El canto y la música como servicio a Jehová
David organiza a las familias de Asaf, Hemán y Jedutún para un ministerio que une música, alabanza y comunicación del mensaje de Dios.
Explicación del versículo
David y los jefes del ejército «apartaron para el servicio» a estos hombres. El verbo expresa una designación para una responsabilidad determinada. Después del reparto de los sacerdotes y de otros levitas en el capítulo 24, la atención se concentra en quienes atenderían el canto y sus instrumentos. La participación de los jefes junto al rey sitúa la decisión dentro de la organización pública de Israel; no convierte a los músicos en una unidad destinada aquí a combatir.
Asaf, Hemán y Jedutún encabezan tres familias cuyo detalle se dará en los versículos 2–5. Ya habían aparecido vinculados a la alabanza: 1 Crónicas 16:4–7 menciona el servicio de Asaf ante el arca, y 1 Crónicas 16:41–42 presenta a Hemán y Jedutún entre los escogidos para dar gracias a Jehová. El capítulo 25 desarrolla la continuidad y el orden de ese servicio.
Qué significa «profetizaban»
El verbo hebreo נבא, nabá, significa «profetizar». En este contexto aparece unido a liras, arpas y címbalos; el versículo 3 precisa que Jedutún profetizaba para dar gracias y alabar a Jehová. No se limita, por tanto, a predecir acontecimientos futuros: caracteriza un servicio de proclamación y alabanza relacionado con Dios. La música acompaña ese ministerio, pero el pasaje no afirma que un instrumento produzca por sí mismo revelación divina.
2 Crónicas 29:25–30 recuerda que el orden musical establecido por David se relacionaba con el mandato de Jehová por medio de sus profetas y menciona las palabras de David y del vidente Asaf. Así se entiende por qué Crónicas trata esta labor con seriedad espiritual, además de reconocer su preparación musical.
Aplicación editorial
Cuando tú cantas a Dios, atiende también a lo que confiesas con tus palabras. Colosenses 3:16–17 une el canto con la palabra de Cristo, la enseñanza mutua y la gratitud al Padre por medio del Señor Jesús. Jesucristo, nuestro único Salvador, debe dar contenido a la esperanza que proclamas; la emoción y la habilidad musical encuentran su lugar al servicio de esa verdad.