Buscar fruto y encontrar vacío
El lamento compara la búsqueda de personas fieles con la de frutos que ya no quedan después de la cosecha. La imagen prepara la denuncia moral del versículo siguiente.
Explicación del versículo
«¡Ay de mí!» permite oír la aflicción del hablante. La primera persona puede expresar la voz del profeta ante su comunidad y, a la vez, representar el dolor de quienes sufren su corrupción. El verso no exige reconstruir una visita biográfica de Miqueas a una viña determinada.
El recolector llega cuando la vendimia ha dejado poco o nada. No encuentra siquiera un racimo para comer, y el higo temprano que desea tampoco aparece. La combinación de uvas e higos reúne la expectativa de un fruto bueno y la frustración de no hallarlo.
El hambre funciona como comparación de una carencia social y espiritual. El versículo 2 explicará qué fruto falta: fidelidad y rectitud. No se trata simplemente de una mala temporada agrícola ni de una queja por disponer de menos productos de lujo.
El contraste con la promesa
En Miqueas 4:4, cada persona disfrutaba de su vid y su higuera sin temor. Aquí esos frutos deseados sirven para expresar el vacío de la situación presente. La esperanza futura no permite negar la realidad de una comunidad herida. El lamento será el punto de partida de la confianza del versículo 7: la falta de apoyos humanos vuelve decisivo esperar en el Dios de la salvación.