Un cuidado que alcanza a quienes Pablo no ha visto
Pablo quiere que los creyentes conozcan la intensidad de su preocupación por ellos. Su servicio incluye a Colosas, Laodicea y personas con quienes no ha compartido un encuentro personal.
Explicación del versículo
«Porque quiero que sepan» enlaza con el trabajo y la lucha del final del capítulo anterior. El cambio de capítulo no abre un asunto independiente. Pablo continúa explicando su esfuerzo para presentar a toda persona madura en Cristo y permite que los destinatarios comprendan el interés con que les escribe.
«Qué gran lucha sostengo» usa ἀγῶνα (agō̂na), «lucha» o «esfuerzo intenso». La palabra recoge la acción de luchar de 1:29. Su sentido se concreta en los versículos siguientes: Pablo busca ánimo, unidad en amor, conocimiento de Cristo y protección frente al engaño. La intensidad del servicio se mide por el bien que procura a los creyentes.
La carta permite reconocer algunos medios de ese cuidado. Pablo ora de manera perseverante, enseña la verdad del evangelio y escribe para fortalecer a la comunidad. El pasaje no detalla aquí cada dificultad que ha enfrentado, pero presenta una dedicación real sostenida por la fuerza del Señor.
«Por ustedes, por los de Laodicea» amplía el círculo de destinatarios de su preocupación. La comunidad de Colosas está relacionada con otros creyentes. Colosenses 4:12–16 mencionará la oración de Epafras por varias comunidades y ordenará compartir la lectura de la carta con los laodicenses. Esa relación explica por qué una enseñanza dirigida a una iglesia puede servir también a otras.
«Y por todos los que no me han visto personalmente» extiende todavía más ese cuidado. La expresión griega τὸ πρόσωπόν μου ἐν σαρκί (tò prósōpón mou en sarkí), «mi rostro en persona», se refiere al encuentro corporal. Entre aquellos por quienes se esfuerza hay creyentes que no lo han conocido de ese modo. El vínculo en Cristo permite una responsabilidad fraterna que supera la familiaridad personal.
El servicio procura la firmeza de otros en Cristo
Romanos 1:8–12 muestra a Pablo agradeciendo y orando por otra comunidad a la que desea visitar, con la esperanza de fortalecerse mutuamente mediante la fe. La distancia no impide la intercesión ni el interés por el crecimiento de los hermanos.
Efesios 3:13–19 relaciona sus aflicciones por otros con una oración al Padre para que sean fortalecidos por el Espíritu y conozcan el amor de Cristo. La conexión ilumina el propósito de esta lucha. El centro no es que los creyentes admiren al mensajero, sino que reciban aliento y se afirmen en el Salvador.
Así comienza la advertencia de este capítulo: desde un cuidado que quiere proteger y edificar. Pablo desea que quienes quizá nunca han visto su rostro conozcan la verdad de Cristo y permanezcan unidos a él. Su esfuerzo personal está al servicio de esa madurez compartida.