La necesidad de recibir vida de Dios
Pablo recuerda la condición anterior de los destinatarios: estaban muertos en sus pecados. El contraste prepara el anuncio de que Dios les dio vida con Cristo por la riqueza de su misericordia.
Explicación del versículo
«Ustedes estaban muertos» pasa de la exaltación de Cristo al estado de quienes necesitan su salvación. La oración del capítulo anterior pidió comprender el poder de Dios manifestado al resucitar al Hijo. Ahora Pablo mostrará ese poder en la vida de la comunidad.
La muerte descrita no es la muerte física, pues el versículo siguiente afirma que los destinatarios «vivían» o caminaban en esos pecados. Es una imagen de su condición ante Dios: carecían de la vida que reciben en Cristo y no podían darla por supuesta a causa de su actividad, su cultura o su posición social.
«En sus transgresiones y pecados» identifica la realidad que caracteriza esa condición. Las transgresiones son faltas reales y el pecado se manifiesta en una manera de vivir contraria a Dios. Los dos términos se refuerzan, sin exigir que cada falta sea colocada en una categoría completamente separada.
El pasaje no presenta el problema como una simple falta de información o como un malestar que la persona pueda resolver mediante una imagen más favorable de sí misma. La respuesta que llegará en 2:4–5 es la acción de Dios, quien ama, tiene misericordia y da vida con Cristo. La profundidad de la necesidad permite comprender la grandeza de esa gracia.
El «ustedes» no debe emplearse para que otro grupo se considere ajeno a tal necesidad. En 2:3, Pablo añadirá «también todos nosotros». Judíos y gentiles necesitan al mismo Salvador. El recuerdo del pasado tiene una finalidad de gratitud y humildad, no de desprecio hacia personas que todavía no conocen el evangelio.
Colosenses 2:12–15 relaciona de manera semejante estar muertos en transgresiones con recibir vida junto con Cristo y ser perdonados. Romanos 5:6–8 afirma que el Hijo murió por nosotros cuando todavía éramos débiles y pecadores. La iniciativa salvadora nace del amor de Dios y no de una vida que ya se hubiera vuelto suficiente por sí misma.
La frase pertenece a una unidad que alcanza su contraste decisivo en 2:5. Por eso el lector no debe detenerse en la muerte como si fuera la última palabra de Pablo sobre los destinatarios. Dios los ha llamado a la vida, y esa vida tendrá una expresión concreta en las buenas obras para las que son creados en Cristo.
Texto original y contraste
ὑμᾶς ὄντας νεκρούς —hymâs óntas nekroús— presenta a los destinatarios como muertos. τοῖς παραπτώμασιν καὶ ταῖς ἁμαρτίαις —toîs paraptṓmasin kaì taîs hamartíais— relaciona esa condición con transgresiones y pecados. La construcción griega continúa hasta la acción de dar vida en 2:5; la NTBT expresa «estaban» para hacer comprensible el inicio sin separar su sentido del conjunto.