Efesios 6 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Efesios 6

La relación entre hijos y padres

1 Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo.   N1

2 «Honra a tu padre y a tu madre», que es el primer mandamiento con promesa:   N2

3 «Para que te vaya bien y tengas larga vida sobre la tierra».   N3

4 Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos; más bien, críenlos en la disciplina y amonestación del Señor.   N4

Esclavos y amos bajo el señorío de Cristo

5 Esclavos, obedezcan a sus amos según la carne, con temor y temblor, con sinceridad de corazón, como a Cristo;   N5

6 no sirviendo solo cuando los miran, como quienes buscan agradar a los seres humanos, sino como esclavos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios,   N6

7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los seres humanos,   N7

8 sabiendo que cada uno recibirá del Señor el bien que haya hecho, sea esclavo o libre.   N8

9 Y ustedes, amos, hagan lo mismo con ellos y dejen las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de ustedes está en los cielos, y para él no hay distinción de personas.   N9

La armadura de Dios

10 Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.   N10

11 Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra las artimañas del diablo.   N11

12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las autoridades, contra los gobernantes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en los lugares celestiales.   N12

13 Por eso, tomen toda la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo y, después de haberlo hecho todo, mantenerse firmes.   N13

14 Manténganse, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad y vestidos con la coraza de la justicia,   N14

15 y calzados los pies con la preparación del evangelio de la paz.   N15

16 En toda circunstancia, tomen el escudo de la fe, con el cual podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno.   N16

17 Reciban también el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios,   N17

18 orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y súplica. Para ello, manténganse vigilantes con toda perseverancia y súplica por todos los santos,   N18

19 y también por mí, para que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con valentía el misterio del evangelio,   N19

20 por el cual soy embajador en cadenas, para que hable de él con valentía, como debo hablar.   N20

Salutaciones finales

21 Para que también ustedes sepan de mi situación y de lo que hago, Tíquico, el hermano amado y fiel ministro en el Señor, les dará a conocer todo.   N21

22 Lo envié a ustedes precisamente para esto: para que sepan de nosotros y para que anime sus corazones.   N22

23 Paz a los hermanos, y amor con fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.   N23

24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor imperecedero.   N24

Capítulos de Efesios (NTBT)

menu_book Notas de estudio de Efesios 6

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Efesios 6:1 north

La obediencia de los hijos pertenece a su vida en el Señor

Pablo se dirige directamente a los hijos y les pide obedecer a sus padres. La exhortación reconoce una responsabilidad justa, situada bajo el señorío de Jesucristo y acompañada por deberes concretos para los padres.

Explicación del versículo

«Hijos» abre una nueva relación dentro de las instrucciones del hogar. Después del matrimonio, la carta se dirige a quienes reciben la crianza y la orientación de sus padres. Los considera oyentes responsables de la palabra, no solamente personas acerca de las cuales se habla a los adultos.

«Obedezcan» pide una respuesta real a la instrucción. No basta con reconocer verbalmente la relación familiar y desatender toda indicación. La obediencia implica escuchar y actuar, dentro de la responsabilidad que corresponde a la vida de los hijos en el hogar.

«A sus padres» incluye al padre y a la madre. La obligación no se limita a uno de ellos ni permite despreciar al otro. El mandato de honrar a ambos, citado en 6:2, dará fundamento bíblico a esta respuesta.

«En el Señor» sitúa la obediencia dentro de la pertenencia a Cristo. La relación familiar no queda fuera del evangelio ni puede convertirse en una autoridad superior a él. No se pide a los hijos que consideren divina toda exigencia paterna; la fidelidad al Señor gobierna el alcance moral del mandato.

Lucas 2:48–52 muestra a Jesús reconociendo su relación singular con el Padre y, a la vez, viviendo sujeto a María y José. La prioridad de su misión no se expresó en desprecio por ellos. El relato ayuda a comprender que la fidelidad a Dios y la responsabilidad familiar no deben enfrentarse sin razón.

«Porque esto es justo» da un motivo que no depende solamente de la conveniencia o del temor al castigo. La relación entre hijos y padres lleva responsabilidades que deben reconocerse delante de Dios. Obedecer lo recto no es simplemente conseguir una ventaja ni evitar una discusión.

La exhortación se leerá mal si se separa de 6:4. Allí los padres deben dejar de provocar a ira y criar conforme al Señor. El hijo no recibe una obligación para justificar el mal uso de la autoridad, y el padre no queda exento de dar cuenta de cómo la ejerce. Colosenses 3:20–21 mantiene igualmente unidos ambos llamados.

En la carta, estas respuestas pertenecen a la vida nueva recibida por gracia. La obediencia filial no es el precio de la salvación ni hace innecesaria la fe en Jesucristo. Es una expresión del caminar que corresponde a quienes reconocen su señorío también en la vida cotidiana.

Texto original y contraste

τὰ τέκνα — tà tékna — se refiere a los hijos; τοῖς γονεῦσιν ὑμῶν — toîs goneûsin hymō̂n — identifica a sus padres. ὑπακούετε — hypakoúete — manda obedecer. ἐν κυρίῳ — en kyríōi — mantiene esa respuesta dentro de la relación con el Señor y no bajo una autoridad humana absoluta.

Efesios 6:2 north

La honra al padre y a la madre tiene fundamento en la palabra de Dios

El llamado a obedecer se apoya en un mandamiento que reconoce a ambos padres. Pablo destaca además la promesa que lo acompaña y prepara así la explicación del bien que Dios quiere para la vida familiar.

Explicación del versículo

«Honra a tu padre y a tu madre» cita el mandamiento de Éxodo 20:12 y Deuteronomio 5:16. La exhortación de 6:1 no procede solamente de una preferencia del apóstol por cierto orden doméstico. Reconoce una responsabilidad expresada en la palabra de Dios.

Honrar incluye reconocer el valor y la relación debida a los padres. En el contexto de los hijos que reciben crianza, se expresa mediante obediencia y respeto. Pero el alcance del mandamiento no se reduce a ejecutar indicaciones durante la infancia: también puede manifestarse en atención y ayuda cuando los padres necesitan cuidado.

Mateo 15:3–9 muestra a Jesús rechazando una tradición que permitía retirar la ayuda a los padres bajo una apariencia de dedicación religiosa. La honra no puede quedar solo en palabras mientras se usa la religión para evadir una responsabilidad concreta. 1 Timoteo 5:4–8 relaciona también la piedad con el cuidado de la propia familia.

El mandato nombra por igual al padre y a la madre. La responsabilidad hacia uno no autoriza el desprecio al otro. Tampoco exige declarar que los padres nunca se equivocan: la honra se vive bajo el Señor, como indicó 6:1, y debe conservar la verdad en vez de convertir la relación familiar en una excusa para encubrir el mal.

«El primer mandamiento con promesa» llama la atención sobre el lugar y la forma de este mandato. En la secuencia del decálogo, abre el conjunto de instrucciones centradas en las relaciones con el prójimo y lleva asociada una promesa específica sobre la vida del que honra. Esa posición ayuda a comprender el énfasis de Pablo.

Éxodo también anuncia la misericordia de Dios hacia quienes lo aman y guardan sus mandamientos en 20:6. Por eso la expresión de Efesios no debe convertirse en la afirmación de que antes no existía ninguna palabra de bendición. Aquí se destaca la promesa unida a este deber concreto, que el versículo siguiente citará.

Al dirigirse a la iglesia con este mandamiento, Pablo conserva su enseñanza moral dentro de la vida en Cristo. No afirma que la salvación pueda obtenerse por cumplirlo ni traslada sin explicación todas las disposiciones del pacto con Israel. Muestra que la gracia recibida forma una conducta que reconoce los deberes hacia el prójimo más cercano.

Texto original y contraste

τίμα — tíma — manda honrar, reconocer el valor y el trato debido. El hebreo de Éxodo y Deuteronomio emplea כַּבֵּד — kabbéd — para ese mandato. ἐντολὴ πρώτη ἐν ἐπαγγελίᾳ — entolḕ prṓtē en epangelíāi — relaciona el mandamiento con su promesa. La continuación en 6:3 muestra qué promesa tiene en vista y permite leer ambos versículos como una unidad.

Efesios 6:3 north

La promesa vincula la honra con el bien de la vida

El mandamiento de honrar a los padres va acompañado de una promesa de bienestar y vida prolongada. Pablo la recibe dentro de la vida en el Señor, sin convertirla en un cálculo automático sobre la duración de cada existencia.

Explicación del versículo

Este versículo completa la cita comenzada en 6:2. «Para que te vaya bien» expresa el bien que Dios asocia con la honra al padre y a la madre. La responsabilidad familiar no se presenta solamente como una carga impuesta: pertenece al orden que protege y sostiene la vida.

«Y tengas larga vida» añade la duración de esa vida. La promesa debe conservar su sentido concreto; no se refiere únicamente a una satisfacción interior ni puede sustituirse sin más por una referencia a la vida después de la muerte. Habla del bien de vivir delante de Dios sobre la tierra.

Éxodo 20:12 sitúa la promesa en la tierra que Jehová da a Israel. Deuteronomio 5:16 menciona tanto la prolongación de los días como que le vaya bien al que honra. Al citarla para los creyentes, Efesios conserva el bien y la larga vida, pero no repite aquí la cláusula que identifica la tierra dada a Israel.

Por eso no debe deducirse que los destinatarios gentiles reciben mediante este mandamiento una asignación territorial particular. La exhortación aplica a su vida la responsabilidad de honrar y el bien que Dios vincula con ella. La relación entre el mandamiento y la promesa sigue siendo importante, sin trasladar mecánicamente toda la situación histórica de Israel.

La promesa tampoco establece una edad fija ni autoriza a juzgar la fidelidad de una persona por los años que alcanzó a vivir. La carta reconoce sufrimientos y oposición dentro de la vida de quienes pertenecen a Cristo. La honra no es una técnica para controlar a Dios ni una explicación suficiente de cada muerte o aflicción.

El llamado permite confiar en la bondad del Padre al obedecer lo justo. Una familia marcada por respeto, cuidado e instrucción sirve al bien de sus miembros; el desprecio y la violencia dañan esa vida. Pero la esperanza cristiana no se reduce a comprobar que toda conducta fiel recibe de inmediato una ventaja visible. 2 Corintios 4:16–18 sitúa la perseverancia en la renovación interior y en la gloria que Dios prepara, aun cuando el ser exterior se desgaste.

La unidad concluirá exigiendo a los padres una crianza conforme al Señor. La promesa dada a los hijos no permite a los adultos eludir su responsabilidad. Todos reciben una palabra que orienta la vida bajo Jesucristo, cuya gracia salva y forma una respuesta de fidelidad.

Texto original y contraste

ἵνα εὖ σοι γένηται — hína eû soi génētai — expresa «para que te vaya bien». μακροχρόνιος ἐπὶ τῆς γῆς — makrokhrónios epì tē̂s gē̂s — se refiere a una vida larga sobre la tierra. El vocabulario conserva el alcance vital de la promesa; su lectura dentro de toda la carta impide convertirla en una medida automática del mérito de cada persona.

Efesios 6:4 north

La autoridad paterna debe formar sin destruir el ánimo del hijo

Los padres también reciben un mandato del Señor. Deben abandonar la provocación que alimenta la ira y criar a sus hijos mediante una formación que corresponda a Jesucristo.

Explicación del versículo

«Y ustedes, padres» vuelve la exhortación hacia quienes ejercen autoridad en el hogar. La palabra dirigida a los hijos no deja a los adultos sin responsabilidad. En el griego, el término señala a los padres varones; el contexto acaba de reconocer también la honra debida a la madre y no excluye su participación en el cuidado.

«No provoquen a ira a sus hijos» confronta una manera de ejercer la autoridad que alimenta la hostilidad. La humillación, el trato injusto y la dureza que busca imponer temor contradicen la vida nueva descrita en la carta. La obediencia del hijo no puede utilizarse para encubrir esas conductas.

El mandato no significa que toda corrección que desagrade al hijo sea injusta. La misma frase pedirá disciplina e instrucción. Se rechaza la provocación destructiva, no la responsabilidad de establecer límites y enseñar lo recto. Colosenses 3:20–21 añade el propósito de que los hijos no se desanimen.

«Más bien, críenlos» ofrece la acción positiva. Los padres deben procurar un crecimiento sostenido, no limitarse a reaccionar cuando algo les molesta. El verbo se relaciona con el cuidado del cuerpo de 5:29 y permite reconocer que la autoridad incluye alimentar y atender, además de orientar la conducta.

«En la disciplina y amonestación del Señor» define la formación. La disciplina comprende educación y corrección; la amonestación comunica advertencia y orientación. El texto no prescribe aquí un único método de castigo ni autoriza la violencia como si fuera una expresión necesaria de fidelidad.

«Del Señor» es el criterio decisivo. Los hijos deben conocer su verdad, no solamente aprender a satisfacer las preferencias del adulto. Deuteronomio 6:4–9 vincula el amor a Dios y su palabra con la enseñanza en la vida diaria. 2 Timoteo 3:14–17 muestra la utilidad de la Escritura para formar y recuerda que hace sabio para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.

Los padres no producen la salvación de sus hijos por controlar cada respuesta. Su responsabilidad es enseñar, corregir y cuidar de una manera que dé testimonio verdadero del Señor. La gracia de Dios no elimina esa tarea ni permite sustituir la fe por una obediencia exterior obtenida a cualquier costo.

Así, la relación familiar queda bajo la misma transformación que toda la comunidad: abandonar la amargura y las palabras dañinas, actuar con bondad y reconocer a Cristo como Señor. La autoridad paterna debe servir a esa formación y responder ante el Padre celestial por el trato dado al hijo.

Texto original y contraste

μὴ παροργίζετε — mḕ parorgízete — prohíbe provocar a ira. ἐκτρέφετε — ektréphete — pide criar, alimentar y hacer crecer. παιδείᾳ καὶ νουθεσίᾳ κυρίου — paideíāi kaì nouthesíāi kyríou — relaciona la formación y la amonestación con el Señor. La prohibición y el mandato positivo deben mantenerse juntos.

Aplicación editorial

Si crías a un hijo, examina si tu manera de corregir le ayuda a reconocer lo bueno o solo descarga tu enojo. Escúchalo, explica con verdad y corrige también tus propias faltas. La autoridad que has recibido debe servir al cuidado y a la enseñanza de Cristo, no a tu deseo de tener siempre la última palabra.

Efesios 6:5 north

El servicio de los esclavos se sitúa bajo un Señor mayor

Pablo habla a personas que viven en una relación real de esclavitud. Las llama a una conducta íntegra ante Cristo y, al mismo tiempo, limita la pretensión de los amos humanos al recordar que su autoridad es terrenal.

Explicación del versículo

«Esclavos» nombra la condición de los destinatarios de esta exhortación. No debe sustituirse sin explicación por empleados con libertad contractual. La carta se dirige a personas sujetas a amos y les habla como oyentes responsables del evangelio, cuya vida importa delante del Señor.

«Obedezcan a sus amos según la carne» reconoce la relación existente, pero la califica. «Según la carne» señala el ámbito humano y terrenal de esa autoridad. Los amos no poseen un señorío divino ni determinan la pertenencia última de quienes creen en Cristo.

«Con temor y temblor» expresa la seriedad con que debe asumirse la conducta. No puede utilizarse para ordenar al amo que produzca terror: en 6:9 se le exigirá dejar las amenazas. La exhortación al subordinado y la prohibición al poderoso pertenecen a la misma unidad y deben escucharse juntas.

«Con sinceridad de corazón» pide un servicio sin doblez. El creyente no debe reducir su respuesta a aparentar obediencia mientras busca deliberadamente hacer el mal. La integridad no equivale a ingenuidad ni cancela la necesidad de discernir lo justo; pertenece a la verdad que la carta exige a todos.

«Como a Cristo» sitúa el servicio ante el Señor al que realmente pertenece. No identifica al amo humano con Jesús ni santifica cualquier orden que aquel dé. La referencia a Cristo es el criterio mayor que gobierna la conducta, como también lo será para el amo que debe responder ante él.

1 Corintios 7:20–24 distingue la condición social y la pertenencia al Señor, y permite aprovechar la oportunidad de libertad. Filemón 1:15–17 pide recibir a Onésimo como hermano amado. Esos pasajes impiden convertir la exhortación de Efesios en una afirmación de que la esclavitud sea la condición ideal o la medida del valor de una persona.

La carta no desarrolla aquí un programa completo para transformar la institución. Sí coloca a esclavos y amos ante un mismo Señor, prohíbe las amenazas y niega el favoritismo divino. No es fiel tomar solo la obediencia del esclavo y eliminar las exigencias que confrontan al amo.

La aplicación a otras formas de servicio debe reconocer esta diferencia de situación. Puede extraerse una responsabilidad de integridad ante Cristo, pero no utilizar el pasaje para negar la dignidad del otro o justificar explotación. La gracia del Salvador no convierte a ningún ser humano en dueño absoluto de otro.

Texto original y contraste

οἱ δοῦλοι — hoi doûloi — se refiere a los esclavos. τοῖς κατὰ σάρκα κυρίοις — toîs katà sárka kyríois — califica a sus amos como humanos o terrenales. ἐν ἁπλότητι τῆς καρδίας — en haplótēti tē̂s kardías — expresa sinceridad de corazón. El contraste entre el señorío terrenal y Cristo prepara la responsabilidad común de 6:9.

Efesios 6:6 north

La fidelidad a Cristo supera el servicio de apariencia

El servicio cristiano no debe depender únicamente de la mirada humana. Pablo pide una integridad que responde a Cristo y busca la voluntad de Dios desde el corazón.

Explicación del versículo

«No sirviendo solo cuando los miran» explica la sinceridad de 6:5. La conducta no debe dividirse entre una apariencia cuidada ante el amo y una intención distinta cuando desaparece la vigilancia. El Señor conoce una vida más amplia que la imagen presentada a otros.

«Como quienes buscan agradar a los seres humanos» identifica el motivo de ese servicio de apariencia. No condena cualquier deseo de hacer bien una tarea o de recibir una valoración justa. Confronta una vida cuyo criterio último es obtener aprobación, aunque para ello deba esconder la falta de integridad.

«Sino como esclavos de Cristo» ofrece una pertenencia mayor. Quien socialmente es esclavo no queda definido en su valor último por el amo humano. Pertenece al Salvador que lo redimió. En 1 Corintios 7:20–24, Pablo afirma que el esclavo llamado en el Señor es liberto del Señor y que el libre es esclavo de Cristo.

Esta pertenencia no convierte toda orden humana en mandato divino. Hacer la voluntad de Cristo puede exigir rechazar aquello que la contradice. El servicio sincero debe mantenerse unido a la verdad, la justicia y la santidad que la carta ha explicado, no a una obediencia ciega que use el nombre de Jesús para justificar el mal.

«Haciendo de corazón la voluntad de Dios» da contenido al contraste. El centro ya no es solamente qué efecto produce la conducta sobre un observador, sino a quién se sirve y qué bien se realiza. La voluntad de Dios no queda reducida al deseo del amo; se reconoce bajo la autoridad del Señor.

La expresión «de corazón» indica una respuesta interior que acompaña la acción. No enfrenta un servicio espiritual con una tarea corporal, como si la actividad ordinaria fuera ajena a Dios. La persona entera puede responderle mediante una conducta recta, incluso en circunstancias que no ha elegido.

Colosenses 3:22–25 presenta el mismo contraste entre servir solo a la vista y actuar con sinceridad, y recuerda que el Señor no tiene favoritismos. En Efesios, la continuación dirigirá esa misma responsabilidad hacia los amos. Ningún rango social permite a una persona sostener una apariencia religiosa mientras practica injusticia.

La enseñanza no promete que todos los seres humanos reconocerán la fidelidad. La esperanza está en el Señor, de quien procede la recompensa por el bien hecho, como afirmará 6:8. Tampoco ofrece una forma de comprar su salvación: quienes pertenecen a Cristo viven desde la gracia que ya los recibió.

Texto original y contraste

ὀφθαλμοδουλίαν — ophthalmodoulían — describe el servicio condicionado por la mirada del observador. ἀνθρωπάρεσκοι — anthrōpáreskoi — señala a quienes buscan agradar a las personas como criterio rector. Frente a ello, δοῦλοι Χριστοῦ — doûloi Khristoû — y ἐκ ψυχῆς — ek psykhē̂s — presentan la pertenencia a Cristo y una respuesta desde el interior.

Efesios 6:7 north

Servir de buena voluntad porque la vida pertenece al Señor

La integridad del servicio incluye una disposición que busca el bien. Pablo orienta esa respuesta hacia el Señor, sin negar que las acciones se realizan entre personas y tienen consecuencias para ellas.

Explicación del versículo

«Sirviendo de buena voluntad» continúa la exhortación de 6:5–6. No basta con una apariencia de cumplimiento que deja intacta una intención de daño. La buena voluntad añade una disposición favorable al bien que se realiza, aun cuando la situación de servidumbre no haya sido elegida.

El mandato se dirige a la conducta del creyente dentro de una relación real de esclavitud. No declara buena toda circunstancia que lo rodea ni convierte la injusticia en algo que deba celebrar. El propio pasaje exigirá al amo abandonar las amenazas y reconocer un Señor por encima de él.

«Como al Señor» identifica la referencia última del servicio. La acción puede tener un destinatario humano inmediato y, al mismo tiempo, realizarse delante de Cristo. Quien vive en una condición social despreciada no queda fuera de la posibilidad de responder al Salvador con fidelidad.

«Y no a los seres humanos» contrasta ese propósito con el afán de agradar solo a quienes observan. No significa que el bien del prójimo sea irrelevante ni que las obligaciones concretas puedan ignorarse bajo una intención supuestamente espiritual. La carta pide precisamente un servicio que sea verdadero y bueno.

Colosenses 3:22–25 formula la misma orientación: trabajar de corazón como para el Señor y reconocer que se sirve a Cristo. Esa pertenencia no depende del rango social, y el mal tampoco queda sin responsabilidad. El Señor es el criterio tanto de la intención como de la acción.

Romanos 12:9–13 une el servicio al Señor con amor sin hipocresía, honra mutua y ayuda a los necesitados. La referencia divina no hace desaparecer a las personas; orienta el modo de tratarlas. Por eso no puede utilizarse «servir al Señor» para justificar indiferencia hacia quien recibe las consecuencias de una conducta.

La buena voluntad no debe confundirse con la obligación de ocultar toda aflicción o de renunciar a una posibilidad legítima de libertad. El llamado es a no entregar el corazón al engaño y la malicia. La esperanza del siguiente versículo afirma que el Señor reconocerá el bien que quizá ningún poder humano recompense.

Esta fidelidad es respuesta a la gracia y no una manera de adquirir salvación. El creyente ya pertenece a Cristo, y esa pertenencia le da una dirección que puede sostenerse aun cuando la aprobación humana sea incierta. También hace responsable al poderoso que pretenda exigir un servicio sin reconocer la dignidad del otro.

Texto original y contraste

μετʼ εὐνοίας — met’ eunoías — expresa buena voluntad o disposición favorable. ὡς τῷ κυρίῳ καὶ οὐκ ἀνθρώποις — hōs tō̂i kyríōi kaì ouk anthrṓpois — sitúa el servicio ante el Señor y lo contrapone al criterio de la mera aprobación humana. La frase prolonga «haciendo […] la voluntad de Dios» de 6:6.

Efesios 6:8 north

El Señor reconoce el bien sin favoritismo social

El bien hecho delante de Cristo no depende de que una autoridad humana lo valore. Su reconocimiento alcanza a cada persona, sea esclava o libre, y sostiene una fidelidad que responde a la gracia.

Explicación del versículo

«Sabiendo» introduce la certeza que debe acompañar el servicio de 6:5–7. La exhortación no se apoya únicamente en la capacidad de soportar una situación difícil. Remite al Señor que conoce la conducta y dará su reconocimiento.

«Cada uno» individualiza la responsabilidad y la esperanza. Ni una posición privilegiada garantiza el favor de Cristo ni una condición subordinada hace invisible a una persona. La mirada del Señor alcanza a quienes pueden ser tratados como poco importantes por el orden humano.

«El bien que haya hecho» conserva un criterio moral. No toda actividad se vuelve buena por llamarla servicio, ni basta alegar que se obedecía una orden. La carta ha definido el fruto de la luz mediante bondad, justicia y verdad, y ha pedido comprender la voluntad del Señor. Ese bien es el que importa aquí.

«Recibirá del Señor» sitúa la recompensa en Cristo. No promete que el amo pagará de inmediato una ventaja ni que toda fidelidad producirá prosperidad visible. El reconocimiento divino puede sostener a quien no recibe justicia humana, sin convertir la falta de justicia en algo aceptable.

Colosenses 3:22–25 relaciona el servicio a Cristo con recibir del Señor la herencia como recompensa. 2 Corintios 5:6–10 presenta la comparecencia ante el tribunal de Cristo y vincula la conducta actual con rendir cuentas. Ambos pasajes dan a la vida cotidiana un horizonte que supera la aprobación del observador inmediato.

La recompensa no debe confundirse con comprar la salvación. Efesios 2:8–10 afirma que se recibe por gracia mediante la fe y que quienes son creados en Cristo caminan en buenas obras. Esas obras son fruto de su acción, y el Señor no las trata como irrelevantes. La gratuidad de la salvación y la seriedad de la respuesta se mantienen juntas.

«Sea esclavo o libre» elimina la distinción social como medida de acceso al favor del Señor. La promesa no idealiza la esclavitud ni disminuye el valor de la libertad. Afirma que ambas personas están delante de Cristo y que el bien no queda reservado a quienes poseen una posición reconocida.

El versículo siguiente dirigirá esta misma verdad hacia los amos: también ellos tienen Señor y deben abandonar las amenazas. Lo que para el esclavo es consuelo se convierte para el amo en una advertencia contra el abuso. El evangelio no permite usar el rango como protección frente al juicio de Cristo.

Texto original y contraste

ἕκαστος — hékastos — significa «cada uno». κομίσεται παρὰ κυρίου — komísetai parà kyríou — expresa que recibirá del Señor. εἴτε δοῦλος εἴτε ἐλεύθερος — eíte doûlos eíte eleútheros — incluye al esclavo y al libre. La frase centra la certeza en quién reconoce el bien y excluye que el rango humano determine su valor delante de Cristo.

Efesios 6:9 north

Los amos también deben responder ante el Señor de todos

La autoridad humana no coloca a nadie por encima del juicio de Cristo. Pablo exige a los amos una conducta correspondiente al bien que han de esperar de otros, y les ordena abandonar las amenazas.

Explicación del versículo

«Y ustedes, amos» cambia de destinatario y completa la relación iniciada en 6:5. La carta no dirige toda la responsabilidad hacia quienes están subordinados. También confronta a quienes poseen poder y les exige escuchar la palabra como personas sujetas al Señor.

«Hagan lo mismo con ellos» remite a la integridad, la buena voluntad y la conciencia de servir ante Cristo. No significa que ambas posiciones sociales fueran idénticas ni que el versículo describa una inversión formal de sus funciones. Afirma que el amo no queda exento del criterio moral exigido al esclavo.

«Y dejen las amenazas» identifica una práctica concreta que debe cesar. La autoridad no puede sostenerse mediante intimidación como si el poder humano justificara cualquier trato. La orden da contenido al llamado de reciprocidad y limita una forma de control que podía ser ejercida contra el subordinado.

Esta prohibición debe acompañar la lectura de «con temor y temblor» en 6:5. Sería contrario a la unidad usar aquellas palabras para autorizar al amo a producir terror. La seriedad del servicio no concede un derecho a amenazar, humillar o tratar al otro como si careciera de valor.

«El Señor de ellos y de ustedes está en los cielos» sitúa a ambos delante de Cristo. El amo humano también tiene Señor y no controla el juicio último. La referencia al cielo expresa una autoridad mayor que la terrenal, no un lugar desde el que Dios permanezca indiferente a lo que ocurre.

«Para él no hay distinción de personas» niega que el rango compre una consideración favorable. Romanos 2:6–11 relaciona el juicio según las obras con que Dios no hace acepción de personas. Colosenses 4:1 exige a los amos dar lo justo y equitativo porque también tienen un Amo en el cielo.

Filemón 1:15–17 muestra cómo la pertenencia a Cristo reclama reconocer al esclavo como hermano amado. En Efesios, la misma gracia ha reunido a personas de distinta condición en un cuerpo. El poderoso no puede celebrar esa unidad y luego tratar al otro como alguien excluido de sus obligaciones de justicia y amor.

El pasaje no autoriza llamar cristiano a un uso del poder que conserve amenazas y desprecio. La responsabilidad ante el único Señor transforma tanto el servicio como el ejercicio de autoridad. El bien que Cristo reconoce no depende de la posición social, y el mal no queda protegido por ella.

Texto original y contraste

τὰ αὐτὰ ποιεῖτε πρὸς αὐτούς — tà autà poieîte pròs autoús — manda hacer lo mismo hacia ellos. ἀνιέντες τὴν ἀπειλήν — aniéntes tḕn apeilḗn — exige abandonar la amenaza. προσωπολημψία οὐκ ἔστιν παρʼ αὐτῷ — prosōpolēmpsía ouk éstin par’ autō̂i — niega el favoritismo delante del Señor. Las tres expresiones hacen responsable al amo de su trato concreto.

Efesios 6:10 north

La firmeza nace del poder del Señor resucitado

La exhortación final llama a recibir fortaleza en Cristo. La comunidad no enfrenta el mal desde una autosuficiencia propia, sino desde el poder del Señor que sostiene la vida que ha redimido.

Explicación del versículo

«Por lo demás» introduce la última gran exhortación antes de las noticias y la despedida. No es un tema desconectado de la carta. La unidad, la santidad, el amor y las relaciones del hogar han descrito un caminar que necesita sostenerse frente a la oposición del mal.

«Fortalézcanse» se dirige a toda la comunidad. No reserva la resistencia espiritual a un grupo de especialistas ni invita a que cada persona dependa de una valentía aislada. Los destinatarios son llamados a recibir una fortaleza que no se origina en ellos mismos.

«En el Señor» identifica la relación decisiva. Cristo no es solo el ejemplo de alguien fuerte, sino el Salvador al que pertenecen y en quien pueden mantenerse. La carta ya ha afirmado que fue resucitado y exaltado por encima de toda autoridad en Efesios 1:19–23.

«Y en el poder de su fuerza» retoma el lenguaje de aquella oración inicial. El poder que actuó en la resurrección de Cristo es el fundamento de la confianza de los creyentes. La acumulación de términos enfatiza su suficiencia; no establece niveles secretos de poder que deban alcanzarse mediante un procedimiento especial.

En Efesios 3:16–21, Pablo pidió al Padre que los fortaleciera por su Espíritu en el ser interior, para que Cristo habitara por la fe en sus corazones. La exhortación final se apoya en esa misma acción divina. El Padre, el Hijo y el Espíritu no son fuentes rivales: la carta presenta una vida sostenida por el único Dios.

Recibir fortaleza no significa permanecer pasivos ante la conducta. Los siguientes versículos mandarán ponerse la armadura, resistir y orar. La dependencia de Dios y la respuesta del creyente se complementan: la gracia provee lo que hace posible una fidelidad activa.

Tampoco se promete ausencia de sufrimiento. En 6:20, Pablo seguirá describiéndose como embajador en cadenas. La firmeza consiste en mantenerse fiel al evangelio, no en demostrar que ninguna oposición puede afectar las circunstancias. 1 Pedro 5:8–11 une la resistencia en la fe con la confianza en el Dios de toda gracia que fortalece a su pueblo.

La vida cotidiana anterior forma parte de esta resistencia. Abandonar la mentira, la malicia y las amenazas no es menos espiritual que reconocer al adversario. La fuerza del Señor sostiene un pueblo que camina en su verdad y amor, en lugar de combatir el mal adoptando sus mismas prácticas.

Texto original y contraste

ἐνδυναμοῦσθε ἐν κυρίῳ — endynamoûsthe en kyríōi — llama a ser fortalecidos en el Señor. ἐν τῷ κράτει τῆς ἰσχύος αὐτοῦ — en tō̂i krátei tē̂s iskhýos autoû — sitúa esa firmeza en el poder de su fuerza. La expresión conserva la prioridad de la acción de Dios y prepara el mandato de recibir la armadura que él proporciona.

Efesios 6:11 north

La armadura de Dios permite mantenerse fiel ante el engaño

Dios proporciona lo necesario para resistir al adversario. La comunidad debe recibir esa armadura y permanecer firme, sin reemplazar la verdad del evangelio por los recursos del mal.

Explicación del versículo

«Pónganse» pide una respuesta activa al llamado de fortalecerse en el Señor. La dependencia de Dios no elimina la responsabilidad de recibir y practicar lo que él da. La carta ya utilizó la imagen de vestirse del nuevo hombre en 4:24; ahora la presenta como preparación para resistir.

«Toda la armadura de Dios» señala un equipamiento completo que procede de él. No se trata de una fuerza que el creyente fabrica mediante su carácter o su capacidad de imponerse. Los elementos descritos después —verdad, justicia, evangelio de paz, fe, salvación y palabra de Dios— pertenecen a la vida que Cristo ha hecho posible.

La imagen tiene un antecedente importante en Isaías 59:15–20, donde Dios interviene ante la falta de justicia y se viste de coraza de justicia y casco de salvación. La protección de los creyentes se entiende desde esa iniciativa salvadora.

«Para poder mantenerse firmes» identifica el propósito. La meta inmediata es no abandonar la fidelidad a Cristo ante la presión y el engaño. No se ordena conquistar personas mediante violencia ni convertir la superioridad espiritual en dominio sobre otros.

«Contra las artimañas del diablo» reconoce un adversario que procura desviar. La amenaza incluye engaño y estrategias que contradicen la verdad. En 4:14 se habló también de las artimañas del error, y en 4:27 se advirtió contra dar lugar al diablo mediante una conducta destructiva.

2 Corintios 2:10–11 relaciona el perdón dentro de la comunidad con no dar ocasión a las maquinaciones de Satanás. Esa conexión muestra que la resistencia espiritual no se separa de la vida compartida. Conservar la malicia mientras se pronuncian palabras de combate contradice el tipo de firmeza que la carta exige.

La armadura no es un objeto material ni una fórmula que produzca protección automática al ser recitada. Los versículos siguientes la explican mediante dones y respuestas reales, y culminan en la oración perseverante. La confianza se dirige al Dios que salva, no al efecto de una representación imaginada.

El mandato está en plural y pertenece al cuidado del cuerpo. La comunidad necesita verdad, fe y oración para permanecer unida al Señor. Cristo ya ha sido exaltado por encima de toda autoridad; su pueblo recibe desde esa victoria lo necesario para mantenerse fiel, incluso cuando la oposición continúa.

Texto original y contraste

πανοπλίαν τοῦ θεοῦ — panoplían toû theoû — expresa la armadura completa de Dios. στῆναι — stē̂nai — indica mantenerse en pie o firme. μεθοδείας τοῦ διαβόλου — methodeías toû diabólou — se refiere a las artimañas del diablo. El propósito de firmeza gobierna la imagen del equipamiento y evita leerla como una autorización de agresión contra personas.

Efesios 6:12 north

La lucha espiritual no convierte al prójimo en enemigo que destruir

Pablo explica por qué se necesita la armadura de Dios. La oposición incluye poderes espirituales de maldad, mientras que los seres humanos siguen siendo personas a quienes debe alcanzarse con verdad, justicia y amor.

Explicación del versículo

«Porque nuestra lucha» da la razón del mandato anterior. La firmeza no se alcanza únicamente mediante recursos adecuados para un conflicto humano. El adversario descrito en 6:11 actúa en una oposición espiritual que requiere depender del poder del Señor.

«No es contra sangre y carne» identifica a los seres humanos como quienes no deben ser convertidos en el enemigo último. La expresión no niega su responsabilidad moral: Pablo acaba de exigir a los amos abandonar las amenazas. Impide tratar a una persona o grupo como objetivo de destrucción bajo el nombre de una guerra espiritual.

La negación tampoco borra el deber de confrontar la injusticia o el engaño. En 5:11 se ordenó poner en evidencia las obras de las tinieblas. La respuesta debe ser fiel a Cristo, sin confundir corregir el mal con odiar a las personas que necesitan su gracia.

«Principados» y «autoridades» forman parte del lenguaje de poderes que aparece en la carta. «Los gobernantes de este mundo de tinieblas» y «las fuerzas espirituales de maldad» hacen explícito el carácter de la oposición. El texto reconoce una realidad espiritual y no la reduce a un desacuerdo psicológico o social.

La acumulación de nombres subraya su amplitud, pero no ofrece una tabla de rangos que permita asignar a cada poder un nombre, territorio o técnica de combate. La instrucción se centra en la armadura que Dios da, no en un conocimiento detallado de seres que el pasaje no identifica.

«En los lugares celestiales» sitúa la lucha en el ámbito espiritual al que la carta se refiere con esa expresión. No enseña que todo lo celestial sea malo ni que esos poderes ocupen el lugar de Dios. Efesios 1:19–23 presenta a Cristo exaltado muy por encima de toda autoridad, en la misma esfera donde su señorío queda afirmado.

2 Corintios 10:3–5 distingue también entre vivir como seres humanos y combatir conforme a recursos meramente humanos, y dirige el pensamiento a la obediencia a Cristo. La fuerza espiritual no consiste en adoptar violencia, manipulación o falsedad para conseguir un resultado religioso.

La comunidad resiste desde la verdad del evangelio, la fe y la oración. Romanos 12:17–21 prohíbe devolver mal por mal y llama a vencer el mal con el bien. Esa conducta no debilita la lucha descrita aquí: muestra que su dirección procede del Señor y no del mismo mal que pretende enfrentar.

Texto original y contraste

ἡ πάλη — hē pálē — describe una lucha intensa. αἷμα καὶ σάρκα — haîma kaì sárka — se refiere aquí a seres humanos. τὰ πνευματικὰ τῆς πονηρίας — tà pneumatikà tē̂s ponērías — identifica fuerzas espirituales de maldad. La distinción exige tomar en serio la oposición espiritual sin convertir a los seres humanos en objetos de odio.

Efesios 6:13 north

Recibir lo que Dios da para resistir y permanecer firmes

Ante la oposición espiritual, la comunidad debe tomar la armadura completa de Dios. El propósito es resistir en la ocasión de prueba y seguir fiel al Señor después de haber respondido con todo lo necesario.

Explicación del versículo

«Por eso» extrae la consecuencia de 6:12. La lucha no tiene como enemigo último a seres humanos y no puede afrontarse con los recursos del engaño o la violencia. Es necesario recibir la provisión del Dios cuyo poder sostiene a los creyentes en Cristo.

«Tomen toda la armadura de Dios» repite y refuerza 6:11. La amplitud importa: no se puede escoger una fe verbal y, al mismo tiempo, desechar la verdad o la justicia que forman parte del mismo equipamiento. La protección que Dios ofrece está unida a una vida que responde a su evangelio.

«Para que puedan resistir» expresa la finalidad inmediata. El creyente debe mantenerse frente a lo que procura apartarlo de Cristo. Resistir no equivale a negar que exista oposición ni a vencer mediante la fuerza de la propia personalidad; presupone depender del Señor y actuar con los recursos que él da.

«En el día malo» concentra la atención en la ocasión en que esa oposición se hace especialmente exigente. La expresión puede describir un tiempo de ataque o prueba dentro de los días malos mencionados en 5:16. El versículo no da una fecha ni obliga a identificar un único acontecimiento futuro antes de poder obedecer.

«Después de haberlo hecho todo» reconoce una respuesta completa, no solamente una intención inicial. La comunidad debe atender lo que la exhortación desarrolla: verdad, justicia, evangelio de paz, fe, salvación, palabra y oración. No significa que deba conseguir por sí misma el control de todo lo que sucede.

El resultado buscado sigue siendo «mantenerse firmes». La repetición de esta idea en 6:11, 13 y 14 muestra la dirección del pasaje. El Señor llama a no abandonar la fe ni reproducir el mal, aun cuando las circunstancias no se conviertan de inmediato en comodidad o reconocimiento.

1 Pedro 5:8–11 une vigilancia y resistencia firme en la fe con la confianza en el Dios de toda gracia, que fortalecerá a su pueblo en medio del sufrimiento. 1 Tesalonicenses 5:8–11 utiliza también la imagen de armadura y la esperanza de salvación para animar a la comunidad. La protección divina sostiene una perseverancia compartida.

La certeza última procede de Cristo. Colosenses 2:13–15 relaciona el perdón y la vida recibida con su victoria sobre los poderes. La resistencia de los creyentes no completa una redención insuficiente: responde a la gracia del Salvador victorioso. Desde esa pertenencia, deben tomar en serio la lucha y mantenerse unidos a él.

Texto original y contraste

ἀναλάβετε τὴν πανοπλίαν τοῦ θεοῦ — analábete tḕn panoplían toû theoû — manda tomar la armadura completa de Dios. ἀντιστῆναι — antistē̂nai — expresa resistir. ἅπαντα κατεργασάμενοι στῆναι — hápanta katergasámenoi stē̂nai — relaciona haber hecho todo lo necesario con permanecer firmes. La frase conserva una respuesta activa, sostenida por la provisión divina.

Efesios 6:14 north

La verdad y la justicia sostienen la firmeza del creyente

Pablo comienza a explicar la armadura de Dios mediante la verdad y la justicia. La protección recibida en Cristo debe corresponder a una vida que rechaza el engaño y practica lo recto.

Explicación del versículo

«Manténganse, pues, firmes» retoma el propósito de 6:11 y 13. La enumeración de las piezas no cambia la meta: permanecer fieles al Señor. El mandato se dirige al conjunto de la comunidad, que debe resistir unida en la provisión de Dios.

«Ceñida su cintura con la verdad» utiliza la preparación de la vestimenta para representar una vida dispuesta. La verdad no es aquí una certeza fabricada por la intensidad personal. La carta la ha identificado con el evangelio en 1:13 y con la enseñanza recibida en Jesús en 4:21.

Esa verdad también debe gobernar la conducta. En 4:25 se ordenó dejar la mentira y hablar verdad porque los creyentes son miembros unos de otros. La comunidad no puede resistir las artimañas del engaño mientras las adopta como recurso propio. La fidelidad al mensaje y la sinceridad del trato se requieren mutuamente.

La imagen recuerda Isaías 11:1–5, donde el descendiente de Isaí es descrito con justicia y fidelidad como cinturón. El poder para juzgar y obrar no queda separado del carácter recto. La firmeza del pueblo de Cristo también debe corresponder al Señor del que depende.

«Vestidos con la coraza de la justicia» continúa la imagen de protección. Isaías 59:15–20 presenta a Dios revestido de justicia al intervenir para salvar. La armadura del creyente procede de esa iniciativa divina; no es una defensa levantada mediante un mérito independiente de él.

En la continuidad de Efesios, la justicia caracteriza al nuevo hombre en 4:24 y al fruto de la luz en 5:9. Por eso no debe reducirse a una afirmación que deja intacta una vida injusta. La gracia que recibe y reconcilia forma una conducta recta delante de Dios y del prójimo.

Esto no significa que la propia conducta se convierta en el fundamento de la salvación. La carta mantiene que se recibe por gracia mediante la fe. La justicia vivida responde a ese don y depende de él; abandonar deliberadamente lo recto contradice la provisión que el creyente dice recibir.

La lucha espiritual queda así ligada a lo que la carta ya exigió en las palabras, los bienes y las relaciones. La verdad y la justicia no son adornos del lenguaje de combate. Son dimensiones reales del caminar en Cristo por el que la comunidad permanece firme.

Texto original y contraste

περιζωσάμενοι … ἐν ἀληθείᾳ — perizōsámenoi … en alētheíāi — expresa ceñirse con la verdad. τὸν θώρακα τῆς δικαιοσύνης — tòn thṓraka tē̂s dikaiosýnēs — es la coraza de la justicia. Las imágenes muestran preparación y protección; su sentido se concreta en la verdad y la vida recta que la carta ha explicado desde la gracia de Cristo.

Efesios 6:15 north

El evangelio de la paz prepara para permanecer firmes

La buena noticia de Cristo da al creyente una posición firme y una disposición para actuar. El mensaje con el que resiste al mal es un evangelio de paz, no una autorización para dominar a las personas.

Explicación del versículo

«Y calzados los pies» continúa la preparación de 6:14. La imagen reúne estabilidad y disposición: los pies deben estar preparados para el propósito que el pasaje repite, mantenerse firmes. No se trata de reproducir un equipo material, sino de vivir desde lo que el evangelio proporciona.

«Con la preparación» señala una condición de estar listos. El creyente no necesita improvisar una esperanza cuando llega la oposición; cuenta con la noticia de lo que Cristo ha hecho. Esa preparación incluye recibir su verdad y estar dispuesto a responder de acuerdo con ella.

«Del evangelio de la paz» identifica el contenido decisivo. En Efesios 2:13–18, Cristo es nuestra paz: acerca por su sangre, derriba la enemistad y reconcilia con Dios en un solo cuerpo mediante la cruz. La paz no es solo ausencia de discusión o un sentimiento interior de tranquilidad.

Quien permanece en ese evangelio conoce de quién recibe reconciliación y a quién pertenece. Esa certeza lo sostiene frente al engaño y a la acusación. No tiene que fabricar otra base de aceptación mediante violencia, prestigio o dominio espiritual.

La imagen de los pies y las buenas noticias recuerda Isaías 52:7–10, donde el mensajero anuncia paz, salvación y el reinado de Dios. Esa relación también abre una dimensión de disponibilidad para comunicar el evangelio. La estabilidad en la noticia recibida no se opone a llevarla a otros.

El contexto inmediato enfatiza resistir, y 6:19–20 pedirá oración para anunciar con valentía el misterio del evangelio. Ambas dimensiones pertenecen a la misma fidelidad: mantenerse en la verdad de Cristo y estar dispuesto a darla a conocer. El versículo no obliga a elegir entre una fe firme y una vida de testimonio.

La expresión «de la paz» también orienta la manera de enfrentar el mal. Romanos 12:17–21 pide no devolver mal por mal y vencerlo con el bien. El anuncio de la reconciliación no puede hacerse coherentemente mediante el odio que la cruz vino a derribar.

Esta preparación es un don que debe ser recibido y vivido. No convierte al creyente en su propio salvador. El Padre lo recibe por Cristo, y el Espíritu lo sostiene en una vida que conserva la paz del evangelio incluso cuando la oposición continúa.

Texto original y contraste

ὑποδησάμενοι τοὺς πόδας — hypodēsámenoi toùs pódas — expresa calzarse los pies. ἐν ἑτοιμασίᾳ τοῦ εὐαγγελίου τῆς εἰρήνης — en hetoimasíāi toû euangelíou tē̂s eirḗnēs — los relaciona con la preparación del evangelio de la paz. La imagen debe entenderse dentro del mandato de firmeza y del mensaje de reconciliación que la carta proclama.

Efesios 6:16 north

La fe recibe la protección del Señor frente a los ataques del mal

La confianza en Dios es comparada con un escudo que permite resistir al maligno. Su eficacia no procede de una fuerza mental del creyente, sino del Señor en quien descansa su fe.

Explicación del versículo

«En toda circunstancia» amplía la necesidad de esta respuesta. La fe no se reserva para una crisis excepcional ni queda al margen de la vida cotidiana. La comunidad debe seguir confiando en el Señor mientras practica la verdad, la justicia y el evangelio de paz.

«Tomen el escudo de la fe» continúa el llamado a recibir la armadura de Dios. La imagen no atribuye al creyente una capacidad autónoma para protegerse. En la carta, la fe recibe la salvación por gracia y permite que Cristo habite en el corazón; su valor está en el Salvador al que se dirige.

Por eso la fe no consiste en convencerse de que nada doloroso puede suceder ni en tratar la intensidad de una certeza personal como garantía divina. Efesios 2:8–10 la sitúa dentro del don de la gracia. La confianza responde a lo que Dios ha hecho y prometido en Jesucristo.

«Con el cual podrán apagar» expresa una capacidad real de resistencia. El creyente no tiene que considerar invencible cada ataque. El Señor proporciona una defensa que permite permanecer fiel, aunque la oposición sea fuerte y la respuesta requiera perseverancia.

Los «dardos encendidos» representan ataques capaces de herir y extender su daño. El versículo no ofrece una lista cerrada de sus formas. El contexto ha hablado de engaño, error, malicia y oportunidades dadas al diablo; esas advertencias ayudan a comprender la seriedad de lo que se enfrenta.

«Del maligno» identifica al adversario descrito en 6:11–12. La imagen no autoriza a atribuir automáticamente cada dificultad a una intervención particular del diablo ni a convertir a una persona en su encarnación. La respuesta indicada sigue siendo recibir la verdad y confiar en el Señor.

Romanos 8:31–39 enfrenta acusación, sufrimiento y poderes con la obra de Cristo: murió, resucitó e intercede, y nada creado puede separar de su amor. La esperanza se apoya en él incluso cuando hay aflicción. Esa relación muestra cómo la fe protege sin prometer comodidad ininterrumpida.

«Todos» los dardos destaca la suficiencia de la provisión divina, no una autorización para presumir de invulnerabilidad propia. La comunidad sigue necesitando oración, vigilancia y ayuda mutua. El escudo no se separa del resto de la armadura ni de la dependencia del Espíritu que se desarrollará en 6:18.

Texto original y contraste

ἐν πᾶσιν — en pâsin — expresa aquí la amplitud de las circunstancias. τὸν θυρεὸν τῆς πίστεως — tòn thyreòn tē̂s písteōs — es el escudo de la fe. τὰ βέλη τοῦ πονηροῦ πεπυρωμένα — tà bélē toû ponēroû pepyrōména — describe los dardos encendidos del maligno. La imagen afirma una resistencia sostenida por la confianza en Dios.

Efesios 6:17 north

Recibir la salvación y la palabra que el Espíritu da

La armadura culmina en el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu. El creyente recibe su seguridad y su palabra de Dios, y no debe convertirlas en recursos para una agresión humana.

Explicación del versículo

«Reciban también» subraya que la protección procede de un don. La comunidad no fabrica la salvación que la sostiene ni obtiene una palabra propia que después pueda presentar como divina. Debe recibir lo que Dios ha dado en Cristo y aprender a responder con fidelidad.

«El yelmo de la salvación» recuerda Isaías 59:15–20, donde Dios interviene revestido de justicia y con casco de salvación. En Efesios, la seguridad del creyente procede de esa acción salvadora. El yelmo no representa un mérito que proteja de rendir cuentas, sino la confianza en el Salvador.

1 Tesalonicenses 5:8–11 emplea una imagen semejante y precisa «la esperanza de salvación». La obra recibida tiene también un horizonte futuro. Efesios ha hablado de la redención ya concedida y del día de redención para el que el Espíritu selló a su pueblo. La esperanza sostiene una fidelidad presente.

«Y la espada del Espíritu» introduce la palabra como recurso de resistencia. El Espíritu Santo no es la espada ni una fuerza que el creyente maneja. Es la persona divina cuya acción está vinculada al don y al uso fiel de la palabra de Dios.

«Que es la palabra de Dios» explica la imagen y limita su sentido. No se trata de una espada física para herir a quienes se oponen, ni de una autorización para imponer cualquier afirmación religiosa. Lo que permite resistir es la verdad que Dios comunica.

Mateo 4:1–11 muestra a Jesús respondiendo a la tentación con la Escritura. El relato también advierte que citar palabras bíblicas no basta si se las usa para torcer su sentido: el tentador las cita, y Jesús responde conservando la fidelidad a Dios. La resistencia requiere verdad recibida en su contexto, no frases utilizadas como instrumentos de presión.

Hebreos 4:12–13 compara la palabra con una espada que discierne las intenciones del corazón. Quien la recibe también queda expuesto a su examen. No puede usarla para juzgar a otros mientras se considera fuera de su autoridad.

El versículo siguiente unirá la armadura con la oración en el Espíritu. Así, salvación, palabra y dependencia permanecen juntas. La comunidad resiste por la gracia del Padre, mediante la obra de Cristo y bajo la guía del Espíritu Santo; no mediante una autosuficiencia que tome el lenguaje bíblico para sus propios fines.

Texto original y contraste

δέξασθε — déxasthe — manda recibir. τὴν περικεφαλαίαν τοῦ σωτηρίου — tḕn perikephalaían toû sōtēríou — es el yelmo de la salvación. τὴν μάχαιραν τοῦ πνεύματος — tḕn mákhairan toû pneúmatos — es la espada del Espíritu, explicada como ῥῆμα θεοῦ — rhē̂ma theoû —, palabra de Dios. Este último término no establece por sí solo una clase de revelación privada superior a la Escritura; el contexto dirige la confianza a la palabra que procede de Dios.

Efesios 6:18 north

La resistencia se vive en oración perseverante por todo el pueblo de Dios

La armadura no se recibe al margen de la dependencia de Dios. Pablo llama a orar en el Espíritu, mantener la vigilancia y extender la súplica a todos los creyentes.

Explicación del versículo

«Orando» continúa la exhortación sobre mantenerse firmes. La oración no aparece como un recurso accesorio para después de haber agotado las propias fuerzas. Acompaña la recepción y el uso de lo que Dios proporciona para resistir.

«En todo tiempo» expresa una disposición constante de dependencia, no una obligación de pronunciar palabras sin interrupción. La vida entera puede ser llevada delante del Padre. La comunidad necesita orar en la prueba y también cuando las circunstancias parecen seguras.

«En el Espíritu» sitúa la oración bajo la ayuda y dirección del Espíritu Santo. La carta ha dicho que por Cristo tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu en 2:18. No se trata de producir un estado emocional que obligue a Dios a escuchar. Romanos 8:26–27 presenta al Espíritu ayudando en la debilidad e intercediendo conforme a la voluntad divina.

«Con toda oración y súplica» da amplitud a esa dependencia. La súplica reconoce necesidades concretas y pide ayuda. No sustituye la relación con Dios por órdenes dirigidas a poderes espirituales. El creyente acude al Señor del que recibe salvación, fortaleza y sabiduría.

«Manténganse vigilantes» llama a no quedar dormidos ante la oposición y las necesidades de los hermanos. La vigilancia no es sospecha permanente sobre todos ni temor a descubrir un enemigo en cada situación. Es atención sobria, sostenida por la verdad y acompañada de oración.

«Con toda perseverancia» añade continuidad. Algunas peticiones atraviesan tiempos difíciles, y la falta de una respuesta inmediata no permite concluir que Dios haya dejado de oír. La comunidad es llamada a permanecer en la relación de confianza, sin convertir la oración en un mecanismo para imponer un calendario propio.

«Por todos los santos» extiende la mirada al pueblo entero de Dios. Los santos son los creyentes a quienes la carta se dirige, no un grupo de rango superior. La lucha no puede vivirse como si solo importara la seguridad individual. Los miembros del cuerpo necesitan sostenerse mutuamente delante del Padre.

Colosenses 4:2–4 une oración perseverante, vigilancia y petición por el anuncio de Cristo. Efesios hará lo mismo en los versículos siguientes al pedir oración por Pablo. El apóstol participa de esa dependencia y no se coloca fuera de la necesidad de la comunidad.

Texto original y contraste

προσευχόμενοι ἐν παντὶ καιρῷ ἐν πνεύματι — proseukhómenoi en pantì kairō̂i en pneúmati — expresa orar en todo tiempo en el Espíritu. ἀγρυπνοῦντες — agrypnoûntes — llama a mantenerse vigilantes. περὶ πάντων τῶν ἁγίων — perì pántōn tō̂n hagíōn — incluye a todos los santos. La repetición de «todo» amplía tiempo, oración, perseverancia y destinatarios de la súplica.

Aplicación editorial

Al orar, incluye de forma concreta a hermanos que atraviesan aflicción y a quienes anuncian el evangelio. Pide al Padre que los sostenga en Cristo y los guíe por su Espíritu. Tu perseverancia no compra su atención: responde a la confianza de poder acercarte por la gracia del Salvador.

Efesios 6:19 north

Pablo necesita oración para anunciar con valentía el evangelio

El apóstol se incluye entre quienes dependen de la ayuda de Dios. Pide que la comunidad ore para que reciba palabra y pueda dar a conocer con libertad la buena noticia de Cristo.

Explicación del versículo

«Y también por mí» concreta la oración por todos los santos de 6:18. Pablo no presenta su ministerio como una tarea que puede sostener sin la comunidad. Quien ha enseñado a los creyentes a recibir fortaleza del Señor pide ahora participar de sus súplicas.

La petición no se centra aquí en una liberación inmediata de la prisión. Eso no significa que nunca pudiera pedirla, sino que este pasaje destaca otra necesidad: hablar fielmente del evangelio en la situación que atraviesa. Su misión sigue orientando lo que pide.

«Para que al abrir mi boca me sea dada palabra» expresa dependencia del don de Dios. El apóstol conoce el evangelio y lo ha explicado extensamente, pero no se considera autosuficiente para comunicarlo en cada circunstancia. Necesita ayuda para que el mensaje sea anunciado como corresponde.

La palabra pedida no es una enseñanza distinta que deba reemplazar el evangelio recibido. El propósito está especificado: «dar a conocer […] el misterio del evangelio». La petición busca que la verdad de Cristo sea expresada con fidelidad, no que cualquier impresión del hablante reciba autoridad divina automática.

«Con valentía» añade libertad y franqueza para hablar. La oposición puede tentar a callar, ocultar lo decisivo o acomodar el mensaje para evitar el costo. Pablo pide una respuesta que no abandone la verdad. Esa valentía tampoco equivale a insulto o dureza: el evangelio anunciado sigue siendo el de la paz.

En Efesios 3:7–13, su ministerio aparece como un don de gracia para anunciar las riquezas de Cristo y esclarecer el misterio. El propósito incluye la incorporación de los gentiles al pueblo de Dios y la manifestación de su sabiduría por medio de la iglesia. «Misterio» no es aquí una información reservada que deba ocultarse; es la gracia que ha de darse a conocer.

Colosenses 4:2–4 contiene una petición estrechamente relacionada: que Dios abra una puerta para la palabra y permita manifestar el misterio de Cristo. Ambos pasajes muestran la relación entre la oración de la iglesia y la responsabilidad del mensajero. La confianza en el poder de Dios no hace innecesario pedir ni hablar.

La petición también protege a la comunidad de idealizar al servidor. El apóstol recibe un llamamiento real y necesita ayuda real. El fundamento de la esperanza no es una supuesta invulnerabilidad del predicador, sino Jesucristo, cuyo evangelio debe anunciarse y de cuya gracia dependen tanto el mensajero como los oyentes.

Texto original y contraste

ἵνα μοι δοθῇ λόγος — hína moi dothē̂i lógos — expresa la petición de que le sea dada palabra. ἐν παρρησίᾳ — en parrēsíāi — señala franqueza y valentía. τὸ μυστήριον τοῦ εὐαγγελίου — tò mystḗrion toû euangelíou — identifica el contenido que debe darse a conocer. El don pedido está ordenado al anuncio fiel de Cristo.

Efesios 6:20 north

Las cadenas no anulan la misión del embajador de Cristo

Pablo sigue representando el evangelio aun estando preso. Pide valentía para cumplir su responsabilidad, mostrando que la firmeza en el Señor no depende de vivir sin oposición.

Explicación del versículo

«Por el cual» se refiere al evangelio de 6:19. Las cadenas están ligadas al mensaje que Pablo anuncia. Su situación no debe interpretarse automáticamente como señal de que el evangelio haya fracasado o de que el Señor lo haya abandonado.

«Soy embajador» presenta su función de representar a otro y transmitir su mensaje. No proclama una esperanza inventada por él ni se coloca como fin de la fe de los oyentes. La autoridad de su servicio depende de Cristo, a quien anuncia y delante de quien debe responder.

2 Corintios 5:18–21 desarrolla esta imagen al hablar del ministerio de reconciliación: los mensajeros ruegan en nombre de Cristo que las personas se reconcilien con Dios. La representación no se expresa como un derecho a dominar, sino como servicio al anuncio de la gracia.

«En cadenas» añade una condición que contrasta con la dignidad de la misión. El embajador del Señor está físicamente restringido. La carta no oculta esa debilidad ni necesita negarla para afirmar el poder de Cristo. La gracia puede sostener un ministerio fiel en medio de una situación dolorosa.

El dato también aclara la exhortación sobre la armadura. Mantenerse firme no significaba demostrar que ninguna fuerza humana podría encarcelarlo. Significaba no abandonar la fidelidad al evangelio. El apóstol que pide esa respuesta a la comunidad necesita vivirla él mismo.

«Para que hable de él con valentía» retoma la petición de 6:19. El Señor debe darle libertad y franqueza aun cuando su movimiento esté limitado. La valentía se orienta al contenido del evangelio; no es una dureza que aprovecha la situación para insultar o engrandecer al mensajero.

«Como debo hablar» reconoce una obligación. La oposición no vuelve opcional la fidelidad de su anuncio. Pero Pablo no confía en cumplirla por una autosuficiencia heroica: pide la oración de los hermanos. Su responsabilidad y su dependencia de Dios permanecen juntas.

Filipenses 1:12–14 muestra también que sus cadenas pudieron contribuir al avance del evangelio y animar a otros a hablar. El sufrimiento no es bueno por sí mismo ni garantiza automáticamente un resultado visible. La conexión muestra que la obra de Cristo no queda reducida a lo que sus adversarios permiten y sostiene la esperanza del servidor.

Texto original y contraste

πρεσβεύω ἐν ἁλύσει — presbeúō en halýsei — significa ejercer como embajador en cadenas. παρρησιάσωμαι — parrēsiásōmai — expresa hablar con valentía o franqueza. ὡς δεῖ με λαλῆσαι — hōs deî me lalē̂sai — reconoce cómo debe hablar. La frase reúne misión recibida, limitación real y responsabilidad ante el Señor.

Efesios 6:21 north

Tíquico sirve a la comunión mediante noticias fieles

La despedida conecta la enseñanza con personas y necesidades reales. Tíquico informará a los creyentes sobre Pablo, como hermano amado y servidor confiable en el Señor.

Explicación del versículo

«Para que también ustedes sepan» inicia las noticias finales. La carta no concluye como si la verdad del evangelio pudiera separarse de la vida de quienes lo anuncian y reciben. La comunidad necesita conocer la situación del apóstol por quien acaba de ser llamada a orar.

«De mi situación y de lo que hago» deja espacio para la información que llevará el enviado. Pablo no registra aquí todos los detalles de su vida diaria. Esa brevedad no es desinterés: confía a una persona la tarea de dar a conocer lo necesario y sostener el vínculo.

«Tíquico» no aparece como un nombre aislado de despedida. En Hechos 20:4–6, es uno de los compañeros de Pablo y se lo identifica como procedente de Asia. El relato lo sitúa dentro de un grupo de colaboradores, sin ofrecer una biografía completa de su vida.

Colosenses 4:7–9 le encomienda una función muy cercana: comunicar las noticias de Pablo y alentar los corazones. Allí aparece junto a Onésimo. El paralelo muestra su papel como colaborador encargado de comunicar y animar.

«El hermano amado» define primero una relación de familia en Cristo. Tíquico no es presentado solamente por su utilidad para resolver un encargo. Es amado dentro del pueblo que la gracia ha reunido, y ese vínculo forma parte del valor de su presencia.

«Y fiel ministro en el Señor» añade la confiabilidad de su servicio. La palabra ministro expresa que sirve; el versículo no precisa aquí un cargo institucional que deba atribuírsele. Su fidelidad se sitúa «en el Señor», del mismo modo que el resto de la vida y el servicio de la comunidad.

2 Timoteo 4:12 menciona otro envío de Tíquico a Éfeso, y Tito 3:12 contempla enviarlo a Tito. Estas referencias muestran a un colaborador confiable para encargos concretos.

Su tarea ilustra la edificación del cuerpo de 4:16. La comunión también se sirve mediante información verdadera, presencia y ánimo oportuno. Jesucristo, que une a su pueblo, utiliza a sus miembros para cuidarlo; un encargo de noticias puede formar parte de esa obra de amor.

Texto original y contraste

ὁ ἀγαπητὸς ἀδελφὸς — ho agapētòs adelphòs — identifica al hermano amado. πιστὸς διάκονος ἐν κυρίῳ — pistòs diákonos en kyríōi — describe a un servidor fiel en el Señor. γνωρίσει ὑμῖν — gnōrísei hymîn — expresa que les dará a conocer las noticias. La descripción relaciona afecto, fidelidad y una tarea concreta de comunicación.

Efesios 6:22 north

La misión de Tíquico une conocimiento y ánimo

Pablo envía a un hermano para que la comunidad conozca su situación y sea alentada. La comunicación fiel forma parte del cuidado de quienes comparten la vida en Cristo.

Explicación del versículo

«Lo envié a ustedes» continúa la presentación de Tíquico en 6:21. El hermano amado y servidor fiel recibe una tarea concreta. Su presencia debe acercar a los destinatarios a la situación de Pablo, que permanece unido a ellos aunque esté físicamente limitado.

«Precisamente para esto» subraya que el envío responde a un propósito. No es un detalle sin relación con la enseñanza del cuerpo. La comunidad que ha sido llamada a orar necesita también recibir noticias y ánimo mediante un miembro confiable.

«Para que sepan de nosotros» pasa de la referencia personal a Pablo a una formulación compartida. El texto reconoce una vida y un servicio que no se reducen al individuo. No enumera aquí a todos los incluidos, pero deja visible la dimensión comunitaria de las noticias.

«Y para que anime sus corazones» muestra que informar no es el único fin. En 3:13, Pablo pidió que no se desanimaran por sus aflicciones. Las cadenas del mensajero podían ser motivo de inquietud; la presencia de Tíquico debía ayudar a recibir esas noticias desde la fidelidad de Dios y la continuidad del evangelio.

Animar no exige ocultar la dificultad ni prometer que desaparecerá de inmediato. El propio apóstol acaba de hablar de sus cadenas. La consolación cristiana puede decir la verdad y, a la vez, recordar al pueblo que Cristo no lo ha abandonado.

Colosenses 4:7–9 presenta el mismo propósito de dar noticias y alentar los corazones. Colosenses 2:1–3 vincula ese ánimo con estar unidos en amor y conocer el misterio de Dios, que es Cristo. La fortaleza interior no procede solamente de recibir una noticia favorable, sino de comprender la esperanza compartida en el Salvador.

2 Tesalonicenses 2:16–17 atribuye al Señor Jesucristo y a Dios nuestro Padre el consuelo y la fortaleza para toda buena obra y palabra. El servicio de un hermano puede ser un medio de ese cuidado, sin ocupar el lugar del Dios que sostiene.

El cierre de la carta conserva así la relación entre verdad y amor. Tíquico no lleva únicamente datos sobre un encarcelado: sirve a personas por quienes se ora y a quienes se quiere fortalecer. La unidad recibida en Cristo se expresa también al conocer y acompañar la situación real del otro.

Texto original y contraste

εἰς αὐτὸ τοῦτο — eis autò toûto — enfatiza «precisamente para esto». ἵνα γνῶτε τὰ περὶ ἡμῶν — hína gnō̂te tà perì hēmō̂n — expresa el propósito de que conozcan lo referente a nosotros. παρακαλέσῃ τὰς καρδίας ὑμῶν — parakalésēi tàs kardías hymō̂n — añade aliento y consolación para sus corazones. Los dos propósitos mantienen unidas información y cuidado.

Efesios 6:23 north

La paz y el amor con fe proceden del Padre y del Señor Jesucristo

La despedida reúne dones que han sostenido toda la carta. Pablo pide para los hermanos paz y amor inseparable de la fe, reconociendo su origen en Dios Padre y en el Señor Jesucristo.

Explicación del versículo

«Paz a los hermanos» retoma el saludo de 1:2. La palabra no es solamente un deseo de tranquilidad exterior. En Efesios, la paz ha sido explicada mediante la reconciliación realizada por Cristo: él acercó a quienes estaban lejos y reunió en un solo cuerpo a quienes estaban separados.

Efesios 2:13–18 da contenido a esa despedida. La paz procede de su sangre y de su cruz, y permite a ambos tener acceso al Padre en un solo Espíritu. Por eso pedir paz para la comunidad incluye una relación restaurada con Dios y una vida que debe rechazar la enemistad.

«A los hermanos» se dirige a la familia creyente. No reduce el deseo a una posición de servicio o a un grupo de rango superior. La carta ha mostrado a personas de distinta procedencia y condición reunidas por la misma gracia. La paz debe alcanzar su vida común.

«Y amor con fe» mantiene unidos dos rasgos ya reconocidos en Efesios 1:15–16: la fe en el Señor Jesús y el amor hacia los santos. El amor no se presenta como una alternativa a creer en Cristo, ni la fe como una razón para desatender al prójimo.

La unión también recuerda las exhortaciones de la carta. La verdad debía ser vivida en amor, el cuerpo edificarse en amor y los creyentes andar en el amor que Cristo mostró al entregarse. La despedida pide que ese don sostenga lo que la comunidad ha sido llamada a practicar.

«De parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo» identifica la fuente de los dones. El Padre no aparece distante del Hijo ni el Hijo como un salvador con un propósito opuesto al Padre. La misma gracia divina da paz y forma una vida de amor y fe, conservando la distinción de sus personas.

2 Tesalonicenses 2:16–17 une también al Señor Jesucristo y a Dios nuestro Padre en una oración de consuelo y fortaleza. La esperanza del creyente no descansa en una capacidad autónoma para conservar la comunión, sino en la acción de Dios a la que responde con fidelidad.

La bendición es especialmente significativa después de la exhortación sobre la lucha. Quienes deben mantenerse firmes necesitan paz, amor y fe; no una vida dominada por sospecha y hostilidad. El Señor que los fortalece es el mismo que los reconcilia y les enseña a vivir como familia del Padre.

Texto original y contraste

εἰρήνη — eirḗnē — es la paz que la carta ha desarrollado desde la obra de Cristo. ἀγάπη μετὰ πίστεως — agápē metà písteōs — une amor con fe. La expresión ἀπὸ θεοῦ πατρὸς καὶ κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ — apò theoû patròs kaì kyríou Iēsoû Khristoû — señala al Padre y al Señor Jesucristo como fuente de los dones pedidos.

Efesios 6:24 north

La gracia sostiene el amor duradero al Señor Jesucristo

La carta concluye como comenzó, con la gracia de Dios. La bendición alcanza a todos los que aman a Jesucristo y dirige la esperanza hacia una relación que no se agota en una emoción pasajera.

Explicación del versículo

«La gracia sea» retoma el saludo de 1:2 y reúne el fundamento de toda la carta. Los creyentes fueron escogidos, adoptados, redimidos y recibieron vida por la iniciativa de Dios. La despedida no los deja apoyados finalmente en su capacidad de cumplir, sino en la gracia que hace posible su respuesta.

«Con todos» da amplitud a la bendición. La comunidad ha sido formada a partir de personas de distinta procedencia y condición. La gracia no queda reservada a un rango, una función o una historia humana privilegiada. Su centro es la relación con el Señor.

«Los que aman a nuestro Señor Jesucristo» identifica a quienes reciben la bendición como personas que responden al Salvador. La fe no es una aceptación indiferente de información religiosa. Incluye una pertenencia en la que Cristo es reconocido y amado como Señor.

Ese amor no es el precio que consigue la gracia. Efesios 2:8–10 afirma expresamente que la salvación es don de Dios y que las buenas obras proceden de su creación en Cristo. 1 Juan 4:19–21 recuerda que amamos porque Dios nos amó primero y vincula el amor a él con el amor al hermano. La iniciativa divina y la respuesta transformada deben mantenerse en su orden.

«Con amor imperecedero» describe la continuidad que corresponde a esa relación. No exige demostrar una emoción igualmente intensa en cada momento, como si la fatiga o la aflicción eliminaran por sí mismas la fe. Orienta hacia un amor que no se entrega a la corrupción del antiguo caminar y que permanece unido a Cristo.

La expresión también cierra el desarrollo del amor en Efesios. Dios amó y dio vida; Cristo amó y se entregó; el cuerpo debe edificarse en amor; los creyentes deben andar en amor. La respuesta final al Señor no está separada de ese camino ni puede coexistir sin conflicto con el desprecio deliberado hacia quienes él llama hermanos.

1 Corintios 16:22–24 reúne también el amor al Señor, la gracia de Jesús y el amor compartido en Cristo. La despedida no es una formalidad vacía: recuerda quién reúne al pueblo y qué relación sostiene su esperanza.

El último nombre de la carta es el de nuestro Señor Jesucristo. La bendición deja a la comunidad bajo su gracia después de haberla llamado a santidad, unidad, servicio y resistencia. El Padre recibe a su pueblo por el Hijo y lo sostiene mediante el Espíritu; su respuesta de amor nace de esa salvación y depende de ella.

Texto original y contraste

ἡ χάρις μετὰ πάντων — hē kháris metà pántōn — expresa la gracia con todos. τῶν ἀγαπώντων τὸν κύριον — tō̂n agapṓntōn tòn kýrion — identifica a quienes aman al Señor. ἐν ἀφθαρσίᾳ — en aphtharsíāi — añade la idea de incorruptibilidad o carácter imperecedero, que la NTBT relaciona con ese amor. La bendición une gracia y una respuesta duradera sin convertir esta última en causa de la salvación.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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