1 Crónicas 3 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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1 Crónicas 3

La familia de David en Hebrón y Jerusalén

1 Estos fueron los hijos de David que le nacieron en Hebrón: el primogénito, Amnón, de Ahinoam, la jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail, la de Carmel;   N1

2 el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonías, hijo de Haguit;   N2

3 el quinto, Sefatías, de Abital; el sexto, Itream, de su esposa Egla.   N3

4 Seis le nacieron en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses. En Jerusalén reinó treinta y tres años.   N4

5 Estos le nacieron en Jerusalén: Simea, Sobab, Natán y Salomón, cuatro de Bet-súa, hija de Amiel;   N5

6 Ibhar, Elisama y Elifelet,   N6

7 Noga, Nefeg y Jafía,   N7

8 Elisama, Eliada y Elifelet, nueve.   N8

9 Todos estos fueron hijos de David, sin contar los hijos de las concubinas. Tamar fue su hermana.   N9

La línea de los reyes de Judá

10 El hijo de Salomón fue Roboam; Abías, su hijo; Asa, su hijo; Josafat, su hijo;   N10

11 Joram, su hijo; Ocozías, su hijo; Joás, su hijo;   N11

12 Amasías, su hijo; Azarías, su hijo; Jotam, su hijo;   N12

13 Acaz, su hijo; Ezequías, su hijo; Manasés, su hijo;   N13

14 Amón, su hijo; Josías, su hijo.   N14

15 Los hijos de Josías fueron Johanán, el primogénito; Joacim, el segundo; Sedequías, el tercero; y Salum, el cuarto.   N15

16 Los hijos de Joacim fueron Jeconías, su hijo, y Sedequías, su hijo.   N16

La casa de David después del destierro

17 Los hijos de Jeconías, el cautivo, fueron Salatiel, su hijo,   N17

18 Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías.   N18

19 Los hijos de Pedaías fueron Zorobabel y Simei. Los hijos de Zorobabel fueron Mesulam y Hananías, y Selomit fue su hermana;   N19

20 también Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusab-hesed, cinco.   N20

21 Los hijos de Hananías fueron Pelatías y Jesaías; los hijos de Refaías, los hijos de Arnán, los hijos de Abdías y los hijos de Secanías.   N21

22 El hijo de Secanías fue Semaías. Los hijos de Semaías fueron Hatús, Igal, Barías, Nearías y Safat; seis.   N22

23 Los hijos de Nearías fueron Elioenai, Ezequías y Azricam; tres.   N23

24 Los hijos de Elioenai fueron Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani; siete.   N24

menu_book Notas de estudio de 1 Crónicas 3

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

1 Crónicas 3:1 north

Amnón y Daniel entre los hijos nacidos en Hebrón

La genealogía se concentra en la casa de David y distingue a sus hijos por lugar de nacimiento, orden y madre. Daniel corresponde al Quileab del relato paralelo de Samuel.

Explicación del versículo

El capítulo anterior había situado a David entre los hijos de Isaí. Ahora se enumeran sus propios descendientes. La primera sección corresponde a Hebrón, ciudad donde comenzó su reinado sobre Judá antes de establecerse en Jerusalén.

Amnón es el primogénito y su madre es Ahinoam, la jezreelita. Su lugar de nacimiento y su orden familiar lo distinguen, pero no garantizan que vaya a heredar el trono. Samuel contará su violencia contra Tamar y su muerte por orden de Absalón. La historia de la familia real no puede entenderse como una sucesión automática del hijo mayor sin considerar esos acontecimientos (2 Samuel 13:10–22; 13:28–29).

El segundo hijo es Daniel, de Abigail de Carmel. Samuel lo llama Quileab y precisa que Abigail había sido esposa de Nabal. La coincidencia de madre, posición y lugar de la lista permite reconocer el mismo lugar genealógico, aunque los nombres transmitidos difieran (2 Samuel 3:2–3).

Esta Abigail es la mujer que llegó a ser esposa de David después de la muerte de Nabal. Debe distinguirse de Abigail, hermana de David y madre de Amasa, mencionada en 2:16–17. Las relaciones concretas, y no solo el nombre compartido, identifican a cada persona.

La lista conserva a los hijos sin narrar aquí sus acciones. Al compararla con Samuel, el lector reconoce una casa con conflictos graves y una necesidad profunda de justicia. La promesa de Dios sobre David no significa que cada miembro de su familia actúe conforme a ella.

Texto original y comparación

Crónicas presenta דָּנִיֵּאל —Daniyel—; Samuel, כִלְאָב —Kilav, Quileab—. El parentesco común permite relacionar las entradas, pero estos versículos no explican el origen de la diferencia de nombres.

Relaciones bíblicas

1 Samuel 25:39–42 narra la unión de David con Abigail. 1 Crónicas 2:16–17 identifica a la otra Abigail dentro de la familia de Isaí.

Textos relacionados: 2 Samuel 3:2–5; 2 Samuel 5:13–16; 1 Crónicas 14:3–7.

1 Crónicas 3:2 north

Absalón, Adonías y la disputa por el reino

Los dos hijos son identificados por sus madres y su orden. Sus historias posteriores muestran que ser hijo de David no equivale a recibir por iniciativa propia el trono.

Explicación del versículo

Absalón ocupa el tercer lugar y es hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur. La mención del abuelo materno añade una conexión entre casas gobernantes y permite comprender por qué Gesur tendrá un papel en la vida de Absalón.

Después de mandar matar a Amnón, Absalón huyó precisamente a Talmai, rey de Gesur, y permaneció allí tres años. La genealogía conserva el vínculo familiar que el relato utiliza en ese momento. No es necesario inventar las condiciones de una alianza para reconocer la relación explícita entre madre, abuelo y lugar de refugio (2 Samuel 13:28–29; 13:37–39).

Adonías, el cuarto, es hijo de Haguit. Reyes lo presenta exaltándose con la afirmación de que él sería rey y reuniendo apoyo militar y sacerdotal. La edad o la posición entre los hermanos no bastan para legitimar esa iniciativa, pues David designó a Salomón para sucederlo (1 Reyes 1:5–10; 1:32–40).

Estas historias dan profundidad a una lista de nombres que, por sí sola, no narra el conflicto. La familia de David contiene aspiraciones rivales y actos de violencia. El reino no puede reducirse a una posesión familiar que cada hijo reclame al margen de la palabra de Dios y de la responsabilidad de gobierno.

Exégesis del pasaje

La relación «hija de Talmai» modifica a Maaca, madre de Absalón. Haguit es madre de Adonías y no queda vinculada aquí con Talmai. Los ordinales tercero y cuarto continúan la enumeración iniciada con Amnón y Daniel; no expresan una lista de reyes que llegaron efectivamente a gobernar.

Relaciones bíblicas

2 Samuel 3:3–4 conserva los mismos parentescos. 1 Crónicas 29:22–24 muestra la consolidación de Salomón y la sumisión de la casa real a su reinado.

1 Crónicas 3:3 north

Sefatías e Itream completan el grupo de Hebrón

Abital y Egla son identificadas como madres de los dos últimos hijos de esta sección. La lista reúne seis hijos nacidos durante la etapa de Hebrón.

Explicación del versículo

Sefatías ocupa el quinto lugar e Itream el sexto. Ambos continúan bajo el encabezamiento de hijos de David nacidos en Hebrón. Sus nombres no abren una generación posterior a Adonías, sino que se añaden como hermanos dentro de la misma casa.

Abital es madre de Sefatías y Egla de Itream. La designación de Egla como esposa de David no significa que las mujeres anteriores no tuvieran relación matrimonial con él. La lista utiliza expresiones breves de identificación y cierra así las seis ramas maternas mencionadas.

El paralelo de Samuel conserva los mismos nombres y afirma también que estos hijos nacieron en Hebrón. La coincidencia permite reconocer el grupo completo sin atribuir a Sefatías o Itream hechos que este registro no desarrolla (2 Samuel 3:4–5).

La amplitud de la casa real es un dato histórico, no una regla que se imponga al lector. La ley del rey advertía expresamente que no multiplicara para sí esposas, para que no se desviara su corazón. La descripción de la familia de David debe leerse junto a esa responsabilidad, sin convertir todo lo que hizo un rey en un modelo aprobado (Deuteronomio 17:17).

Exégesis del pasaje

Los ordinales quinto y sexto completan la secuencia de los versículos 1–3. La fórmula de maternidad asigna un hijo a cada mujer. El total será confirmado en el versículo siguiente antes del cambio a Jerusalén.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 3:4 resume la etapa de Hebrón. 14:3 indica después la ampliación de la familia en Jerusalén, dentro de otro contexto del relato.

1 Crónicas 3:4 north

Dos etapas del reinado de David

El total de seis hijos cierra la etapa de Hebrón. Los años de reinado explican el marco político y geográfico antes de pasar a los nacidos en Jerusalén.

Explicación del versículo

«Seis le nacieron en Hebrón» reúne a los hijos enumerados en los tres versículos anteriores. No significa que David solo tuviera seis hijos en toda su vida: el versículo siguiente abrirá expresamente el grupo de Jerusalén.

Hebrón corresponde a siete años y seis meses de gobierno. Samuel explica que allí David reinó sobre Judá, mientras en Jerusalén gobernó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. El cambio de ciudad acompaña una ampliación del reconocimiento de su reinado, no únicamente un traslado doméstico (2 Samuel 5:1–5).

La toma de Jerusalén y el establecimiento de David en la fortaleza de Sion forman parte de ese desarrollo. La genealogía no vuelve a contar la conquista, pero sus lugares permiten situar los nacimientos dentro de las etapas de la historia del rey (2 Samuel 5:6–12).

Crónicas 29:27 resume el reinado en cuarenta años, siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Aquí se conserva el detalle adicional de los seis meses. Las fórmulas no tienen el mismo grado de precisión y no deben convertirse en un calendario mensual completo que el libro no ofrece.

El registro de la casa real queda así unido a la historia del pueblo. Los hijos se sitúan en contextos concretos de gobierno, mientras el desarrollo de la promesa a David dependerá de la palabra de Dios, no simplemente del número de descendientes o del tiempo de su reinado.

Exégesis del pasaje

El primer número resume personas nacidas en Hebrón; los siguientes describen duración del gobierno. Son dos tipos de dato distintos. Los treinta y tres años corresponden a Jerusalén y no a la edad de un hijo concreto.

Relaciones bíblicas

2 Samuel 5:4–5 conserva la misma distinción de períodos. 1 Crónicas 29:26–28 ofrece el resumen final de la vida y el reinado de David.

1 Crónicas 3:5 north

Bet-súa y los cuatro hijos de Jerusalén

Bet-súa corresponde a Betsabé, y Amiel a la forma Eliam del relato de Samuel. La lista sitúa a Salomón junto a otros tres hijos de ella.

Explicación del versículo

La genealogía abre el grupo de nacidos en Jerusalén con Simea, Sobab, Natán y Salomón. Los cuatro son atribuidos a Bet-súa, hija de Amiel. La información materna agrupa estos nombres antes de que se añadan otros nueve hijos en los versículos 6–8.

Samuel presenta a la mujer como Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, y utiliza Samúa para el primero de los cuatro nombres del grupo. La posición de los hijos y sus relaciones permiten comparar las formas sin convertirlas en dos mujeres o dos grupos familiares independientes (2 Samuel 11:2–5; 5:14).

El origen de la unión no debe separarse de la responsabilidad de David. Natán lo confrontó por tomar a la esposa de Urías y disponer su muerte. David reconoció su pecado y recibió una palabra de perdón, pero el relato no borró las consecuencias de lo sucedido (2 Samuel 12:9–14).

Samuel también cuenta la muerte del primer niño nacido de esa relación y después el nacimiento de Salomón. Por tanto, los cuatro nombres de esta lista no deben tratarse como una afirmación de que nunca existió aquel hijo sin nombre. La genealogía selecciona los descendientes que registra; el relato conserva además una pérdida que no aparece enumerada aquí (2 Samuel 12:15–18; 12:24–25).

Salomón continuará la línea real. La fidelidad de Dios no convierte el pecado de David en algo bueno ni hace de sus méritos el fundamento de la promesa. La historia necesita misericordia y un Rey plenamente justo; la esperanza de la casa de David alcanza su cumplimiento en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Texto original y comparación

Crónicas tiene בַּת־שׁוּעַ —Bat Shúa— y עַמִּיאֵל —Ammiel—; Samuel presenta בַּת־שֶׁבַע —Bat Shéva— y אֱלִיעָם —Eliam—. Son las formas que deben compararse dentro de las relaciones familiares del pasaje.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 14:4 conserva el grupo con Samúa. Lucas 1:32–33 dirige la esperanza de la casa de David hacia el reino sin fin de Jesús.

1 Crónicas 3:6 north

Ibhar y las diferencias de nombres entre las listas

La genealogía añade otros hijos de Jerusalén. Elisama y Elifelet ocupan posiciones que las listas paralelas presentan con formas diferentes.

Explicación del versículo

Ibhar, Elisama y Elifelet abren una serie de nueve nombres que concluirá en el versículo 8. No son hijos de Salomón, el último nombre anterior, sino otros hijos de David nacidos en Jerusalén. El encabezamiento del versículo 5 sigue determinando la unidad.

1 Crónicas 14:5 presenta Ibhar, Elisúa y Elpelet en el tramo correspondiente. 2 Samuel 5:15 conserva Ibhar y Elisúa antes de continuar con Nefeg y Jafía. La coincidencia de posición ayuda a reconocer el paralelo, aunque las listas no tengan idéntica extensión.

Elisama vuelve a aparecer en el versículo 8, y Elifelet también. La repetición debe conservarse en esta genealogía. Los otros registros permiten describir diferencias, pero no autorizan a sustituir aquí un nombre o a afirmar que un niño murió y fue reemplazado por otro con el mismo nombre; esos acontecimientos no se narran en estas listas.

El propósito inmediato sigue siendo registrar la amplitud de la familia real. La línea de sucesión se seleccionará por Salomón en el versículo 10, pero antes se conserva a otros hermanos. El libro distingue entre pertenecer a la casa de David y ser el hijo por quien continúa el trono.

Texto original y comparación

Aquí se lee אֱלִישָׁמָע —Elishamá— y אֱלִיפָלֶט —Elifálet—. En 14:5 aparecen אֱלִישׁוּעַ —Elishúa— y אֶלְפָּלֶט —Elpélet—. La comparación muestra las formas sin establecer por sí sola la historia de sus diferencias.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 14:4–7 y 2 Samuel 5:14–16 son los paralelos de la lista de Jerusalén.

1 Crónicas 3:7 north

Noga, Nefeg y Jafía en el grupo de Jerusalén

Los tres nombres continúan la serie de nueve hijos. Noga aparece en las dos listas de Crónicas, aunque no en la enumeración más breve de Samuel.

Explicación del versículo

La lista sigue bajo la paternidad de David y el marco de los nacidos en Jerusalén. Noga, Nefeg y Jafía no constituyen una rama que nazca de Elifelet, el último nombre anterior. Se añaden como miembros coordinados de la misma generación.

1 Crónicas 14:6 conserva exactamente este grupo. 2 Samuel 5:15 nombra a Nefeg y Jafía, pero no incluye a Noga. La diferencia de extensión debe reconocerse al comparar las listas, sin tratar automáticamente la ausencia como una noticia de muerte o como prueba de que el personaje nunca existió.

La información aquí es de identidad familiar y lugar dentro del conjunto. El pasaje no atribuye a estos hijos campañas, cargos o una pretensión al trono. La historia del reino desarrollará de manera especial a algunos miembros, mientras otros quedan preservados mediante su nombre.

La enumeración completa ayuda a entender el paso posterior a Salomón. El heredero no era hijo único ni la casa real se limitaba a quienes protagonizaron las luchas de sucesión. La selección de la línea real se realiza dentro de una familia extensa.

Exégesis del pasaje

La coordinación mantiene el mismo nivel genealógico de los versículos 6 y 8. El total «nueve» del versículo siguiente resume esos tres grupos de tres nombres; no convierte a Noga en el noveno ni añade una generación después de Jafía.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 14:6 ofrece el paralelo directo. 2 Samuel 5:15–16 permite reconocer la lista más breve y sus nombres compartidos.

1 Crónicas 3:8 north

Nueve nombres además de los cuatro primeros

Elisama, Eliada y Elifelet cierran la serie iniciada en el versículo 6. El total de nueve corresponde a esa serie, no a todos los hijos nacidos en Jerusalén.

Explicación del versículo

Los versículos 6–8 contienen tres nombres cada uno. La palabra «nueve» resume ese conjunto. Antes, el versículo 5 había nombrado otros cuatro, hijos de Bet-súa. El registro de Jerusalén contiene así trece nombres masculinos, y no debe reducirse a nueve por aislar el total final.

Elisama y Elifelet repiten formas ya presentes en el versículo 6. Las listas paralelas tienen diferencias en el tramo anterior y no explican todos los detalles de la repetición. La genealogía debe conservarse como está, sin fabricar una historia de muertes o cambios de nombre para eliminar la dificultad.

Eliada corresponde al Beeliada de 1 Crónicas 14:7 en la misma posición del conjunto. Samuel 5:16 presenta Eliada junto a Elisama y Elifelet. La coincidencia de ubicación y de nombres cercanos permite reconocer la relación entre las entradas, aunque las formas no sean idénticas.

El total cierra la relación de hijos de Jerusalén antes de añadir una precisión sobre los hijos de las concubinas y la hermana Tamar. La casa de David es más extensa que la línea de un solo heredero, pero el capítulo seguirá después por Salomón para presentar la continuidad del reino.

Texto original y comparación

Crónicas 3:8 tiene אֶלְיָדָע —Elyadá—; 14:7 presenta בְּעֶלְיָדָע —Beelyadá—. La comparación describe formas del nombre, sin convertir sus componentes en una declaración suficiente sobre la fe personal del hijo de David.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 14:7 y 2 Samuel 5:16 conservan los paralelos. 1 Crónicas 3:5–9 permite reconocer el alcance de los cuatro nombres, los nueve y la precisión final.

1 Crónicas 3:9 north

Tamar también pertenece a la memoria de la casa real

El registro aclara que no incluye a los hijos de las concubinas y nombra a Tamar como hermana. Samuel conserva la injusticia que ella sufrió y que la genealogía no narra aquí.

Explicación del versículo

«Todos estos» reúne los hijos de David que se han enumerado en Hebrón y Jerusalén. La aclaración «sin contar los hijos de las concubinas» limita el alcance de la lista: no pretende proporcionar aquí los nombres de toda la descendencia de David.

Tamar es añadida como hermana. Su nombre preserva a una hija dentro de una sección que ha seguido principalmente a los hijos varones. No se trata de Tamar, nuera de Judá y madre de Fares y Zera en el capítulo anterior; son personas situadas en familias y épocas diferentes.

Samuel presenta a Tamar vinculada con Absalón y narra la violencia de Amnón contra ella. Tamar se opone con claridad, denuncia la acción como una infamia y después es expulsada. El relato atribuye la agresión a Amnón; el lugar de Tamar en la familia real no convierte el abuso sufrido en culpa suya (2 Samuel 13:1; 13:10–19).

La historia continúa con la desolación de Tamar, la ira de David y el odio de Absalón contra Amnón. El parentesco no impidió la injusticia, y la reacción posterior terminó también en violencia. Leer ese relato junto a la genealogía evita que el prestigio de una casa oculte el sufrimiento de uno de sus miembros (2 Samuel 13:20–22).

La promesa a David no es una aprobación de todos los actos de su familia. El conjunto bíblico dirige la esperanza hacia Jesucristo, el Hijo de David cuyo reino es justo. La gracia no exige llamar bueno al mal ni borrar de la memoria a quien lo padeció.

Exégesis del pasaje

La excepción sobre las concubinas delimita la enumeración anterior, mientras «Tamar fue su hermana» añade una relación propia. El versículo no dice que Tamar fuera la única hija de David ni identifica aquí a su madre. La selección del registro debe distinguirse de una afirmación exhaustiva sobre toda su familia.

Relaciones bíblicas

2 Samuel 5:13 menciona más hijos e hijas de David. 1 Crónicas 2:4 identifica a la otra Tamar dentro de la genealogía de Judá.

1 Crónicas 3:10 north

De Salomón a Josafat: una dinastía con respuestas distintas

La línea real continúa por Roboam, Abías, Asa y Josafat. El parentesco conserva la continuidad de la casa de David, pero sus historias muestran diferencias importantes ante Dios.

Explicación del versículo

El capítulo deja la lista de hermanos de Salomón y sigue al hijo por quien continúa el reino. Roboam es hijo de Salomón, Abías de Roboam, Asa de Abías y Josafat de Asa. La fórmula repetida «su hijo» forma una cadena de generaciones, no una lista de hermanos.

Con Roboam, el reino se divide. Su respuesta dura al pueblo y su rechazo del consejo de los ancianos tienen consecuencias políticas graves. Crónicas presenta a la vez su responsabilidad y el cumplimiento de una palabra previa de Dios. Más tarde, cuando abandona la ley y llega la amenaza de Egipto, su humillación recibe una respuesta de misericordia, aunque el juicio no desaparece sin consecuencias (2 Crónicas 10:13–19; 12:5–8).

Abías defiende en su discurso la promesa a David y el culto de Jehová frente a la idolatría del reino del norte. El relato de la batalla afirma que Judá se fortaleció porque se apoyó en el Dios de sus padres. Esa escena concreta debe distinguirse de una afirmación de perfección sobre toda la vida del rey (2 Crónicas 13:4–12; 13:18).

Asa busca al Señor, impulsa la renovación del culto y clama por ayuda ante una fuerza superior. Sin embargo, en otra etapa confía en el poder de Aram y rechaza con ira la reprensión del vidente Hananí. Su historia muestra que un buen comienzo no elimina la necesidad de perseverar en la dependencia de Dios (2 Crónicas 14:10–12; 15:8–15; 16:7–10).

Josafat promueve la enseñanza de la ley en las ciudades y conduce al pueblo a buscar al Señor cuando no sabe cómo enfrentar una amenaza. También recibe corrección por ayudar al malvado. La fidelidad y los errores de estos reyes no pueden deducirse únicamente de sus padres: cada generación responde ante Dios (2 Crónicas 17:3–9; 19:1–3; 20:3–4, 20:12–13).

Exégesis del pasaje

La repetición de «su hijo» une a cada rey con el nombre precedente. Esa continuidad genealógica no declara igualdad moral entre ellos. Los relatos posteriores desarrollan el criterio decisivo de Crónicas: buscar a Jehová, escuchar su palabra y humillarse ante su corrección.

Aplicación editorial

Tu herencia espiritual puede ayudarte a conocer a Dios, pero no responde por ti. Busca al Padre por medio de Jesucristo, recibe su gracia mediante la fe y escucha la corrección de su Palabra. El servicio fiel nace de esa relación y necesita perseverancia.

1 Crónicas 3:11 north

Joram, Ocozías y Joás: la casa real en peligro

La genealogía conserva tres generaciones atravesadas por violencia, idolatría y preservación. La continuidad de la promesa no debe confundirse con aprobación de los actos de los reyes.

Explicación del versículo

Joram es hijo de Josafat, Ocozías de Joram y Joás de Ocozías. La sucesión parece sencilla en la lista, pero los relatos muestran cuán amenazada estuvo la casa. Joram mató a sus hermanos al consolidar su poder y siguió el camino de la casa de Acab.

Crónicas explica que Dios no quiso destruir la casa de David por el pacto que había hecho con él. La imagen de una lámpara conservada para sus hijos expresa continuidad de la dinastía. Esa fidelidad divina no hace justos el asesinato y la idolatría de Joram; muestra que la promesa no se sostiene por la inocencia de cada rey (2 Crónicas 21:4–7).

Ocozías recibe consejo de la casa de Acab y hace lo malo. Después de su muerte, Atalía intenta destruir la descendencia real. Joás es salvado por Josabet y escondido con su nodriza en la casa de Dios. La genealogía conserva el resultado de una preservación concreta en medio de una amenaza, no un cambio de trono sin conflicto (2 Crónicas 22:3–4; 22:10–12).

La historia de Joás tampoco puede reducirse a su rescate de niño. Durante la vida de Joiada hizo lo recto y se interesó por restaurar el templo. Después escuchó a los jefes que lo apartaron del Señor y ordenó la muerte de Zacarías, hijo del sacerdote que había hecho tanto bien por su casa. El hombre preservado por otros llegó a ejercer una grave violencia contra esa misma familia (2 Crónicas 24:1–4; 24:15–22).

Leída con esos antecedentes, la lista no celebra una dinastía impecable. Conserva una promesa que atraviesa pecado, juicio y misericordia. La esperanza necesita un Rey cuya justicia no falle: en el conjunto bíblico, esa esperanza alcanza su centro en Jesucristo, el Hijo de David.

Texto original y exégesis

La expresión de la promesa en 2 Crónicas 21:7 utiliza נִיר —nir, «lámpara»— dentro de la continuidad de la casa de David. Aquí los tres «su hijo» conservan la relación de descendencia; no borran la interrupción del gobierno ejercido por Atalía ni los acontecimientos que hicieron posible la supervivencia de Joás.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 17:11–14 contiene la promesa a David. Los relatos de 2 Crónicas 22:10–12 explican la preservación familiar que esta breve genealogía presupone.

1 Crónicas 3:12 north

Amasías, Azarías y Jotam: el poder bajo la palabra de Dios

Azarías corresponde al Uzías de los relatos de Crónicas. Las tres generaciones muestran que el éxito político no sustituye un corazón íntegro ni concede autoridad ilimitada.

Explicación del versículo

Amasías continúa la línea de Joás. Crónicas lo describe como alguien que hizo lo recto, pero no con un corazón íntegro. Después de vencer a los edomitas, trae los dioses de ese pueblo y les rinde culto. El profeta señala la contradicción de buscar a dioses que no pudieron salvar a quienes los adoraban, pero el rey rechaza la corrección (2 Crónicas 25:1–2; 25:14–16).

Su hijo aparece aquí como Azarías y en 2 Crónicas 26 como Uzías. El padre Amasías y el hijo Jotam permiten reconocer la misma posición en la dinastía. La diferencia de forma del nombre no requiere añadir un rey entre ambos.

Uzías busca a Dios y recibe prosperidad, pero cuando se hace poderoso su corazón se enaltece. Entra en el santuario para ofrecer incienso y se enfrenta a los sacerdotes que le recuerdan el límite de su función. El episodio termina con su exclusión de la casa de Jehová y con Jotam a cargo del gobierno. Ser rey no le daba autoridad para apropiarse de cualquier servicio del culto (2 Crónicas 26:1–5; 26:16–21).

Jotam, en contraste con la acción de su padre, no entra en el templo de esa manera. El relato destaca sus obras de gobierno y afirma que se hizo fuerte porque ordenó sus caminos delante de Jehová. Aun así, el pueblo seguía corrompiéndose: la fidelidad del gobernante no se convierte automáticamente en la respuesta de toda la comunidad (2 Crónicas 27:1–6).

La genealogía conserva la continuidad del trono, mientras los relatos muestran la necesidad de escuchar, aceptar límites y perseverar en la humildad. La fuerza recibida no hace al ser humano independiente de Dios, y una victoria no justifica abandonar su palabra.

Texto original y comparación

Aquí aparece עֲזַרְיָה —Azaryá, Azarías—; 2 Crónicas 26:1 tiene עֻזִּיָּהוּ —Uzziyahu, Uzías—. La identificación se apoya en las relaciones y la posición de la lista, no en deducir dos biografías distintas de dos formas del nombre.

Relaciones bíblicas

2 Crónicas 26:21 enlaza a Uzías con Jotam en el gobierno. 27:2 hace explícita la diferencia entre la conducta del hijo y la entrada de su padre en el santuario.

1 Crónicas 3:13 north

Acaz, Ezequías y Manasés: tres respuestas distintas

La continuidad de padre a hijo no transmite automáticamente la misma fe. Sus historias reúnen idolatría, retorno al culto, orgullo y una profunda experiencia de misericordia.

Explicación del versículo

Acaz es hijo de Jotam, Ezequías de Acaz y Manasés de Ezequías. Los vínculos familiares permanecen, pero la respuesta de cada rey al Señor es diferente. La genealogía debe leerse junto a esos relatos para comprender qué hay detrás de los nombres.

Acaz sigue prácticas idolátricas y, en su angustia, se hace aún más infiel. Llega a cerrar las puertas de la casa de Jehová y multiplica altares a otros dioses. La dificultad no lo conduce por sí sola al arrepentimiento: el relato describe una decisión de buscar ayuda fuera del Señor (2 Crónicas 28:1–4; 28:22–25).

Ezequías abre y repara las puertas del templo al comienzo de su reinado. Reconoce la infidelidad de sus padres y llama al pueblo a volver al Dios compasivo. Su historia muestra que un hijo puede responder de manera distinta al ejemplo recibido. Sin embargo, él también necesita humillarse cuando su corazón se enaltece después de recibir un gran bien (2 Crónicas 29:3–11; 30:6–9; 32:24–26).

Manasés vuelve a levantar los lugares de idolatría que Ezequías había derribado y conduce al pueblo a graves males. La herencia de una reforma no sustituye su propia respuesta. Pero Crónicas no termina su historia allí: cautivo y angustiado, se humilla profundamente, ora y es escuchado. Después de volver a Jerusalén, quita ídolos y restaura el servicio de Jehová (2 Crónicas 33:1–13; 33:15–17).

La misericordia hacia Manasés no convierte sus actos anteriores en algo bueno ni borra todo el daño causado. Muestra que el retorno a Dios no queda cerrado por la gravedad de un pasado. Su historia distingue entre permanecer en la infidelidad y volverse con humildad al Señor.

La esperanza de esta dinastía no descansa en que todos sus reyes hayan sido fieles. Jesucristo es el Salvador que la familia y el pueblo necesitaban. La gracia recibida mediante la fe conduce al arrepentimiento y a una obediencia nueva; las obras no compran esa misericordia.

Exégesis del pasaje

Los tres enlaces conservan la línea real sin evaluar por sí solos las conductas. Las historias de Crónicas muestran que ni la maldad ni la fidelidad de un padre determinan inevitablemente la respuesta de su hijo. Cada rey es llamado a escuchar la palabra de Dios y humillarse ante él.

Aplicación editorial

Tu pasado y tu familia influyen en tu vida, pero no son tu salvador ni una sentencia que te impida volver a Dios. Acude a Jesucristo, reconoce el pecado sin justificarlo y recibe la gracia que te llama a caminar en su verdad.

1 Crónicas 3:14 north

Amón y Josías: la respuesta personal ante Dios

Amón no se humilla como su padre Manasés; Josías busca al Señor y escucha su ley. El parentesco conserva la línea, pero no hace idénticas sus decisiones.

Explicación del versículo

Amón es hijo de Manasés y Josías de Amón. El primero conserva las prácticas idolátricas del pasado de su padre, pero no su humillación. Crónicas establece expresamente esa diferencia: Amón multiplica su culpa en lugar de responder al ejemplo del arrepentimiento (2 Crónicas 33:21–23).

Su reinado termina con una conspiración de sus servidores. Después, el pueblo hace rey a Josías. La continuidad familiar pasa por una crisis violenta; la genealogía no debe imaginarse como una transmisión sin conflictos del poder (2 Crónicas 33:24–25).

Josías comienza a reinar siendo niño y, todavía joven, busca al Dios de David. La maldad del padre no lo obliga a repetir el mismo camino. Su actuación se orienta a quitar la idolatría y a ordenar el culto, y el relato lo compara favorablemente con David (2 Crónicas 34:1–3).

Cuando se encuentra el libro de la ley y es leído ante él, Josías rasga su ropa y reconoce la gravedad de la desobediencia del pueblo. La respuesta profética destaca que su corazón se enterneció y que se humilló al escuchar la palabra de Dios. La reforma no se limita a una preferencia política: implica recibir una corrección que también juzga a la casa del rey (2 Crónicas 34:14–21; 34:26–28).

Después reúne al pueblo, lee el libro y renueva el compromiso de obediencia. Su ejemplo muestra la importancia de escuchar y responder, aunque el desarrollo posterior del libro recordará que una generación no puede responder por todas las demás. La crisis del destierro está cerca en la continuidad que sigue a Josías (2 Crónicas 34:29–33).

Exégesis del pasaje

La breve cadena une a dos reyes cuyas actitudes son contrapuestas. La comparación entre Amón y el arrepentimiento de Manasés procede del propio relato de Crónicas. No basta compartir un padre para compartir su respuesta final a Dios, ni un mal ejemplo anterior impide buscar al Señor.

Relaciones bíblicas

2 Crónicas 33:23 hace explícito el contraste con Manasés; 34:27 describe la disposición de Josías ante la palabra recibida.

1 Crónicas 3:15 north

Los hijos de Josías y el final de la independencia de Judá

La lista reúne cuatro hijos, pero no describe un orden de reinados. Los relatos del final del reino ayudan a distinguir sus nombres y sus funciones.

Explicación del versículo

Johanán es llamado primogénito; Joacim, Sedequías y Salum ocupan las otras posiciones de la enumeración. El hecho de ser nombrado primero no convierte a Johanán en el rey que sucedió a Josías en los relatos. La genealogía conserva familia, mientras Reyes y Crónicas narran qué hijos llegaron al gobierno y en qué circunstancias.

Después de la muerte de Josías, el pueblo hizo rey a Joacaz. Jeremías llama Salum al hijo de Josías que reinó en su lugar y fue llevado cautivo sin volver a su tierra. Las relaciones de padre, sucesión y deportación permiten reconocer a Salum en el Joacaz de aquellos relatos (2 Reyes 23:29–34; Jeremías 22:10–12).

Joacim fue establecido por el faraón Necao después de deponer a su hermano. Antes se llamaba Eliaquim y el gobernante egipcio le cambió el nombre. La noticia muestra que la continuidad de la casa de David se desarrollaba ahora bajo una fuerte intervención extranjera, no con la independencia de los tiempos de David o Salomón (2 Crónicas 36:1–5).

Sedequías fue llamado Matanías antes de que el rey de Babilonia lo pusiera en el trono y cambiara su nombre. Reyes lo identifica como tío de Joaquín. Su posición en esta lista es como hijo de Josías, hermano de Joacim, no como hijo de este (2 Reyes 24:17–20).

El registro prepara así la crisis del destierro. Una misma casa conserva continuidad familiar mientras sus miembros sufren deposiciones, imposiciones de otros reyes y cautiverio. La genealogía no debe leerse como si cada nombre representara una etapa igualmente estable del reino.

Exégesis del pasaje

Los cuatro nombres están bajo «hijos de Josías». Los ordinales organizan la enumeración y el término primogénito califica a Johanán. No indican que los cuatro reinaran uno después de otro en ese mismo orden.

Relaciones bíblicas

2 Crónicas 36:1–10 ofrece el recorrido narrativo. Jeremías 22:11–12 permite relacionar el nombre Salum con el hijo llevado cautivo a Egipto.

1 Crónicas 3:16 north

Jeconías y una relación difícil con Sedequías

Jeconías continúa la línea de Joacim. La última referencia a Sedequías debe compararse cuidadosamente con los relatos que identifican al rey de ese nombre como tío de Jeconías.

Explicación del versículo

El encabezamiento presenta la descendencia de Joacim y nombra a Jeconías como su hijo. Reyes lo llama Joaquín y cuenta que sucedió a Joacim antes de ser deportado a Babilonia. La identidad se reconoce por el padre y por el lugar que ocupa en la historia del reino (2 Reyes 24:6–15).

Después aparece «Sedequías, su hijo». La expresión es breve y su conexión no queda desarrollada. No debe hacerse automáticamente de ella una prueba de que el rey Sedequías fuera hijo biológico de Jeconías, pues 2 Reyes 24:17 lo llama de manera expresa su tío y el versículo anterior de esta genealogía lo sitúa entre los hijos de Josías.

La última entrada puede referirse a un homónimo o reflejar una relación resumida del registro, pero estos versículos no proporcionan todos los datos para resolver con certeza su identidad. La comparación debe conservar tanto la fórmula genealógica como el parentesco explícito del relato, sin sustituir uno por una reconstrucción no demostrada.

Mateo 1:11 pasa de Josías a Jeconías sin nombrar a Joacim, mientras Crónicas conserva el enlace intermedio. Esa comparación muestra que una genealogía puede abreviar una línea. No obliga a interpretar cada fórmula de descendencia de todos los registros como una secuencia completa e idéntica de padres inmediatos.

La continuidad familiar llega aquí a un rey deportado. El capítulo seguirá a sus descendientes, no terminará con la pérdida del trono. Esa persistencia de la casa será un tema distinto de la conservación del gobierno político en Jerusalén.

Texto original y exégesis

בְנוֹ —benó, «su hijo»— aparece tras Jeconías y tras Sedequías. La repetición no resuelve por sí sola todos los referentes de la frase. Las filiaciones claras de 3:15 y 2 Reyes 24:17 son necesarias para evitar una identificación precipitada.

Relaciones bíblicas

2 Reyes 24:17 identifica al rey Sedequías; Mateo 1:11–12 permite comparar la genealogía abreviada y su continuación después del destierro.

1 Crónicas 3:17 north

Jeconías, el cautivo, y la continuidad de su casa

La condición de prisionero identifica a Jeconías al comenzar su descendencia. El destierro cambia la situación de la familia real, pero no borra sus vínculos.

Explicación del versículo

La NTBT entiende «el cautivo» como una descripción de Jeconías y presenta a Salatiel como hijo suyo. El capítulo ha llegado al rey que perdió el trono y fue llevado a Babilonia; ahora conserva la familia que continúa a partir de él.

Reyes llama a este gobernante Joaquín y describe su entrega a Nabucodonosor, junto a su madre, servidores y jefes. La deportación incluye tesoros, artesanos y otros sectores de Jerusalén. La genealogía no se desarrolla en un vacío: la casa está marcada por la crisis de todo el pueblo (2 Reyes 24:10–16).

Al final de Reyes, Joaquín recibe un cambio de trato en Babilonia, es liberado de la prisión y obtiene sustento en la corte. El relato no lo presenta recuperando el reino de Judá. La continuidad personal y familiar debe distinguirse de una restauración política que allí no se anuncia (2 Reyes 25:27–30).

Jeremías ordena inscribirlo «como sin hijos» y explica que ninguno de sus descendientes prosperará sentándose en el trono de David y gobernando de nuevo en Judá. El mismo contexto habla de su descendencia. La expresión forma parte de un juicio sobre la sucesión real y no debe aislarse como si negara toda existencia de hijos, que Crónicas enumera (Jeremías 22:24–30).

Salatiel será relevante por su relación con Zorobabel en otros registros. Aquí el primer dato es su pertenencia a la casa de Jeconías. La memoria de esa casa atraviesa el destierro, aunque los nombres siguientes no reciban todos un título de rey.

Texto original y exégesis

אַסִּר —assir— puede leerse como designación de «cautivo» y también puede interpretarse como nombre propio. La NTBT conserva la lectura descriptiva de Jeconías; no añade por ella otra generación antes de Salatiel. El contexto de su deportación explica la pertinencia del título.

Relaciones bíblicas

Mateo 1:12 sitúa a Salatiel después de la deportación. 1 Crónicas 3:18–19 continúa la familia y presenta a Pedaías y Zorobabel.

1 Crónicas 3:18 north

Los otros hijos de Jeconías

Los seis nombres continúan la enumeración iniciada con Salatiel. Pedaías recibirá desarrollo inmediato como padre de Zorobabel y Simei.

Explicación del versículo

Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías siguen bajo el encabezamiento de hijos de Jeconías del versículo 17. La oración no abre una nueva lista de hijos de Salatiel. El límite entre versículos no cambia por sí solo el padre que gobierna la enumeración.

Con Salatiel se reúnen siete nombres. El total procede del conjunto de esta lista y no supone que todos los hijos recibieran el mismo papel público. Los relatos del retorno destacarán especialmente a Zorobabel, mientras aquí se conserva una familia más amplia.

Pedaías es el enlace seleccionado por el versículo siguiente. Su presencia es importante al comparar la filiación de Zorobabel en Crónicas con la de Esdras y Hageo, donde se lo llama hijo de Salatiel. Antes de examinar esa diferencia, hay que reconocer que Salatiel y Pedaías pertenecen aquí a la misma generación bajo Jeconías.

Los demás nombres quedan registrados sin biografías adicionales en este lugar. No se los llama reyes que recuperaron el trono ni se les asignan oficios. La función de la enumeración es conservar la continuidad de la casa de David durante una etapa distinta de la monarquía establecida.

Exégesis del pasaje

La coordinación de los nombres prolonga la dependencia del encabezamiento anterior. «Su hijo», al final de la entrada de Salatiel en el versículo 17, no constituye un encabezamiento nuevo que convierta a los seis siguientes en descendientes suyos.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 3:17–19 contiene la unidad necesaria para seguir el parentesco. Esdras 3:2 y Hageo 1:1 ofrecen los otros registros de la filiación de Zorobabel.

1 Crónicas 3:19 north

Zorobabel entre Pedaías y Salatiel

Crónicas llama a Zorobabel hijo de Pedaías; Esdras y Hageo lo llaman hijo de Salatiel. La relación entre las dos formas de filiación no se explica completamente en estos pasajes.

Explicación del versículo

Pedaías, uno de los hijos de Jeconías, es presentado como padre de Zorobabel y Simei. Después la genealogía desciende otro nivel y nombra a Mesulam y Hananías como hijos de Zorobabel, añadiendo a Selomit como hermana de ellos. El versículo reúne dos generaciones y una relación femenina explícita.

Esdras y Hageo identifican al dirigente del retorno como Zorobabel hijo de Salatiel. El contexto de la casa de David y su papel en la reconstrucción permiten relacionar las noticias, pero la diferencia de padre debe reconocerse. Salatiel y Pedaías han sido presentados en Crónicas como miembros de la misma generación de la familia.

Una relación de paternidad familiar o legal distinta de la biológica podría explicar esa doble designación. Sin embargo, estos textos no narran una adopción, una muerte de Salatiel seguida por un matrimonio que le diera descendencia, ni otro procedimiento concreto. Ninguna explicación posible debe convertirse en un acontecimiento afirmado por el relato.

La función histórica de Zorobabel es más clara. Esdras lo sitúa junto a Jesúa en la restauración del altar y el comienzo de las obras del templo. Hageo lo llama gobernador de Judá y presenta su obediencia a la palabra profética junto al sacerdote y al remanente. No es descrito como un nuevo rey independiente de Judá (Esdras 3:1–11; Hageo 1:1, 1:12–15).

Hageo también le anuncia que Dios lo ha escogido y lo pondrá como anillo de sellar. La imagen recuerda la autoridad y elección que Dios conserva en medio de cambios de reinos. La genealogía sitúa a este dirigente en la continuidad de David, pero no ofrece por sí sola el calendario o la forma de todos los cumplimientos futuros (Hageo 2:20–23).

Texto original y exégesis

בְּנֵי פְדָיָה —bené Pedayá— introduce «los hijos de Pedaías». El encabezamiento posterior «hijos de Zorobabel» cambia de generación. «Su hermana» vincula a Selomit con Mesulam y Hananías.

Relaciones bíblicas

Mateo 1:12 conserva la filiación de Salatiel al seguir la línea hacia Jesús. La comparación muestra la importancia de esta casa después del destierro, sin resolver por sí sola todos los detalles familiares.

1 Crónicas 3:20 north

Cinco nombres más en la familia de Zorobabel

Estos cinco se añaden a Mesulam y Hananías, mencionados anteriormente. El total no reduce a cinco toda la descendencia que el registro atribuye a Zorobabel.

Explicación del versículo

Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusab-hesed continúan la lista bajo el mismo padre. No se presentan como hijos de Selomit, cuyo nombre cerraba el versículo anterior, ni como una generación nacida de Hananías.

La palabra «cinco» resume este grupo. Junto a Mesulam y Hananías, el registro nombra siete descendientes varones de Zorobabel y una hermana, Selomit. La diferencia entre el grupo de cinco y el total del conjunto se aclara leyendo ambos versículos unidos.

El texto no informa aquí de las madres de cada hijo ni divide las ramas por matrimonios distintos. La agrupación puede reconocerse sin completar esas relaciones mediante una historia que la genealogía no narra. La función inmediata es conservar la composición de la familia.

La continuación elegirá a Hananías para seguir parte de la descendencia. Eso no significa que los cinco nombres de este versículo carecieran de hijos o de importancia. Una genealogía puede seleccionar una rama para avanzar y conservar otras sin desarrollarlas de forma equivalente.

La casa de David sigue representada después del destierro mediante familias concretas, aunque no todos reciban un título público. El registro distingue continuidad de descendencia y ejercicio efectivo de la realeza.

Exégesis del pasaje

La coordinación de los cinco nombres prolonga el encabezamiento «hijos de Zorobabel» del versículo 19. El total final pertenece a esta agrupación próxima. No introduce otra persona ni modifica el vínculo paterno de los nombres anteriores.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 3:19–21 contiene el conjunto necesario para reconocer los siete nombres masculinos, la hermana y la rama de Hananías que se retoma después.

1 Crónicas 3:21 north

Hananías y varios grupos de descendientes

Pelatías y Jesaías se vinculan con Hananías. Después se nombran familias mediante fórmulas repetidas cuyo enlace completo no queda explicitado.

Explicación del versículo

Hananías había sido presentado como hijo de Zorobabel. La primera parte del versículo le atribuye a Pelatías y Jesaías. Esa relación es el punto más claro de la entrada y conserva una nueva generación de la casa.

La frase continúa con «los hijos de Refaías», «los hijos de Arnán», «los hijos de Abdías» y «los hijos de Secanías». A diferencia de la sucesión de reyes de los versículos 10–14, aquí no se repite «su hijo» entre cada nombre para establecer una cadena inequívoca de padres inmediatos.

Por ello, no debe convertirse automáticamente todo el tramo en seis generaciones consecutivas después de Hananías. El texto enumera grupos de descendencia, pero no desarrolla de la misma manera la conexión de cada familia con la anterior. La forma abreviada exige conservar la diferencia entre vínculos expresos y enlaces posibles.

Secanías será retomado en el versículo siguiente, donde aparece Semaías. Ese desarrollo permite seguir una rama con mayor detalle, aunque no resuelva por sí solo todas las relaciones anteriores. El registro conserva continuidad de la casa sin ofrecer en cada punto un árbol familiar completo.

La profundidad de esta genealogía muestra un horizonte posterior al destierro, pero la compresión de las conexiones impide utilizar cada nombre como una generación de duración fija para calcular una fecha exacta de composición. El dato seguro es que la memoria de David se prolonga más allá de los últimos reyes.

Texto original y exégesis

El hebreo repite בְּנֵי —bené, «hijos de» o «descendientes de»— ante los cuatro grupos finales. No utiliza allí una sucesión de verbos «engendró» que determine todos sus enlaces. La sintaxis debe conservarse antes de proponer una organización más detallada.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 3:19 sitúa a Hananías en Zorobabel; 3:22–24 desarrolla a Secanías y a la rama que cierra el capítulo.

1 Crónicas 3:22 north

Semaías, cinco nombres y el total «seis»

El versículo conserva un recuento difícil: nombra a cinco hijos de Semaías y termina con «seis». La diferencia debe explicarse sin añadir un nombre inexistente.

Explicación del versículo

Secanías es el antepasado retomado de la lista anterior y Semaías aparece como hijo suyo. Después se abre otro nivel con los hijos de Semaías: Hatús, Igal, Barías, Nearías y Safat. Esos cinco nombres están expresamente presentes.

El texto termina con el número seis. Una posibilidad es que el total reúna a Semaías con los cinco hijos que acaban de nombrarse, como conjunto de la descendencia descrita bajo Secanías. Sin embargo, el alcance del recuento no se explica de manera expresa. No corresponde presentar esa posibilidad como una solución demostrada.

Tampoco debe inventarse un sexto hijo ni borrar el número para obtener una lista más uniforme. La lectura fiel conserva el contenido y reconoce la dificultad. La información segura incluye a Semaías bajo Secanías y a los cinco nombres bajo Semaías.

Esdras 8:2–3 menciona a Hatús entre los descendientes de David y lo relaciona con los hijos de Secanías. Es un paralelo familiar pertinente para comparar el horizonte del retorno, aunque las listas no detallen de idéntica manera todos los niveles. La comparación no proporciona por sí sola una fecha exacta para cada persona de este versículo.

Nearías será desarrollado después, de modo que la continuidad del capítulo puede seguirse aun donde el total presenta una dificultad. La genealogía no depende de fabricar una persona adicional para mantener su hilo.

Texto original y exégesis

שִׁשָּׁה —shishá— significa «seis» y está presente al final del hebreo. Los cinco nombres anteriores también se conservan. El primer encabezamiento depende de Secanías y el segundo de Semaías; distinguirlos hace visible una posible amplitud del total sin eliminar la incertidumbre.

Relaciones bíblicas

Esdras 8:1–3 aporta el registro del retorno con Hatús. 1 Crónicas 3:23 continúa por Nearías, uno de los cinco nombres conservados.

1 Crónicas 3:23 north

Nearías y sus tres descendientes

Elioenai, Ezequías y Azricam continúan una rama de Semaías. El total de tres corresponde de forma directa a los nombres enumerados.

Explicación del versículo

Nearías fue presentado entre los hijos de Semaías en el versículo anterior. Ahora se lo toma como punto de partida de una nueva generación. Elioenai, Ezequías y Azricam están coordinados bajo él y el número final confirma las tres entradas.

Elioenai recibirá desarrollo en el último versículo del capítulo. La lista no lo llama primogénito ni afirma que sus hermanos no tuvieran descendencia; simplemente selecciona esa rama para continuar. La diferencia de extensión entre familias no equivale a una valoración moral de sus miembros.

Ezequías comparte nombre con el rey de Judá mencionado en el versículo 13, pero aquí su padre es Nearías y pertenece al tramo posterior al destierro. El contexto y los parentescos impiden confundirlo con el hijo de Acaz o trasladarle la biografía del rey.

Estos nombres muestran la persistencia de la casa de David como familia, aun cuando el registro ya no añade la fórmula de reinado de los antiguos monarcas. La genealogía conserva descendencia; no anuncia que cada persona nombrada ocupara un trono.

Exégesis del pasaje

El encabezamiento «hijos de Nearías» determina el nivel de los tres nombres. Elioenai no es padre de Ezequías ni Ezequías de Azricam. La palabra «tres» resume este grupo y debe distinguirse del recuento difícil de «seis» del versículo anterior.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 3:22–24 permite seguir la rama desde Semaías hasta los hijos de Elioenai. 3:13 conserva al Ezequías de la línea de reyes y ayuda a diferenciarlo de este descendiente.

1 Crónicas 3:24 north

La casa de David continúa más allá del trono perdido

Siete hijos de Elioenai cierran el registro. La genealogía termina con continuidad familiar después del destierro, sin afirmar que estos descendientes recuperaran la realeza.

Explicación del versículo

Elioenai, hijo de Nearías, es presentado como padre de Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani. Los siete nombres están al mismo nivel y el total coincide con la enumeración. No se trata de siete generaciones consecutivas hasta Anani.

El capítulo comenzó con los hijos de David nacidos en Hebrón y Jerusalén, siguió por Salomón y los reyes de Judá, y atravesó la crisis de Jeconías cautivo. Este cierre muestra que la memoria de la casa no termina con la pérdida de su gobierno en Jerusalén.

El texto no da un cargo a cada uno de estos hombres ni narra una restauración del reino bajo ellos. Su aporte es conservar la continuidad de una familia dentro del pueblo. Tampoco explica con precisión todos los intervalos que permitirían fijar una fecha exacta a partir de la lista.

La relación con Zorobabel y el horizonte del retorno recuerdan que el pueblo tuvo que vivir de la fidelidad de Dios en condiciones distintas de las del antiguo reino. La promesa a David seguía siendo una cuestión de esperanza, no una razón para fingir que el destierro y sus consecuencias nunca habían ocurrido.

En el conjunto de las Escrituras, esa esperanza llega a Jesucristo, a quien Dios da el trono de David y un reino sin fin. La salvación no se recibe por poseer una genealogía prestigiosa, sino por la gracia de Dios mediante la fe en el Salvador. Por él tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu y somos incorporados a la familia de Dios (Lucas 1:32–33; Efesios 2:18–22).

Texto original y lectura

Para Hodavías se conserva una forma escrita, הדיוהו —consonantes h-d-y-w-h-w—, y una lectura indicada, הוֹדַוְיָהוּ —Hodavyahu—. Son las formas tradicionalmente llamadas ketiv y qere, lo escrito y lo leído. La NTBT utiliza Hodavías conforme a la lectura; no son dos hijos distintos que deban sumarse al total.

Relaciones bíblicas

1 Crónicas 17:11–14 contiene la promesa a la casa de David. Hageo 2:23 conserva una palabra de elección sobre Zorobabel dentro del horizonte posterior al destierro.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
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