserva la enseñanza de Jesús de que el Cristo debía sufrir y resucitar, y que en su nombre se anunciaría arrepentimiento y perdón. El discurso de Pedro sigue esa dirección recibida del Señor. La interpretación profética desemboca en una invitación a los oyentes, no en una discusión sin respuesta personal (Lucas 24:44–47).

La fidelidad de Dios no absuelve automáticamente a quienes pecaron. El «por tanto» del siguiente versículo llamará al arrepentimiento. El plan divino ofrece una razón para la esperanza y una posibilidad de perdón, sin convertir la responsabilidad humana en algo irrelevante.

Texto original y sentido

παθεῖν τὸν χριστὸν αὐτοῦ, patheîn tòn christòn autoû, significa «que su Cristo sufriera». ἐπλήρωσεν οὕτως, eplḗrōsen hoútōs, expresa «lo cumplió así». La frase vincula el cumplimiento con la historia concreta que el discurso acaba de recordar.

Aplicación editorial

Tú puedes mirar la cruz como parte de la fidelidad de Dios y como la entrega salvadora de Jesucristo. No minimices el pecado que la hizo necesaria ni pierdas la esperanza ante su gravedad. El Señor ha abierto por gracia el camino del perdón.

Hechos 3:19 north

Volverse a Dios para recibir el perdón

Pedro llama a una respuesta que abandona el rechazo de Jesús y recibe la acción de Dios que borra el pecado.

Explicación del versículo

«Por tanto» hace de la invitación una consecuencia del anuncio. Dios ha glorificado a Jesús, lo ha resucitado y ha cumplido su palabra. Los oyentes no deben permanecer en la posición desde la que lo rechazaron. La verdad conocida reclama que se vuelvan a Dios.

Arrepentirse y volverse son expresiones complementarias. El arrepentimiento reconoce el pecado y abandona la comprensión equivocada; volverse describe la dirección de una vida que acude a Dios. No son dos técnicas para obtener méritos, sino la respuesta de quien deja de resistir el evangelio y recibe al Señor.

El resultado anunciado es que sus pecados sean borrados. La imagen comunica remisión real: Dios no trata la culpa como si nunca hubiera importado, sino que concede perdón al pecador que se vuelve a él. La frase está formulada como una acción recibida, no como una capacidad humana para borrar su propio pasado.

Isaías presenta a Dios como quien borra las rebeliones por su propia iniciativa. Allí la gracia se anuncia a un pueblo confrontado con su infidelidad. La relación permite comprender la fuerza del lenguaje de Pedro: la esperanza está en el Dios que perdona, no en que los oyentes puedan compensar de manera suficiente todo el mal realizado (Isaías 43:22–25).

El llamado se entiende desde Jesucristo. Pedro no ofrece un arrepentimiento desligado de aquel cuyo nombre acaba de proclamar. Volverse a Dios implica reconocer al Siervo que él ha glorificado y al Autor de la vida que ha resucitado. El perdón anunciado pertenece a la salvación que el Señor ofrece.

La oración sigue en el versículo siguiente y abre el horizonte de alivio y restauración. El perdón no es un simple alivio psicológico aislado de la relación con Dios. Introduce a los oyentes en la esperanza de su acción salvadora. Esa esperanza comienza con una respuesta concreta al evangelio que están escuchando.

Texto original y sentido

ἐπιστρέψατε, epistrépsate, significa «vuélvanse». ἐξαλειφθῆναι, exaleiphthênai, «ser borrados», expresa el perdón mediante una imagen de eliminación de la culpa. El pasaje no afirma que el arrepentimiento sea una obra que compre esa acción de Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes acudir a Dios con tu pecado sin intentar esconderlo o justificarlo. Confía en Jesucristo y vuelve a él con sinceridad. El perdón procede de su gracia y hace posible una obediencia nueva, en lugar de exigir que primero fabriques una vida impecable.

Hechos 3:20 north

El perdón abre la esperanza de alivio y del regreso de Jesús

La invitación al arrepentimiento se sitúa dentro de la esperanza de una intervención salvadora que procede de la presencia del Señor.

Explicación del versículo

La frase continúa el llamado del versículo anterior. Los pecados son borrados y se abre la perspectiva de «tiempos de alivio». La salvación no consiste solo en dejar atrás una acusación; orienta la vida hacia la presencia favorable de Dios y hacia el cumplimiento de sus promesas.

El alivio procede «de la presencia del Señor». Su fuente no está en que los oyentes logren reorganizar toda la historia por sus fuerzas. Dios mismo es quien concede el descanso salvador. La palabra puede hacer pensar en refrigerio o recuperación, pero el contexto no la convierte en una garantía de comodidad material inmediata.

La mención de que Dios envíe a Jesús abre un horizonte futuro. El versículo siguiente dirá que el cielo lo recibe hasta los tiempos de restauración. Por eso la esperanza incluye el regreso del Señor, no solo una experiencia interior del presente. El perdón recibido ahora se relaciona con una salvación cuyo cumplimiento pleno todavía se espera.

Jesús es «el Cristo designado de antemano para ustedes». El Mesías anunciado pertenece al propósito divino previo al rechazo humano. El pecado no ha obligado a Dios a buscar otro Salvador. El mismo Jesús crucificado y resucitado es el que ha sido destinado para cumplir la promesa.

La relación entre arrepentimiento y cumplimiento debe tomarse con seriedad sin convertirla en una fórmula de control. Pedro llama a sus oyentes a responder al Señor; no les entrega poder para imponerle la fecha de su regreso. Jesús ya había afirmado que los tiempos están bajo la autoridad del Padre y había encargado a los testigos una misión presente (Hechos 1:6–8).

La promesa de la ascensión había anunciado que este mismo Jesús volverá. El discurso retoma esa esperanza y la ofrece dentro de una llamada de gracia. Quienes han rechazado al Señor pueden volverse a él y esperar su venida desde una relación nueva, en vez de permanecer en oposición (Hechos 1:9–11).

Texto original y sentido

καιροὶ ἀναψύξεως, kairoì anapsýxeōs, significa «tiempos de alivio/refrigerio». ἀπὸ προσώπου τοῦ κυρίου, apò prosṓpou toû kyríou, sitúa su origen en la presencia del Señor. El contexto futuro de 3:21 orienta el alcance de la esperanza.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir hoy el perdón de Jesucristo y esperar con perseverancia lo que él completará. La esperanza del regreso del Señor sostiene la fidelidad presente, sin obligarte a prometer una ausencia inmediata de toda aflicción.

Hechos 3:21 north

La restauración prometida tiene su tiempo en Dios

Jesús permanece exaltado en el cielo mientras la historia se dirige al cumplimiento de lo anunciado por los profetas.

Explicación del versículo

Pedro explica la relación entre la exaltación presente de Jesús y su envío futuro. El cielo debe recibirlo hasta los tiempos de la restauración. La ascensión no fue la desaparición de un Señor derrotado, sino su entrada en la posición desde la que ya ha derramado el Espíritu. Su presencia celestial y su acción en la iglesia pertenecen al mismo propósito.

«Debe» expresa una necesidad ligada al plan de Dios. El tiempo de la restauración no queda bajo la administración de los oyentes ni de los apóstoles. El Padre sigue gobernando la historia. La comunidad responde mediante arrepentimiento, fe y testimonio, mientras espera el cumplimiento prometido.

La restauración de «todas las cosas» recibe su marco en lo que Dios habló por los profetas. No es una invitación a inventar una historia futura desligada de la Escritura. La amplitud apunta a la plenitud de la acción salvadora de Dios, cuyo centro es el Mesías. El discurso no detalla aquí cada institución, territorio o etapa de ese cumplimiento.

Tampoco afirma que toda persona será salva independientemente de su respuesta a Cristo. Los versículos siguientes advertirán sobre la gravedad de no escuchar al profeta levantado por Dios. El alcance de la restauración debe leerse con esa llamada y con el juicio, no contra ellos.

Romanos ofrece una relación temática al hablar de la creación que espera liberación de la corrupción y de los creyentes que aguardan la redención del cuerpo. Esa esperanza muestra que la salvación tiene una amplitud que sobrepasa un alivio interior momentáneo. Al mismo tiempo, enseña a esperar con perseverancia en medio de sufrimientos todavía presentes (Romanos 8:18–25).

La referencia a los profetas conserva la continuidad de la fidelidad divina. Jesús no introduce una esperanza contraria al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. En él se cumple la salvación prometida. El Señor que ahora ha dado fuerza al hombre es también aquel en quien descansa el futuro anunciado por Dios.

Texto original y sentido

ἀποκαταστάσεως, apokatastáseōs, significa «restauración» o «restablecimiento». La palabra se interpreta por el conjunto de la frase y por las promesas, no como un término que demuestre por sí solo la salvación universal. ἄχρι χρόνων, áchri chrónōn, «hasta los tiempos», deja el horizonte bajo la autoridad de Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes esperar la restauración de Dios con una esperanza centrada en Jesucristo. Sirve con fidelidad mientras llega su cumplimiento y confía al Padre los tiempos que no conoces. La promesa alimenta la perseverancia y la obediencia, sin exigir certezas que el pasaje no ofrece.

Hechos 3:22 north

El profeta prometido debe ser escuchado

Pedro presenta a Jesús como aquel a quien señala la promesa de Moisés y ante quien el pueblo tiene responsabilidad de escuchar.

Explicación del versículo

La cita de Moisés concreta el testimonio profético mencionado en el versículo anterior. Dios había prometido levantar un profeta de entre los hermanos del pueblo. Pedro utiliza esa palabra para dirigir a sus oyentes hacia Jesús. La esperanza del Mesías y la autoridad de su enseñanza pertenecen al propósito del mismo Dios que habló por medio de Moisés.

En Deuteronomio, la promesa aparece ligada a la petición del pueblo de recibir la palabra divina mediante un mediador, y a la responsabilidad del profeta de hablar lo que Dios manda. No se trata de una autorización para que cualquiera reclame autoridad espiritual por sus impresiones. El criterio es la palabra verdadera que procede del Señor (Deuteronomio 18:15–19).

«De entre sus hermanos» señala continuidad con el pueblo al que se dirige la promesa. Jesús no es presentado como un intruso ajeno a su historia. El Dios de los padres ha levantado a su Siervo y lo ha glorificado. Esa continuidad no reduce su identidad a la de un profeta más, porque el mismo discurso lo ha llamado Santo, Justo y Autor de la vida.

«Como yo» establece una relación con Moisés en la función de comunicar la palabra de Dios. No exige que cada episodio de la vida de ambos deba tener una correspondencia oculta. Pedro se concentra en la autoridad del enviado y en la necesidad de atenderlo. La comparación debe servir a ese propósito.

«Escúchenlo en todo» reclama una respuesta completa. Escuchar no se limita a percibir sonidos o admirar una enseñanza; incluye recibir la palabra y actuar conforme a ella. Los oyentes han sido llamados a dejar el rechazo de Jesús y a volverse a Dios. La cita muestra que esa respuesta no contradice la fidelidad a Moisés.

El versículo siguiente añadirá una advertencia grave. La promesa de un portavoz de Dios trae también responsabilidad ante lo que comunica. La comunidad no puede separar la esperanza de restauración del reconocimiento del Mesías que Dios ha enviado.

Texto original y sentido

προφήτην … ὡς ἐμέ, prophḗtēn … hōs emé, significa «un profeta… como yo». αὐτοῦ ἀκούσεσθε, autoû akoúsesthe, «a él escucharán», concentra la exhortación en la persona enviada por Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes honrar las Escrituras escuchando a Jesucristo y recibiendo su palabra. Su autoridad llama a una obediencia que nace de la fe y de la gracia. No basta admirarlo como maestro si al mismo tiempo rehúsas la salvación y la dirección que ofrece.

Hechos 3:23 north

Rechazar al enviado de Dios tiene consecuencias

La advertencia muestra la seriedad de no escuchar al profeta prometido y mantiene la responsabilidad personal dentro del pueblo.

Explicación del versículo

La promesa del versículo anterior va acompañada de una advertencia. Dios levanta a su portavoz para que el pueblo lo escuche; negarse a hacerlo no es una alternativa sin consecuencias. En el discurso de Pedro, la cuestión se concentra en la respuesta a Jesús, a quien Dios ha resucitado y glorificado.

«Toda persona» afirma responsabilidad individual. La pertenencia colectiva al pueblo no sustituye escuchar al Señor. El privilegio de recibir las promesas y de conocer la Escritura hace más seria la respuesta, en lugar de garantizar seguridad al margen de ella.

«No escuche» incluye el rechazo de la palabra, no solamente la incapacidad material de oírla. El contexto ha confrontado a quienes rechazaron a Jesús y ahora reciben un anuncio claro. La invitación al arrepentimiento muestra que todavía pueden responder de otra manera. La advertencia llama a recibir la gracia mientras se proclama.

La expresión «será exterminada de entre el pueblo» utiliza un lenguaje grave de exclusión y juicio. No debe suavizarse hasta convertirla en una simple pérdida de comodidad. Tampoco es una orden dirigida a los apóstoles para ejecutar físicamente a quienes no crean. El pasaje anuncia la responsabilidad ante Dios; su acción presente es predicar y llamar al arrepentimiento.

Deuteronomio afirma que Dios mismo pedirá cuentas a quien no escuche las palabras comunicadas en su nombre. La formulación de Hechos expresa esa seriedad con lenguaje de juicio sobre la pertenencia al pueblo. La referencia debe leerse por su función en el discurso, sin trasladar a la iglesia un poder de violencia que aquí no se le concede (Deuteronomio 18:18–19).

El juicio no se opone a la oferta de perdón que Pedro acaba de anunciar. Le da urgencia. El Siervo enviado bendice apartando del mal, y los oyentes son llamados a recibir esa bendición. La esperanza de restauración no consiste en permanecer indiferentes al Salvador.

Texto original y sentido

πᾶσα ψυχή, pâsa psychḗ, significa aquí «toda persona». ἐξολεθρευθήσεται ἐκ τοῦ λαοῦ, exolethreuthḗsetai ek toû laoû, expresa ser eliminado de entre el pueblo. La forma anuncia el desenlace del rechazo; no delega su ejecución a los oyentes.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir con seriedad la palabra de Jesucristo y acudir a su gracia. La advertencia no invita a vivir persiguiendo a otros, sino a examinar tu propia respuesta al Señor y a comunicar con fidelidad la salvación que él ofrece.

Hechos 3:24 north

El testimonio profético converge en estos días

Pedro amplía la mirada desde Moisés hacia la continuidad de los profetas que anunciaron la acción salvadora de Dios.

Explicación del versículo

Después de citar a Moisés, Pedro afirma que los profetas, desde Samuel y sus sucesores, anunciaron estos días. El discurso no depende de una sola frase aislada. Presenta una continuidad del testimonio de Dios que encuentra su centro en el Mesías y en la salvación que ahora se proclama.

Samuel sirve como un punto reconocible dentro de esa historia profética. Primera de Samuel lo presenta confirmado como profeta de Jehová y describe la revelación de Dios mediante su palabra. La mención de su nombre recuerda una tradición de palabra recibida y comunicada, no una serie de opiniones humanas sin fundamento (1 Samuel 3:19–21).

«Sus sucesores» prolonga la mirada hacia quienes hablaron después. La afirmación reúne el testimonio profético en su orientación común. No exige inventar para cada profeta una predicción literal de este encuentro en el pórtico o una fecha precisa de Pentecostés. Los días anunciados incluyen la obra del Cristo, el llamado al arrepentimiento y la esperanza de restauración.

La promesa acerca de la casa y el reino de David es una expresión de esa continuidad. El discurso anterior había mostrado su relación con la resurrección y exaltación de Jesús. Aquí Pedro la sitúa dentro de un conjunto mayor de palabras divinas que sostienen la esperanza del pueblo (2 Samuel 7:12–16).

La frase también confronta la idea de que rechazar a Jesús permita conservar sin más una fidelidad intacta a los profetas. Si sus palabras convergen en la acción que Dios ha realizado en el Mesías, escucharlas implica considerar el anuncio acerca de él. La continuidad bíblica reclama una respuesta a Jesucristo.

El versículo siguiente recordará que los oyentes son herederos de esa historia y del pacto. La mención de los profetas, por tanto, no sirve para apartarlos de la promesa, sino para mostrar cuán cerca tienen la invitación. El privilegio recibido puede convertirse en una respuesta agradecida a la gracia.

Exégesis del pasaje

«Estos días» se interpreta por el discurso que acaba de pronunciarse: Jesús ha sufrido, ha sido resucitado y glorificado, y se ofrece perdón mientras se espera la restauración. La expresión no debe quedar reducida a un único minuto de la curación ni ampliarse sin límite para justificar cualquier acontecimiento posterior.

Aplicación editorial

Tú puedes leer las Escrituras atendiendo a su continuidad y a su cumplimiento en Jesucristo. Respeta el contexto de cada profeta y permite que el conjunto te conduzca al Salvador. La unidad bíblica no requiere fabricar predicciones en cada detalle.

Hechos 3:25 north

La promesa a Abraham abre la bendición a todas las familias

Los oyentes reciben el anuncio como herederos de una historia de pacto cuyo propósito alcanza a los pueblos de la tierra.

Explicación del versículo

«Ustedes son los hijos de los profetas y del pacto» reconoce un privilegio real de los oyentes. La expresión no requiere que cada uno descienda biológicamente de un profeta. Describe su pertenencia a la historia que ha recibido la palabra y las promesas de Dios. Pedro les habla desde esa relación compartida.

El pacto fue establecido por Dios con los padres. La iniciativa divina vuelve a ocupar el centro. El pueblo no inventó por sí mismo la bendición que ahora escucha ni puede definir su alcance según sus preferencias. La promesa a Abraham había incluido desde el comienzo a familias más allá de su descendencia inmediata.

Génesis 12 anuncia que todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de Abraham. Génesis 22 relaciona esa bendición con su descendencia. La formulación citada por Pedro reúne ese horizonte: Dios ha querido llevar su favor salvador a los pueblos mediante la línea de la promesa (Génesis 12:1–3; Génesis 22:15–18).

La relación con Jesucristo aparece en el desarrollo del discurso y se hará inmediata en el versículo siguiente. La bendición llega por el Siervo que Dios ha levantado y enviado. No se trata solamente de prestigio nacional o de abundancia material, sino de una salvación que aparta del pecado y restaura la relación con Dios.

Gálatas identifica a Cristo como el descendiente en quien se concentra la promesa y relaciona la bendición de Abraham con la fe y el don del Espíritu. Esa conexión permite reconocer cómo el alcance universal de la promesa conserva un centro personal: Jesucristo, por quien se recibe la gracia (Gálatas 3:13–16).

El privilegio del pacto no elimina la necesidad de responder. Los oyentes son llamados a escuchar al Mesías y a volverse a Dios. A la vez, la amplitud de la promesa impide encerrar la salvación dentro de una sola procedencia. El evangelio comienza dirigiéndose a ellos y se extenderá hacia otros pueblos.

Texto original y sentido

ἐν τῷ σπέρματί σου, en tôi spérmatí sou, significa «en tu descendencia». πᾶσαι αἱ πατριαὶ τῆς γῆς, pâsai hai patriaì tês gês, «todas las familias de la tierra», expresa el horizonte amplio de la bendición. La interpretación centrada en Cristo se reconoce en el testimonio bíblico, no en un juego de palabras aislado.

Aplicación editorial

Tú puedes alegrarte de que la gracia de Dios alcance a personas de todos los pueblos por medio de Jesucristo. Recibe esa bendición con fe y compártela sin hacer de tu procedencia una superioridad. La promesa reúne a quienes pertenecen al Salvador.

Hechos 3:26 north

La bendición del Siervo aparta del pecado

El discurso concluye mostrando para qué Dios envía a Jesús: bendecir a las personas volviéndolas de sus maldades.

Explicación del versículo

«Para ustedes primero» mantiene una prioridad histórica en el anuncio. Dios dirige la palabra a quienes han recibido las promesas y pertenecen al pueblo de los padres. Esa prioridad no significa exclusividad, porque el versículo anterior acaba de recordar a todas las familias de la tierra. La bendición comienza cerca y tiene un horizonte abierto.

Dios ha levantado a su Siervo y lo ha enviado. La iniciativa vuelve a ser suya. El lenguaje retoma la promesa del profeta que Dios levantaría y pertenece al anuncio del Jesús a quien ha resucitado y glorificado. La frase no necesita reducirse a una sola etapa aislada de su obra para afirmar el punto principal: Dios ha provisto al Salvador prometido.

La finalidad es bendecir. Después de una acusación tan grave como haber rechazado al Santo y Justo, los oyentes reciben una oferta de bien. El Dios al que resistieron no ha cerrado toda posibilidad de gracia. Su Siervo es enviado para realizar una salvación que ellos necesitan personalmente.

La bendición se explica de manera concreta: apartar a cada uno de sus maldades. No consiste en mantener intacto el pecado mientras se añade comodidad o prestigio religioso. La gracia perdona y transforma la dirección de la vida. El arrepentimiento pedido en 3:19 corresponde a esa acción salvadora de Dios.

«Cada uno» conserva la respuesta personal dentro de la pertenencia al pueblo. Nadie queda salvado automáticamente por la fe de sus antepasados o por estar en una multitud que ha visto una señal. La promesa alcanza a personas concretas, a quienes el Señor llama a escuchar y a volverse a él.

Gálatas relaciona la bendición de Abraham con la redención realizada por Cristo y con la promesa del Espíritu recibida por la fe. Esa relación muestra por qué la obediencia nueva es fruto de la gracia, no el precio que el pecador debe pagar para ser bendecido. Jesucristo realiza la salvación que la comunidad no puede producir por sí misma (Gálatas 3:13–14).

Texto original y sentido

εὐλογοῦντα ὑμᾶς ἐν τῷ ἀποστρέφειν, eulogoûnta hymâs en tôi apostréphein, vincula «bendecirlos» con «apartarlos/volverlos». La construcción explica en qué se manifiesta la bendición: una vida que deja el mal por la acción del Salvador.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir la bendición de Jesucristo con una disposición a ser transformado. Acude a él por perdón y deja que el Espíritu te guíe conforme a su palabra. La gracia te recibe y te enseña a dejar el pecado; tu obediencia agradecida nace de esa salvación.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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