La responsabilidad de quienes gobiernan
Miqueas interpela directamente a los dirigentes. Conocer la justicia es parte de su responsabilidad, no una virtud opcional añadida a su cargo.
Explicación del versículo
«Dije» presenta la intervención del profeta, y «escuchen ahora» exige atención a quienes acostumbran dar órdenes. Jefes y gobernantes de Jacob e Israel quedan bajo la palabra que deben obedecer. Los nombres del pueblo recuerdan la relación con Dios que debería orientar su autoridad.
La pregunta espera una respuesta afirmativa: sí, a ellos les corresponde conocer la justicia. Ese conocimiento no se limita a dominar reglas o procedimientos. Debe permitirles reconocer lo recto, proteger a las personas y emitir decisiones acordes con el derecho.
El cargo agrava la culpa porque su función consiste precisamente en impedir el daño que después se les atribuye. Los versículos 2 y 3 mostrarán que no solo dejan de proteger al pueblo: lo consumen. La pregunta inicial prepara ese contraste entre la finalidad de la autoridad y su uso real.
La justicia en el pacto
El hebreo מִשְׁפָּט, mishpát, puede referirse al juicio o al derecho que debe regir la vida comunitaria. Deuteronomio 16:18–20 exige jueces justos, prohíbe la parcialidad y el soborno, y llama a perseguir la justicia. Miqueas no introduce una expectativa desconocida para los dirigentes; los confronta con el deber que su propia posición y la palabra de Dios ya establecen.